Autora: Elvira Lindo. Adaptación y dirección: Francisco Pardo.
La Westia Producciones.
con Isabel Marcos, César Alonso y Virginia Rey.
miércoles, 25 de enero de 2023
La ley de la selva
sábado, 21 de enero de 2023
Delicadas
Texto y dirección: Alfredo Sanzol.
Una coproducción de T de Teatre y Grec Festival de Barcelona.
con Mamen Duch, Marta Pérez, Carme Pla, Albert Ribalta, Jordi Rico y Àgata Roca
21 de enero de 2023. Teatro Municipal Concha Espina, Torrelavega. 85’ aprox.
Unas sillas en una loma bajo un cielo variable y protector y seis actores extraordinarios es todo lo que necesita esta evocación fragmentaria de lenguajes familiares. La voz cantante la llevan las mujeres en esta delicada maravilla de Alfredo Sanzol. Con una iluminación sutilmente hermosa y un encadenamiento de frases magnéticas se van sucediendo instantes que parecen recordados o soñados y que casi siempre nos hacen sonreír. Escenas como la del perro, el tren y la bronca existencial, el ensayo con el solo de platillos para un concierto, o la de la mujer, el pescadero y los secretos hacen de Delicadas una pieza mayúscula en la trayectoria de ese gran dramaturgo y director que es Alfredo Sanzol. Así que esta escapada a Torrelavega (con gastronomía y hospedaje también deliciosos) ha sido breve pero memorable.
viernes, 20 de enero de 2023
Vive Molière
Dramaturgia: Álvaro Tato. Dirección: Yayo Cáceres.
Producción: Emilia Yagüe y Ay Teatro.
con Marta Estal, Laura Ferrer, Mario Portillo, Kevin de la Rosa y Juan de Vera.
20 de diciembre de 2023. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 90’ aprox.
¿Qué sería de Álvaro Tato sin Yayo Cáceres? ¿Qué sería de Yayo Cáceres sin Álvaro Tato? ¿Y qué sería del teatro clásico en el siglo XXI sin estos gigantes del texto y de la escena? Dudo que ningún francés amante de su teatro (y bilingüe) pudiera encontrar una experiencia más disfrutona, erudita, accesible, trepidante y total que la que nos ofrecen estos magos del teatro sobre la vida y las obras de Molière. Desde el Jean-Baptiste niño hasta su controvertida muerte, vemos cómo la fama, primero esquiva y finalmente entregada, se va enamorando de este poeta de la sátira, el retrato y el sarcasmo que es a la lengua francesa lo que Shakespeare a la inglesa o Lope y Calderón a la nuestra. Con escenas de Tartufo, El Avaro, Don Juan, El Misántropo y algunas otras, Laura Ferrer, Mario Portillo, Kevin de la Rosa y Juan de Vera se hacen cargo de los personajes de la diosa Fama, sus criados Dato, Mito y Chisme (y, por supuesto, del propio Molière) a la vez que, con unos trapos y mucho brío, van trayendo al escenario muchos otros de los que habitaron en el magín de gran francés. A la izquierda les acompaña Marta Estal que toca y canta como los ángeles las músicas de Yayo Cáceres y que, de vez en cuando, también interpreta lo que dejan esos cuatro genios que se multiplican en un escenario presidido por un tobogán que es metáfora de la relación entre la fama y el arte. Y también de la vertiginosa alegría que contagia esta maravilla con la que Yayo Céceres y Álvaro Tato (tanto monta, monta tanto) han ensanchado horizontes geográficos (Mestiza ya lo anticipaba) de su forma de convertir el Siglo de Oro en siglo de ahora.
viernes, 13 de enero de 2023
La suerte
Autor: Juli Disla. Dirección: Jaume Pérez, Toni Agustí y Santiago Ribelles.
Una producción de Pérez@Disla.
con Juli Disla y Jaume Pérez.
13 de enero de 2023. Centro Niemeyer (club), Avilés. 70’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer.
