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viernes, 14 de abril de 2023

Todas las canciones de amor

de Santiago Loza. Dirección: Andrés Lima.
Check-In Producciones.
con
Eduard Fernández.

14 de abril de 2023. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 80’ aprox.

Una mujer nos lleva de la mano mientras evoca fragmentos de su vida y paladea lo que le queda del presente. Son instantes fugaces de incertidumbre, amor y felicidad. En ellos siempre está Eduardo, el hijo queridísimo que lo es todo para ella. También está a veces Jesús, aquel marido dulce que luego se agrió. Hoy vemos a esa mujer a solas con sus torpes rutinas y sus amorosos recuerdos.

Las horas del día en una cocina metafísica. La de una mujer aturdida que es pura bondad. Es la madre de Eduardo, porque a Eduard solo lo vemos un instante al comienzo de la obra, mientras se quita la chaqueta y se desabrocha la camisa, y al final cuando le quita la peluca a su querido personaje. Para nosotros quien está siempre en el escenario es esa mujer de la edad tardía que, divagando en su cocina, intenta retener sus recuerdos. Eduard Fernández la encarna con la mayor ternura en las postrimerías de una vida que se está deshilachando. Para lograr este milagro este actor superlativo ha contado con otros dos genios. Uno es Andrés Lima que ha sabido encontrar la luz y la cadencia perfectas para esa jornada particular en la que es posible evocar una vida entera. Y es que, además de una luz que trasciende y un tiempo que se desdobla, Andrés Lima consigue hacernos sentir la amorosa seguridad del paisaje cotidiano de una cocina y la perplejidad que se siente mientras se disloca un espacio que al principio parece sólido pero luego se va desvaneciendo. Y es que la escenografía y la iluminación consiguen abismarnos no solo ante la jornada postrera de esta mujer buena sino también ante lo que nos puede deparar el futuro del teatro, ese arte de las artes en el que las personas y los personajes compartimos tiempo y espacio. El tercer genio que ha hecho posible esta joya es Santiago Loza, un autor que ha sabido ajustar a la medida de Eduard y de Eduardo una historia deliciosamente catártica. De él había visto durante el confinamiento Todo verde, otro monólogo extraordinario que Timbre 4 puso en abierto en aquella programación salvífica que nos regaló durante aquellas semanas (creo que aún se puede ver). Todas las canciones de amor es una obra extraordinaria gracias a la escritura poética de Santiago Loza, a la dirección visionaria de Andrés Lima y a la capacidad de Eduard Fernández de transmutarse en su madre durante casi hora y media en un inolvidable homenaje filial. Seguramente por eso resultan tan conmovedoras esas canciones en español, francés e italiano que se entreveran en la obra y también la última canción protagonizada por ese Mediterráneo en el que vemos a un hijo actor que se baña abrazado al recuerdo de su madre.

Programa de mano
Dossier

sábado, 21 de enero de 2017

Panorama desde el puente

de Arthur Miller. Dirección: Georges Lavaudant.
una coproducción de Teatre Romea y LG Téâtre.
con Eduard Fernández, Francesc Albiol, Mercè Pons, Marina Salas, Bernat Quintana, Pep Ambrós, Rafa Cruz y Sergi Vallès.
 
21 de enero de 2017. Teatro Jovellanos, Gijón. 105’ aprox.


Eddie Carbone vive en Brooklyn con Beatrice, su mujer, y con Catherine, la sobrina de ella. Él es un estibador que tiene una relación muy especial con su protegida. El encargo de cuidarla que recibió de la hermana de su mujer antes de que falleciera le sirve de coartada para no darse cuenta de que el singular cariño que siente por Catherine le impide aceptar que ha crecido y merece tener su propia vida. Eso desencadenará el drama cuando llegan a su casa dos jóvenes inmigrantes ilegales que vienen desde Italia. Uno de ellos tendrá una relación especial con Catherine. Y eso Eddie no lo soporta.

La puesta en escena es rotunda con una iluminación cuidada y abundantes proyecciones en blanco y negro que subrayan la atmósfera de gran tragedia con que se representa la obra. Los actores están a la altura del tremendismo de la historia de Arthur Miller. Especialmente Eduard Fernández que tiene el papel protagonista con un personaje fuerte y torturado al que sabe dar siempre el tono justo para transmitir el drama de ese hombre que no quiere reconocer lo que siente. Sin embargo, la historia me resulta obvia y ya sabida. Es un tipo de teatro que pudo ser muy intenso en otro tiempo pero que no aporta mucho ahora. Sobre todo porque, a diferencia de los verdaderos clásicos, tampoco encuentro en el texto de Arthur Miller destellos que me sorprendan. Desde luego no lo son la forma en que se acerca al tema de la inmigración o a los sentimientos incestuosos.