viernes, 22 de marzo de 2024

A la fresca

autoría y dirección: Pablo Rosal
Producción: Los despiertos.
c
on Alberto Berzal, Israel Frías y Luis Rallo.


22 de marzo de 2024. Centro Niemeyer (club), Avilés. 90’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer.

Dos hombres y una mujer se reúnen cada tarde. Hablan de esto y de aquello, de las cosas que pasan, pero nunca de sus cuitas. Lo suyo es deleitarse con el poso y el reposo de las palabras. Y lo hacen sentados en tres sillas, a la vera de un tendal donde la mujer cuelga la ropa de la casa de la que es heredero uno de ellos, el que le ha encargado al otro que le construya una cabaña en ese lugar.

Pegar la hebra y hablar por hablar. De todo y de nada, de esto y de aquello, de lo divino y lo humano. Lo sabe hacer como nadie Pablo Rosal. Lo demostró en aquel artefacto lingüístico primigenio llamado Los que hablan.  Allí estaban inconmensurables Malena Alterio y Luis Bermejo. Y aquí destilan complicidad, bondad y ternura estos tres conversadores rurales y existenciales que son Alberto Berzal, Israel Frías y Luis Rallo. Las suyas son sinceridades de sillas y machaderos, de aquellos bancos de piedra en los que tanto disfrutábamos compartiendo noches estrelladas a la vera de las casas del pueblo. El teatro de Pablo Rosal lleva al límite el deleite de jugar con las palabras. Y estos actores entienden tan bien las reglas de su juego que uno no imagina otra forma mejor de hablar por hablar y de pegar la hebra que la que hemos disfrutado esta noche. A la fresca es una delicia. Como una buena conversación, sin principio ni fin, en una noche de verano.

sábado, 16 de marzo de 2024

Salomé

autoría y dirección: Magüi Mira.
Pentación y Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.
con Belén Rueda, Luisa Martín, Juan Fernández y otros


16 de marzo de 2024. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 80 aprox.

A Juan el Bautista lo tiene encadenado Herodes, un rey pusilánime y primario que no sabe qué hacer con él. A la princesa Salomé le pirra el prisionero, pero por más que lo intenta no consigue que él quiera tener trato carnal con ella. Así que le acaba pidiendo a su padrastro que le entregue en bandeja su cabeza. Y él lo ordena y así se hará.

Una Salomé que sabe lo que quiere y lo que quiere es de índole sexual. Aquí se la reivindica como modelo lejano de un empoderamiento femenino que se niega a considerar vicario el deseo y el placer sexual. La tendencia a seleccionar, interpretar o enfatizar temas que permitan rescatar del pasado (o proyectar en él) asuntos del presente es bastante común en la programación del Festival de Mérida (también la querencia por lo hilarante). Sin embargo, en esta Salomé de Magüi Mira creo que influye otra cosa que no viene de ahora sino de hace un siglo, concretamente de Joyce. Me refiero a Magüi Mira Molly Bloom, el extraordinario monólogo que ella dirigió y protagonizó a partir del capítulo final del Ulises. Así que si hay proyección aquí sería otra y sería doble. De personajes y de actrices: la de Molly Bloom sobre Salomé y la de Magüi Mira sobre una Belén Rueda que sale muy bien parada de este desafío. El resto del elenco también está bien afinado (incluida esa guardia real que cierra el espectáculo con coreografías dervichianas). Quizá se subraye en exceso el patetismo de la pareja madura en su función de contraste con lo tórrido de la relación, deseable pero imposible, entre Salomé y Juan. Aunque pone mucho empeño, la princesa no consigue que el cristiano, cautivo también de su militancia, pierda la cabeza por ella. O que lo haga antes de que eso suceda de modo definitivo y literal.

domingo, 10 de marzo de 2024

Poncia

Texto y dirección: Luis Luque. A partir de 'La casa de Bernarda Alba' de Federico García Lorca.
una coproducción Pentación y Teatro Español.
con Lolita Flores.


10 de marzo de 2024. Teatro Campoamor, Oviedo. 70 aprox.

Tras la muerte de Adela, Bernarda ordenó silencio. Pero ahora es Poncia la que habla. De las cinco hermanas y de esa madre. De lo que les pasó a esas mujeres entre el duelo por el padre y los preparativos de la boda de Angustias. También habla de su propia vida. De la que lleva como criada, madre y esposa y de la que desearía que pudieran llevar todas las mujeres.

Lolita sabe medir la fuerza y los tiempos que requiere este soliloquio. Su poderío interpretativo le va mucho mejor a personajes dramáticos como este o el de la inolvidable Natalia de La Plaza del Diamante que a los de las comedias. En un escenario hermosamente iluminado Lolita sabe sacarle el mejor partido a esas velos livianos que penden desde lo alto con los que nos va desvelando lo que podría haber pensado Poncia tras aquel silencio. Luis Luque ha tenido el acierto de reunir una gavilla de frases magníficas de aquel drama postrero de Lorca e ir enlazándolas sin estridencias en la voz interior de una Poncia imaginaria que evoca o ajusta cuentas con lo que sucedió en aquella casa. Luis Luque y Lolita salen con bien de un reto muy arriesgado porque han tenido el acierto de la contención. Ella en la fuerza y el ritmo del soliloquio. Y él en la forma de entreverar sin importunar las palabras de Lorca.

