lunes, 23 de marzo de 2020

Dínamo

de Claudio Tolcachir, Lautaro Perotti y Melisa Hermida.
una producción de Timbre4, Maxime Seugé y Jonathan Zak.
con Marta Lubos, Paula Ransenberg, Daniela Pal.

23 de marzo de 2020. Timbre4, Buenos Aires (virtual). 70’ aprox.

Una mujer llega a la caravana donde vive otra que no la espera con una tercera que se esconde. Las tres llevan la amargura de sus vidas en un espacio confinado que no quieren, ni quizá saben, compartir.

Dudé mucho antes de publicar esta reseña. El teatro es el arte de la presencia completa en un tiempo radicalmente sincrónico y en un espacio conscientemente compartido. Por eso una de las mayores pérdidas (y temores) que tengo ahora es la privación de esas artes milenarias en las que los humanos decidimos juntarnos para mirar lo que hacen otros (o lo han hecho, para mi el cine es hijo de Platón y, por tanto, sobrino del teatro). Ya digo, nunca pensé que haría reseñas de las obras que he visto a través de una pantalla. Pero, igual que he hecho en el blog de cine, creo que en estos tiempos excepcionales, los generosos artistas que ahora comparten con todo el mundo sus obras merecen que, al menos, deje aquí constancia de mi infinito agradecimiento hacia quienes tanto me hacen disfrutar cuando voy a sus teatros (o cuanto ellos vienen a los míos). En estos días en que no podemos disfrutar de esa maravillosa oscuridad y silencio compartidos en los teatros reales ellos tienen la generosidad de programar en abierto obras magníficas desde lugares tan queridos como Timbre 4 en Buenos Aires o el Pavón Kamikaze en Madrid. Así que rindo homenaje ahora a Claudio Tolcachir (qué buen premio Princesa de Asturias merecería por hacer cada vez más chico el charco entre nuestros teatros), a Lautaro Perotti, a Melisa Hermida, a Marta Lubos, a Paula Ransenberg y a Daniela Pal por esta amarga y poética historia en femenino desolado. Dínamo es una fábula casi abstracta que tiene su mayor fuerza en los silencios pesados, en los gestos surreales y en esas reiteraciones existenciales que parecen improvisadas. Es una historia áspera, no apta para todos los públicos, pero que me ha hecho sentir por una hora de vuelta en la calle Boedo esquina con México. Es decir, en mi casa.

sábado, 7 de marzo de 2020

Traición

de Harold Pinter. Versión de Pablo Remón. Dirigido por Israel Elejalde.
una producción de Buxman Producciones para El Pavón Teatro Kamikaze.
con Irene Arcos, Raúl Arevalo y Miki Esparbé.

7 de marzo de 2020. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 85’ aprox. Estreno absoluto.

Nueve escenas con tres personajes (y una mujer que toca el piano). Emma es la mujer de Robert y durante varios años ha sido amante de Jerry, el mejor amigo de él. La primera escena es la del reencuentro en 1977 entre esos amantes que ya han dejado de serlo. La última es la de la noche de 1968 en que comenzaron su relación.

Una historia (aparentemente) diáfana contada en modo retrospectivo. Los personajes son gente del mundo de la edición literaria. En fuera de campo quedan Judith, la esposa médica de Jerry, y Casey, el joven escritor del que Robert es editor, Jerry fue su descubridor y que quizá sea ahora el nuevo amante de Emma. Ese intenso pero contenido triángulo está soberbiamente interpretado por Irene Arcos, Raúl Arevalo y Miki Esparbé. Los tres tienen una sintonía y una complicidad tan perfectas que parece que esta noche no fuera la del estreno sino que llevaran decenas de funciones haciendo que sus personajes se digan (y se oculten) las aparentes banalidades que contiene la obra. Aunque es Pablo Remón quién versiona magnificamente el texto, lo que vemos es un genuino Pinter que seguramente estaría encantadísimo con el trabajo de estos actores y con la maestría y elegancia con que Israel Elejalde los ha dirigido. La sutil evolución (o involución) cromática en los vestuarios en un escenario en blanco y negro, la iluminación impecable que cuida la relevancia de las sombras y las transparencias, la estampa veneciana tras ese escaparate perfecto que enmarca las dos escenas cruciales antes y después de la jornada de Robert en Torcello... Todo compone un contexto visual (y también sonoro con la idea de la pianista y esos micrófonos con que los actores presentan las escenas) adecuadísimo para un relato retrospectivo de lo que se muestra (la trama de una traición) y lo que se oculta (su urdimbre pulsional). Israel Elejalde estuvo muy acertado en la dirección de La Resistencia, la magnífica obra de Lucía Carballal. Pero aquí no solo logra multiplicar el interés del texto de Pinter con un puzle simbólico en el que todo encaja a la perfección sino que, con las sincronías de algunos gestos, las transiciones suavemente encabalgadas y ese ritmo a la vez enfático y demorado, logra que la historia fluya con la ambigüedad precisa que necesita este retrato sentimental de tres personajes enredados por lo que viven y por lo que se ocultan (también a si mismos) durante nueve años. Esta Traición de Pinter/Remon/Elejalde es una obra genuinamente Kamikaze. Su estreno avilesino ha sido un éxito rotundo y estoy seguro de que también cautivará al público madrileño cuando dentro de unos días llegue al Pavón.

sábado, 29 de febrero de 2020

Hoy puede ser mi gran noche

Dirección y dramaturgia: Andrea Jiménez y Noemi Rodríguez.
Producción: Teatro En Vilo.
con Noemi Rodríguez y Darlene Rodríguez.