En La suerte contemplamos la maravillosa experiencia de quienes tienen la suerte de poder ser padres sin ser juzgados por nadie. Pero además asistimos a las dudas y decisiones que dan de tomar quienes, para que serlo, han de pasar por procesos de adopción en los que las listas sustituyen a las ecografías. Y también comprendemos las incertidumbres y zozobras que solo viven las familias homoparentales en estos trances. Zapatero explicaba en el Congreso que aquel cambio en el código civil permitiría ampliar las oportunidades de felicidad para muchos compatriotas. En esta obra es fácil entender la aberración (y el riesgo) que supuso el recurso que interpuso el Partido Popular ante el Tribunal Constitucional. Y comprender que la decisión de ser padres y madres es mucho más complicada para las parejas del mismo sexo. Pero además de una obra política y éticamente necesaria, La suerte es teatro mayúsculo en formato modesto. Ese que deja espacio para que la ternura, la alegría, la emoción y la ironía se den cita a los dos lados de la cuarta pared en un proceso que también es catártico. Juli Disla y Jaume Pérez lo consiguen con este prodigio de sinceridad que va encabalgando descripciones y evocaciones con un texto perfecto y sin costuras. Una nueva maravilla en la excelente programación a que nos tiene acostumbrados el off del Niemeyer.
sábado, 17 de diciembre de 2022
Orlando
de Virginia Woolf. Dirección escénica: Vanessa Martínez.
Una producción de Teatro Defondo.
con Gustavo Galindo, Pablo Huetos, Rebeca Sala, Pedro Santos y Gemma Solé.
17 de diciembre de 2022. Centro Niemeyer (club), Avilés. 105’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer.
Los de Teatro Defondo han hecho una versión magnífica de la novela de Virginia Woolf, sacándole el mejor partido a la vena irónica que tiene el texto y apostando por darle todo el protagonismo a una gestualidad hilarante. En el pequeño escenario de nuestro club teatral del Niemeyer han demostrado una capacidad para la mutación entre personajes y una habilidad para la composición de cuadros escénicos que nos ha dejado asombrados. Es verdad que la novela tiene un calado feminista (e intergéneros) y una relevancia histórica (y metaliteraria) que hace imposible llevar al escenario sus muchas capas. Así que, además de ofrecernos una estupenda noche de teatro, Vanessa Martínez y estos cinco intérpretes superlativos quizá han conseguido que algunas (y algunos) se animen a leer el texto.
viernes, 16 de diciembre de 2022
Golfa
dramaturgia y dirección: José Padilla
una producción de Primera Toma y Crémilo.
con Pedro Rubio, Mercedes Borges, Ninton Sánchez y Ana Varela.
16 de diciembre de 2022. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 70’ aprox.
En el escenario un cuatrilátero de posturas bien definidas y al fondo los rostros proyectados de los cuatro intervinientes. Dos adolescentes y dos adultos discrepan en casi todo menos en que cada uno tiene las ideas muy claras. El lenguaje es directo y realista. Y por eso incluye también algunos tópicos. Como los de la jerga del sexólogo o las muletillas de la madre. El diálogo es crispado y trepidante así que mantiene la atención del público y suscita no pocas reflexiones sobre el sexo, la sexualidad, el género y las distancias generacionales. Golfa ha tenido hoy función doble con sesión matutina (más que pertinente) para adolescentes. En Avilés eso empieza a ser una maravillosa costumbre. Últimamente El Golem, El animal de Hungría, La vida es sueño y ahora Golfa (y en enero Vive Moliére) son buena muestra de la ejemplar colaboración y sintonía entre la programación teatral y la actividad habitual de los centros educativos. Y no como actividades excepcionales, curricularizadas y para públicos predeterminados. Sino ofreciendo a los centros educativos la posibilidad de que el alumnado (todo el alumnado) asista en la mañana a la misma obra programada para la tarde y participe en un coloquio con los actores. Todo un lujo para la red educativa asturiana y un ejemplo desde Avilés de cómo se pueden hacer bien las cosas para entreverar el teatro y la cultura con la cotidianidad educativa.
sábado, 3 de diciembre de 2022
Paraíso perdido
un texto de Helena Tornero (basado en el poema épico Paraíso Perdido de John Milton). Dramaturgia: Helena Tornero y Andrés Lima. Dirección: Andrés Lima
una coproducción del Teatre Romea, Grec 2022 Festival de Barcelona y Centro Dramático Nacional.
con Pere Arquillué,
Cristina Plazas,
Lucía Juárez, Rubén de Eguía,
Elena Tarrats y
Laura Font.
