Mostrando entradas con la etiqueta TEATRO MARÍA GUERRERO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta TEATRO MARÍA GUERRERO. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de febrero de 2026

La última noche con mi hermano

Texto y dirección: Alfredo Sanzol
Producción: Centro Dramático Nacional y Teatre Nacional de Catalunya.
con
Elisabet Gelabert, Ariadna Llobet, Nuria Mencía, Biel Montoro, Jesús Noguero y Cristóbal Suárez.

15 de febrero de 2026. Teatro María Guerrero, Madrid. 130’ aprox.

A Nagore le han diagnosticado un cáncer avanzado. Ella vive sola, pero tiene una relación muy estrecha con su hermano Alberto, que es muy feliz con Ainhoa. Nahia y Oier son los hijos de él y de ella. Los dos se llevan como hermanos. A Ainhoa le duele especialmente haber perdido la relación con el suyo. Se llama Claudio y es un reputado oncólogo al que ahora piden ayuda para afrontar y acompañar el final de Nagore.
 
Una reflexión honda y conmovedora sobre el acompañamiento en las circunstancias más difíciles. Alfredo Sanzol tiene el acierto de situarnos en el punto de vista de Nagore y que sea ella la que nos guíe. Así podemos entender mejor los tres binomios fraternos de esta familia desde la singular perspectiva de su personaje angular. De forma más patente que en otras obras anteriores, la ternura hiperrealista preside esta nueva aproximación de Sanzol al universo de la familia. Aquí hay desavenencias pretéritas de raíz política, pero predomina el afecto y la esperanza. Sentimientos que hacen tan deseable, pero tan difícil, sortear la desesperación. El título y el tema podrían hacer pensar que la congoja, el miedo o las resonancias con vivencias personales podrían hacer poco estimulante esta propuesta. Sin embargo, sucede lo contrario. Sanzol nos hace querer mucho a esos personajes, tan bien interpretados, en esas hermosas escenas que se van sucediendo de forma  tan fluida y sutil. De hecho, la referencia final al duelo con ese objeto que la hermana había recomendado al hermano, tiene una dulzura inigualable como broche de estas dos horas y pico de teatro delicado y cercano que se pasan en un suspiro. La última noche con mi hermano tiene afinidad temática con Tres adioses, la última película de Isabel Coixet. Pero lo que conmueve y hace recomendables ambas propuestas es la ternura vitalista que comparten Marta y Nagore, tan magníficamente interpretadas por Alba Rohrwacher y Nuria Mencía. 
 

sábado, 18 de febrero de 2023

El proceso

Basada en la novela de Franz Kafka con dramaturgia y dirección de Ernesto Caballero
una coproducción del Centro Dramático Nacional y Lantia Escénica.
con
Felipe Ansola, Olivia Baglivi, Jorge Basanta, Carlos Hipólito, Alberto Jiménez, Paco Ochoa, Ainhoa Santamaría y Juan Carlos Talavera.

18 de febrero de 2023. Teatro María Guerrero, Madrid. 95’ aprox.
.
7
de octubre de 2023. Teatro Palacio Valdés, Avilés.

Cuando Josef K. se despierta dos desconocidos ya están allí. Han venido para comunicarle que se ha abierto un proceso contra él del que no podrá escapar. Él se sabe inocente y pone todo su empeño en demostrarlo, pero no lo conseguirá.

Opresiva y hermética como el lenguaje judicial o los textos del Antiguo Testamento. Así es la versión escénica de Ernesto Caballero sobre la novela de Kafka. Lo esencial de ella está en esta obra de texto impecable y puesta en escena sumamente eficaz para recordarnos que, convertido ya en adjetivo, Kafka sigue estando vigente para desvelar la burocracia tácita de estos tiempos anmésicos. La incertidumbre impune de la teología judicial queda patente en las estampas religiosas que se congelan en esta obra inquietante sobre el destino de un hombre sin atributos ni predicamento.

domingo, 5 de diciembre de 2021

Comedia sin título

Escrita por Federico García Lorca. Versión y dramaturgia: José Manuel Mora y Marta Pazos. Dirección: Marta Pazos.
U
na producción del Centro Dramático Nacional.
c
on Georgina Amorós, Marc Domingo, Alejandro Jato, Cristina Martínez, María Martínez, Clara Mingueza, Koldo Olabarri, Mabel Olea, Carlos Piera, María Pizarro, Chelís Quinzá, Luna Sánchez, Paula Santos y Camila Viyuela.

