Mostrando entradas con la etiqueta Juan Cañas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juan Cañas. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de julio de 2025

La desconquista

una creación colectiva de Ron Lalá. Dirección: Yayo Cáceres. Dramaturgia: Álvaro Tato.
una producción de Ron Lalá.
con Juan Cañas, Miguel Magdalena, Diego Morales, Luis Retana y Daniel Rovalher.

11 de julio de 2025. Casa Palacio de los Oviedo, 48º Festival de Almagro. 70’ aprox.

Estamos en el siglo XVI en una balsa a la deriva. Va en ella un tal Fulano al que se unen el capitán Hernán y el misionero Pío. Pretenden llegar al Nuevo Mundo y tienen encuentros con tiburones, mosquitos y ensoñaciones. Aunque al final la tierra a la que llegan no es la que esperaban. 
 
En estos tiempos en que los bárbaros hablan sin pudor de remigración es casi terapéutico enrolarse con los ronraleros en esta deliciosa Desconquista. Álvaro Tato, Yayo Cáceres y sus gentes siguen en estado de gracia. Las músicas llenas de guiños a las dos orillas, el texto trepidante y lucidísimo tanto en conjunto como por partes. Estos tres marineros a la deriva cuentan además con dos relatores que pueden convertirse en tiburones y están magistrales en el difícil arte de dar mucho que reír y bastante que pensar sorteando las transitadas aguas de los lugares comunes y los resortes. Así que ha sido estupendo encontrarnos esta noche con estos maestros en el difícil arte de reivindicar a nuestros clásicos ironizando sobre nuestra historia. Y es que en eso de rimar, musicar e interpretar con mucha gracia y mucho brío, los de Ron Lalá siguen siendo inigualables. Por tierra, por mar y por aire.
 

viernes, 14 de febrero de 2025

4 x 4

creación colectiva de Ron Lalá. Dramaturgia y letras: Álvaro Tato. Composición y arreglos: Yayo Cáceres, Juan Cañas, Miguel Magdalena y Daniel Rovalher. Dirección escénica: Yayo Cáceres
Dirección musical: Miguel Magdalena
.

Una producción de Ron Lalá..
Con Juan Cañas, Miguel Magdalena, Diego Morales, Luis Retana y Daniel Rovalher.


14 de febrero de 2025. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 100’ aprox.

Miscelánea ronlalera con fragmentos de los espectáculos Mi misterio del interior (2005), Mundo y final (2008), Time al tiempo (2010) y Siglo de Oro, siglo de ahora (2012). Todos con la música, las rimas, la gracia y esa destreza trepidante que es marca de la casa.

Luis Retama es aquí el novato que se suma al grupo ronlalero para regocijo de quienes hayan descubierto hoy lo mucho bueno que se estaban perdiendo por no haber visto antes las obras de Ron Lalá (o las de Ay teatro). El comienzo recuerda a Les Luthiers, con lo que queda claro desde el principio que estos tipos se toman la risa muy en serio. Es verdad que se echa de menos a Iñigo Echeverría (sobre todo en el maravilloso Entremés de los autores de la última parte), pero el quinteto de este 4x4 está tan afinado que a los de Ron Lalá (y Ay Teatro) les pasa como a Les Luthiers: son siempre ellos mismos aunque algunos sean diferentes. Ojalá que este repaso de sus obras pretéritas  sea solo un interludio en su trabajo y, más pronto que tarde, estrenen algo nuevo. Podrían hacerlo, por ejemplo, aquí mismo, en el Palacio Valdés, donde estrenaron hace cuatro años sus Andanzas y entremeses de Juan Rana.

Programa de mano
Dossier

sábado, 8 de febrero de 2020

Andanzas y entremeses de Juan Rana

Dramaturgia y versiones: Álvaro Tato. Dirección: Yayo Cáceres.
una coproducción de la Compañía Nacional de Teatro Clásico y Ron Lalá.

con Juan Cañas, Daniel Rovalher, Miguel Magdalena, Fran García e Íñigo Echevarría.
8 de febrero de 2020. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90’ aprox. Estreno absoluto.