29 de febrero de 2020. Centro Niemeyer (Club), Avilés. 60 aprox. Ciclo Off-Niemeyer. Estreno absoluto.


Noemi en el centro del escenario y su hermana Darlene a los teclados han decidido que esta noche de estreno pueda ser su gran noche. La del recuerdo de una infancia en la que su padre quería que ella llegara a ser alguien. Por eso la llevó desde Galicia a Madrid para concursar en Noche de Estrellas y alcanzar el éxito y la fama que él no pudo tener. Ahora Noemi le dedica con su hermana este homenaje musical, tronchante y tierno.

Hace unas semanas las vimos en el CDN derrochando lucidez, humor y saber hacer en la dirección de actores y en el manejo del escenario con Man up, esa joya descomunal, divertidísima y aleccionadora que merece ser vista en toda España. Noemi y Andrea vuelven con Darlene al off del Niemeyer para estrenar Hoy puede ser mi gran noche, esta maravilla mucho más íntima pero igual de alucinante. Sin más ayuda que el apoyo de su hermana, Noemi consigue que veamos en el escenario a su padre y a su madre, a ella cuando era niña, a Sergio Dalma, a las de Azúcar Moreno, a Freddie Mercury y a la banda sonora televisiva que tenían los años noventa en la España periférica (esa que existe más allá de la insularidad madrileña).  Ha sido una hora muy corta disfrutando del teatro en vilo con el que ellas consiguen secuestrar la atención del público haciendo fácil la sonrisa sutil, la carcajada inevitable y el silencio absoluto cuando la ternura y la hondura ponen el contrapunto perfecto a ese metahumor de las palabras y los gestos que dominan como nadie. El suyo es teatro en femenino dual capaz de meternos en un coche y hacernos ver en planos y contraplanos agilísimos a una niña y a su padre en su viaje de ida y vuelta desde Galicia a la isla de los sueños. Y lo mejor es que la única pega que encontraba en la obra (eso de la autoficción "basada en hechos reales") me la disuelven ellas mismas demostrando lo bien que saben transitar (y bromear) sobre los puentes entre la metaficción y las historias verdaderas. Tras Interrumped, Generación Why y Man up ha sido un lujo poder asistir en este magnífico sótano teatral que tenemos en el Niemeyer a esta noche de estreno en la que ha debido quedarles bien claro que en Avilés apreciamos mucho su teatro y que esperamos que vuelvan pronto a nuestros escenarios (también a los más grandes).

viernes, 14 de febrero de 2020

Ricardo III

de William Shakespeare. Versión libre de Miguel del Arco y Antonio Rojano. Dirigido por Miguel del Arco.
Una producción de El Pavón Teatro Kamikaze.
con Álvaro Báguena, Chema del Barco, Israel Elejalde, Alejandro Jato, Verónica Ronda, Cristóbal Suárez y Manuela Velasco.

14 de febrero de 2020. Centro Niemeyer, Avilés. 120’ aprox.


A la muerte de Eduardo IV su hermano comienza una carrera de intrigas para llegar a ser rey. Aunque vemos al insidioso personaje de Shakespeare desde el invierno de nuestro descontento hasta la agónica petición de un caballo, también asistimos a la forja de un canalla de cualquier tiempo. Por ejemplo, el actual. 

Miguel del Arco y Antonio Rojano hacen contempooráneo (y hasta ibérico) al gran clásico. Parece un tópico pero así es. De hecho, no hay que esforzarse mucho para comprender que la catadura moral del Ricardo III shakespeariano no está lejos de la deontología política (qué extrañas suenan estas dos palabras juntas) de los Trump, los Johnson, los Bolsonaro o los voxeadores. La fuerza de Israel Elejalde encarnando al malvado y acercándolo a las maneras broncas de los políticos actuales más impresentables hacen que todo lo que pasa en el escenario (y a veces fuera de él) resulte magnético aunque sea moralmente repulsivo. Pero el mérito, siendo mucho, no es solo de él y del estupendo elenco que lo acompaña en este montaje al que (y sucede pocas veces) no le queda grande el escenario del Niemeyer. El mérito es también de un Miguel de Arco que, a partir de un espacio vacío magníficamente modulado con unas luces y un sonido oportunísimos, nos ofrece un periplo impecable por los avatares de este arquetipo del mal. Creo que Miguel del Arco ha tenido presente (además del texto de Shakespeare y los ejemplos de nuestro tiempo)  la impresionante versión de Sam Mendes para el Old Vic que, antes de que nuestro particular Ricardo III asturiano asediara al Centro Niemeyer, pudimos ver en Avilés en aquel montaje que también tenía un escenario levemente inclinado, una ortopedia contemporánea y algunas proyecciones mediáticas. Lo cierto es que el Ricardo III de Miguel del Arco no es menos memorable que el de Sam Mendes, como también hay que reconocer que Kevin Spacey estuvo a la altura del gran Israel Elejalde. Y es que así se las gastan las gentes del Kamikaze.

sábado, 8 de febrero de 2020

Andanzas y entremeses de Juan Rana

Dramaturgia y versiones: Álvaro Tato. Dirección: Yayo Cáceres.
una coproducción de la Compañía Nacional de Teatro Clásico y Ron Lalá.

con Juan Cañas, Daniel Rovalher, Miguel Magdalena, Fran García e Íñigo Echevarría.
8 de febrero de 2020. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90’ aprox. Estreno absoluto.