5 de diciembre de 2021. Teatro María Guerrero, Madrid. 110’ aprox.

El autor sale al escenario para hablar al público de otro teatro posible. Un teatro que trate de la vida y al que no vayamos para ver lo que pasa sino para saber lo que nos pasa. Hay espectadores que le interpelan y finalmente una revolución callejera entra en el teatro. Hasta aquí el primer acto. En el segundo ya no hay palabras. Solo cuerpos que crean y recrean gestos y evocaciones a partir de algunas frases del primero. Y tras la destrucción y limpieza del escenario serán los movimientos de la tramoya y las voces del regidor las que desvelen en el tercer acto los mecanismos de un teatro incorpóreo.

Justo antes de la pandemia, Lluis Pascual dirigió esta obra inconclusa de Lorca con un segundo y un tercer acto que, sin pretender completarla, había escrito Alberto Conejero. No pudimos verla entonces pero Empuñando el alma, la película de Arantxa Vela Buendía sobre el trabajo de Lluís Pascual, nos permitió intuir cómo sería aquella obra. Marta Pazos tiene el acierto de no incluir ningún texto añadido y, tras un primer acto muy respetuoso con el de Lorca,  crear otros dos movimientos sin más palabras que las que se proyectan en el fondo del escenario con fragmentos del primero y que sirven de presentación a las coreografías poéticas que se van componiendo solo con los cuerpos. A veces vemos el rostro del propio Lorca en una gran máscara mientras toca el piano. Luego evocaremos la escena del Un perro andaluz en la que un piano es arrastrado. Y también otras estampas más o menos surrealistas, más o menos ásperas o delicadas, hechas casi siempre a cuerpo limpio y desnudo por unos jóvenes perfectamente compenetrados. Las potentes lámparas cenitales colocadas con regularidad ortogonal recuerdan los espacios de Pascal Rambert en La clausura del amor, Ensayo o Hermanas. Pero a la desnudez del escenario, Marta Pazos le añade la fuerza radical de un color cítrico y unas músicas contemporáneas sacándole el mayor partido a esa gran trampilla en el suelo por la que entran y salen cuerpos que no llegan a ser personajes pero que recuerdan a aquel teatro bajo la arena que Federico reclamaba en El Público y que tan acertadamente entendió Juan Diego Botto en Una noche sin luna. Sé que la obra de Marta Pazos tiene más de plasticidad performativa que de teatro de texto, pero la posibilidad de ver en el escenario ese primer acto con el que Lorca se adelantó al teatro de vanguardia de la segunda mitad del siglo XX, seguido de una propuesta cautivadora que no pretende remedar ni completar ese texto, hace que haya merecido la pena venir hoy al María Guerrero para ver este montaje tan atrevido y complejo. Lamentablemente, producciones así solo podemos verlas en teatros como este.

viernes, 10 de julio de 2020

La incertidumbre (La pira 3)

Dirección: Pablo Remón.
una producción del Centro Dramático Nacinal.
- El autor y la incertidumbre de Pablo Remón. Con Ernesto Arias, Javier Ballesteros y Francesco Carril.
- Ernesto y la incertidumbre de Denise Despeyroux. Con Ernesto Arias, Javier Ballesteros, Cecilia Freire y Manuela Paso.
- La actriz y la incertidumbre de Lucía Carballal. Con Ernesto Arias, Javier Ballesteros, Francesco Carril y Cecilia Freire.

10 de julio de 2020. Teatro María Guerrero, Madrid (virtual). 55’ aprox.

La pieza de Pablo Remón sobre el autor y la incertidumbre comienza con La traición de Harold Pinter que él versionó y que, tras estrenarse en el Palacio Valdés el 7 de marzo, tuvo que suspender su primera función en el Pavón Kamikaze prevista para el día 12. La dirigía Israel Elejalde y Francesco Carril recuerda que al día siguiente lo acompañó al teatro porque quería pasear por el decorado, como se pasea entre unas ruinas. Así comienza esta pieza en la que Pablo Remón nos habla a través de Francesco de su escritura en momentos tan especiales como el día en que murió su padre o las conversaciones con su hijo en estas semanas de confinamiento. En Ernesto y la incertidumbre Denise Despeyroux nos propone una estupenda reflexión con un padre, un hijo y una extraestraterrestre de Andrómeda que ha sido intercambiada por la hija para superar la incertidumbre que nos embarga. Primero el padre explica el origen del Universo a partir del todo, no de la nada. Luego se vuelve tozudo cuando la extraterrestre defiende la certidumbre frente a las pulsiones reactivas de este padre confinado y desconfiado. Finalmente ella se va y vuelve la hija de ese otro mundo en el que todo es certidumbre. La incertidumbre de la actriz surge quince minutos antes de que comience su monólogo. Ella no se cree ese texto al que el autor ha querido dar un tono de optimismo poético que ella no comparte. Los dos son pareja y han vivido muy mal el tiempo de confinamiento. La incertitumbre sobre el texto es también la que ella tiene sobre su relación. Y él quiere resolver ambas en esos pocos minutos.

