viernes, 29 de mayo de 2026

Las amargas lágrimas de Petra Von Kant

Autoría: Rainer Werner Fassbinder. Versión, dirección artística y escénica: Rakel Camacho.
Una producción de Pentación Espectáculos y Nave 10 Matadero.
con Ana Torrent, Rebeca Matellán, Maribel Vitar, Julia Monje y María Luisa San José.


29 de mayo de 2026. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90 aprox.

Tras una relación presidida por el tedio, Petra Von Kant se ha divorciado de su marido. Ella es una exitosa diseñadora de moda y una mujer segura de si misma. Hasta que una amiga le presenta a una joven por la que pierde la cabeza.
 
La historia de Fassbinder pretendía remover, conmover y agobiar. Siendo muy distintas, tenía algo en común con la densidad de las atmósferas que habitaban los personajes de Un tranvía llamado deseo.  Pero la historia de Tenesse Williams parece haber resistido mejor el paso del tiempo, porque hoy no parece tan provocador que una mujer exitosa inicie un amor lésbico. En este sentido, la reciente versión de David Serrano de aquella obra logró conmovernos mucho más con una puesta en escena acertada, unas interpretaciones magníficas, pero también quizá porque aquel texto sigue estando más vivo. Rakel Camacho ha apostado fuerte con un decorado, un vestuario y una puesta en escena que tiene mucho más que ver con las distopías kubrickianas que con el extraordinario trabajo que el año pasado hizo en su magnífica Fuenteovejuna. Quizá haya sido que uno venía esperando algo tan rompedor y de tanta calidad como esa obra y las expectativas han quedado defraudadas. Aquí la radicalidad formal tiene un punto ortopédico y acaba condicionando la cadencia del relato sin que uno se sienta conmovido por los deseos y tormentos de esta Petra Von Kant. Eso sí, el personaje de Marlene, tan felino y silente, que interpreta magníficamente Julia Monje, aporta una de las capas más interesantes de la obra. Esa que apunta hacia el sadismo y la sumisión como elementos ocultos, pero consustanciales, de la relación humana con el poder. También cuando lo ejerce una mujer amarga.  

viernes, 22 de mayo de 2026

Constelaciones

de Nick Payne. Dirección: Sergio Peris-Mencheta.
Producción: Centro Dramático Nacional y Barco Pirata.
con Paula Muñoz, María Pascual, David Pérez Bayona, Clara Serrano, Diego Monzón y Jordi Coll.


22 de mayo de 2026. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 95 aprox. 

Variantes sucesivas (o paralelas) de los encuentros, desencuentros y despedidas entre María y Jordi. Una historia de amor (o muchas) entre una física cuántica y un apicultor.
 
El resumen es el mismo que el de la reseña que hice hace once años de la versión de Constelaciones que vimos en la sala íntima de abajo (en el off del Niemeyer) dirigida por Fernando Soto con un trabajo superlativo de Inma Cuevas y Fran Calvo. Solo he cambiado los nombres de los personajes porque aquí no son los del texto de Payne, sino que el azar ha decidido (alguien del público sacó sus nombres de una saca) que los interpreten María Pascual y Jordi Coll en un trabajo magnífico. Y ahí está el primer atrevimiento de un Sergio Peris-Mencheta empeñado en que el fascinante juego de posibilidades tentativas del texto de Payne salten a la realidad haciendo que sea la fortuna la que decida quiénes del elenco interpretarán esta noche a los personajes y quienes pondrán música a las variaciones con repetición de esta historia de amor. Los fundidos a negro son como fundidos de plomos de esos universos paralelos que vemos en rotación en una plataforma que, en versión sosegada, recuerda a la que usó Peris-Mencheta en Lehman Trilogy. Aquí los giros son una metáfora perfecta de las órbitas micro y macro de los universos que albergan las historias posibles de unas vidas en las que el azar, la libertad y la necesidad también recuerdan las texturas del eterno retorno Nietzscheano. Unos universos teatrales paralelos que abren en la mente de quien los contempla otras conexiones imprevistas. De hecho, esta noche me he quedado con la duda de si ya estaba en el texto de Payne, y en la magnífica propuesta de Fernando Soto, esa conmovedora insistencia en la pérdida de las palabras y la libertad que da saber que se puede decidir el propio final. Hace once años no reparé en ello y ahora no sé si es cosa del universo biográfico en el que ahora habita Peris-Mencheta, de la perspectiva vital que me da el paso del tiempo o simplemente que tengo muy reciente el recuerdo de Las gratitudes, la conmovedora versión teatral de la novela de Delphine de Vigan que Juan Carlos Fisher estrenó hace dos meses en el Palacio Valdés con una Gloria Muñoz inconmensurable. Sea como sea, da gusto seguir asistiendo a las combinaciones  de espacios, tiempos y sentimientos que nos depara el teatro. Son constelaciones escénicas y personales que no dejan de orbitar. 
 

domingo, 17 de mayo de 2026

Nínive

Dirección: Kika Garcelán. Texto: Guadalupe Sáez.
Producción: La Familia Política.
con Mertxe Aguilar, Pau Gregori y Sandra Sasera.


16 de mayo de 2026. Centro Niemeyer (club), Avilés. 70’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer.

Ella no conoció a su abuelo, pero algo sabe de él. Sabe que en 1936 estaba en el ejercito republicano y que su barco fue hundido, pero él sobrevivió. Sabe que pasó más de un año en Francia y luego decidió volver. Sabe que ella existe y no es francesa porque él se empeñó en resistir y regresar. Ahora que es madre piensa en todo eso mientras sostiene a flote a su hijo y duda si debería enseñarle a resistir o a dejarse llevar.   
 
Un soliliquio entre dos aguas. Las del mar en el que ahora se bañan una madre y un hijo y aquellas otras en  las que pudo morir el abuelo frente a una ciudad que en otro tiempo, aún más lejano, decidió ser cantón. Pero también entre las aguas de la memoria y el futuro, las que incitan a luchar por seguir a flote o a claudicar. El personaje (o la persona) ha venido esta tarde al Niemeyer con algunas reliquias: la fotografía de aquel abuelo, el sabor de una natillas, un mar teñido de rojo... También viene con sus espectros: el del padre, el de la madre y el de aquel abuelo náufrago con el que ella conversa antes de dejar esas aguas y ponerse a bailar imantada por un derviche de nombre Franco. Franco Battiato.