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domingo, 5 de diciembre de 2021

Comedia sin título

Escrita por Federico García Lorca. Versión y dramaturgia: José Manuel Mora y Marta Pazos. Dirección: Marta Pazos.
U
na producción del Centro Dramático Nacional.
c
on Georgina Amorós, Marc Domingo, Alejandro Jato, Cristina Martínez, María Martínez, Clara Mingueza, Koldo Olabarri, Mabel Olea, Carlos Piera, María Pizarro, Chelís Quinzá, Luna Sánchez, Paula Santos y Camila Viyuela.

5 de diciembre de 2021. Teatro María Guerrero, Madrid. 110’ aprox.

El autor sale al escenario para hablar al público de otro teatro posible. Un teatro que trate de la vida y al que no vayamos para ver lo que pasa sino para saber lo que nos pasa. Hay espectadores que le interpelan y finalmente una revolución callejera entra en el teatro. Hasta aquí el primer acto. En el segundo ya no hay palabras. Solo cuerpos que crean y recrean gestos y evocaciones a partir de algunas frases del primero. Y tras la destrucción y limpieza del escenario serán los movimientos de la tramoya y las voces del regidor las que desvelen en el tercer acto los mecanismos de un teatro incorpóreo.

Justo antes de la pandemia, Lluis Pascual dirigió esta obra inconclusa de Lorca con un segundo y un tercer acto que, sin pretender completarla, había escrito Alberto Conejero. No pudimos verla entonces pero Empuñando el alma, la película de Arantxa Vela Buendía sobre el trabajo de Lluís Pascual, nos permitió intuir cómo sería aquella obra. Marta Pazos tiene el acierto de no incluir ningún texto añadido y, tras un primer acto muy respetuoso con el de Lorca,  crear otros dos movimientos sin más palabras que las que se proyectan en el fondo del escenario con fragmentos del primero y que sirven de presentación a las coreografías poéticas que se van componiendo solo con los cuerpos. A veces vemos el rostro del propio Lorca en una gran máscara mientras toca el piano. Luego evocaremos la escena del Un perro andaluz en la que un piano es arrastrado. Y también otras estampas más o menos surrealistas, más o menos ásperas o delicadas, hechas casi siempre a cuerpo limpio y desnudo por unos jóvenes perfectamente compenetrados. Las potentes lámparas cenitales colocadas con regularidad ortogonal recuerdan los espacios de Pascal Rambert en La clausura del amor, Ensayo o Hermanas. Pero a la desnudez del escenario, Marta Pazos le añade la fuerza radical de un color cítrico y unas músicas contemporáneas sacándole el mayor partido a esa gran trampilla en el suelo por la que entran y salen cuerpos que no llegan a ser personajes pero que recuerdan a aquel teatro bajo la arena que Federico reclamaba en El Público y que tan acertadamente entendió Juan Diego Botto en Una noche sin luna. Sé que la obra de Marta Pazos tiene más de plasticidad performativa que de teatro de texto, pero la posibilidad de ver en el escenario ese primer acto con el que Lorca se adelantó al teatro de vanguardia de la segunda mitad del siglo XX, seguido de una propuesta cautivadora que no pretende remedar ni completar ese texto, hace que haya merecido la pena venir hoy al María Guerrero para ver este montaje tan atrevido y complejo. Lamentablemente, producciones así solo podemos verlas en teatros como este.

viernes, 26 de junio de 2020

La conmoción (La pira 1)

Dirección: Alfredo Sanzol.
una producción del Centro Dramático Nacinal.
- Mikel y la conmoción de Alfredo Sanzol. Con Jesús Noguero.
- Eva y la conmoción de  Victoria Szpunberg. Con Natalia Hernández y Fernanda Orazi
- María y la conmoción de Eva Mir. Con Javier Hernández y Camila Viyuela

26 de junio de 2020. Teatro María Guerrero, Madrid (virtual). 65’ aprox.
Mikel nos lo cuenta mientras recorre todos los espacios del teatro. Repasa lo vivido en aquellos días en los que el coronavirus se cebó con él y llegó a saber en qué consiste la vecindad con la muerte. Entre el sexto y el séptimo día, de la creación y del encierro, Eva V. evoca su relación con Eva S., la empleada de Caixabank que le recomendó colocar su dinero donde no debía. Pero esa segunda Eva también era una víctima confinada de otra violencia.  María está corriendo y en la plaza de los Mostenses es atropellada por un repartidor de Glovo. Tras la conmoción los dos hablan de lo que está pasando mientras comen lo que él tenía que repartir. Pero la historia también es un monólogo del personaje con apostillas de la autora sobre el teatro y la conmoción.