3 de diciembre de 2022. Teatro Romea, Barcelona. 100’ aprox.
El poema de Milton magníficamente teatralizado. Y actualizado. En la forma y en la intención. La pugna entre ese Dios que todo lo sabe y esa Satán lucidísima, magníficamente interpretados por Pere Arquillé y Cristiana Plazas, tiene un correlato perfecto en el trabajo de Lucía Juárez y Rubén de Eguía como Eva y Adán. Junto a ellos Elena Tarrats y Laura Font están dulcísimas y cantan como los ángeles acompañando esta doble disputa tan bien entendida por Helena Tornero y Andrés Lima. Todo es soberbio en esta obra con la que venimos por primera vez al Romea y que le saca el mejor partido al texto de Milton sobre las partes más interesantes del Antiguo Testamento, deteniéndose en cuestiones tan centrales como el mal, la culpa y el libre albedrío. Y explorando también las vecindades de todo esto con el teatro (“Y el Hombre creó a Dios. Y Dios creó al Diablo. Y el Diablo creó al Actor”). O presentando un alegato feminista en el monólogo final de Eva que en ningún sitio podría ser más oportuno que aquí, en esta revisión acertadísima de la expulsión del paraíso y el pecado original. Junto a todo ello, unas interpretaciones extraordinarias, un escenario perfecto (con esas montañas prístinas al fondo que tanto juego le dan a Dios) y un maridaje impecable entre los homínidos kubrickianos y esos Adán y Eva desnudos, hacen de Paraíso perdido una obra imprescindible que debería dar mucho que hablar esta temporada. Así que ha sido un gustazo este reencuentro teatral con nuestra querida Barcelona.
viernes, 2 de diciembre de 2022
La vida es sueño
de Calderón de la Barca. Adaptación de la Dramaturgia: Declan Donnellan y Nick Ormerod. Dirección: Declan Donnellan.
Coproducción de LAZONA, Compañía Nacional de Teatro Clásico y Cheek by Jowl. .
con Ernesto Arias, Prince Ezeanyim, David Luque, Rebeca Matellán, Manuel Moya, Alfredo Noval, Goizalde Núñez, Antonio Prieto e Irene Serrano.
3 de diciembre de 2022. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 100’ aprox.
Hace cinco años los de Cheek by Jowl nos trajeron un magnífico Cuento de invierno en inglés. Ahora vemos la forma en que Donellan se ha acercado, con intérpretes españoles, al más clásico de los clásicos de Calderón. La escenografía es tan efectiva como sencilla. Apenas un fondo verde en el que se abren muchas puertas. No hay torre, ni lugar de encierro, ni palacio. Y, sin embargo, ahí está La vida es sueño tal cual. Donnellan ha querido ser fiel al texto dejando las innovaciones para la escenografía y el vestuario. Y también para una forma de decir el verso que resulta extraordinaria en los monólogos de Segismundo interpretados magistralmente por Alfredo Noval. El del primer acto comienza balbuciente, como inaugurando el lenguaje, y permite degustar y apreciar en todo su valor esas palabras resabidas. También es muy acertada la rotura de la cuarta pared con los discursos de Basilio y con la jornada de Segismundo en el palacio que es una maravilla y que aún da más juego en el auditorio del Niemeyer que tiene dos pasillos entre las butacas (como los otros espacios escénicos de Avilés). Y aún ha sido mas intensa en la sesión de la mañana que la de la tarde, con un público juvenil que entró en el juego con la naturalidad que debía tener el público del siglo XVII. La locura despótica en esa escena, tan espléndidamente entendida por Donellan y Noval, me ha hecho pensar en los túneles del tiempo que conectan a Segismundo con el Calígula de Camus. Aunque, hablando de conexiones y simetrías, ninguna mejor que la que une a ese mal salvaje masculino con la versión prerrusoniana del buen salvaje femenino de la Rosaura (la otra) que creó Lope en aquella joya, no representada hasta ahora, titulada El animal de Hungría. Nosotros hemos podido ver las dos obras en poco más de un mes. Un lujo impagable que solo es posible en lugares como Avilés, una ciudad en la que la programación teatral está al más alto nivel y es concebida como un bien público necesario. Como la educación y en estrecha alianza con ella. Así que bien por Donnellan, bien por Alfredo Noval, bien por Ernesto Arias (que dirigió El Animal de Hungría, que ha estado estupendo en el papel de Basilio y que nos ha aportado claves muy interesantes en el coloquio de la mañana). Y, por supuesto, bien por el resto del elenco cuyo trabajo ha sido espectacular. A todos ellos les tenemos que agradecer hoy esta experiencia, entre filosófica y poética, que nos regaló Calderón hace casi cuatrocientos años.
