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viernes, 2 de diciembre de 2022

La vida es sueño

de Calderón de la Barca. Adaptación de la Dramaturgia: Declan Donnellan y Nick Ormerod. Dirección: Declan Donnellan.
Coproducción de LAZONA, Compañía Nacional de Teatro Clásico y Cheek by Jowl. .
con
Ernesto Arias, Prince Ezeanyim, David Luque, Rebeca Matellán, Manuel Moya, Alfredo Noval, Goizalde Núñez, Antonio Prieto e Irene Serrano.

3 de diciembre de 2022. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 100’ aprox.

La vida según Segismundo. La encadenada, la revelada y la rebelde. O quizá la vida de Segismundo según Basilio. La temida, la realizada o simplemente la soñada.

Hace cinco años los de Cheek by Jowl nos trajeron un magnífico Cuento de invierno en inglés. Ahora vemos la forma en que Donellan se ha acercado, con intérpretes españoles, al más clásico de los clásicos de Calderón. La escenografía es tan efectiva como sencilla. Apenas un fondo verde en el que se abren muchas puertas. No hay torre, ni lugar de encierro, ni palacio. Y, sin embargo, ahí está La vida es sueño tal cual. Donnellan ha querido ser fiel al texto dejando las innovaciones para la escenografía y el vestuario. Y también para una forma de decir el verso que resulta extraordinaria en los monólogos de Segismundo interpretados magistralmente por Alfredo Noval. El del primer acto comienza balbuciente, como inaugurando el lenguaje, y permite degustar y apreciar en todo su valor esas palabras resabidas. También es muy acertada  la rotura de la cuarta pared con los discursos de Basilio y con la jornada de Segismundo en el palacio que es una maravilla y que aún da más juego en el auditorio del Niemeyer  que tiene dos pasillos entre las butacas (como los otros espacios escénicos de Avilés). Y aún ha sido mas intensa en la sesión de la mañana que la de la tarde, con un público juvenil que entró en el juego con la naturalidad que debía tener el público del siglo XVII. La locura despótica en esa escena, tan espléndidamente entendida por Donellan y Noval, me ha hecho pensar en los túneles del tiempo que conectan a Segismundo con el Calígula de Camus. Aunque, hablando de conexiones y simetrías, ninguna mejor que la que une a ese mal salvaje masculino con la versión prerrusoniana del buen salvaje femenino de la Rosaura (la otra) que creó Lope en aquella joya, no representada hasta ahora, titulada El animal de Hungría. Nosotros hemos podido ver las dos obras en poco más de un mes. Un lujo impagable que solo es posible en lugares como Avilés, una ciudad en la que la programación teatral está al más alto nivel y es concebida como un bien público necesario. Como la educación y en estrecha alianza con ella. Así que bien por Donnellan, bien por Alfredo Noval, bien por Ernesto Arias (que dirigió El Animal de Hungría, que ha estado estupendo en el papel de Basilio y que nos ha aportado claves muy interesantes en el coloquio de la mañana). Y, por supuesto, bien por el resto del elenco cuyo trabajo ha sido espectacular. A todos ellos les tenemos que agradecer hoy esta experiencia, entre filosófica y poética, que nos regaló Calderón hace casi cuatrocientos años.

Dossier

sábado, 18 de febrero de 2017

Winter's tale (Cuento de invierno)

de William Shakespeare. dirección: Declan Donnellan.
producción: Cheek by Jowl.
con Grace Andrews, Joseph Black, Tom Cawte, Ryan Donaldson, Chris Gordon, Guy Hughes, Orlando James, Sam McArdle, Eleanor McLoughlin, Peter Moreton, Natalie Radmall-Quirke, Joy Richardson, Abubakar Salim, Edward Sayer.
 
18 de febrero de 2017. Centro Niemeyer (Auditorio), Avilés. 175’ aprox. (con descanso). (inglés sobretitulado)


Leontes, el rey de Sicilia y Políxenes, el de Bohemia, son amigos desde la infancia. Pero las cosas se complican cuando Leontes cree que Hermiona, su esposa, le engaña con él. La muerte del hijo y de la esposa y el abandono en una playa de la hija recién nacida  serán la cosecha de esa locura desatada por los celos. Finalmente, el oráculo se cumplirá y Leontes tendrá una segunda oportunidad cuando esa hija perdida y el hijo de Políxenes se enamoren y la estatua de Hermiona recupere la vida.

Es como si, seis años después, el Niemeyer volviera a sus orígenes. A ser de nuevo un centro cultural internacional como en aquellos tiempos en que Shakespeare nos frecuentaba de la mano de Sam Mendes y Kevin Spacey con obras tan magníficas como La tempestad o Ricardo III. Las casi tres horas de este Cuento de invierno se han pasado en un suspiro con esta propuesta escénica sencilla y polivalente que solo necesita un impecable uso de las luces, unos bancos y un gran cajón blanco para actualizar espléndidamente este dráma lúdico del último Shakespeare. La idea inicial de que los celos de Leontes se muestren en forma de soliloquio, con los demás personajes como marionetas calladas en el escenario, es una manera perfecta de plantear el detonante del drama. La segunda parte de la obra, en la que muy oportunamente se agiliza el texto, se abre con la repetición de las últimas palabras de la primera para que nadie se pierda lo bien que se relaciona el final del tercer acto con el estupendo monólogo con el que el personaje del tiempo justifica el salto de dieciséis años y el giro alegre y feliz que tendrá la historia en los actos cuarto y quinto. Declan Donnellan hace una actualización que juega con recursos tan bien traídos como los espectáculos musicales, los programas de telebasura o las fiestas populares para proponer situaciones que le vienen de maravilla al texto. Magníficamente iluminada, excelentemente interpretada y con un montaje impecable y atractivo, este Cuento de invierno de Cheek by Jowl nos depara una experiencia de teatro superlativo que resulta mucho mejor de lo que esperaba tras la lectura del texto. Eso sí, aunque disfrutemos muchísimo con la versión que nos trae esta extraordinaria compañía shakesperiana, está claro que los ingleses no tienen muchas lecciones que darles a los teatreros españoles. Sobre todo si recordamos que en este mismo escenario se han visto montajes tan magníficos como el Hamlet de Miguel del Arco, el Julio César de Paco Azorín o el Don Juan Tenorio de Blanca Portillo. Son este tipo de actualizaciones memorables de los clásicos y de intercambios internacionales de gran altura los que da gusto ver en un espacio tan bello y excepcional como nuestro querido Centro Niemeyer.