sábado, 11 de julio de 2026

El caballero de Olmedo

de Lope de Vega. Versión y dirección: Laila Ripoll.
una producción de la Compañía Nacional de Teatro Clásico.
con Elisabet Altube, Arantxa Aranguren, Clara Cabrera, Javier Díaz Gil, Carlos Jiménez Alfaro, Sandra Landín, David Lorente,  Teo Maiztegi, José Luis Martínez, Gerardo Quintana, Mateo Rubistein. Víctor Sáinz y Jorge Varandela.

11 de julio de 2026. Teatro Adolfo Marsillach, 49º Festival de Almagro. 120’ aprox
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Por encargo de Alonso, la vieja Fabia entrega una carta a Inés. Un breve encuentro entre los dos ha hecho que el sentimiento de amor sea compartido. Sin embargo, la insistencia de Rodrigo por casarse con ella les pone las cosas difíciles a los dos. Incluso después de que, en una fiesta taurina, el noble Alonso le salve la vida a Rodrigo que, lleno de odio y celos,  cuando aquel regrese de noche a Olmedo para ver a sus padres, lo espera en el bosque en compañía de otros para asesinarlo.   
 
En El animal de Hungría Lope se anticipó en más de dos siglos a consideraciones sobre lo humano propias de Rousseau. Y Laila Ripoll ha entendido con acierto que en El caballero de Olmedo, sobre todo en su tercer acto, hay barruntos de la estética que tres siglos después caracterizaría al romanticismo. Ella misma lo expresa en el programa de mano y es ese el aspecto más destacado de la forma en que plantea su versión de este gran clásico. El vestuario es claramente decimonónico, pero lo que define especialmente a esta propuesta es un escenario rotundo en el que, con apenas unos grandes telones verticales y unas veladuras delanteras, consigue dar un magnífico aire espectral a muchas de las escenas. Las proyecciones resultan fantasmagóricas y es impresionante el aspecto neblinoso que, ya desde el primer monólogo, aportan a la obra, siendo cruciales en la escena del encuentro con la sombra y luego de la celada en el bosque. No obstante, el contrapunto perfecto a ese tono sobrecogedor y sombrío está en la escena de la fiesta que precede al gesto heroico de Alonso salvando a su adversario. Ese cuadro sigue siendo decimonónico, pero con un alegre aire goyesco, muy intenso y musical, que recuerda la fuerza con que, en este mismo espacio, Rakel Camacho presentó hace un año su versión de Fuenteovejuna. Por lo demás, la dramaturgia de Laila Ripoll es respetuosa con el texto de Lope y aporta un tratamiento de los personajes muy correcto en el que las interpretaciones son clásicas, pero muy convincentes y están muy entonadas por todo el elenco.
 

Cautivas por Cervantes

Texto y dirección: Emilio Manzano.
Producción: La raíz.
con Farah Hamed, Mina El Hammani y María Moreno.

11 de julio de 2026. Teatro Municipal, 49º Festival de Almagro. 80’ aprox
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Tres intérpretes, a veces moras y cristianas, ponen cuerpo a diversos textos cervantinos sobre pugnas, cautiverios y anhelos. Proceden de Los baños de Árgel, La gran sultana y El gallardo español y están seleccionados y completados con otros de Emilio Manzano.
 
Monólogos enfáticos, sobretítulos abundantes y barras de luz en lo oscuroTodo comienza en un espacio radicalmente vacío que de manera morosa van ocupando las tres intérpretes. Sus intervenciones casi nunca son dialogadas y tienen siempre intenciones poéticas y maneras abstractas. Hay voluntad de hondura y relevancia, pero es tan manifiesta que deja tan poco espacio al espectador y es fácil distanciarse de un relato que no llega a serlo, a pesar de esos sobretítulos que aluden a tres jornadas, a diversos hitos desde 1492 y a otras cosas. La innecesaria amplificación en este teatro recoleto aún hace más vanos los intentos de las actrices por levantar una obra sobre temas del género e identidades a la que le fata coherencia y le sobran querencias enfáticas. Es como esas obras plásticas de las que lo mejor que se puede decir es que se trata de pinturas muy abstractas y muy matéricas.       
 

