viernes, 26 de junio de 2026

Esencia

de Ignacio García May. Dirección: Eduardo Vasco.
Una coproducción del Teatro Español y Entrecajas.
con Juan Echanove y Joaquín Climent.


26 de junio de 2026. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 80 aprox.

Pierre y Cecil hace tiempo que no se ven. Han quedado para ponerse al día y hablar de sus cosas. De lo insatisfactorio que resulta el éxito literario cuando se tiene conciencia de que no es fácil captar la realidad como lo hacía Chéjov. O de la posibilidad de que un escritor fuera el verdadero artífice de toda la realidad. Quizá lo sea alguien a quien están esperando. O pudiera serlo uno de ellos y eso sería la esencia de todo esto.
 
El texto de Ignacio García May es superlativo. Un verdadero pugilato argumental en el que se trenzan los hilos de la ontología y el lenguaje con la fuerza de los mejores duelos de Pascal Rambert. Un laberinto cautivador lleno de subtextos y metatextos que dota a los personajes y al hecho escénico de esa capacidad de sugerencia que parece estar solo al alcance de autores como Juan Mayorga. Pero también un fascinante encuentro especular entre dos personajes que recuerda a otros tan singulares, pero menos conocidos, como los de Por voluntad propia, aquella joya escrita e interpretada por Javier Manzanera y Celia Nadal. Esencia es teatro mayúsculo por su dramaturgia, por su contenida y oportuna dirección y porque Juan Echanove y Joaquín Climent hacen uno de esos trabajos que se seguirán recordando cuando pasen muchos años. La naturalidad de su compenetración impresiona tanto como la velocidad de sus intercambios. El ritmo trepidante de Esencia exige la máxima atención del público, pero es otro de los aciertos de Eduardo Vasco. La exigencia que supone para los intérpretes les ha permitido darnos hoy una verdadera lección de excelencia interpretativa. Y también demostrar que el verdadero teatro no necesita voces amplificadas, sino voces poderosas y seguras como las de estos dos gigantes de la escena llamados Juan Echanove y Joaquín Climent.
 

viernes, 19 de junio de 2026

Tributo

Dirección: Xavo Giménez. Dramaturgia: María Cárdenas.
Producción: La Teta Calva.
con Leo de Bari y Xavo Giménez.


19 de junio de 2026. Centro Niemeyer (club), Avilés. 80’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer.

Ni viejas glorias ni jóvenes promesas. Así se definen Los Osamenta, un grupo valenciano de rock formado por Lucho y Víctor. Ellos son dos amigos que ya han cumplido los cincuenta y han compuesto muchas canciones. La mejor, según Víctor, es Perla de semen, que llegó a escucharse en la radio. Hoy asistimos a uno de sus ensayos porque, inesperadamente, les han llamado para un bolo y dudan sobre cómo deberían preparar el concierto. Piensan que lo más importante son los finales, así que repasan con la batería y la guitarra cómo terminar sus canciones. Y no solo eso.

Esta es la cuarta maravilla que los de La Teta Calva nos traen al off del Niemeyer. Antes vinieron con obras tan magníficas como Síndhromo, Espaldas de plata y Yo soy 451 (por la última, Xavo Giménez ha recibido este año un bien merecido premio Max a la mejor adaptación o versión de obra teatral o coreográfica). Tributo sigue fiel a esa excelsa poética de la amargura que caracteriza a este grupo valenciano al que, si las hubiera, le entregaríamos ya mismo las llaves de honor de este espacio escénico. Leo de Bari y Xavo Giménez se convierten en esta obra en músicos periféricos y derrotados, haciéndonos creer que estamos ante una comedia magníficamente escrita, interpretada y tocada (a la guitarra y a la batería) por dos actores que nos cautivaron en obras como Yo soy 451 (inolvidable aquel bombero distópico en proceso de desalienación que interpretaba Xavo) o Síndrhomo (inolvidable aquel alegre y amable travesti argentino que Leo convertía en un ángel de la guarda). En el primer tramo de la obra, Víctor y Lucho nos hacen reír con esas cuitas, acordes y desacuerdos que recuerdan a los de esos perdedores asturianos que también resultan tiernamente cómicos en algunas de las obras de Maxi Rodríguez (empezando por Ondas). Pero en Tributo es muy importante ese final en clave de amargura poética, en este caso musical, que nos plantea que cuando se alcanza el éxito quizá se pierdan más cosas que la inocencia. Tributo es, además, un verdadero tributo a los grupos musicales fallidos y a esos héroes para los que las arenas de las artes (como el teatro bajo la arena de Lorca) son mucho más importantes que todos los mercadonas. Y también es un tributo generacional a quienes nacimos en el siglo XX y desconfiamos de este presente continuo sin horizontes, resistiéndonos a aceptar que se cumpla la advertencia de Rafael Sánchez Ferlosio de que vendrán más años malos y nos harán más ciegos. Si el teatro es el lugar desde el que se mira, no hay  duda de que en este escenario se ofrecen buenos antídotos contra la ceguera. Así que ya estamos con ganas de recibir aquí la siguiente dosis de los de La Teta Calva.

