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sábado, 13 de julio de 2024

La francesa Laura

de Lope de Vega. Dirección: Marta Poveda.
una producción de la Fundación Siglo de Oro.
con Ángel Ramón Jiménez, Agus Ruiz, Marta Poveda,  Manuela Morales, Leticia Ramos, José Ramón Arredondo y Martín Puñal.

13 de julio de 2024. Corral de Comedias, 47º Festival de Almagro. 100’ aprox.

La francesa Laura y el conde Arnaldo son un matrimonio feliz y enamorado. Por eso les resultará muy dolorosa la separación cuando el delfín francés le envía a él a Londres para negociar su matrimonio con la secreta intención de seducirla a ella.
 
Lope trenza aquí un fascinante juego de enredos sobre los celos, pero no es una comedia. La francesa Laura es un prodigio que bien podría inspirar al mejor Woody Allen en esas historias con apariencia banal y notable calado ético. Hace poco que se ha sabido que Lope era el autor de este texto, así que Marta Poveda tiene la fortuna de haber dirigido y protagonizado la primera representación escénica de esta obra con la que Lope vuelve a indagar sobre cuestiones humanas revelando tensiones que tienen mucho que ver con los feminismos. Como directora y como intérprete Marta Poveda ha acertado plenamente. Por ejemplo, al transmitir con tanta fuerza la pasión que une (y luego separa) a esta pareja en la que otros instigan unos celos que generan los más venenosos recelos. Hay teatro físico y coreográfico en ese preludio que nos advierte de que La francesa Laura es bastante más que una historia pertinente para este Corral de Comedias. El elenco está impecable y afinadísimo. Entre sus componentes da gusto encontrar a Leticia Ramos y José Ramón Arredondo, una pareja escénica que, en un registro muy distinto, esta mañana nos hizo disfrutar de lo lindo con La tierra de Jauja. Así que ha sido otro fin de semana estupendo en Almagro con obras magníficas de Calderón y de Lope (también del de Rueda). Volveremos.
 

viernes, 18 de febrero de 2022

Malvivir

Dramaturgia y adaptación: Álvaro Tato. Basado en las novelas de pícaras del Siglo de Oro. Dirección: Yayo Cáceres.
una producción de Ay Teatro.
con Aitana Sánchez-Gijón, Marta Poveda y Bruno Tambascio.

18 de febrero de 2022. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 95’ aprox.

La vida de Elena de Paz desde que su madre rompe aguas hasta que, tras ser ajusticiada, es arrojada a las de un río (o al revés). Andanzas y correrías de una mujer libérrima, pícara y tenaz que, entre otras muchas cosas, desea llegar al mar.

Variaciones y permutaciones entre Marta Poveda y Aitana Sánchez-Gijón encarnando a una granuja deliciosa y a muchos personajes más. La compañía musical de Bruno Tambascio subraya la impresionante compenetración entre estas dos actrices superlativas que se multiplican en un derroche físico e interpretativo increible para hacernos sentir la alegría de esta picara deliciosamente feminácrata compuesta a pertir de retales de La hija de Celestina de Alonso Jerónimo de Salas Barbadillo, de La niña de los embustes de Alonso de Castillo Solórzano, de La pícara Justina de Francisco López de Úbeda y las de letrillas de Francisco de Quevedo. Álvaro Tato los recupera desde el siglo XVII con una habilidad que uno no sabe si atribuir a que aquellos escritores son en realidad contemporáneos nuestros o a que él vive otra vida paralela en el Siglo de Oro y es allí donde escribe estos textos. Por su parte, Yayo Cáceres es el motor de este delirio de buen hacer interpretativo con una concepción escénica tan alegre como trepidante en la que la música es, como siempre en el universo ronlalero, elemento imprescindible en el trabajo de esta pareja de magos del teatro clásicontemporáneo. De Ay Teatro habíamos visto hace tres años Todas hieren y una mata que nos dejó también muy impresionados. Pero vivir este Malvivir es una verdadera delicia que no sé a quién debemos agradecer más, si a Marta Sánchez-Gijón y Aitana Poveda o a Yayo Tato y Alvaro Cáceres. Da igual. Los cuatro se han compinchado para que esta noche disfrutemos lo indecible con las andanzas y correrías de Elena de Paz.      