Tercera parte de la trilogía y tercera joya escénica desde un María Guerrero que no parece vacío aunque no podamos estar allí. La dirección de Pablo Remón es impecable (como la de Sanzol y las de las amigas del Teatro en Vilo en las obras anteriores). Su texto es tan hiperrealista, poético y sugerente como acostumbra. Quizá aún más porque sus evocaciones son aquí mucho más inmediatas: las de un padre y un hijo confinados entre la ternura y el recuerdo. El escenario gira y nos sitúa luego en una casa familiar en la que Denise Despeyroux sitúa esta divertida escena con ironías teofilosóficas y ese naturalismo doméstico suyo en la que quedan tan bien sus querencias galácticas. Una delicia continua en la que, como en la pieza de Pablo Ramón, uno solo lamenta que esta maravilla sea tan corta. Por último, Lucía Carballal cierra esta extraordinaria y triple trilogía con una pieza sobre el amor confinado y el desamor incipiente entre una actriz y un autor. El espacio giratorio nos coloca esta vez en los preámbulos de la pieza, en esa intimidad con reproches y sintonías propias de una pareja con mucha incertidumbre sobre su futuro y poco tiempo para resolverla. Las tres piezas de hoy son, por tanto, tres joyas que cierran por todo lo alto estas nueve muestras que confirman la excelente salud creativa de nuestros dramaturgos e intérpretes. Entre ellos están muchos de los que más me gustan y con los que he disfrutando tanto en tantas de noches de estreno en el Palacio Valdés. Ojalá volvamos a encontrarnos muy pronto en nuestros teatros para disfrutar con propuestas tan magníficas como las de esta trilogía que quisiera ser pira catártica en estos tiempos difíciles.

viernes, 26 de junio de 2020

La conmoción (La pira 1)

Dirección: Alfredo Sanzol.
una producción del Centro Dramático Nacinal.
- Mikel y la conmoción de Alfredo Sanzol. Con Jesús Noguero.
- Eva y la conmoción de  Victoria Szpunberg. Con Natalia Hernández y Fernanda Orazi
- María y la conmoción de Eva Mir. Con Javier Hernández y Camila Viyuela

26 de junio de 2020. Teatro María Guerrero, Madrid (virtual). 65’ aprox.
Mikel nos lo cuenta mientras recorre todos los espacios del teatro. Repasa lo vivido en aquellos días en los que el coronavirus se cebó con él y llegó a saber en qué consiste la vecindad con la muerte. Entre el sexto y el séptimo día, de la creación y del encierro, Eva V. evoca su relación con Eva S., la empleada de Caixabank que le recomendó colocar su dinero donde no debía. Pero esa segunda Eva también era una víctima confinada de otra violencia.  María está corriendo y en la plaza de los Mostenses es atropellada por un repartidor de Glovo. Tras la conmoción los dos hablan de lo que está pasando mientras comen lo que él tenía que repartir. Pero la historia también es un monólogo del personaje con apostillas de la autora sobre el teatro y la conmoción.