jueves, 1 de diciembre de 2022
El enamoramiento entre una ciudad y los teatreros de toda España
Asturianos en Avilés: Mariano Martín Gordillo.
Entrevista en La Nueva España.
11 de noviembre de 2022. Teatro Palacio Valdés.
Un poco de historia. “Avilés tiene una larga relación con el teatro. Es una historia complicada y también poética. Es como si los dioses hubieran querido jugar con nosotros. A finales del siglo XIX los avilesinos querían tener un gran teatro burgués. Lo cuenta muy bien Juan Carlos de la Madrid en su libro sobre la historia del Palacio Valdés. Los avatares fueron tremendos. Se encarga el proyecto a Manuel Del Busto, por entonces un jovencísimo arquitecto, y en 1900 ya están en marcha unas obras que cuentan con el apoyo de muchos ciudadanos. Pero el dinero se acaba y aquel teatro, que no había llegado a nacer, está a punto de ser derribado. Por suerte, veinte años después, se consigue el milagro de que el propio Palacio Valdés inaugure su teatro. De aquella historia, casi heroica, nos sentimos herederos los avilesinos que somos hijos de la emigración que hizo crecer la ciudad en los años sesenta con gentes venidas de Castilla, Extremadura o Andalucía. Mi familia vino del sur de Salamanca, de una zona bellísima, la Sierra de Béjar, en el límite con Cáceres. Y es que el Avilés de toda la vida es hoy una ciudad con muchas raíces y esa es, quizá, una de sus virtudes”.
“Tras la inauguración, de la que se cumplió un siglo en el año de la pandemia, al Palacio Valdés le tocó sufrir una guerra y una dictadura. En 1972 se cierra y la piqueta amenaza de nuevo. Pero la democracia, los dioses (y algunas celestinas) volvieron a estar de nuestra parte y, cuando todo parecía perdido, se restaura el teatro. La movilización ciudadana hizo posible que en ese lugar hoy no haya edificios de viviendas. Y que podamos estar hablando ahora del teatro”.
Una restauración ejemplar. “En los ochenta y primeros noventa se hicieron muchas restauraciones de teatros. Muchas fueron muy acertadas, pero también hubo transformaciones discutibles. El Palacio Valdés tuvo suerte y lo que en 1987 era casi una ruina se recuperó con un cuidado exquisito para que nuestro teatro sea exactamente el mismo que se inauguró en 1920”.
El alma. “El Palacio Valdés tuvo un cuerpo que llegó a estar dos veces en coma, pero su alma siguió viva y estuvo flotando por la ciudad. De hecho, la magnífica programación teatral que siguió a aquella reapertura, de la que dentro de pocos días se cumplirán treinta años, ya estaba en marcha en los años ochenta con las Jornadas de teatro de la Pista de la Exposición. En toda esta historia hay una persona extraordinaria que ha tenido un papel crucial: Antonio Ripoll. Y es que su trayectoria es la de uno de los gestores culturales más importantes y singulares de nuestro país. Por suerte, decidió desarrollarla siempre aquí. En la mejor centralidad posible: la de periferia”.