La Inquisición procesa muy en serio a Juan Rana, el artífice de la risa. Las pruebas contra él son contundentes, llegando a estar implicado en sus entremeses nefandos hasta el propio Calderón. Y es que en el Siglo de Oro, y también en el de ahora, en cuanto aparece Cosme Pérez todo el mundo se troncha con las andanzas de Juan Rana.

En estos tiempos de juicios muy serios, los de Ron Lalá convierten el teatro en tribunal supremo de la risa. Y para eso han nombrado inquisidor general a Iñigo Echevarría, ese maestro del gesto dislocado cuya presencia en el escenario imanta las miradas. Junto a él Miguel Magdalena borda un Juan Rana que resulta más hilarante cuanto más pictórico se nos muestra. Pero ellos no están solos. Les acompañan Daniel Rovalher, Juan Cañas y Fran García en este festín escénico en el que van componiendo más de treinta personajes con letra y música inconfundiblemente ronlalera. Para todos ellos la risa no es solo el medio sino también el fin reflexivo de una apología que reivindica la comedia como derecho natural de los humanos. La risa no es aquí mecanicista porque el teatro de Ron Lalá es de texto y movimiento, de música y pensamiento, y si lo que hacen mueve a risa no es porque utilicen resortes resabidos, sino porque apelan más a la inteligencia que a la víscera. De hecho, mis alumnos, que se han reído mucho viendo esta obra, me han dicho que notaban con envidia que los adultos se reían también de otras cosas que ellos no pillaban. Quizá no haya mejor definición de ese teatro escalable que a nadie deja fuera y a todos incita a cultivarse. Hace tiempo que sabemos que los de Ron Lalá tienen muchas virtudes y no es la menor su capacidad para conectar a gentes de distintos siglos y fascinar por igual a varias generaciones. Es mérito de todos ellos pero hay que destacar especialmente a esos dos tipos tenaces, geniales y estupendos que son Alvaro Tato y Yayo Cáceres.

viernes, 31 de enero de 2020

Divinas palabras

de Ramón María del Valle-Inclán. Dirección: Jose Carlos Plaza.
Producción: Centro Dramático Nacional y Producciones Faraute.
con María Isasi, Javier Bermejo, Alberto Berzal, María Heredia, Chema León, Carlos Martínez-Abarca, Ana Marzoa, Diana Palazón, Luis Rallo, José Luis Santar y Consuelo Trujillo.

31 de enero de 2020. Centro Niemeyer, Avilés. 105’ aprox.


La hermana de Pedro Gailo muere y deja a su hijo a merced de quien se aprovechará de él exhibiendo su lamentable condición. Mari-Gaila, la esposa del Sacristán, se va con su amante y un grupo de gente emborracha al muchacho hasta matarlo. La custodia del cadáver y el descubrimiento del adulterio harán que el esperpento acabe siendo más tragedia que comedia.

Diez actores conjuntadísimos nos presentan este drama centenario haciendo suyo este enorme escenario del Niemeyer sin necesidad de limitar el espacio ni de amplificar sus voces. Su poderío interpretativo está a la altura de una puesta en escena acertadísima y tan simple como precisa en esas evocaciones que con apenas unas telas, unas poleas y unos resortes que ellos mismos manejan nos hacen imaginar los espacios de esa ruralidad oscura, casi goyesca, en que Valle-Inclán sitúa los hechos de esta obra centenaria. Hoy su temática podría parecer a algunos extemporánea, pero ver ahora Divinas palabras da mucho que pensar sobre cómo ha cambiado en España la forma de considerar asuntos tan importantes como la discapacidad, la homosexualidad, la fidelidad, el sexo o el papel de la religión. 

sábado, 25 de enero de 2020

Medusa

autor: Ricardo Menéndez Salmón. Dramaturgia: Pablo Ley. Dirección: Aleix Fauró.
producción: La Virguería.
con Pepo Blasco, Patrícia Bargalló, Isis Martín y Sergi Torrecilla.

25 de enero de 2020. Teatro Jovellanos, Gijón. 80’ aprox.


Retrato intermitente de la vida de Prohaska, el hombre que retrató los horrores del siglo XX. Una reflexión sobre el mal a partir de la mirada de quien lo mostró desde los antecedentes de Auschwitz hasta las consecuencias de Hiroshima. Cuatro voces intentando presentar lo irrepresentable. Las de Prohaska, Heidi, Stelenski y también la de quien nos habla de todo eso. 

En el agradable coloquio que siguió a la obra, Ricardo Menéndez Salmón enfatizó los méritos de los cuatro intérpretes y de Pablo Ley y Aleix Fauró  al enfrentarse a un texto que él consideraba particularmente difícil de llevar a un escenario. Y estoy de acuerdo con él. Medusa es una magnífica novela con urdimbre de biografía histórica y trama de ensayo filosófico en la que Menéndez Salmón acierta a colocar su voz narrativa en el lugar preciso para que podamos acercarnos y distanciarnos lo necesario de esa mirada sobre el horror y así percibir con nitidez y perspectiva lo que ella comporta. Hacer coral y distribuida entre los cuatro intérpretes esa voz narrativa seguramente dificulta seguir la historia para quien no haya leído la  novela. La propuesta es arriesgada y el texto bien merece correr esos riesgos pero, aunque me parece muy atinada la decisión de no reescribir nada y seleccionar solo pasajes del texto, creo que las imágenes intensísimas de las que está llena la novela se podrían haber mostrado con recursos más sencillos (a mi juicio hay demasiadas cosas en el escenario) pero poderosos. Sin alejarme del tema estoy pensando, por ejemplo, en propuestas como la de Mayorga en El cartógrafo o la de Raimon Molins en Himmelweg (camino del cielo) sobre otro texto de Mayorga. En todo caso, no es poco el mérito de los de La Virguería al atreverse con la Medusa de Menéndez Salmón, un texto impresionante que ellos han tratado con rigor y respeto desde el escenario.