El Centro Dramático Nacional retoma la actividad escénica con La pira, una trilogía sobre lo que ha pasado compuesta por La conmoción, La distancia y La incertidumbre. Cada una de ellas contiene tres piezas cortas a cargo de distintos autores pero con una misma dirección. La distancia está dirigida por Alfredo Sanzol (que ahora también dirige el CDN) y es un monólogo en el que es fácil pensar que lo nos cuenta Jesús Noguero le ha sucedido a él mismo. De hecho, es una experiencia en primerísima persona, en este caso la del propio Sanzol. Además de una pieza dramática de primer orden que nos hace vivir por unos minutos la experiencia de recorrer un teatro, creo que sería el mejor antídoto para los que banalizan todo esto, los que hacen de la pandemia una coartada para el acoso político y los que priorizan la economía y los contactos multitudinarios sobre la salud de los demás. En lugar de multarlos o repudiarlos creo que sería mucho más efectivo que contemplaran en silencio los veinte minutos de esta obra. La segunda pieza es de Victoria Szpunberg y es casi un monólogo impresionante a cargo de la gran Fernanda Orazi en el que los dos lados del charco, el sentido del sexto día de la creación y el sufrimiento de estas dos Evas se van hilvanando en un texto sutil y conmovedor. Y precisamente sobre las diversas variantes de la conmoción trata la pieza de Eva Mir en la que tienen tanta importancia las acotaciones de la autora en boca de la actriz como ese encuentro imprevisto entre dos personajes a la deriva en medio del silencio nocturno y confinado de las calles de Madrid. Las tres obras las vemos a través de la pantalla pero el dispositivo es radicalmente teatral. Tanto que nos convertimos en espectadores móviles de ese teatro mínimo en el que no hay distancia entre la platea y el escenario pero mantenemos el pacto de sincronía y de atención que da sentido al teatro, ese lugar desde el que se mira y que durante esta hora hemos dejado de añorar porque de algún modo hemos vuelto a él.

sábado, 30 de junio de 2018

Islandia

de Lluïsa Cunillé. Dirección: Xavier Albertí.
Producción: Teatre Nacional de Catalunya.
con Joan Anguera, Lurdes Barba, Paula Blanco, Juan Codina, Oriol Genís, Jordi Oriol, Albert Pérez, Albert Prat, Lucía Quintana y Abel Rodríguez.

30 de junio de 2018. Teatro María Guerrero, Madrid. 120’ aprox.

Un islandés quisiera ir a Nueva York para estar con su madre. Tras despertar en compañía de una joven se ve a si mismo emprendiendo ese viaje como si tuviera quince años. Nosotros veremos al adolescente que encuentra en Wall Street, en Harlem y en el Bronx a distintos seres desamparados en un mundo terrible.

Escenas sucesivas de tristeza creciente. La del despertar una mañana en Reikiavik de un hombre al que le fue bien antes de la crisis. Y las del despertar a la vida en Nueva York de un joven que va descubriendo el mundo inhóspito en el que vive su madre. El texto tiene la sobriedad justa para que los diálogos sean evocadores sin dejar de ser realistas. La puesta en escena consigue que nos sintamos sucesivamente en una habitación islandesa, en un tren de Nueva York, en el puesto callejero de una mujer posiblemente desahuciada o al lado de un pobre hombre que vende hamburguesas. Las interpretaciones son perfectas y de maneras clásicas. Justo las que le convienen a este drama urbano que comienza en Reikiavik y termina en Manhattan. Islandia nos habla de los efectos particulares de las crisis globales. Y lo hace con las formas de un teatro catalán sobrio y rotundo que parece inspirado en la mejor tradición americana.


sábado, 10 de febrero de 2018

Voltaire/Rousseau. La disputa

de Jean-François Prévand. Dramaturgia y dirección: Josep María Flotats.
coproducción del Centro Dramatico Nacional y Taller 75.
con Josep María Flotats y Pere Ponce.

10 de febrero de 2018. Teatro María Guerrero, Madrid. 90’ aprox.

Rousseau visita a Voltaire muy enfadado por un texto anónimo en el que se le ridiculiza. El anfitrión intenta hacerle ver que probablemente se lo tiene merecido.

Voltaire, Rousseau, Flotats y Ponce en el María Guerrero. De un cuarteto así y en un lugar con este solo cabría esperar lo mejor. Pero con un texto como el de Jean-François Prévand no hay nada que hacer. Se nos presenta a un Voltaire que juega en casa y del que se nos presupone partidarios frente a un Rousseau imbécil del que debemos asumir que ha sido sobrevalorado por la historia. Así que el encuentro no parece el de dos pensadores notables interpretados por dos actores solventes sino que se me antoja como los de esas comedias llenas de resortes en las que el público se ríe con la condescendencia del anfitrión y la torpeza del recién llegado. Pero Flotats no es Arturo Fernández y el Centro Dramático Nacional no es uno de esos teatros privados en los que la gente piensa poco y se ríe mucho. Qué le vamos a hacer. Al menos esta tarde hemos visto una buena película sobre Marx.

viernes, 30 de junio de 2017

Inconsolable

de Javier Gomá. Dirección: Ernesto Caballero.
Producción: Centro Dramático Nacional
con Fernando Cayo

30 de junio de 2017. Teatro María Guerrero, Madrid, 80’.

