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viernes, 20 de marzo de 2026

La vida extraordinaria

Dramaturgia y dirección: Marco Tenconi Blanco.
Una producción de Producciones Teatrales Contemporáneas.
con Malena Alterio y Carmen Ruiz.


20 de marzo de 2026. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 120’ aprox. Estreno absoluto.

Las vidas de Aurora y de Blanca. Dos amigas que lo son desde los cinco años y han llevado vidas separadas, pero finalmente se reencuentran. La sintonía es total. También en lo fallido de sus peripecias sentimentales.    
 
Tres partes con escisión en la segunda, la de los diarios amorosos de cada una. La primera es el encuentro en el entierro del padre de Aurora. La última es la reunión final de las dos. Hay también un prólogo y un epílogo audiovisuales sobre la nada, el todo y la vida. Un relato poético en blanco y negro que recuerda a Las potencias de diez de los Eames o al Calendario cósmico de Carl Sagan y que enmarca y da trascendencia a esta singular historia doblemente femenina. El tono de la obra no puede ser más mestizo. Tan naif como sarcástico y tan sicalíptico como tierno. El registro de los personajes es a la vez pretérito e intemporal. En el escenario están acompañados por la música en directo de un violín y un piano que subrayan, acompañan o matizan el tono de sus cuitas. Tanta mezcolanza es posible por el acierto de Marco Tenconi Blanco con un texto inesperado y el trabajo impecable de las dos actrices. Malena Alterio está magnífica en el personaje de Aurora  con el que añade un nuevo éxito a su buen hacer en el teatro (Los que hablan, Los amigos de ellos dos) y en el cine (Que nadie duerma). Y Carmen Ruiz está también estupenda con su poderosa interpretación del personaje de Blanca. Así que ha sido otra noche de estreno muy grata con esta obra inclasificable y cautivadora.
 

viernes, 12 de enero de 2024

Los amigos de ellos dos

de Matías del Federico y Daniel Veronese. Dirección: Daniel Veronese.
una producción de Teatro Español, Vania y Producciones Off.
con Malena Alterio y David Llorente.


12 de enero de 2024. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 80’ aprox. Estreno absoluto.

Nicolás y Eli han llegado al reservado del restaurante en el que han quedado con Vanesa y Fran. Desde hace doce años los dos matrimonios cenan juntos todos los jueves, pero esta noche ellos no aparecen. Nicolás está especialmente molesto porque considera que la relación entre los cuatro es muy desigual. Sus amigos deciden siempre todo y en todo son estupendos, mientras que ellos parecen seres inferiores y dependientes. Vanesa y Fran no llegan, así que la incomodidad de Nicolás aumenta y la paciencia de Eli se va agotando. Especialmente con él.

El que espera desespera. Sobre todo si es un hombre y se compara con otro. Eli no tiene esos problemas porque la envidia o los complejos son sentimientos que le resultan ajenos. Así que la espera a la que asistimos en tiempo real es una confrontación catártica entre una pareja estable que se compara con otra más exitosa. El texto está muy bien medido y progresa con una intensidad y una precisión comparables a las de los diálogos de Pascal Rambert, aunque en Los amigos de ellos dos no hay la aspereza de obras como La clausura del amor o Finlandia en las que la pugna no tiene límites. De hecho, no hay duda de que Matías del Federico y Daniel Veronese han escrito una comedia impecable y muy eficaz (las frecuentes risas del público lo confirman). Sin embargo, tras la aparente nimiedad de lo que les pasa a estos personajes que esperan, hay una reflexión de calado sobre la pareja y la amistad, un cuestionamiento de la felicidad aspiracional y un juego teatral en el que dan mucha risa las cuitas de este matrimonio, cuyos amigos quedan en fuera de campo, pero también se cortan en seco con momentos como el del monólogo en que Eli va más allá de las cansinas quejas de su marido o ese final perfecto (y casi doble) que confirma que lo visto es, más bien, una comedia trágica en la que, además de ofrecernos diálogos muy frescos y naturales, Matías del Federico y Daniel Veronese nos dan mucho que pensar. Viendo esta obra me acordaba de Los que hablan, aquella maravilla de Pablo Rosal que exploraba las posibilidades del lenguaje emparejado, desde los balbuceos liminares hasta los intercambios inerciales hechos de frases hechas. Allí también estaba magnífica Malena Alterio con Luis Bermejo, como aquí lo está con David Lorente. En esta noche de estreno los dos parecen tan compenetrados como si la de hoy  fuera la última función en Madrid. Y es que aunque ya sabíamos lo estupenda actriz que es Malena Alterio, trabajos recientes como este o el que ha hecho en Que nadie duerma (la magnífica película de Antonio Méndez Esparza por el que tendría bien merecido el Goya a la mejor interpretación) demuestran su impresionante calidad encarnando a personajes magnéticos, siempre al margen de lo convencional. Así que comenzamos el nuevo año con otra estupenda noche de estreno en la que las risas han sido frecuentes, pero nunca de resortes, y los silencios han sido intensos y bien significativos.