Dossier

viernes, 26 de julio de 2019

La hija del aire

de Calderón de la Barca. Versión de Benjamín Prado. Dirección: Mario Gas.
producción: Compañía Nacional de Teatro Clásico.
con José Luis Alcobendas, Jonás Alonso, Marta Betriu, Lander Iglesias, Ariana Martínez, Aleix Peña Miralles, Silvana Navas, Ricardo Moya, Agus Ruiz, Germán Torres, Pietro Olivera, Marta Poveda, José Luis Torrijo, David Vert.

26 de julio de 2019. Teatro Adolfo Marsillach. Hospital de San Juan, 42 Festival de Almagro. 150’ aprox. (con descanso)

Semíramis vive recluida en una cueva al cuidado de Tiresias. Una terrible profecía sobre lo que llegará a hacer con un buen rey y con su reino justifica un encierro de por vida al que ella no se resigna. Menón la libera y ahí comienza una tragedia de proporciones épicas.

Un impresionante decorado que en lo alto es cueva y tiene forma de relieve babilonico sobre el que se proyectan distintas texturas preside esta producción que tiene la magnífica factura a que nos tiene acostumbrados Mario Gas. Los vestuarios son bélicos, el tono es épico y la adaptación del verso que ha hecho Benjamín Prado apuesta por la claridad, la musicalidad y la tragedia política quizá más que por lo existencial. De modo que los ecos de Segismundo y de Edipo de la primera parte quedan atenuados por la fuerza de una segunda que se presenta más en clave de una superproducción épica que de la sutil poética en femenino heroico y singular que podría evocar la hermosa imagen del cartel. En este sentido, algunos recortes del texto de Calderón podrían ser discutibles (por ejemplo, esa diáfana y hermosa reclamación de la prisionera de morir por el rayo y no por el trueno) y quizá están más escorados a lograr la claridad descriptiva del relato que a garantizar que no se pierden los elementos más filosóficos y poéticos del original. En todo caso, la potencia del espectáculo no defrauda en una noche fresca y magnífica en este teatro al aire libre que lleva el nombre del gran Adolfo Marsillach.

domingo, 15 de febrero de 2015

Los cuentos de la peste

de Mario Vargas Llosa. Dirección: Joan Ollé.
Producción: Teatro Español.
con Mario Vargas Llosa, Aitana Sánchez Gijón, Pedro Casablanc, Marta Poveda y Óscar de la Fuente.
 
15 de febrero de 2015. Teatro Español, Madrid. 120’ aprox.


No hay patio de butacas. Se ha convertido en otro patio asediado por la peste. El de Villa Palmieri, la quinta de recreo de Bocaccio. Allí está él y el Duque Ugolino, al que interpreta el autor que recrea los cuentos del primero. Los acompañan dos cómicos con los que se van contando historias que les ponen a salvo de la realidad. También está Aminta, un fantasma o musa que solo existe para un personaje. El del actor que es autor.

Yo vi Los cuentos de la peste en el Español. Lo podré decir cuando pasen muchos años. Yo vi a Vargas Llosa interpretando ese papel que era necesariamente suyo. Con su musa Aitana Sanchez Gijón en una historia que parecía un regalo de Bocaccio para él. Y para nosotros. Para hacernos pensar en la realidad pestilente que siempre queda fuera cuando entramos en una ficción. En el poder de la imaginación para conjurarla. En la inferioridad de las imágenes frente a las palabras. En las relaciones entre autores separados por siglos. En cómo uno puede rescatar a otro dando una vida nueva a sus historias. En cómo puede un personaje que es autor amar a una mujer imaginada y darle vida, darle muerte y resucitarla cuando quiera (precioso ese guiño a las palabras finales de la obra en la merecida dedicatoria: "A Natalio Grueso que resucitó mi teatro"). Yo vi Los cuentos de la peste en el Español. Los vi en ese extraordinario montaje de Joan Ollé que al sentarme al borde de ese patio, que ya no era de butacas, me hizo recordar El Público de Lorca para el que Lluis Pasqual también levantó las del María Guerrero. Y vi a Aitana Sanchez Gijón clavando como nadie los personajes y los fantasmas del Premio Nobel. Y a Pedro Casablanc siendo otra vez tan grande y poderoso como sabe. Y a Marta Poveda y Óscar de la Fuente que han estado pluscuamperfectos como cómicos polivalentes en este difícil patio. Yo vi Los cuentos de la peste. Justo después de leerlos. Y la noche fue memorable.