La Inquisición procesa muy en serio a Juan Rana, el artífice de la risa. Las pruebas contra él son contundentes, llegando a estar implicado en sus entremeses nefandos hasta el propio Calderón. Y es que en el Siglo de Oro, y también en el de ahora, en cuanto aparece Cosme Pérez todo el mundo se troncha con las andanzas de Juan Rana.

En estos tiempos de juicios muy serios, los de Ron Lalá convierten el teatro en tribunal supremo de la risa. Y para eso han nombrado inquisidor general a Iñigo Echevarría, ese maestro del gesto dislocado cuya presencia en el escenario imanta las miradas. Junto a él Miguel Magdalena borda un Juan Rana que resulta más hilarante cuanto más pictórico se nos muestra. Pero ellos no están solos. Les acompañan Daniel Rovalher, Juan Cañas y Fran García en este festín escénico en el que van componiendo más de treinta personajes con letra y música inconfundiblemente ronlalera. Para todos ellos la risa no es solo el medio sino también el fin reflexivo de una apología que reivindica la comedia como derecho natural de los humanos. La risa no es aquí mecanicista porque el teatro de Ron Lalá es de texto y movimiento, de música y pensamiento, y si lo que hacen mueve a risa no es porque utilicen resortes resabidos, sino porque apelan más a la inteligencia que a la víscera. De hecho, mis alumnos, que se han reído mucho viendo esta obra, me han dicho que notaban con envidia que los adultos se reían también de otras cosas que ellos no pillaban. Quizá no haya mejor definición de ese teatro escalable que a nadie deja fuera y a todos incita a cultivarse. Hace tiempo que sabemos que los de Ron Lalá tienen muchas virtudes y no es la menor su capacidad para conectar a gentes de distintos siglos y fascinar por igual a varias generaciones. Es mérito de todos ellos pero hay que destacar especialmente a esos dos tipos tenaces, geniales y estupendos que son Alvaro Tato y Yayo Cáceres.

viernes, 16 de febrero de 2018

Crimen y telón

idea original y creación colectiva: Ron Lalá. Texto: Álvaro Tato. Dirección: Yayo Cáceres.
una producción de Ron Lalá.
con Juan Cañas, Íñigo Echevarría, Fran García, Miguel Magdalena y Daniel Rovalher.

16 de febrero de 2018. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90’ aprox.

En 2038 hace tiempo que todas las artes han sido prohibidas en Ciudad Tierra. En un escenario clandestino aparece (y luego desaparece) el cadáver del Teatro. El teniente Blanco, de la Agencia Anti Arte, deberá aclarar lo sucedido. También lo investiga el detective Noir, un antiguo adicto a la poesía que, para resolver el crimen, contactará en los bajos fondos con Comedio y Tragedio, los lugartenientes de ese arte aparentemente asesinado.

La especialidad de los ronlaleros no es solo actualizar el pasado para reivindicar magistralmente nuestro teatro. Con Siglo de Oro, siglo de ahora (Folía), En un lugar del Quijote y Cervantina nos convirtieron en devotos de su alegría, ironía, humor y velocidad (y también de su música). Pero ahora los fieles de esta religión escénica con voluntad ecuménica hemos sido invitados a una descacharrante ceremonia prospectiva con aires de género negro en la que somos partícipes de la investigación sobre un crimen que se está forjando en este presente extraño en el que el poder parece empeñado en acabar con el teatro pero el teatro (por ejemplo esta noche) se muestra más poderoso que nunca. Con un programa de mano que no tiene desperdicio nos preparamos para esta hora y media impagable que demuestra una vez más que es posible dar que pensar y hacer reir al mismo tiempo. El ritmo de los ronlaleros es trepidante, su lenguaje intencionado, su recorrido por el espacio teatral exhaustivo y su repaso histórico vertiginoso y completo. Así  que no es difícil que uno pierda de vista los hechos de esta investigación detectivesca que se remonta con Edipo a los orígenes de un arte que no reconoce padre ni madre y que llega hasta las vanguardias metateatrales que se miran el ombligo desde el escenario. Para que no nos perdamos, el detective Noir abre y cierra notas de voz que luego repasa (como en aquellos inolvidables "abro paréntesis, cierro paréntesis" de Siglo de Oro, siglo de ahora) haciendo que, aunque las partes ya componen un conjunto magnífico que nos mantiene hipnotizados, tengamos claro qué pretenden los textos y subtextos de este todo teatral omniabarcante. A la salida uno se siente orgulloso de vivir en una de esas ciudades que valoran y llenan sus teatros porque saben que en ellos se oficia ese arte total en el que se hermanan la poesía y la lucidez. Desde luego, los de Ron Lalá son maestros en conseguirlo. No sé lo que pasará con el teatro en 2038, pero en despertar la reflexión hilarante este siglo ha empezado siendo ronlalero.