Plataforma corral: De ida y vuelta

Dramaturgia: Laura Garmo y Nacho León. Dirección: Cristina Marín-Miró.
una producción Festival de Almagro.
con Cristina Marín-Miró, Mario Patrón, Perla del Rocío y Daniel Bello.

11 de julio de 2026. Corral de Comedias, 49º Festival de Almagro. 70’ aprox
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No estamos en el Corral de Comedias de Almagro en el siglo XXI, sino quizá en otro de México en el Siglo de Oro. Hasta allí ha llegado un comediante español que quiere preparar una obra. Así que asistimos a los ensayos colaborativos que va emprendiendo con otra joven actriz española, una diva mestiza y un joven menesteroso también de por allí. Con la colaboración del público, los cuatro van componiendo dos piezas sobre aquellos encuentros o desencuentros históricos entre los de aquí y los de allá.
 
Laura Garmo y Nacho León nos sorprendieron el año pasado en este mismo lugar y a la misma hora con aquella joya titulada Errantes en la que un grupo de cómicos también ensayaba una obra. Y vuelven a hacerlo ahora con esta propuesta magníficamente dirigida por Cristina Marín-Miró e interpretada por ella misma al lado de Mario Patrón, Perla del Rocío y Daniel Bello con los que compone un cuarteto memorable. La semilla ronlalera ha fructificado bien en las nuevas generaciones del teatro español haciendo de las temáticas barrocas un territorio propicio para las propuestas tan inteligentes, hilarantes y magistralmente interpretadas como esta. Así que lo tenemos claro. Si uno está en Almagro un sábado de julio por la mañana lo mejor que puede hacer es acercarse al Corral de Comedias. Allí puede encontrar, a plena luz del día, propuestas de aquí y de allá tan magníficas como esta. 

viernes, 10 de julio de 2026

A quién contaré yo mis quejas

de Rosa León y Pepe Viyuela.
una producción Rosa León y Pepe Viyuela.
con Rosa León y Pepe Viyuela.

10 de julio de 2026. Corral de Comedias, 49º Festival de Almagro. 80’ aprox.
 Estreno absoluto.

Romances recitados y cantados mano a mano por Pepe Viyuela y Rosa León. La condición femenina y el desarraigo son los temas que vertebran la selección de las veinte piezas y una coda que han hecho muy grata esta noche en el Corral de Comedias.
 
Pepe Viyuela ha recibido este año el Premio Corral de Comedias en esta edición del festival y Rosa León llevaba dos décadas sin cantar, así que este encuentro ha sido muy especial para ellos y para el público. Acompañados por cuatro músicos han conseguido que el acto sea a la vez íntimo y quizá propicio para otros frutos (¿una gira?, ¿un documental?). Ha sido un gusto escuchar esos romances que vienen de una tradición oral insondable o han sido escritos por autores como el Arcipreste de Hita, Francisco de Salinas, Calderón de la Barca, Valle-Inclán, Emilio Prados o Gloria Fuertes.

La vengadora de las mujeres

de Lope de Vega. Versión: Alfonso Plou y María López Insausti. Dirección: Carlos Martín.
una producción de Teatro del Temple en coproducción con la Compañía Nacional de Teatro Clásico.
con Silvia de Pé, Gabriel Moreno, Héctor Carballo, José Vicente Moirón, Xavi Caudevilla, Nacho Rubio, Chavi Bruna, Lorena Berdún e Itziar Miranda.

10 de julio de 2026. Antigua Universidad Renacentista (AUREA), 49º Festival de Almagro. 100’ aprox.
 

La vengadora de las mujeres es Laura, una mujer indómita que conoce las claves para enfrentarse a los hombres: no casarse con ninguno y cultivar su intelecto para no someterse a ellos. Cual Penélope, Laura esquiva y demora cualquier decisión sobre  sus pretendientes. Y, aunque el amor es tenaz, con voluntad y sabiduría lo va manteniendo a raya. 
 