El Centro Dramático Nacional retoma la actividad escénica con La pira, una trilogía sobre lo que ha pasado compuesta por La conmoción, La distancia y La incertidumbre. Cada una de ellas contiene tres piezas cortas a cargo de distintos autores pero con una misma dirección. La distancia está dirigida por Alfredo Sanzol (que ahora también dirige el CDN) y es un monólogo en el que es fácil pensar que lo nos cuenta Jesús Noguero le ha sucedido a él mismo. De hecho, es una experiencia en primerísima persona, en este caso la del propio Sanzol. Además de una pieza dramática de primer orden que nos hace vivir por unos minutos la experiencia de recorrer un teatro, creo que sería el mejor antídoto para los que banalizan todo esto, los que hacen de la pandemia una coartada para el acoso político y los que priorizan la economía y los contactos multitudinarios sobre la salud de los demás. En lugar de multarlos o repudiarlos creo que sería mucho más efectivo que contemplaran en silencio los veinte minutos de esta obra. La segunda pieza es de Victoria Szpunberg y es casi un monólogo impresionante a cargo de la gran Fernanda Orazi en el que los dos lados del charco, el sentido del sexto día de la creación y el sufrimiento de estas dos Evas se van hilvanando en un texto sutil y conmovedor. Y precisamente sobre las diversas variantes de la conmoción trata la pieza de Eva Mir en la que tienen tanta importancia las acotaciones de la autora en boca de la actriz como ese encuentro imprevisto entre dos personajes a la deriva en medio del silencio nocturno y confinado de las calles de Madrid. Las tres obras las vemos a través de la pantalla pero el dispositivo es radicalmente teatral. Tanto que nos convertimos en espectadores móviles de ese teatro mínimo en el que no hay distancia entre la platea y el escenario pero mantenemos el pacto de sincronía y de atención que da sentido al teatro, ese lugar desde el que se mira y que durante esta hora hemos dejado de añorar porque de algún modo hemos vuelto a él.

viernes, 27 de mayo de 2016

La respiración

escrita y dirigida por Alfredo Sanzol.
Una producción de La Zona y Teatro de La Abadía.
con Pau Durá, Nuria Mecía, Gloria Muñoz, Pietro Olivera, Martiño Rivas y Camila Viyuela.
 
27 de mayo de 2016. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 100’ aprox.


Tras quince años de vida en pareja, Nagore está sufriendo mucho por su separación. En las noches en que la niña no está con ella la soledad la ahoga. Su madre le recomienda que salga y vea a otros hombres. Así conoce a un profesor de yoga, a un fisioterapeuta y a un preparador físico que tienen relaciones con su madre. Ese grupo entre familiar y fantástico cuidará de su cuerpo y la ayudará a sentir que las relaciones amorosas múltiples y abiertas ayudan a respirar.

Nagore es aquí Alfredo Sanzol. De hecho, él ha dicho que ese habría sido su nombre si hubiera nacido mujer. Así que La respiración es seguramente una comedia catártica. Una historia que comienza con una magnífica descripción del ahogo que produce la soledad del desamor y que continúa con el grato divertimento que nos propone esta fantasía de una promiscuidad casi naif. La respiración me gusta cuando percibo ese aliento onírico que hace tan extraordinarias las obras de Sanzol. Pero en esta me cuesta más encontrarlo. Aunque el texto tiene muchos momentos brillantes, siento que podría ser más intensa la inmersión surrealista en ese grupo de sanadores amorosos que consiguen que Nagore vuelva a respirar. Si fuera más Sanzol y menos comedia creo que La respiración me habría gustado más. Pero quizá esta vez no le venía bien a Alfredo.


viernes, 6 de febrero de 2015

Tamaño familiar

dirección: Quino Falero. Textos de Ignacio del Moral, Anna R. Costa, Roberto Santiago, Juan Carlos Rubio, Alfredo Sanzol y Yolanda García Serrano 
con Llum Barrera, Alfonso Lara, Camila Viyuela y Pepe Lorente.

6 de febrero de 2015. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90’ aprox. Estreno absoluto.


Diez escenas familiares. Unas domésticas. Otras dislocadas. Todas con la voluntad de hacer reir al público. Y poco más.

Quino Falero repite la fórmula de El manual de la buena esposa. También reinciden cuatro de los seis autores. Esta vez el resultado no es tan casposo. Pero tampoco mucho mejor que una serie de sketchs televisivos. Los actores están bien. Pero el conjunto solo sirve para que echen unas risas los que la tienen fácil. Y poco más.