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viernes, 7 de junio de 2024

La colección

Texto y dirección: Juan Mayorga.
producción: La Zona y Teatro de La Abadía.
con
José Sacristán, Ana Marzoa, Ignacio Jiménez y Zaira Montes.


7 de junio de 2024. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 105' aprox.

Héctor y Berna son un matrimonio mayor que ha dedicado su vida a crear una colección coherente y necesaria. No tienen hijos y están buscando a alguien que merezca esa herencia. Por eso invitan a Susana, una joven coleccionista con criterio a la que quieren mostrársela. Nosotros asistimos a las conversaciones (o pugilatos) de la noche previa. Susana aún no puede ver las piezas, pero, a partir de las fechas y ciudades donde se hicieron con cada cosa, va conociendo retazos de sus historias. En el lugar también está Carlos, un ayudante de Héctor y Berna al que Susana le pide que vaya a Guimarães para que un hombre le entregue una carta.  

El escenario es un espacio oscuro atiborrado de cajas. Al fondo vemos el interior de tres ábsides que se corresponderían quizá con las tres naves de La Abadía, ese templo teatral que ahora dirige Juan Mayorga. La colección es una historia sobre el valor de las vidas y la voluntad de trascendencia. El coleccionismo de obras de arte no es más importante que el pugilato de esa pareja que ha dedicado su vida a encontrar piezas que se necesitaban y que ellos unieron para sentir que sus vidas no pasaban en vano. Ahora que se acerca el final piensan en todo eso y quieren encontrar a alguien que aprecie el verdadero valor de las cosas. De hecho, lo tienen muy cerca, en la figura de ese ayudante que, casi sin saberlo, también es coleccionista de algo tan esencial como los gestos. Tras el regreso de Guimarães, su decisión formará el mejor díptico vital con la pasión con que Susana había comenzado su colección de cartas de amor. El texto va trenzando una trama sobre la esencia y la trascendencia del tiempo y la relación que con él tenemos los humanos. La urdimbre del relato es el arte que aquí tiene un carácter tan nouménico como los propios seres que habitamos ese teatro que al final los jóvenes miran fascinados mientras, ante las tres capillas escénicas, Héctor y Berna nos ofrecen magníficas codas reflexivas después de habernos servido de anfitriones para asomarnos a la trascendencia. Esa que es posible intuir desde un espacio con forma de ojo que mira al cielo y por el que sigue entrando la lluvia desde los tiempos de Epidauro o el Panteón hasta los nuestros. Los conductores de esta experiencia reflexiva (en varios sentidos) han sido nada menos que José Sacristán y Ana Marzoa. Muy bien acompañados por Zaira Montes e Ignacio Jiménez. Ver La Colección hoy ha sido para algunos de nosotros una experiencia radicalmente platónica. Pura anámnesis de aquella noche inolvidable del 26 de octubre de 2022 en que Juan Mayorga, a punto de recibir el Premio Princesa de Asturias de las Letras, con solo cuatro sillas y el texto en la mano nos fue leyendo y contando esta historia en este mismo espacio. Así que, si conocer es en cierto modo recordar, esta noche hemos podido traer de nuevo al corazón la hondura y emoción contenida en un texto que aún no tenía más hermeneutas que su autor y nosotros.

domingo, 24 de julio de 2022

Lo fingido verdadero

de Lope de Vega. Dirección: Lluís Homar.
producción: Compañía Nacional de Teatro Clásico.
con Silvia Acosta, María Besant, Montse Díez, Miguel Huertas, José Ramón Iglesias, Ignacio Jiménez, Álvaro de Juan, Jorge Merino, Aisa Pérez, Paco Pozo, Arturo Querejeta, Verónica Ronda, Aina Sánchez, Eva Trancón.

24 de julio de 2022. Teatro Adolfo Marsillach, 45º Festival de Almagro. 120’ aprox.

En la primera jornada vemos cómo Diocleciano pasa de ser un militar muy apreciado a convertirse en emperador. En la segunda, lo vemos como mandatario razonable que prefiere el realismo del teatro al sadismo del circo. La tercera jornada será la de la transgresión entre realidad y ficción. Así que Diocleciano tendrá que participar en la obra en la que Gines representa y vive su conversión cristiana y finalmente su martirio.  

Lo singular de Stanislavski y Pirandello anticipado por Lope. Lo fingido verdadero contiene en su primer tramo una reflexión sobre el poder en la que Lope combina esa crudeza y lucidez que parece patrimonio Shakespeare. Pero lo mejor viene después. Cuando, en esta historia apta para tantos públicos (por ejemplo, los del siglo XVII y los del XXI), se nos ofrece una maravilla metateatral acerca de la distancia entre el intérprete y el personaje y también una mirada especular sobre la ontología del escenario. Lluís Homar lo está haciendo muy bien en la Compañía Nacional de Teratro Clásico. En su labor como director y también cuando elige y dirige obras como esta. No pudimos verla en Madrid, pero hemos podido disfrutarla ahora en esta última noche del Festival de Almagro. Había leído maravillas sobre la interpretación de Israel Elejalde como Gines. Pero Nacho Jiménez ha estado perfecto en ese papel. También todos los demás (impresionante, por ejemplo, Arturo Querejeta en el papel de Diocleciano) que derrochan calidad en esta propuesta teatral tan contenida en lo formal y tan contudente en  su capacidad de destilar toda la belleza, la profundidad y la fuerza del mejor Lope (si es que en él caben grados). Así que han sido solo dos días en Almagro. Pero, una vez más, deliciosos. Volveremos. 

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