Volvemos a Almagro y empezamos el fin de semana con una obra poco conocida de Lope que tiene un punto feminista y también de comedia. La vengadora de las mujeres no es una sátira ni trata de la doma de ninguna fierecilla. De hecho, los argumentos de la protagonista contienen referencias a los filósofos clásicos que esgrime con gran ingenio. Por su parte, los del Teatro del Temple sacan oro de la historia con un ritmo trepidante, una exquisita dicción del verso y una puesta en escena perfecta en la que los distintos momentos están presididos por pinturas clásicas que sacan y retiran unas polillas gigantes. El sorprendente vestuario, la oportuna iluminación, el eficaz apoyo sonoro y una escenografía sencilla, pero muy oportuna hacen que aún resalte más el magnífico trabajo de unos intérpretes que asumen el reto de la velocidad y fuerza expresiva que Carlos Martín ha querido dar a su versión de este Lope amigo de las mujeres y hasta protofeminista. Así, La vengadora de las mujeres confirma lo que defienden Ignacio Amestoy en Lope y sus Doroteas y, con matices, Yolanda Pallín y Carolina Calema en Querella de Lope y las mujeres sobre los personajes femeninos de Lope. Algunos de ellos han sido representados en los últimos años en Almagro en obras como El animal de Hungría, La francesa LauraFuenteovejuna.
 

viernes, 26 de junio de 2026

Esencia

de Ignacio García May. Dirección: Eduardo Vasco.
Una coproducción del Teatro Español y Entrecajas.
con Juan Echanove y Joaquín Climent.


26 de junio de 2026. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 80 aprox.

Pierre y Cecil hace tiempo que no se ven. Han quedado para ponerse al día y hablar de sus cosas. De lo insatisfactorio que resulta el éxito literario cuando se tiene conciencia de que no es fácil captar la realidad como lo hacía Chéjov. O de la posibilidad de que un escritor fuera el verdadero artífice de toda la realidad. Quizá lo sea alguien a quien están esperando. O pudiera serlo uno de ellos y eso sería la esencia de todo esto.
 
El texto de Ignacio García May es superlativo. Un verdadero pugilato argumental en el que se trenzan los hilos de la ontología y el lenguaje con la fuerza de los mejores duelos de Pascal Rambert. Un laberinto cautivador lleno de subtextos y metatextos que dota a los personajes y al hecho escénico de esa capacidad de sugerencia que parece estar solo al alcance de autores como Juan Mayorga. Pero también un fascinante encuentro especular entre dos personajes que recuerda a otros tan singulares, pero menos conocidos, como los de Por voluntad propia, aquella joya escrita e interpretada por Javier Manzanera y Celia Nadal. Esencia es teatro mayúsculo por su dramaturgia, por su contenida y oportuna dirección y porque Juan Echanove y Joaquín Climent hacen uno de esos trabajos que se seguirán recordando cuando pasen muchos años. La naturalidad de su compenetración impresiona tanto como la velocidad de sus intercambios. El ritmo trepidante de Esencia exige la máxima atención del público, pero es otro de los aciertos de Eduardo Vasco. La exigencia que supone para los intérpretes les ha permitido darnos hoy una verdadera lección de excelencia interpretativa. Y también demostrar que el verdadero teatro no necesita voces amplificadas, sino voces poderosas y seguras como las de estos dos gigantes de la escena llamados Juan Echanove y Joaquín Climent.
 

viernes, 19 de junio de 2026

Tributo

Dirección: Xavo Giménez. Dramaturgia: María Cárdenas.
Producción: La Teta Calva.
con Leo de Bari y Xavo Giménez.


19 de junio de 2026. Centro Niemeyer (club), Avilés. 80’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer.

Ni viejas glorias ni jóvenes promesas. Así se definen Los Osamenta, un grupo valenciano de rock formado por Lucho y Víctor. Ellos son dos amigos que ya han cumplido los cincuenta y han compuesto muchas canciones. La mejor, según Víctor, es Perla de semen, que llegó a escucharse en la radio. Hoy asistimos a uno de sus ensayos porque, inesperadamente, les han llamado para un bolo y dudan sobre cómo deberían preparar el concierto. Piensan que lo más importante son los finales, así que repasan con la batería y la guitarra cómo terminar sus canciones. Y no solo eso.