El personaje acaba de perder a su padre. Tiene cincuenta años y comparece ante nosotros para explicarnos lo que ha sentido en sus primeros cuarenta días de orfandad. Nos habla de sentimientos íntimos pero compartibles. Y nos hace partícipes de sus reflexiones sobre la condición humana tras haber conocido lo inconsolable. 

El texto se publicó en El Mundo hace ahora un año. Con otros tres ensayos sobre la ejemplaridad póstuma está incluido en La imagen de tu vida, el último libro de Javier Gomá. Inconsolable es un soliloquio fascinante sobre la condición humana. La de esos seres atencionales que son depositarios de una cierta cantidad de tiempo, como nos define el personaje del hijo al comienzo de la obra. Es un monólogo que tiene, por tanto, densidad filosófica. Pero de una filosofía mundana. Esa que quizá tiene en el teatro su escenario más propicio. La lectura del texto de Gomá no deja a nadie indiferente. Pero interpretado por un actor con presencia, mirada y voz tan poderosas como las de Fernando Cayo se convierte en algo mayúsculo e imprescindible. Un texto imponente y un actor pertinente. Uno piensa que eso es lo único necesario para hacer memorable esta oración fúnebre, esta singular experiencia teatral sobre el duelo. Así que la mejor dirección escénica será la que no se note, la que no subraye, la que evite todo efectismo y sea capaz de dejarnos a solas con ese hombre y sus palabras. Y Ernesto Caballero lo consigue con un espacio escénico tan bien dispuesto e iluminado (magníficas esas sombras de la medusa proyectadas en el rostro del hijo solo con las manos de Fernando Cayo). Un espacio que, con un sencillo pero rotundo plano inclinado, consigue expresar extraordinariamente la cotidianidad de la vida y el cataclismo íntimo que supone la experiencia de lo inconsolable. Para quien ya haya vivido esa experiencia y para quien todavía no, esta obra y este texto (que enlazo abajo) son más que recomendables. Ojalá que después del éxito que merece tener en el María Guerrero, Inconsolable se pueda ver en muchos teatros.

domingo, 27 de marzo de 2016

Los dramáticos orígenes de las galaxias espirales

Texto y dirección: Denise Despeyroux.
Producción: Centro Dramático Nacional.
con Ester Bellver, Juan Ceacero, Cecilia Freire y Ascen López.
 
27 de marzo de 2016. Teatro María Guerrero (Sala de la Princesa), Madrid. 90’ aprox.


Luz quiere que Andrómeda la suplante en los encuentros familiares para que Aurora, su madre, no sufra por su muerte. Son dos hermanas gemelas que viven separadas y se quieren mucho. Pero que no comparten el aprecio de la madre. Luz vive lejos pero siempre lo tiene. Andrómeda nunca se va pero no lo consigue. En esta constelación familiar también están el primo Oliver y la tía Casandra. Oliver tiene una relación especial con Andrómeda y Casandra (o Marisa) la tiene con Aurora.