sábado, 4 de diciembre de 2021

Los que hablan

Texto y dirección: Pablo Rosal.
Producción: Teatro del Barrio.

con Luis Bermejo y Malena Alterio.

4 de diciembre de 2021. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 70’ aprox.

Un hombre y una mujer salen dubitativos al escenario. Allí hay una mesa, dos sillas y una lámpara. Primero prueban a sentarse. Luego intentan expresarse pero solo les salen carraspeos. Después vendrán las palabras monosilábicas, las más largas, las frases hechas y al final van aprendiendo a conversar y a disfrutar con el juego de encadenar historias y letanías en las que una cosa va llevando a la otra. Y así se habla.

El próximo lunes veremos en el Teatro del Barrio La lengua en pedazos. El diálogo entre Teresa de Jesús y el inquisidor que ha vuelto a dirigir Juan Mayorga. Esas son palabras mayores. Las de Los que hablan son mucho menores pero la obra también podría titularse La lengua en pedazos. Y es que Pablo Rosal hace justamente eso, despedazar la forma en que hacemos cosas con palabras y mostrar los subtextos y metatextos que habitan en ellas. Su sintonía con Luis Bermejo (y con Malena Alterio porque los dos están aquí inconmensurables) es intensa y radical. Lo pudimos comprobar en aquel magnífico Informe lejía que vimos en los tiempos del confinamiento. Los que hablan es un prodigio de simplicidad y concentración escénica con una iluminación que también es performativa. Es una pieza filosófica e hilarante, antropológica y metalingüística que tiene vecindades con los diálogos de Faemino y Cansado y con los textos de Ionesco. Un divertimento perfecto para cualquier público pero aún más para los profesionales de las disciplinas que usan palabras y disciplinan con ellas. Ver a Luis Bermejo y Malena Alterio haciendo estas cosas con palabras sería para esos oficiantes disciplinados tan grato y provechoso como leer los artículos que Juan José Millás viene publicando los últimos viernes en El País. Sin duda, despedazar la lengua y ver qué hacemos con las palabras es una de las mejores cosas que podemos hacer por ella. Y eso nada tiene que ver con las prácticas forenses de los análisis sintácticos.

viernes, 17 de marzo de 2017

Los universos paralelos

de David Lindsay-Abaire. Dirección: David Serrano.
producción: Producciones Teatrales Contemporáneas.
con Malena Alterio, Daniel Grao, Carmen Balagué, Belén Cuesta e Itzan Escamilla.

17 de marzo de 2017. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 105’ aprox. Estreno absoluto.


Ya hace meses que Patricia y Alberto perdieron a su pequeño. Siguen juntos pero cada uno sufre a su manera. La madre de Patricia y su hermana están muy cerca de ellos. La madre también perdió a un hijo y la hermana tendrá pronto el suyo. El chico que conducía el coche que atropelló al niño se ha puesto en contacto con ellos porque ha escrito un relato que querría dedicarle. Se titula Los universos paralelos.