viernes, 24 de enero de 2020

Canción para volver a casa

Autoría y dirección: Denise Despeyroux.
una producción del T de Teatre.
con Mamen Duch, Marta Pérez, Carmen Pla, Jordi Rico y Ágata Roca.

24 de enero de 2020. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90’ aprox. Estreno en castellano.

La madre de Renata murió hace ocho años pero es ahora cuando ella vuelve a su casa en un pueblo catalán. Desde allí llama a Rita y a Greta, dos amigas juveniles a las que no ve desde hace veintiséis años. En aquel tiempo compartían pasiones teatrales interpretando El hechizo de la oropéndola, una obra de de un autor escocés. Renata consigue que las tres vuelvan a verse ahora en aquella casa del pueblo donde  también coincidirán con Jonás y Valentina. Ellas creen que él es aquel escritor escocés que acaba de anunciar su retiro en un lugar aislado pero Jonás es realmente un hipnotizador. Él ha tenido algo que ver con Vera, la hija de Greta que desapareció hace cinco años. Vera le dejó a Jonás un poema titulado Canción para volver a casa.

Denise Despeyroux vuelve a Avilés para estrenar en castellano esta obra que ha escrito y dirigido para T de Teatre en la sala Beckett de Barcelona. Viene por quinta vez y nos trae estos personajes de surrealismo entrañable, de complicidades viejas y a veces ariscas, de inseguridades trabadas en la adolescencia y de cierta querencia por hipnotizar (él) y ser hipnotizadas (ellas). Canción para volver a casa es una comedia juguetona que comienza con la necesidad de compañía de una huérfana y desemboca en una reflexión emotiva sobre la orfandad más terrible, esa que ni siquiera tiene nombre. Uno de los personajes de esta obra ironiza sobre el teatro como investigación y sobre el universo propio de los autores. Y Denise Despeyroux también juega con esa idea haciendo que uno de sus personajes hipnotice a los otros (como Mayorga en su última obra) y sustituyendo los cuerpos astrales de otros textos anteriores por una fauna poética y melancólica que incluye oropéndolas, ballenas, palomas y hurones. Canción para volver a casa es una obra invernal a la que le viene muy bien este segundo estreno en el mes de enero de su versión en castellano. Sus personajes discrepan sobre si su juventud fue estival o fría, si aquel tiempo fue el mejor de sus vidas o quedó irremediablemente superado. Y Denise Despeyroux nos lo muestra con esa ternura irónica con que sabe hacernos sonreir contemplando las banalidades de estos seres para luego ablandarnos hasta la suave congoja con que recibimos el bálsamo final de esa hermosa Canción para volver a casa en la voz de Charo Tris. Así que ha sido un gusto recibir nuevamente a Denise en Avilés. Ojalá que vuelva pronto y se anime a estrenar alguna obra aquí. 

jueves, 9 de enero de 2020

Siemprevivas

Texto: María Nieto. Dirección: Andrés Dwyer.
Producción: 4000 bengalas amarillas.
con Xana del Mar, María Nieto, Aida Puente y Carlota Somiedo.

9 de enero de 2020. Centro Niemeyer (Club), Avilés. 70 aprox. Ciclo Off-Niemeyer. Estreno absoluto.


Cuatro mujeres en el escenario. Hablan y nos hablan del dolor de las mujeres y la barbarie de los hombres. Hilvanando casos concretos, mostrando las trampas del lenguaje y con cierta vocación poética reivindican los motivos para el activismo feminista. Pero lo que domina es la acritud. También en los supuestos intermedios.  

Las cuatro actrices están bien conjuntadas en este estreno y parece evidente que comparten causa e intenciones. María Nieto recuerda por momentos el tono de María Hervás en Iphigenia en Vallecas o en Jauría, pero con referentes como esos o los de otras magníficas propuestas de teatro feminista reciente (Man Up, Pocahontas o La mujer más fea del mundo, por citar solo las que he visto en las últimas semanas), Siemprevivas no llega a estar a la altura. Y no por su radicalidad feminista (que no es mayor que aquellas), sino porque para conmover y convencer no basta con que quienes  escriben, dirigen e interpretan derrochen convicción y le pongan muchas ganas.

sábado, 28 de diciembre de 2019

Man up

texto y dirección: Andrea Jiménez y Noemi Rodríguez.
Producción: Centro Dramático Nacional y Barco Pirata.
con Fernando Delgado-Hierro, Pablo Gallego Boutou, Andrea Jiménez, Alberto Jo Lee, Juan Paños, Noemi Rodríguez y Baldo Ruiz.

28 de diciembre de 2019. Teatro Valle-Inclán (Sala Francisco Nieva), Madrid. 120’ aprox.


Cinco hombres arquetípicos (y una intrusa) se someten a la deconstrucción de su masculinidad a las órdenes de cuarenta y dos voces en off que formulan peticiones que tienen mucho de ajuste de cuentas. Todo con el aire alegre de un espectáculo de feminismo justiciero que resulta muy catártico para cualquier público.