Nadie mejor que Denise Despeyroux para leer el mensaje de Anatoli Vassiliev en este Día Mundial del Teatro. Lo hace antes de que comience una función que tiene mucho que ver con La realidad, aquel extraordinario monólogo (que inauguró hace dos años y medio el off del Niemeyer) en el que Fernanda Orazi se desdoblaba para interpretar a esas dos gemelas siendo Andrómeda en Avilés y Luz en la India a través de una pantalla. Denise Despeyroux había pensado antes esta historia, pero se adelantó La realidad que fue estrenada en el Fringe madrileño de 2012. Las dos tienen mil capas y unos textos poderosísimos que aún crecen más con las magníficas interpretaciones de Fernanda Orazi y de Cecilia Freire en los papeles de las dos gemelas, de Juan Ceacero en el de ese primo afable que se entiende de maravilla con Andrómeda, de Ascen López en esa madre capaz de amar al director de El Corte Inglés pero no de percibir el amor de su hija y de Ester Bellver en el de esa tía que está de vuelta de todo tras sus experiencias con la Ayahuasca en la selva. En La realidad encuentro más hondura reflexiva en el texto. Quizá porque la presencié primero, quizá porque la traigo recién releída de camino a Madrid o quiza porque no deja de ser un soliloquio (aunque sea a dos voces). Pero en Los dramáticos orígenes de las galaxias espirales hay más ironía y más relieve teatral con momentos de inteligente comicidad como los de esa Andrómeda que se hace más presente cuando supuestamente está ausente. Las dos obras conforman un universo excepcional creado por esta singular dramaturga de la que he tenido la suerte de ver cuatro obras entre las que no soy capaz de decir cuál me gusta más. Al final de la representación, con el público más que cautivado en esta íntima Sala de la Princesa, tuvimos la suerte de poder seguir una hora más hablando con la directora y con los cuatro actores. Unos intérpretes que aún lo son más porque, además de encarnar magníficamente a esos singulares personajes, han demostrado una gran lucidez hermenéutica en este encuentro con el público al aportar mil matices sobre la forma en que prepararon su relación con ellos. A la salida felicité a Denise y le recordé que en Avilés siempre será bien recibida. Ella me dijo que Antonio Ripoll sigue con ganas de llevar al Niemeyer esa joya de teatro en 3D que es Carne viva. Ojalá que pronto lo consiga.

sábado, 24 de enero de 2015

Rinoceronte

de Eugène Ionesco. Versión y dirección: Ernesto Caballero.
Producción: Centro Dramático Nacional.
con José Luis Alcobendas, Ester Bellver, Fernando Cayo, Bruno Ciordia, Paco Déniz, Chupi Llorente, Mona Martínez, Paco Ochoa, Fernanda Orazi, Juan Antonio Quintana, Juan Carlos Talavera, Janfri Topera, Pepe Viyuela y Pepa Zaragoza.
 
24 de enero de 2015. Teatro María Guerrero, Madrid. 120’ aprox.


Un domingo por la mañana aparece el primer rinoceronte. Llega de repente, interrumpiendo la vida cotidiana de la ciudad. Luego vendrá otro y pronto se sabrá que son las personas las que se van convirtiendo en rinocerontes. Hasta que solo queda una manteniendo la condición humana.

Ayer disfrutamos lo indecible en el emocionante concierto de Mayte Martín (Por los muertos del cante) en la sala de cámara del Auditorio Nacional. Hoy volvemos después de muchos años al María Guerrero, el teatro en el que presenciamos cosas tan especiales como los Sonetos del amor oscuro que Amancio Prada cantó acompañado por Pedro Iturralde o aquel memorable El Público que dirigió Lluís Pasqual con Alfredo Alcón. Nos apetecía volver y la obra no ha podido estar mejor elegida. Estamos en la fila cuatro o, lo que es lo mismo, en medio de lo que pasa. Catorce actores aparecen por todas partes llenando de Ionesco el patio de butacas y los palcos. A los rinocerontes no los vemos, pero en la oscuridad sentimos su estampida totalitaria que lo llena todo. Así comienza la obra cuando aún no hemos visto un escenario en el que nos sorprenderá la inmensa estructura metálica con escaleras escherianas que parece llegar más alto de lo que cualquier teatro podría permitirse. El espacio escénico es impresionante y no dejamos de sentirnos en medio de la historia y concernidos por todo lo que pasa. Y sorprendidos por momentos tan magníficos como el diálogo inicial entre Berenger y Juan, las apariciones del lógico o la transformación de Juan en rinoceronte en una memorable mutación interpretativa a cargo de un Fernando Cayo soberbio. Pepe Viyuela también está perfecto y llena de matices la evolución de ese entrañable hombre vulgar que al final tendrá que resistir en soledad el peso del rinoceronte. En la penúltima escena Fernanda Orazi le da una réplica  impecable confirmando el buen recuerdo que nos dejó en Avilés aquel fin de semana en que inauguró nuestro querido Off-Niemeyer con La realidad, el magnífico monólogo a dos voces de Denise Despeyroux, y participó en Las palabras, la estupenda obra que Pablo Messiez estrenó en el Palacio Valdés. Así que han sido dos horas de disfrute teatral completo. Por este teatro, por el magnífico texto de Ionesco, por la estupenda versión y montaje de Ernesto Caballero y por sabernos indemnes ante esos rinocerontes que quieren llevarse todo por delante pero que, al menos en el teatro, tienen las de perder.