Texto: Juan Carlos Rubio. Dramaturgia: Juan Carlos Rubio y Chevi Muraday. Dirección: Chevi Muraday. Direccion de actores: Ignasi Vidal. Coreografía: Chevi Muraday.
una coproducción de Losdedae Compañía de Danza Contemporánea y el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.
con Juana Acosta, Toni Acosta, Carlos Hipólito, Elisa Hipólito, Chevi Muraday, Mapi Sagaseta, Cisco Lara, Julen Pazos, Georgina Flores, Tamar Vela, Inés Valderas y Javier Aguilera.
26 de julio de 2026. Teatro Romano. 72º Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. 80’ aprox. Estreno absoluto.
El Senado de Roma ha prohibido las bacanales y el culto al dios Baco, así que este le pide ayuda a Dionisio. Una vez convencido, este les otorga el don de la memoria a las bacantes Híspala, Pácula y Duronia para que recuerden que antes fueron Ino, Ágave y Autónoe, las hermanas de Sémele que cumplieron el encargo de Zeus de criarlo. Dioniso se reivindicará como el origen catártico del teatro y ellas conectarán con los espectadores del futuro. Los que esta noche, la de la última función en Mérida, leeremos con ellas el Manifiesto Bacanal.
Juan Carlos Rubio y Chevi Muraday han conseguido equilibrar las referencias clásicas y lo perfomativo de la danza en una propuesta en la que ni lo corporal posterga al texto ni las coreografías son mera ilustración del argumento. Las dos cosas se conjugan muy bien durante la obra concluyendo en una reivindicación de un presente hedonista en el que el teatro puede ser nodo dionisíaco entre las gentes y los tiempos. Chevi Muraday es Baco y Carlos Hipólito es Dionisio, los dos muy bien acompañados por un grupo de bailarines magníficamente conjuntado con el resto del elenco. Juana Acosta está muy poderosa en el papel de Duronia, como también Toni Acosta en el de Pácula. Tras las remembranzas de sus personajes le toca el turno a Elisa Hipólito que demuestra una gran fuerza expresiva en esta noche especial con su familia reunida en el escenario (su madre, Mapi Sagaseta, está muy bien como sacerdotisa báquica y, en cierto modo, conductora del relato). Como no podía ser menos, Bacanal termina de forma catártica, con Toni Acosta dirigiendo al público (con las linternas de los móviles encendidas y mayormente vestido de blanco) en la lectura del Manifiesto Bacanal. Luego la parte más danzarina del elenco se tira a la piscina que se abrió al final en el escenario. Por nuestra parte, fue un acierto elegir las localidades frontales, pero baratas, de la parte alta de la grada . Son las mejores para disfrutar de propuestas coreográficas enmarcadas en la majestuosa fachada escénica de Mérida.