Esta es la cuarta maravilla que los de La Teta Calva nos traen al off del Niemeyer. Antes vinieron con obras tan magníficas como Síndhromo, Espaldas de plata y Yo soy 451 (por la última, Xavo Giménez ha recibido este año un bien merecido premio Max a la mejor adaptación o versión de obra teatral o coreográfica). Tributo sigue fiel a esa excelsa poética de la amargura que caracteriza a este grupo valenciano al que, si las hubiera, le entregaríamos ya mismo las llaves de honor de este espacio escénico. Leo de Bari y Xavo Giménez se convierten en esta obra en músicos periféricos y derrotados, haciéndonos creer que estamos ante una comedia magníficamente escrita, interpretada y tocada (a la guitarra y a la batería) por dos actores que nos cautivaron en obras como Yo soy 451 (inolvidable aquel bombero distópico en proceso de desalienación que interpretaba Xavo) o Síndrhomo (inolvidable aquel alegre y amable travesti argentino que Leo convertía en un ángel de la guarda). En el primer tramo de la obra, Víctor y Lucho nos hacen reír con esas cuitas, acordes y desacuerdos que recuerdan a los de esos perdedores asturianos que también resultan tiernamente cómicos en algunas de las obras de Maxi Rodríguez (empezando por Ondas). Pero en Tributo es muy importante ese final en clave de amargura poética, en este caso musical, que nos plantea que cuando se alcanza el éxito quizá se pierdan más cosas que la inocencia. Tributo es, además, un verdadero tributo a los grupos musicales fallidos y a esos héroes para los que las arenas de las artes (como el teatro bajo la arena de Lorca) son mucho más importantes que todos los mercadonas. Y también es un tributo generacional a quienes nacimos en el siglo XX y desconfiamos de este presente continuo sin horizontes, resistiéndonos a aceptar que se cumpla la advertencia de Rafael Sánchez Ferlosio de que vendrán más años malos y nos harán más ciegos. Si el teatro es el lugar desde el que se mira, no hay  duda de que en este escenario se ofrecen buenos antídotos contra la ceguera. Así que ya estamos con ganas de recibir aquí la siguiente dosis de los de La Teta Calva.

sábado, 6 de junio de 2026

Cucaracha

Dramaturgia: Sam Holcroft. Dirección: Julián Fuentes Reta.
Producciones En Crudo y La Manjoya Producciones.
con Esther Acebo, Julio Peña, Lucía Diez, Miriam Queba, Nakarey y Javier Amann.


6 de junio de 2026. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 100 aprox. Estreno absoluto.

Un aula en guerra permanente en la que ellos son dos y ellas tres. La profesora intenta poner orden en el caos y enseñar cosas sobre la lucha por la vida en la naturaleza y también entre los humanos. El conflicto se ensancha cuando los seis se ven concernidos por lo que pasa fuera. Por las llamadas a filas de ellos y por la implicación de ellas en el reciclado para la guerra de la ropa que viene de allí.
 
Todo comienza con un tópico: la adolescencia bronca, las aulas violentas y la docencia como profesión bendita condenada a trabajar en el infierno. Es un lugar común que le hace tanto daño a la educación como al teatro. A veces La Joven Compañía se acerca a él, pero su intenciones edificantes y el buen hacer escénico suelen hacer que sus obras sorteen por los pelos ese riesgo. Israel Elejalde también se atrevió hace poco a acercarse a esos lares con El nudo gordiano, pero nos ofreció una obra extraordinaria en la que su dirección perfecta, un texto memorable de Johnna Adams y unas interpretaciones excelsas de Eva Rufo y María Morales obraron el milagro de que un aula vacía estuviera entre lo mejor de lo que he visto en un escenario en los últimos años. Las sinopsis leídas sobre Cucaracha me recordaban al tema tratado en ese magnífico documental de David Borenstein y Pavel Ilyich Talankin titulado Mr Nobody contra Putin. Sin embargo, esta obra va por otro lado. Extrema los conflictos, multiplica los temas y tiene voluntad de combinar el dramatismo con cierto aliento poético. Sin embargo, aunque el trabajo de todos en esta noche de estreno no es reprochable, esta vez Julián Fuentes Reta no consigue conmover como en obras anteriores. Estoy pensando en Cuando deje de llover o en La voz dormida.

jueves, 4 de junio de 2026

Inteligencia artificial (Ay)

Dramaturgia y dirección: Maxi Rodríguez.
Una producción de El cohete internacional.
con
Jerónimo Granda y Maxi Rodríguez.