Noemí y Andrea lo han vuelto a hacer. Tras verlas en nuestro off del Niemeyer en esas maravillas que fueron Interrumped y Generación Why nos las encontramos en el CDN con este espectáculo extraordinario sobre las masculinidades y sus derivas. Si Juliette Binoche no fuera tan seria y hubiera nacido en Galicia podría parecerse a Noemí Rodríguez, esa teatrera integral que piensa, escribe, dirige, anima, interpreta y conmueve como nadie y que también debe tener en sus genes una pizca de barroquismo valenciano. Y junto a ella hoy ha sido maestra de ceremonias al comienzo de la obra su gran amor, Andrea Jiménez, la otra mitad del cerebro, el corazón y las entrañas de Teatro en Vilo, esa casa de acogida abierta a otros intérpretes que en esta obra ha cobijado y diseccionado masculinidades varias con la ayuda de las víctimas deliciosas que han sido (también hay que nombrarlos) Fernando Delgado-Hierro, Pablo Gallego Boutou, Alberto Jo Lee, Juan Paños y Baldo Ruiz. Los cinco se han dejado manipular (no todos del todo) por esas cuarenta y dos voces amigas (que ya no nombro) durante dos horas tronchantes de teatro arriesgadísimo. Man Up es además una lección muy atinada sobre las relaciones humanas, sobre todo las que tienen en la dialéctica entre los dos sexos (Virginia Woolf pensaba que sería mucho mejor un mundo en el que su número fuera infinito) una de sus maravillas y también de sus dramas. Así que ha sido un gusto asistir en la sala Francisco Nieva del teatro Valle Inclán a esta obra edificante y esperpéntica, inteligente y divertida, velocísima e irónica que nos han ofrecido Noemí y Andrea (y también esos chicos). Será un gusto tenerlas el 29 de febrero en nuestro off avilesino. Ese día estrenan en el Niemeyer su próxima obra: Hoy puede ser mi gran noche.

viernes, 27 de diciembre de 2019

Doña Rosita, anotada

de Pablo Remón. Versión libre de Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores, de Federico García Lorca. Dirección: Pablo Remón.
Producción: Buxman Producciones y La_Abducción.
con Fernanda Orazi,  Francesco Carril, Manuela Paso.

27 de diciembre de 2019. Teatros del Canal (sala negra), Madrid. 90’ aprox.
12
de junio de 2021. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés, 90
aprox.

Al director le han encargado una obra inspirada en Doña Rosita la soltera y nos cuenta el proceso. Primero dijo que no, pero su mujer, que es filóloga, le animaba a aceptar la propuesta. Así que cuando oyó hablar a unos jóvenes en un Starbucks y escuchó luego las voces de sus tías solteras que están muertas desde hace años pensó que lo que Lorca había hecho era una obra tierna sobre una mujer pretérita pero también una reflexión magnífica sobre el paso del tiempo. Y eso a él sí que le interesaba. Finalmente se ha animado a montar esta obra con dos actrices que ahora están con él en el escenario para interpretar, solo entre ellos tres, todos los personajes de esta Doña Rosita actualizada. Como si fueran los notas a pie del texto, él nos va explicando lo que hacen y también por qué lo hacen.

En ese libro magnífico que es De la mano de Federico, Lluís Pascual dice que para él Lorca es como su hermano. Y viendo lo bien que ha tratado sus textos desde los tiempos de El Público (¡ya han pasado más de treinta años!) hasta este último Romancero gitano a cargo de esa otra hermana del poeta que es Nuria Espert, no cabe duda de que Federico estaría muy orgulloso de él. Como lo estaría también de este otro hermano más joven que le ha salido ahora. Pablo Remón ya nos tenía abducidos con su capacidad para combinar como nadie humor y poesía, evocaciones y tristezas, aspereza y ternura. Por eso no nos sorprende que sus anotaciones sobre Doña Rosita sean tan radicales y por ello mismo tan respetuosas con un texto que trata, como él ha sabido ver, sobre el paso del tiempo. Y también sobre esa esperanza que alienta la vida y que, como señala Lluís Pascual a propósito del estremecedor monólogo del tercer acto, describe mejor la relación entre ambas que el dicho popular de que mientras hay vida hay esperanza. Por eso Pablo Remón llena de esperanza esa escena en la que Rosa se encuentra con su amante motero en los años ochenta y decide mantener con el máximo respeto ese monólogo del tercer acto que siempre fue de Nuria Espert y que ahora también lo es de la gran Fernanda Orazi. Con ella, con Manuela Paso y con Francisco Carril, Pablo Remón ha compuesto una obra magnífica que se integra plenamente en su universo personal sin dejar de pertenecer al de Lorca. Del texto original se ha atrevido a cambiar muchas cosas (el Ama es Rumana, el primo es motero y la tía es la suya) y ha querido también hacer un juego metateatral incluyendo su propia labor como traductor (en el sentido del que habla Juan Mayorga sobre las versiones de los clásicos) en ese trasunto suyo que es también Francisco Carril cuando no le toca hacer de su tía mientras Fernanda Orazi hace de Rosita. Pablo Remón y sus tres maravillosos secuaces han hecho un gran favor a Lorca y a Doña Rosita. Los han liberado de las veneraciones forenses de eruditos y anotadores para reivindicar de nuevo la frescura, la hondura y la ternura de un texto con un nombre diminutivo y un calado mayúsculo.

jueves, 26 de diciembre de 2019

Pocahontas o la verdadera historia de una traviesa

Dramaturgia, dirección e interpretación: Bàrbara Mestanza.
Una producción de Bàrbara Mestanza con el apoyo de la Sala Beckett
con Bàrbara Mestanza.