viernes, 8 de abril de 2016

Cervantina

Versiones y diversiones sobre textos de Cervantes. Dirección: Yayo Cáceres.
Compañía Nacional de Teatro Clásico en coproducción con Ron Lalá.
con Juan Cañas, Miguel Magdalena, Álvaro Tato, Daniel Rovalher e Íñigo Echevarría.
 
8 de abril de 2016. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90’ aprox.


Un repaso por la vida de Cervantes y por algunos de sus textos. Escenas de El celoso extremeño, El coloquio de los perros, El hospital de los podridos, El licenciado Vidriera, El retablo de las maravillas, El viejo celoso, La Galatea, La gitanilla, Persiles y Sigismunda, Rinconete y Cortadillo y Viaje del Parnaso. Y (como no) algo del Quijote y hasta del prólogo de las Novelas Ejemplares. Todo en formato ronlalero. Es decir, con mucha música, mucho humor y mucha calidad. 

Tras su extraordinario En un lugar del Quijote de hace dos años Ron Lalá no podía faltar a la cita del cuarto centenario y nos inocula esta magnífica Cervantina que es un virus contagioso entre los amantes del teatro y los textos de los clásicos. Más de cuarenta personajes encarnados por cinco actores polivalentes que hacen música, cantan e interpretan con una alegría y una pasión que se sale del escenario y alcanza hasta la última fila del gallinero. Aunque todos están increíbles debo reconocer mi fascinación por el trabajo de Iñigo Echevarría, un actor con cuerpo quijotesco y voz poderosa que abre la obra como musa de Cervantes. La letra de la canción de la Cervantina que interpretan al final no puede ser más atinada como diagnóstico de un país que, por sus ilusiones bilingües o por su papanatismo cultural,  casi celebra más a Shakespeare que a Cervantes. Menos mal que existe Ron Lalá.

sábado, 28 de junio de 2014

En un lugar del Quijote

versión libre de la novela de Miguel de Cervantes. Dirección: Yayo Cáceres.
Coproducción: Compañía Nacional de Teatro Clásico y Ron Lalá

con Juan Cañas, Iñigo Echevarría,
Miguel Magdalena, Daniel Rovalher y Álvaro Tato
 
28 de junio de 2014. Centro Niemeyer (Auditorio), Avilés. 90’ aprox.


El Quijote en el escenario. Y Cervantes también. El autor, los personajes y la historia creándose e interpretándose a la vez. Un sueño metaliterario hecho teatro.

Teatro magnífico y total. La novela de novelas en una experiencia escénica asombrosa. Hecha de luces verticales, músicas en directo, monturas invisibles, fardos de libros y arquitecturas intuidas. Una puesta en escena perfecta para un texto teatral sorprendente en el que Cervantes y la novela son dos personajes más. Construir un texto sobre el Quijote metería miedo a cualquiera. A Ron Lalá no. Ellos saben que la mejor manera de respetar a los clásicos es no tenerles ningún miedo. Quererlos mucho y hacerlos más nuestros y más de ahora. Las ironías, los guiños hilarantes y el entusiasmo interpretativo son su manera de acercarse a ellos. Y de deslumbrar con ellos. Los que vimos su estupendo Siglo de Oro, siglo de ahora ya lo sabíamos ("abro paréntesis, cierro paréntesis"). Pero los ronlaleros consiguen con este Quijote el más difícil todavía. La mirada, las maneras y la voz del caballero de la triste figura que interpreta Iñigo Echevarría serán ya inolvidables. Su personaje y los de sus magníficos compañeros componen un Quijote tridimensional en el que se rompen los límites de la página y la cuarta pared para hacer posible una relación fascinante entre el autor, el espectador y la obra. Al final, como correspondía, todo el auditorio del Niemeyer puesto en pie y aplaudiendo largamente. Sabiendo reconocer que acabábamos de ver algo grande.