4 de junio de 2025. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 70' aprox. Ciclo "Hecho en Asturias".

Dos paisanos muy arturianos hablan de lo divino y lo humano. De la religión digital y la inteligencia natural. Son Jerónimo y Maxi. Los dos le dan a la parpayuela, pero también uno canta (Granda) y el otro borbonea (Rodríguez). 
 
Quizá no sea teatro, pero de lo que no hay duda es de que se ha hecho en Asturias. Jerónimo Granda y Maxi Rodríguez son la quintaesencia de la oralidad asturiensis. Académicos de un decir y un sentir sedimentados durante generaciones en el chigre y la caleya. Al comienzo parecía que asistíamos a la encarnación de los personajes de Maxi en el periódico, pero enseguida quienes estaban ahí eran él y Jerónimo quintaesenciados y en plenitud de facultades interpretativas y musicales. La última vez que vimos a Jerónimo Granda en un escenario fue en aquel memorable concierto de hace ocho años que compartió con Paco Ibañez en el Campoamor solo dos días después de que se entregaran allí los premios Princesa de Asturias. Así que ha sido un gustazo disfrutar de lo bien que se entienden estos dos genios del monólogo, el diálogo y la retranca. Asturianísima sintonía entre unos tipos estupendos que tienen muchas tablas.   

viernes, 29 de mayo de 2026

Las amargas lágrimas de Petra Von Kant

Autoría: Rainer Werner Fassbinder. Versión, dirección artística y escénica: Rakel Camacho.
Una producción de Pentación Espectáculos y Nave 10 Matadero.
con Ana Torrent, Rebeca Matellán, Maribel Vitar, Julia Monje y María Luisa San José.


29 de mayo de 2026. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90 aprox.

Tras una relación presidida por el tedio, Petra Von Kant se ha divorciado de su marido. Ella es una exitosa diseñadora de moda y una mujer segura de si misma. Hasta que una amiga le presenta a una joven por la que pierde la cabeza.
 
La historia de Fassbinder pretendía remover, conmover y agobiar. Siendo muy distintas, tenía algo en común con la densidad de las atmósferas que habitaban los personajes de Un tranvía llamado deseo.  Pero la historia de Tenesse Williams parece haber resistido mejor el paso del tiempo, porque hoy no parece tan provocador que una mujer exitosa inicie un amor lésbico. En este sentido, la reciente versión de David Serrano de aquella obra logró conmovernos mucho más con una puesta en escena acertada, unas interpretaciones magníficas, pero también quizá porque aquel texto sigue estando más vivo. Rakel Camacho ha apostado fuerte con un decorado, un vestuario y una puesta en escena que tiene mucho más que ver con las distopías kubrickianas que con el extraordinario trabajo que el año pasado hizo en su magnífica Fuenteovejuna. Quizá haya sido que uno venía esperando algo tan rompedor y de tanta calidad como esa obra y las expectativas han quedado defraudadas. Aquí la radicalidad formal tiene un punto ortopédico y acaba condicionando la cadencia del relato sin que uno se sienta conmovido por los deseos y tormentos de esta Petra Von Kant. Eso sí, el personaje de Marlene, tan felino y silente, que interpreta magníficamente Julia Monje, aporta una de las capas más interesantes de la obra. Esa que apunta hacia el sadismo y la sumisión como elementos ocultos, pero consustanciales, de la relación humana con el poder. También cuando lo ejerce una mujer amarga.  

viernes, 22 de mayo de 2026

Constelaciones

de Nick Payne. Dirección: Sergio Peris-Mencheta.
Producción: Centro Dramático Nacional y Barco Pirata.
con Paula Muñoz, María Pascual, David Pérez Bayona, Clara Serrano, Diego Monzón y Jordi Coll.