26 de diciembre de 2019. El Pavón Teatro Kamikaze (ambigú), Madrid. 80’ aprox.


La historia de Pocahontas contada por ella misma. La vida de una mujer sometida por varios hombres y luego convertida en cuento infantil por quienes siempre escriben la historia. Ella la va reescribiendo ahora ante nosotros para mostrarnos en femenino singular los olvidos con que están hechos nuestros cuentos.

Hace tres semanas vimos en el Teatre La Gleva de Barcelona el gran trabajo de Bàrbara Mestanza con Ana Rujas que interpretaba allí La mujer más fea del mundo. La muy estimable apuesta feminista se mantiene en esta Pocahontas que resulta menos amable, pero no menos intensa y reflexiva. Ambos espectáculos comienzan con un preámbulo monologado que nos hace saber que lo que veremos tendrá asperezas, pero también mucho compromiso y lucidez.  Aquí el planteamiento sigue siendo en primera persona feminista pero su alcance incluye también una crítica muy oportuna, en estos tiempos obviada, al colonialismo anglosajón en (y después desde) Norteamérica ("estén donde estén los ingleses siempre creen estar en Inglaterra"). Pero Bàrbara Mestanza no solo es la autora de unos textos lucidísimos en los que la amargura y la crítica dejan también espacio a la ironía y la poesía, sino también una actriz poderosa capaz de sostener con una escenografía modesta un relato intenso y conmovedor. Su presencia y su voz (dulcísimas y a la vez rotundas) expresan muy bien el compromiso con un teatro en el que las pretensiones estéticas están a la altura de sus intenciones éticas y políticas. Y eso supone no olvidar que es bueno que las historias ajusten cuentas con la historia. Y eso Bàrbara Mestanza sabe hacerlo muy bien.

sábado, 21 de diciembre de 2019

Los otros Gondra (relato vasco)

de Borja Ortiz de Gondra. Dirección: Josep María Mestres.
Producción: Teatro Español.
con Marcial Álvarez, Sonsoles Benedicto, Fenda Drame, Borja Ortiz de Gondra, Lander Otaola y Cecilia Solaguren.

21 de diciembre de 2019. Centro Niemeyer, Avilés. 90’ aprox.


En un frontón de Algorta un Gondra se encontró en 1985 con su prima. Desde entonces los otros Gondra dejaron de existir para la familia de Borja. Aquella prima quiere ahora enterrar los restos de su madre en el panteón de la familia. Y eso hace que él indague sobre aquel pasado que sigue tan próximo. Lo hace hablando con su madre, leyendo las cartas de su hermano y reflexionando teatralmente ante nosotros. 

No vi Los Gondra, pero no creo que eso importe para entender esta historia. Sin embargo, parece que su autor nos presupone al tanto, no solo de su contenido, sino de que aquella historia era magna (y magnífica) y no menos ambiciosa (ni exitosa) que el relato vasco que Julio Medem hizo en su película Vacas. Sin embargo, aunque lo que se cuenta se pretende representativo de los conflictos ancentrales y recientes de los vascos, la forma en que se lleva al escenario no consigue conmoverme. Al contrario, lo enfático de la puesta en escena y el papel excesivamente protagónico de este autor metido a actor (incomparable su actuación con la de Marcial Álvarez, el verdadero actor que en otros momentos interpreta al personaje autoficticio) me distancian de una obra en la que encuentro demasiado ombligo. Quizá no me dicen mucho los actuales éxitos de los Gondras y las Patrias porque no olvido el silencio (y hasta casi la censura) que sufrieron obras teatrales muy bien intencionadas y bastante más catárticas sobre estos temas como La mirada del otro de María San Miguel y Chani Martín que vimos en el Off del Niemeyer hace cuatro años o aquel magnífico documental, razonable y razonador, que también dirigió Julio Medem. Se titulaba La pelota vasca y hace veintiséis años casi le lleva al ostracismo.

sábado, 7 de diciembre de 2019

La dona del 600

autoría y dirección: Pere Riera.
Producción: Bitò  y Minoria Absoluta.
con Mercè Sampietro, Àngels Gonyalons, Jordi Banacolocha, Rosa Vila y Pep Planas.
 
7 de diciembre de 2019. Teatre Goya, Barcelona. 105’ aprox. (catalán)


Dos hermanas vuelven a la casa del padre. Una desde Burkina Faso donde trabaja de cooperante. La otra desde muy cerca pero hace dos meses que no lo ve. Las dos descubren sorprendidas que él ha puesto un seiscientos en medio el salón. Esa es su forma de sentir que de algún modo su mujer le acompaña. Ella adoraba ese seiscientos pero hace tres años que ya no está.