Programa de mano
Dossier

viernes, 8 de marzo de 2024

La reina de la belleza de Leenane

de Martin McDonagh. Adaptación de Bernardo Sánchez. Dirección: Juan Echanove.
Okapi Producciones.
con María Galiana, Lucía Quintana, Nicolás Illoro y Jorge Kent


8 de marzo de 2024. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90 aprox. Estreno absoluto

Maureen vive sola con su madre en una casa aislada de un pueblo irlandés llamado Leenane. Con reproches continuos y recelos permanentes, la relación entre las dos no puede ser peor.  Maureen tiene cuarenta y cinco años y siente que la vida se le escapa por tener que cuidar de su madre. Así que el regreso desde Londres de Pato Dooley y la noche que los dos pasan juntos le hacen recobrar la esperanza de una vida distinta en otro lugar.

Juan Echanove acierta plenamente con el espacio y la atmósfera de esta confrontación entre una madre y una hija que se odian sin tregua. Casi podemos sentir la humedad, la frialdad y el olor de esa cocina invernal. La iluminación destila una tristeza muy coherente con el sonido de esa radio sobre el que también disputan las dos mujeres. El cuarteto de intérpretes está afinadísimo en esta noche de estreno en la que debemos agradecerles que no requieran que se amplifiquen sus voces para proyectar emociones. Es verdad que el personaje arisco que tan bien encarna María Galiana se nos hace extraño al principio por lo mucho que nos condiciona haberla visto en papeles llenos de ternura y lucidez. Así que al principio me cae peor Maureen y me parece que Mag Folan es solo una anciana rezongona a la que su hija no sabe entender. Pero el buen hacer de ambas actrices y la doliente simetría de lo que Martin McDonagh nos plantea en esta confrontación entre una Bernarda y una Rosita irlandesas me hacen ver pronto de otro modo el personaje de Mag. En La reina de la belleza de Leenane encuentro ecos de las soledades rurales irlandesas que hacían tan extraordinaria Almas en pena en Inisherin, la última película de McDonagh. Un autor que también ha dirigido otras películas tan magníficas como Siete psicópatas o Tres anuncios en las afueras.

Programa de mano

sábado, 2 de marzo de 2024

Todas las hijas

Autoría: David Caiña. Dirección: Andrés Lima
una producción de Erre Produkzioak.
con Ane Gabarain, Gemma Martínez, Maribel Salas, Sol Maguna y Vito Rogado.

2 de marzo de 2024. Teatro Jovellanos, Gijón. 90’ aprox.

Cinco actrices han quedado para ensayar a media noche. Tras el escenario comparten confesiones sobre sus miedos. Los vividos durante la infancia, en sus relaciones con los hombres y los heredados de sus madres. 

Todas son hijas. Quizá de Bernarda Alba y del miedo. De eso va esta obra en la que cinco actrices evocan con recuerdos personales los miedos atávicos de las mujeres. Andrés Lima acierta al colocarlas en un escenario variable, ambiguo y lleno de sombras. Como las vidas de muchas mujeres. La referencia a las madres tiene también momentos divertidos como el de la parodia coral de sus gestos y letanías. Pero lo que domina es más bien la catarsis de los miedos. Miedos inducidos, evocados y quizá conjurados al ser compartidos en un teatro por cinco mujeres que ensayan a media noche  En este mes de marzo el Teatro Jovellanos extiende la reivindicación del día 8 programando un ciclo temático. Hoy se abre con Todas las hijas y en las próximas semanas continuará con Odisea, un viaje trepidante, Contracciones y Yo la quería. Lo cerrará Pasión Vega con Lorca sonoro. El de esta esta noche no ha sido un mal comienzo.

Dossier

viernes, 1 de marzo de 2024

Cristo está en Tinder

Autoría y dirección: Rodrigo García.
Producción: Teatro de La Abadía en coproducción con Festival Actoral (Marsella) y Festival Next (Valenciennes).
c
on Elisa Forcano, Selam Ortega, Javier Pedreira y Carlos Pulpón.


1 de marzo de 2024. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 110’ aprox.

Cuerpos ajenos. Palabras ajenas. Sueños ajenos. Un perro robótico, un guitarrista, dos actrices y un actor. A los tres últimos quizá habría que llamarlos intérpretes corporales. De eso va la obra, de escenas con cuerpos sincopados que bailan, juegan y a veces hablan. También los vemos en video, en escenas paródicas del pijerío contemporáneo. 

Peter Brook dijo que cuando alguien camina en un espacio vacío ya hay teatro. Así que la propuesta de Rodrigo García lo es, aunque los que se fueron en la primera media hora (no fueron tantos) estén en desacuerdo. Cristo está en Tinder carece de planteamiento, nudo y desenlace. Uno ha de enfrentarse a esta obra como a la pintura abstracta, a las performances museísticas o a la danza contemporánea. A las dos primeras cada cual le dedica el tiempo que quiere. Quizá por eso la tercera y esta propuesta no sean aptas para todos los públicos. Sin embargo, además de su plasticidad coreográfica (áspera, pero magnética), Cristo está en Tinder tiene otros muchos hallazgos. Desde luego, lo son las ejecuciones de los actuantes (incluido el perro) y, por supuesto unos textos demoledores y sarcásticos que unas veces escuchamos gestualizados (más que dichos) por ese trío y otras los leemos en el magnífico diario de Tito, nuestra increíble mascota robótica. Reconozco que este tipo de propuestas no tienen fácil frecuentar las programaciones escénicas sin que se resientan los abonos. Pero se agradece que también formen parte de la nuestra. Yo, sin duda, prefiero mil veces este ácido corrosivo de Rodrigo García que las resabidas comedias de resortes y tópicos que tan plácido hacen el trabajo de algunos (pseudo)programadores.

Dossier