22 de mayo de 2026. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 95 aprox. 

Variantes sucesivas (o paralelas) de los encuentros, desencuentros y despedidas entre María y Jordi. Una historia de amor (o muchas) entre una física cuántica y un apicultor.
 
El resumen es el mismo que el de la reseña que hice hace once años de la versión de Constelaciones que vimos en la sala íntima de abajo (en el off del Niemeyer) dirigida por Fernando Soto con un trabajo superlativo de Inma Cuevas y Fran Calvo. Solo he cambiado los nombres de los personajes porque aquí no son los del texto de Payne, sino que el azar ha decidido (alguien del público sacó sus nombres de una saca) que los interpreten María Pascual y Jordi Coll en un trabajo magnífico. Y ahí está el primer atrevimiento de un Sergio Peris-Mencheta empeñado en que el fascinante juego de posibilidades tentativas del texto de Payne salten a la realidad haciendo que sea la fortuna la que decida quiénes del elenco interpretarán esta noche a los personajes y quienes pondrán música a las variaciones con repetición de esta historia de amor. Los fundidos a negro son como fundidos de plomos de esos universos paralelos que vemos en rotación en una plataforma que, en versión sosegada, recuerda a la que usó Peris-Mencheta en Lehman Trilogy. Aquí los giros son una metáfora perfecta de las órbitas micro y macro de los universos que albergan las historias posibles de unas vidas en las que el azar, la libertad y la necesidad también recuerdan las texturas del eterno retorno Nietzscheano. Unos universos teatrales paralelos que abren en la mente de quien los contempla otras conexiones imprevistas. De hecho, esta noche me he quedado con la duda de si ya estaba en el texto de Payne, y en la magnífica propuesta de Fernando Soto, esa conmovedora insistencia en la pérdida de las palabras y la libertad que da saber que se puede decidir el propio final. Hace once años no reparé en ello y ahora no sé si es cosa del universo biográfico en el que ahora habita Peris-Mencheta, de la perspectiva vital que me da el paso del tiempo o simplemente que tengo muy reciente el recuerdo de Las gratitudes, la conmovedora versión teatral de la novela de Delphine de Vigan que Juan Carlos Fisher estrenó hace dos meses en el Palacio Valdés con una Gloria Muñoz inconmensurable. Sea como sea, da gusto seguir asistiendo a las combinaciones  de espacios, tiempos y sentimientos que nos depara el teatro. Son constelaciones escénicas y personales que no dejan de orbitar. 
 

domingo, 17 de mayo de 2026

Nínive

Dirección: Kika Garcelán. Texto: Guadalupe Sáez.
Producción: La Familia Política.
con Mertxe Aguilar, Pau Gregori y Sandra Sasera.


16 de mayo de 2026. Centro Niemeyer (club), Avilés. 70’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer.

Ella no conoció a su abuelo, pero algo sabe de él. Sabe que en 1936 estaba en el ejercito republicano y que su barco fue hundido, pero él sobrevivió. Sabe que pasó más de un año en Francia y luego decidió volver. Sabe que ella existe y no es francesa porque él se empeñó en resistir y regresar. Ahora que es madre piensa en todo eso mientras sostiene a flote a su hijo y duda si debería enseñarle a resistir o a dejarse llevar.   
 
Un soliliquio entre dos aguas. Las del mar en el que ahora se bañan una madre y un hijo y aquellas otras en  las que pudo morir el abuelo frente a una ciudad que en otro tiempo, aún más lejano, decidió ser cantón. Pero también entre las aguas de la memoria y el futuro, las que incitan a luchar por seguir a flote o a claudicar. El personaje (o la persona) ha venido esta tarde al Niemeyer con algunas reliquias: la fotografía de aquel abuelo, el sabor de una natillas, un mar teñido de rojo... También viene con sus espectros: el del padre, el de la madre y el de aquel abuelo náufrago con el que ella conversa antes de dejar esas aguas y ponerse a bailar imantada por un derviche de nombre Franco. Franco Battiato.

viernes, 24 de abril de 2026

Viejos tiempos

Texto: Harold Pinter. Traducción y versión: Pablo Remón. Dirección: Beatriz Argüello.
Una producción Entrecajas Producciones y Teatro de la Abadía.
con Ernesto Alterio, Marta Belenguer y Mélida Molina.