Con un tono ligero casi de comedia se inicia una obra de ambiente familiar y apariencia obvia: un padre, dos hijas y algunos reproches. Sin embargo, hay bastante más. Hay una reflexión sosegada sobre la pérdida y el duelo. Hay un retrato de los afectos implícitos en los reproches mal expresados. Y hay también una mirada oblicua sobre la familia y la edad tardía. La dona del 600 es una historia amable y emotiva con diálogos ágiles (en catalán) aptos para todos los públicos. Para esos públicos maduros  que han llenado el teatro en este sábado de función doble y también para los de otras edades. Anoche salíamos encantados entre gente más joven tras ver La mujer más fea del mundo en La Gleva. Hoy salimos igual del Goya aunque el público de La dona del 600 sea algo mayor. Son dos obras muy distintas. En una una mujer ausente está muy presente y en la otra una mujer presente está como ausente. Las dos componen un díptico teatral muy diverso pero muy interesante en este fin de semana barcelonés.  

viernes, 6 de diciembre de 2019

La mujer más fea del mundo

Texto: Bàrbara Mestanza y Ana Rujas. Dramaturgia y dirección: Bàrbara Mestanza
Producción: Amici Miei Produccions.
con Ana Rujas.

6 de diciembre de 2019. Teatre La Gleva, Barcelona. 60’ aprox.


Una joven vestida de virgen nos espera cuando entramos en el pequeño espacio de La Gleva. Es una dolorosa que enseguida se quitará esa ropa y nos contará por qué lo es. Por qué pasa un día entero tirada en el suelo de su baño, por qué sale en una noche de desenfreno que aún le causará más daño y por qué  le provoca tanto dolor ser mujer y tener que vérselas siempre entre la belleza y la fealdad.

Mario Gas tiene la culpa de que hayamos venido esta noche a La Gleva. Bueno, también tienen la culpa La casa de la portera y el Kamikaze  porque esta obra ha estado en el ambigú de este y en aquella había visto a Ana Rujas hace tres años en la magnífica ¿Qué sabes tú de mis tristezas? Pero el principal culpable de que hayamos venido es Mario Gas que nos fascinó hace dos semanas en el Niemeyer con su Amici Miei y despertó nuestra curiosidad por conocer este espacio escénico que es tan íntimo como nuestro off avilesino y como el ambigú del Kamikaze. Tres lugares de lo más apropiados para el derroche de generosidad interpretativa que nos ha ofrecido esta noche Ana Rujas. La mujer más fue del mundo es un doliente y catártico retrato generacional en femenino singular. Radicalmente femenino y radicalmente lúcido con ese torrente expresivo lleno de interacciones irónicas con el público que hacen de la obra un drama en el que es posible sonreir y también un divertimento que da mucho que pensar. La mayoría del público tiene entre esos veinte y esos cuarenta y tantos años que definen las edades dramáticas de las que nos habla Ana Rujas en esta obra sobre una mujer que ya ha cumplido los treinta y que quiere seguir siendo actriz pero tiene que ser modelo. Un modelo de belleza que la oprime y con el que ella misma sabe que también está oprimiendo a otras mujeres. Así que ha sido magnífica esta hora larga de buen teatro catártico y feminista en cuyo final ella nos enseña una teta como gesto reivindicativo. Una obra y un gesto ante los que resulta bien merecido el aplauso. Gracias Mario por hacer que esta noche hayamos querido venir a La Gleva.

viernes, 29 de noviembre de 2019

Los mariachis

Texto y dirección: Pablo Remón.
Producción: Silvia Herreros de Tejada y Francisco Reyes.
con Luis Bermejo, Israel Elejalde, Francisco Reyes y Emilio Tomé.

29 de noviembre de 2019. Centro Niemeyer, Avilés. 85’ aprox.

Un hombre regresa a la casa de su infancia en la meseta. Ha venido caminando desde la ciudad después de no presentarse a un requerimiento judicial por graves delitos de corrupción política. En la casa del pueblo se encuentra con tres primos con los que quiere sacar a San Pascual Bailón en las fiestas del pueblo. Es lo que le queda por hacer después de despedirse de su hijo en un Vips madrileño.

Pablo Remón vuelve a los territorios rurales de La abducción de Luis Guzmán. Ahora con un padre al que una gorra de Pluto sirve de vínculo con su hijo y una casa de pueblo le recuerda de dónde venía antes de hacerse político. El texto es magnífico. Tiene humor y poesía, evocaciones y tristezas, aspereza y ternura. Pero su lectura no anticipa la intensidad humorística y dramática que tendrá con una puesta en escena mesetaria y solariega. Y es que, después de ver en el Palacio Valdés El tratamiento y en el off del Niemeyer La abducción de Luis Guzmán y Barbados, etcétera, uno no tiene claro si Pablo Remón es mejor como director o como autor (que ya es decir). En Los mariachis cuenta con un elenco impresionante. Emilio Tomé, que ha estado en todas sus obras con una presencia y una voz que ya tengo asociadas con los singulares mundos de Pablo Remón. Francisco Reyes, también perfecto en ese papel de primo contrapunteante de los otros. Luis Bermejo, del que es imposible olvidar aquel Minuto del payaso que nos trajo hace tres años y que hoy se ha convertido en un magnífico primo palentino. Y, por supuesto, Israel Elejalde que aquí interpreta espléndidamente a este tipo a la deriva que regresa a su pasado porque ya no tiene futuro. Lo he dicho en otras reseñas y después de ver Los Mariachis lo repito: nos encanta poder ver en Avilés el teatro de Pablo Remón. Y aún más con actores como estos.

sábado, 23 de noviembre de 2019

Amici miei

Creación e interpretación: Mario Gas. Música y Piano: Bárbara Granados.
Producción: La Gleva
con Mario Gas y Bárbara Granados.

23 de noviembre de 2019. Centro Niemeyer (Club), Avilés. 110 aprox. Ciclo Off-Niemeyer.