¿Ha sido un estreno lo que hemos visto esta noche? ¿No llevan estos actores meses de rodaje y de éxito con esta obra? Así parece (y se merece) esta magnífica historia de David Lindsay-Abaire sobre una familia y varios duelos que ha tenido esta noche un estreno memorable en el Palacio Valdés. Admirablemente dirigida y adaptada por David Serrano (parece imposible que ese texto ajustadísimo e impecable no haya sido escrito originalmente en español) e interpretada con un afinamiento impresionante por estos cinco actores que están simplemente perfectos, Los universos paralelos es un hermoso y emocionante duelo de duelos sobre las tablas. Duelo interpretativo del que todos los actores salen victoriosos. Pero también duelos de unos personajes que uno siente bien cercanos y que enfrentan su dolor de la única forma en que es posible tras la más insoportable de las tragedias: en la radical soledad que depara cualquier compañía. El duelo de una madre es diferente al de la otra. También al del padre. Y al de ese chico que quiere atenuar el suyo sintiéndose de algún modo culpable. Hasta los ladridos del perro parecen ser también una expresión de duelo. Solo esa hermana, adorablemente inconsciente, que pronto será madre parece escapar al dolor. Quizá porque David Lindsay-Abaire ha querido ofrecernos con ella un poco de esperanza. Como la que se advierte en esa conversación final entre Patricia y Alberto que sintetiza maravillosamente el perfecto equilibrio entre emoción e ironía que preside esta elegante obra que solo es sencilla en apariencia. Un texto magnífico, una adaptación perfecta, unas interpretaciones sobresalientes y una puesta en escena impecable (qué buena idea la de las transiciones encabalgadas, qué oportuno vacío el de esa habitación infantil que está tan presente en la parte superior del escenario y a la que casi nunca suben los personajes) auguran el mayor de los éxitos para Los universos paralelos. Una historia muy hermosa en la que la lágrima y la sonrisa también se han batido en duelo en el rostro del espectador. Una obra que aún hemos disfrutado más sabiendo que este armonioso universo escénico era, sorprendentemente, el de un estreno.
  

viernes, 27 de noviembre de 2015

Atchúusss!!!

adaptación de Enric Benavent y Carles Alfaro sobre textos humorísticos de Antón Chejov. Dirección: Carles Alfaro.
una producción de Pentación Espectáculos.
con Malena Alterio, Ernesto Alterio, Enric Benavent, Adriana Ozores y Fernando Tejero.
 
27 de noviembre de 2015. Centro Niemeyer (Auditorio), Avilés. 130’ aprox.


Cinco historias de risa hilvanadas por los recuerdos de su pasado como actor del viejo acomodador de un teatro.

Chejov como coartada. Para que parezcan otra cosa unas escenas que no tienen  enjundia ni gracia. Los cuatro premios Max me hicieron pensar que podría merecer la pena renunciar esta noche al festival de cine de Gijón para ver esta obra. Craso error. Y lo cierto es que tanto el título como el cartel ya avisaban de qué iba la cosa. Una bobada prescindible en la que los actores hacen lo que pueden con un montaje que parece destinado a públicos de risa floja. El tirón del elenco garantiza llenazo y aplausos. Pero está claro que en Avilés hemos tenido otoños teatrales bastante mejores.

viernes, 4 de octubre de 2013

Emilia

escrita y dirigida por Claudio Tolcachir.
Producciones Teatrales Contemporáneas.
con Gloria Muñoz, Malena Alterio, Daniel Grao y David Castillo.

4 de octubre de 2013. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90’ aprox. Estreno absoluto.

Walter se acaba de mudar con su mujer y su hijo a una nueva casa. A ese espacio todavía indefinido llega Emilia, la niñera que lo crió. Los diálogos de ese encuentro se intercalan con los recuerdos de Emilia desde un espacio futuro. El de una cárcel. 

Hiperrealismo onírico, cartografía de sentimientos familiares, espectrografía de los afectos. De eso va el teatro de Claudio Tolcachir. La sencillez de una escenografía dual (la puerta es a la vez de un hogar y de una mazmorra) facilita que Emilia sea una obra de instantes y de sentimientos. La madre ida que agradece en lugar de querer, el padre amante que no consigue ser ni lo uno ni lo otro, el hijo saltarín que recuerda al protagonista de La omisión de la familia Coleman, el otro hombre cuya presencia como ausencia impide que esa familia lo sea de verdad… Personajes ambiguos que configuran las partículas elementales de un universo en el que Tolcachir sabe mostrar como nadie las fuerzas que unen y separan a ese sistema en equilibrio inestable que es una familia. Emilia es aquí el Demiurgo que interviene precipitando un desastre larvado. Pero también la instancia trascendente que explica la génesis de lo que sucede. Y finalmente el Prometeo redentor que asume las consecuencias de su amor. Texto, atmósfera, actores y dirección. Todos impecables. ¿Qué más se puede pedir de un estreno?