24 de abril de 2026. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90 aprox.

Deeley y Kate forman un matrimonio que vive lejos de todo en una casa de campo. Él viaja por trabajo y ella no suele salir de allí. Están esperando la visita de Anna que vive en Sicilia y a la que hace veinte años que Kate no ve. Las dos fueron muy amigas y compartieron piso en Londres en una época intensa y memorable. Antes de que ella llegue, Deeley le pregunta morosamente a Kate cómo era aquella relación. Cuando Anna aparece habla torrencialmente de aquel tiempo juvenil. Así se va abriendo un triángulo de recuerdos dudosos y silencios llenos de melancolías. Y se ahonda el ensimismamiento existencial de los tres. 

Espectros de cuerpo presente. Así podría definirse el teatro. Y así lo entiende Harold Pinter en una ontología escénica en la que el ser, el tiempo y el silencio dejan siempre espacio al espectador. En Avilés lo sabemos bien porque aquí se han estrenado obras suyas tan destacadas como Invernadero, Traición o Retorno al hogar. En Viejos tiempos la grieta que nos acoge se ensancha y nos obliga a asumir que, más que nunca, estamos ante una obra abierta que nos invita a pronunciarnos sobre si es espectral el cuerpo yacente de Anne o si hay ensoñaciones en los recuerdos del encuentro en aquel garito que pudo cambiar la vida de los tres. Pablo Remón es, con Lucía Carballal, el más pinteriano de nuestros dramaturgos, así que es perfecto para esta adaptación que no traiciona, pero mejora cualquier traducción. Beatriz Argüello acierta plenamente con la medida de la luz, los silencios y la fuerza de las interpretaciones. Mélida Molina consigue que las escuchas de Kate sean tan informativas como los cambios de tono que Ernesto Alterio da a su personaje, siempre dispuesto a saltar entre la flema sonriente y una dolorosa ira que no consigue contener. Y Marta Belenguer cierra con intensidad ese triángulo que a veces parece situarse entre la espesura de lo onírico y la equívoca nitidez de unos recuerdos que no encajan, pero igualmente duelen por la imposibilidad de recuperar aquel tiempo perdido y resolver las dudas sobre cómo fue. Si el teatro es siempre obra abierta y arte vivo, en estos Viejos tiempos aún lo es más. A estos tres personajes espectrales les conmueve la fuerza evocadora de esa música que los traslada a sus felices años cincuenta. Pero su presente en los primeros setenta es para nosotros un tiempo remoto y no menos evocador. Quizá es eso lo que pretende Pinter.  Ofrecernos los recuerdos disonantes de unos espectros de cuerpo presente para que intentemos ajustar cuentas con los nuestros. Sabe que, como ellos, también podríamos salir malparados.
 

viernes, 17 de abril de 2026

Salto o caída

Autor: Juanma Díez Diego. Orientaciones: Eusebio Calonge.
Producción: Luces & Sueños.
con Mabel del Pozo, Lolo Diego y Juanma Díez Diego.


17 de abril de 2026. Centro Niemeyer (club), Avilés. 80’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer.

Una mujer seca a su niño mientras juegan en la arena. La misma mujer prueba a abrir la puerta de varios edificios. Un hombre se enamora de la mujer en un autobús. La mujer consigue entrar en el 201 de la calle Alcalá. Un conserje barre hojas del suelo. La mujer sube al sexto piso y encuentra una ventana baja. El niño se ha hecho hombre y ahora saca hojas de una caja. A la mujer el otoño le sienta muy mal y se le abren grietas en la realidad. El niño ha llegado a la edad de la madre y busca respuestas en el conserje del edificio. Por eso se asoma al patio de luces al que la mujer saltó para terminar con sus grietas y regresar a la arena.  
 