Una velada entre amigos. Con Mario Gas en la intimidad de este off del Niemeyer que esta noche se ha hecho primo hermano del barcelonés Teatre La Gleva y del madrileño Teatro del Barrio. Mario Gas viene acompañado por Bárbara Granados al piano. Y también por otros muchos amigos que han escrito las canciones que nos canta y los poemas que nos lee (según nos explica, no es lo mismo que recitarlos). También nos invita a cantar con él y a preguntarle lo que queramos. Una noche deliciosa de complicidad completa con este buen amigo.

Hace un par de semanas los poemas de Lorca en la voz de Nuria Espert en el Arriaga de Bilbao. Hoy los textos y canciones que nos trae Mario Gas al Niemeyer avilesino. ¿Se le puede pedir más a noviembre? Con una cordialidad facilísima comenzan estas casi dos horas de poemas y canciones que Mario Gas ha querido dedicar esta noche a Asunción Balaguer, esa actriz buena y entrañable sobre la que mañana publicará una hermosa carta en El País. Lope de Vega, José Agustín Goytisolo, León Felipe, Valle Inclán, Ángel González, Fernando Fernán Gómez o Lorca son algunos de los amigos literarios que nos acompañan en la voz de este grande de la escena que ha firmado como director quizá los espectáculos más memorables vistos en los teatros españoles en las últimas décadas. Pero, siendo extraordinario, el Mario Gas director no es más fascinante que el Mario Gas actor. Por eso es tan excepcional y tan grata esta oportunidad de disfrutar de la compañía del actor sin personaje, del intérprete amigable que con su voz cautivadora ha sido el mejor mediador y hermeneuta de los grandes de nuestras letras que él ha elegido para nosotros en una velada que seguiría pareciéndonos corta aunque se prolongara más allá de la medianoche. Gracias Mario por esta noche tan grata. Ya sabes que en Avilés tienes siempre buenos amigos.

sábado, 9 de noviembre de 2019

Romancero gitano

de Federico García Lorca. Textos: Federico García Lorca / Lluis Pascual. Dirección: Lluis Pascual. 
una producción de Julio Álvarez e Interludio S.L.
con Nuria Espert.

9 de noviembre de 2019. Teatro Arriaga, Bilbao. 60’ aprox.

Sale Nuria Espert a un escenario que también es patio de butacas y con ella viene Lorca (y el duende). Nos habla de la intimidad de las palabras, de la pena, de los gitanos, del amor y de Andalucía. Y como decía García Márquez de un gran cantaor flamenco, cuando Nuria Espert habla se moja el agua.

Dice Peter Brook que el inglés tiene una hermosa polisemia en el verbo to play para expresar lo que hace el actor: actuar mientras juega, jugar mientras actúa. Nuestros actores también juegan y se la juegan cuando actúan. Pero en español actuar es además interpretar, encarnar a otro ser y ser traductor de sus palabras y sus gestos. En esta noche mágica Nuria Espert ha jugado con Lorca. Los dos han venido para traernos estos poemas del Romancero gitano que en su voz y en su gesto tienen una plenitud imposible de alcanzar en la lectura solitaria. Y es que Nuria Espert ha sido como una hermana de Lorca que nos ha invitado a compartir con ellos esa radical intimidad cordial que convierte en cómplices a los amigos. Su voz ha sido para nosotros la del propio Lorca porque ha pronunciado sus palabras haciéndonos casi verle a él mientras ella nos habla. Como le decía Federico a Rafael Alberti cuando le preguntada por el Romance sonámbulo, nadie puede saber realmente lo que significa un poema. Y es que la gran hermeneuta que es Nuria Espert nos ha enseñado que los poemas no se desentrañan con el cerebro sino que se escriben, se dicen y se escuchan con las entrañas y con el corazón. Por eso esta noche extraordinaria ha sido tan cordial y tan entrañablemente lorquiana.  Y es que a Lorca le encantaba vivir en el teatro y Nuria Espert es realmente el teatro. Como Margarita Xirgu, que tanto tuvo que ver con Federico y de quien ella se confiesa devota y discípula. Así que ha sido un lujo poder estar hoy en Bilbao y escuchar interpretados por Nuria Espert estos poemas del Romancero gitano (Romance de la luna luna, Preciosa y el aire, Romance sonámbulo, Tamar y Amnón, La pena de Soledad Montoya, Lamento por Antoñito el Camborio, Romance de la guardia civil) a los que ha unido La canción del jinete en la voz de Paco Ibáñez y dos regalos finales, conmovedores hasta la lágrima, como el Soneto de la dulce queja y el Grito hacia Roma de Poeta en Nueva York. A la salida del Arriaga pienso en lo afortunados que somos al haber podido ver a Nuria Espert interpretar monólogos memorables como el de La Violación de Lucrecia o el de la abuela de Incendios y ahora esta gavilla de poemas inmortales del Romancero gitano. Su voz y la de Lorca se han mezclado esta noche en una primera persona que uno no acaba de saber cuándo es la de ella y cuándo la de él porque junto a los dos hay una tercera persona que los quiere y los entiende como nadie. Sin estar presente, Lluis Pascual también ha estado interpretando y jugando junto a ellos en esta noche bilbaína. Como en aquella otra noche madrileña de hace más de treinta años en que contemplábamos fascinados aquel patio de butacas del María Guerrero convertido en escenario azul y supimos que Lluis Pascual y Lorca estarían unidos para siempre con El público.