sábado, 6 de junio de 2026

Cucaracha

Dramaturgia: Sam Holcroft. Dirección: Julián Fuentes Reta.
Producciones En Crudo y La Manjoya Producciones.
con Esther Acebo, Julio Peña, Lucía Diez, Miriam Queba, Nakarey y Javier Amann.


6 de junio de 2026. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 100 aprox. Estreno absoluto.

Un aula en guerra permanente en la que ellos son dos y ellas tres. La profesora intenta poner orden en el caos y enseñar cosas sobre la lucha por la vida en la naturaleza y también entre los humanos. El conflicto se ensancha cuando los seis se ven concernidos por lo que pasa fuera. Por las llamadas a filas de ellos y por la implicación de ellas en el reciclado para la guerra de la ropa que viene de allí.
 
Todo comienza con un tópico: la adolescencia bronca, las aulas violentas y la docencia como profesión bendita condenada a trabajar en el infierno. Es un lugar común que le hace tanto daño a la educación como al teatro. A veces La Joven Compañía se acerca a él, pero su intenciones edificantes y el buen hacer escénico suelen hacer que sus obras sorteen por los pelos ese riesgo. Israel Elejalde también se atrevió hace poco a acercarse a esos lares con El nudo gordiano, pero nos ofreció una obra extraordinaria en la que su dirección perfecta, un texto memorable de Johnna Adams y unas interpretaciones excelsas de Eva Rufo y María Morales obraron el milagro de que un aula vacía estuviera entre lo mejor de lo que he visto en un escenario en los últimos años. Las sinopsis leídas sobre Cucaracha me recordaban al tema tratado en ese magnífico documental de David Borenstein y Pavel Ilyich Talankin titulado Mr Nobody contra Putin. Sin embargo, esta obra va por otro lado. Extrema los conflictos, multiplica los temas y tiene voluntad de combinar el dramatismo con cierto aliento poético. Sin embargo, aunque el trabajo de todos en esta noche de estreno no es reprochable, esta vez Julián Fuentes Reta no consigue conmover como en obras anteriores. Estoy pensando en Cuando deje de llover o en La voz dormida.

jueves, 4 de junio de 2026

Inteligencia artificial (Ay)

Dramaturgia y dirección: Maxi Rodríguez.
Una producción de El cohete internacional.
con
Jerónimo Granda y Maxi Rodríguez.


4 de junio de 2025. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 70' aprox. Ciclo "Hecho en Asturias".

Dos paisanos muy arturianos hablan de lo divino y lo humano. De la religión digital y la inteligencia natural. Son Jerónimo y Maxi. Los dos le dan a la parpayuela, pero también uno canta (Granda) y el otro borbonea (Rodríguez). 
 
Quizá no sea teatro, pero de lo que no hay duda es de que se ha hecho en Asturias. Jerónimo Granda y Maxi Rodríguez son la quintaesencia de la oralidad asturiensis. Académicos de un decir y un sentir sedimentados durante generaciones en el chigre y la caleya. Al comienzo parecía que asistíamos a la encarnación de los personajes de Maxi en el periódico, pero enseguida quienes estaban ahí eran él y Jerónimo quintaesenciados y en plenitud de facultades interpretativas y musicales. La última vez que vimos a Jerónimo Granda en un escenario fue en aquel memorable concierto de hace ocho años que compartió con Paco Ibañez en el Campoamor solo dos días después de que se entregaran allí los premios Princesa de Asturias. Así que ha sido un gustazo disfrutar de lo bien que se entienden estos dos genios del monólogo, el diálogo y la retranca. Asturianísima sintonía entre unos tipos estupendos que tienen muchas tablas.