“La Pista de la Exposición fue el vivero de la pasión entre los avilesinos y el teatro. Eso permite entender que a partir de los años 90 se genere una programación estable que consolidó la historia de amor entre la ciudad y su teatro. Y que se ha convertido después en una historia de poliamor porque, además del espacio escénico del Palacio Valdés, también queremos mucho a los del Centro Niemeyer (cuya alma también estuvo en el Palacio Valdés antes de que se levantaran sus hermosos curvas blancas). Nos encanta su gran auditorio que cuenta con el mayor escenario de Asturias. Y también ese club teatral delicioso del Off Niemeyer, quizá la sala con mejor programación de teatro alternativo y de pequeño formato fuera de Madrid y Barcelona. Sin olvidar, la pasión juvenil de la Factoría Cultural o la fidelidad de siempre hacia nuestra treintañera Casa de la Cultura”.
“En esta historia, además de la fortuna, también importa la apuesta continua que han hecho por el teatro todas las corporaciones municipales. Y es que en el ADN de Avilés está la cultura. A los avilesinos de antaño les gustaba decir que esta era la ‘Atenas de Asturias’. Y una de las virtudes de Atenas era precisamente su cosmopolitismo. Avilés no ha querido ser una ciudad estupenda pero ensimismada, sino una ciudad deliciosa y siempre abierta”.
El enamoramiento. “Aquí se apostó pronto por las compañías
teatrales. El Palacio Valdés es coqueto y tiene un tamaño perfecto: un poco
mayor que el María Guerrero y aproximadamente como el Teatro Español. Y está en
una ciudad amable y con mucho encanto. Algo que aprecian las compañías que
estrenan aquí sus obras y ultiman los ensayos en nuestro teatro. Saben que en
Avilés cuentan con un público fiel porque aquí el teatro no es ceremonia sino costumbre.
Y eso se ha conseguido con un trabajo excelente, tenaz y discreto. Programando con
la vista puesta en la calidad y en la continuidad. Algunos programadores simplemente se adaptan
al gusto inercial del público, pero los que entienden la cultura como un
servicio público saben que también es responsabilidad de los teatros cultivar ese
gusto. El acierto de ese trabajo se muestra en la actitud de las personas que
van al teatro en Avilés. No nos levantamos fácilmente para aplaudir, somos más
contenidos, pero hay criterio y fidelidad. Algo a lo que también ha ayudado la
política de abonos que empiezan de cero cada año y se renuevan cada trimestre para
la programación conjunta de EscenAvilés entre el Palacio Valdés y el Centro
Niemeyer, otro caso único en España. Así, parte de los aforos cuentan con un
público fiel pero siempre hay entradas disponibles para todo el mundo”.
“Es, en definitiva, una historia de enamoramiento entre una ciudad y su teatro. Una complicidad de muchos años entre el público y esos seres humanos magníficos que son los intérpretes, los autores, los directores y todos los oficiantes cotidianos de ese arte bimilenario. Algo que se nota, por ejemplo, en los estrenos avilesinos. Es muy común que los actores y actrices agradezcan nuestros aplausos llevándose el puño al pecho con emoción y mirando embelesados hacia arriba, al gallinero, al paraíso, para disfrutar del espectáculo que a ellos también les ofrece este teatro hermoso y vibrante. Nuestro teatro es la casa de los teatreros que nos visitan. Aquí todo el mundo -público, actores, directores- se siente en casa. Por eso cada noche de estreno sentimos que estamos estrenando de nuevo el Palacio Valdés”.
La pequeña gran ciudad del teatro. “Todo ello tiene un efecto extraordinario porque, además de los estrenos, la calidad general de la programación es muy alta. Aquí, cualquier asturiano puede tener una agenda anual de más de 30 obras estupendas. Algo que se puede disfrutar también en ciudades como Barcelona, Madrid o Buenos Aires, pero para ello hay que saber seleccionarlas y hay que tener mucho criterio. En Asturias tenemos la suerte de disfrutar de una decantación, de un destilado teatral extraordinario en una ciudad de apenas 80.000 habitantes.