Antes de la migraña el campo visual se fractura anunciando el dolor que vendrá. En la esquizofrenia es la realidad entera la que se agrieta en una ontología imposible. Es la terrible experiencia que llega cuando la luz es escasa y quien la padece se siente desahuciado de la realidad. Salto o caída es una inmersión reflexiva en la soledad del suicidio y en las honduras de la esquizofrenia. Pero también es un conmovedor canto a los instantes de felicidad infinita que se escabullen entre la grietas del nuevo brote. Por eso ella decide saltar. Y por eso, cuando se hace hombre, aquel niño que jugaba en la arena también busca en ese edificio respuestas a su dolor. Mabel del Pozo hace aquí un trabajo impresionante. El personaje que construye parece el de una heroína que se inmolara en la más poética de las tragedias griegas. Su hermosa voz a veces evoca y a veces se quiebra. Su mirada y gestualidad despiertan por igual amor y compasión. Y su poderosa presencia transmite el desamparo de quien sabe que la grieta volverá a abrirse y demolerá la realidad. Juanma Díez Diego (quizá con el apoyo del gran Eusebio Calonge) ha acertado plenamente al pensar esta obra como una experiencia  fragmentaria que sintoniza con la fenomenología de esa mujer. El suyo recuerda al teatro bajo la arena que defendía Lorca y parece buscar esa grieta que, según Mayorga, define al verdadero teatro. Salto o caída consigue lo máximo con recursos escénicos mínimos: dos escaleras plegables, una caja y muchas hojas. Pero cuenta con un texto, también fragmentario, en el que son frecuentes las variaciones con repetición que dotan a la historia de ese aliento poético que habita en las letanías de la cotidianidad. Así que, al margen de lo concernido que uno pueda sentirse por los dramas de la esquizofrenia o el suicidio, hoy hemos tenido en el off del Niemeyer otra gran noche de teatro mayúsculo (¿cuántas van ya?). El público ha sabido reconocerlo con un aplauso largo y sincero.

viernes, 10 de abril de 2026

El rey de la farándula

Dramaturgia y dirección: Ángel Ruiz.
Producción: Lazona.
con Ángel Ruiz y Bru Ferri.


10 de abril de 2026. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 85 aprox. 

Cuatro siglos después, Segismunda se presenta ante nosotros para hablarnos de Felipe IV, de sus descuidos gubernamentales y de sus andanzas eróticas. Nos lo cuenta con mucha picardía y nos lo canta con mucha afinación, a veces con textos de Calderón, Lope o Quevedo. En el escenario la acompaña una pianista que interpreta, canta y a veces apostilla los secretos que nos va revelando esta cortesana sobre las intimidades de aquel Felipe, sexualmente hiperactivo, que quizá habría querido ser el rey de la farándula.  

La corte de Felipe IV ha dado juego en propuestas escénicas desiguales. Entre las menos afortunadas están La Calderona y La puta enamorada. Y entre las mejores y más juguetonas sobresalen Andanzas y entremeses de Juan Rana y esta. El rey de la farándula destaca, sobre todo, por la música y por la puesta en escena. Comienza pareciendo un cabaret en el que un personaje travestido, más histriónico que barroco, nos relata sus andanzas cortesanas en unos tiempos tan intensos como los del penúltimo de los Austrias. La obra comienza con un tono entre lo cómico y lo sicalíptico, como si, más que en el Niemeyer avilesino,  Segismunda aterrizara en el Molino barcelonés. Pero conforme avanza, el vestuario va cambiando y el relato se hace más íntimo y revelador. Tanto Ángel Ruiz como Bru Ferri están magníficos tocando, cantando, gesticulando y hablando. Así que casi no nos damos cuenta de que en realidad la obra es prácticamente un magnífico monólogo a cargo de Ángel Ruiz. Aunque el contexto y el tono es distinto (de hecho, se incorpora a la programación LGTBI que estos días se desarrolla en el Niemeyer), Ángel Ruiz lleva ahora al Barroco su buen hacer escénico e interpretativo que nos había deslumbrado con aquel inolvidable Miguel de Molina al desnudo.