El futuro está en los jóvenes. “Hay que animar a la gente joven para que también venga al teatro. Asturias sufre un gran desequilibrio generacional. Los que disfrutamos desde hace décadas del teatro nos vamos haciendo mayores y, detrás, no es que los jóvenes vengan menos al teatro, es que ellos son menos para cualquier cosa. Suelo decir que, si a alguien le gusta el surf, aunque estará encantado en Salinas, seguramente querría vivir en Nazaré o en Tarifa. Si le gusta el esquí le gustaría vivir en el Pirineo o en Suiza. Pero si vive en Asturias debería aficionarse al teatro porque iba a ser muy feliz en Avilés”.
"En este tiempo de pantallas y pantallitas, el teatro tiene vigencia precisamente por su radical presencialidad. Hay tres cosas que nos legaron los griegos y ya tienen más de 2.500 años: las matemáticas, la filosofía y el teatro. Un gran defecto de nuestro país es que las artes escénicas, como la cultura audiovisual, están ausentes de los currículos escolares. Decía Unamuno que el asignaturismo es el gran problema de nuestra universidad, y también lo es de nuestro sistema educativo. Que ese arte de las artes que es el teatro siga estando fuera de las aulas es inaudito. Por eso es tan importante la actividad cultural y escénica dirigida a los jóvenes que se organiza en Avilés. Desde hace casi tres décadas, el escenario del Palacio Valdés, acoge cada primavera el estreno de varias obras hechas por adolescentes. Y ese es otro vínculo muy importante. Muchas vocaciones teatrales, como la de Juan Mayorga (ese teatrero, matemático y filósofo al que tanto queremos en Avilés y al que tanto le gusta venir), surgen precisamente cuando uno va al teatro y queda fascinado por lo que allí acontece. Hace pocas semanas casi mil alumnos vivieron esa experiencia en el auditorio del Centro Niemeyer con Lope (El animal de Hungría) y otros mil la vivirán a primeros de diciembre con Calderón (La vida es sueño). Si eres adolescente tu papel en el instituto o en la calle quizá no sea genial, pero si te subes a un escenario para interpretar otras vidas puede ser que la tuya cambie para siempre. O que eso te suceda desde una butaca contemplando otros mundos al otro lado de la cuarta pared. Supongo que ahí está el origen de la vocación de muchos actores y actrices. Y de la felicidad que sentimos quienes tanto disfrutamos en el teatro”.viernes, 25 de noviembre de 2022
Hanle
Dramaturgia y dirección: Roberto Hoyo.
Una producción de Leamok.
con L. Carlos Gómez y Roberto Hoyo.
25 de noviembre de 2022. Centro Niemeyer (club), Avilés. 65’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer.
Un prodigio escénico aceleradísimo. Tanto, que las escenas van siendo sincopadas por trallazos lumínicos. Y así el hermano postrado se convierte instantaneamente en youtuber o en relator de lo que vemos. Hanle está lejanamente (pero muy lejanamente) inspirada en Hamlet. Así que viendo a estos dos genios del teatro paroxístico me he acordado de María Hervás y lo que hizo con el clásico de Eurípides en Iphigenia en Vallecas. Por eso creo que, como ellos dicen al final, esta obra tiene vocación de clásico. Y bien podría ser un magnífico testimonio generacional para el futuro. Testimonio áspero de unas vidas marginadas que reaccionan con dureza para no aceptar estar también alienadas. Y testimonio superlativo de la extraordinaria calidad creativa e interpretativa de una generación de teatreros radicales. Estos lo son tanto que, como los veteranos de la Zaranda, han tenido la chulería de no salir a recibir nuestros aplausos. Supongo que han podido escucharlos y habrán notado que queremos que vuelvan pronto.
jueves, 24 de noviembre de 2022
Kolapso
Autoría y dirección: Marga Llano.
Producción: EscenApache.
con Rosa Manteiga, Álvaro Celemín y Félix Llano.
Con una puesta en escena bastante sobria Marga Llano consigue que sintamos la desazón y el frío de esa situación tan extraña. Lo que les pasa a estos personajes tiene algo de pesadilla y también algo de onírico. El soliloquio inicial de ella desasosiega oportunamente pero quizá resulta algo largo. Y el final interesa y, en cierto modo, desconcierta, lo que no deja de ser coherente con la desazón propia de un Kolapso.
sábado, 19 de noviembre de 2022
Las guerras de nuestros antepasados
de Miguel Delibes. Adaptación de Eduardo Galán. Dirección: Claudio Tolcachir.
una producción de Pentación espectáculos y Secuencia 3
con Carmelo Gómez y Miguel Hermoso.
29 de noviembre de 2022. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 100’ aprox. Estreno absoluto.
El doctor sabe que Pacífico es alguien especial con muchas cosas que contar. Por eso escucha y graba todo lo que dice. Él solo tira de la hebra para que Pacífico vaya recordando las guerras del Bisa, del Abu y de Padre. Para que le hable de los del Humán y los del Otero, del tío Paco y la Candi. De la vida de un hombre bueno y sencillo capaz de recordarnos cómo se aprende a mirar.
La novela de Delibes es una joya. Un alegato contra las guerras desde los recuerdos de quien también habría de tener la suya. Las palabras de Pacífico merecen ser grabadas. Por lo que dice y por cómo lo dice. Y en cierto modo eso es lo que hace Delibes. Levantar testimonio de una oralidad purísima, hija de un espacio y heredera de muchos tiempos. Leyendo esta novela (y en general su obra) uno siente que recibe un legado. Y eso es lo que han hecho también esta noche Miguel Hermoso, Claudio Tolcachir y Carmelo Gómez. La voz de Carmelo es aquí perfecta y al escucharle hemos sentido que estábamos en familia. En Baltanás, en la tierra de todos los Pacíficos. Y es que, interpretando como nadie lo que escribió, Delibes, Carmelo Gómez se ha convertido en hermeneuta de un territorio, notario de su lenguaje y albacea de su poesía. Seguramente por eso ha recibido los aplausos más sentidos, agradecidos y merecidos que se han oído en el Palacio Valdés en mucho tiempo. En la pasada primavera quedé maravillado viéndolo en el Teatro Cervantes de Béjar en el más lorquiano, erudito y juguetón de los tributos que se han hecho en muchos años a Federico. Se titulaba A vueltas con Lorca y, tras lo presenciado esta noche, puedo decir que Carmelo Gómez es un actor en estado de gracia, un medium para la ternura y la poesía. Miguel Hermoso ha sabido acompañarlo magníficamente en este maravilloso trance y Claudio Tolcachir ha tenido el acierto de permitir y facilitar que lo fueran todo ese texto extraordinario, impecablemente adaptado por Eduardo Galán, y ese personaje pacífico y sincero que nadie podría haber encarnado mejor que el gran Carmelo Gómez.
viernes, 11 de noviembre de 2022
Edipo. A través de las llamas
de Paco Becerra. Dirección: Luis Luque.
con Alejo Sauras, Mina El Hummani, Julia Rubio y otros
sábado, 5 de noviembre de 2022
Los farsantes
texto y dirección: Pablo Remón
una coproducción del Centro Dramático Nacional y Buxman Producciones.
con Javier Cámara, Francesco Carril, Nuria Mencía y Marina Salas.
5 de noviembre de 2022. Teatro Jovellanos, Gijón. 160’ aprox. (con descanso)
Como suelo hacer siempre que puedo, había leído el texto antes de ver la obra. Y más que escrito para el teatro me pareció una novela. El propio Pablo Remón señala en el programa de mano que Los farsantes tiene algo de hibridación entre el teatro, el cine y la novela. Por las gentes que lo protagonizan y los temas que trata tiene bastante que ver con El tratamiento, aunque aquí el tono de comedia es más acusado y seguramente el póblico que descubra hoy a Remon pensará que es un maestro en ese género. Y es verdad que lo es, pero también es mucho más que eso. De hecho, Los farsantes tiene, como todo su teatro, una capacidad impresionante para captar con la mayor sutileza la oralidad de los personajes, y para entreverar irónicamente sutextos, metatéxtos y momentos poéticos. El escenario recrea en dos pisos una cabida de avión, un hospital, una terraza, una cocina, un bar, un escenario teatral y hasta el lugar de entrega de los Goya. Por lo demás, Javier Cámara, Francesco Carril, Nuria Mencía y Marina Salas hacen un trabajo magnífico y conjuntadísimo que, como no podía ser menos, ha hecho las delicias de todo el público.









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