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viernes, 22 de noviembre de 2024

Los lunes al sol

Autoría: Fernando León de Aranoa e Ignacio del Moral. Adaptación de Ignacio del Moral y Javier Hernández Simón. Dirección: Javier Hernández Simón.
Una producción de: GG Producción escénica, Saga Producciones, Teatro del Nómada y AJ Claqué.
con Yune Nogueiras, Marcial Álvarez, José Luis Torrijo, Fernando Cayo, Fermi Herrero, Fernando Huesca, César Sánchez y Lidia Navarro.


22 de noviembre de 2024. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 100' aprox.

Tras el cierre de la Naval, los antiguos compañeros siguen bromeando y compartiendo sus penas en el bar del amigo. El líder del grupo es Santa, un tipo grande y tozudo que tiene muy claro que lo más importante es la dignidad.

Venía con muy pocas expectativas. La película de León de Aranoa y el Santa de Javier Bardem parecían hacer peor que redundante la pretensión de llevar a las tablas aquella conmovedora historia. Pero nada más comenzar me doy cuenta de que lo que veo es magnífico. Sin amplificación, con un escenario opresivo (ese reloj al revés, esas chapas que parecen espejos oxidados...) y con un trabajo superlativo de estos ocho intérpretes afinadísimos me ocurre algo extraordinario. No me olvido de las escenas de la película. Al contrario, al evocarlas no hay comparación sino multiplicación en los sentimientos que me provoca el recuerdo de la historia filmada y la contemplación de lo que ahora veo representado. Fernando Cayo no es Javier Bardem. No es mejor ni peor que él. Ambos son el mismo Santa que acoge a sus compañeros y nos interpela a todos sobre las cosas que importan. Por ejemplo, sobre cosas como las que estamos viviendo en esos espacios (pseudo)laborales en que los afiliados de un sindicato de clase no saben (ni quieren que se sepa) quiénes de sus compañeros están afiliados al mismo que ellos. El ensimismamiento neoliberal del yo, mi, me, conmigo, se ha hecho fuerte en las cabezas atomizadas que parecen refractarias a los viejos valores de la fraternidad y la esperanza. Así que, contra lo que pensaba cuando entré al Palacio Valdés esta tarde de viernes, Los lunes al sol son más necesarios que nunca. Para disfrutar con el buen teatro y el buen hacer de los teatreros. Y para dar que pensar a quienes en el patio de butacas quizá hayan olvidado esa dignidad mayúscula que tiene siempre el trabajo. Y que deberían defender los trabajadores.

viernes, 24 de junio de 2022

Los santos inocentes

Autor: Miguel Delibes. Versión: Fernando Marías y Javier Hernández-Simón. Dirección: Javier Hernández-Simón.
GG Producción Escénica y Teatro del Nómada

con Javier Gutiérrez, Pepa Pedroche, Yune Nogueiras, José Fernández, Fernando Huesca, Luís Bermejo, Raquel Varela, Jacobo Dicenta, Marta Gómez.

24 de junio de 2022. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 140’ aprox.

Paco el Bajo y Régula vuelven de La Raya al cortijo. Vienen con el Quirce, la Nieves y la niña chica. También llegará Azarías y su milana bonita.

Era imposible. Sucede pocas veces que una obra maestra de la literatura inspire una obra cumbre en la historia del cine y que cada una de ellas haga aún más grande a la otra. Por eso es tan complicado llevar al escenario Los santos inocentes, una historia de poética sutil y contenido hiperrealista. Y aún más difícil si los espectadores tenemos reciente la película (la han vuelto a poner hace poco en televisión con motivo de la muerte de Juan Diego) o hemos vuelto a leer la novela (yo lo hice esta semana). Pero tampoco a quienes no hayan visto la película de Camus (¿habrá alguien?) o no hayan leído la novela de Delibes les resultará ajena esa milana bonita que hasta da nombre a una asociación reivindicativa extremeña. El primer problema de llevar la obra a las tablas es el lenguaje: ¿ser fiel a Delibes y a la forma de hablar entre Zafra y La Raya o adoptar un ruralismo canónico que solo resultará convincente a los urbanitas para los que el campo es un destino turístico? El segundo problema, aún más complejo, es el reto de los actores: ¿cómo ser Azarías, Paco el Bajo o el señorito Iván obviando a Paco Rabal, a Alfredo Landa o a Juan Diego? Y lo mismo para los demás personajes e intérpretes, cuyos modos, gestos y palabras están en la memoria todos. Este segundo reto era prácticamente insuperable (como lo es cantar los poemas de Machado o de Miguel Hernández intentando separarse de Serrat). Pero aún así hay que decir que los intérpretes han hecho un trabajo muy digno porque han tenido que vérselas, en cada frase y en cada gesto, con la comparación que el espectador hace en su mente con aquellos trabajos inconmensurables. Pero lo que más me chirría es el intento de completar a Delibes con actualizaciones tópicas de los personajes de Nieves y de Purita, haciendo de esta la mujer maltratada del pasado y de aquella la mujer liberada del futuro. En todo caso, esta obra quizá sirva para que se vuelva a ver la película o a leer el libro. Y eso no es poco.

viernes, 30 de octubre de 2020

Mariana Pineda

de Federico García Lorca. Dirección y versión: Javier Hernández Simón.

Producción: GG Producción escénica, Teatro del Nómada y Saga Producciones.
con Laia Marull, Álex Gadea, Aurora Herrero, Marta Gómez, Silvana Navas, Sara Cifuentes, Óscar Zafra, Fernándo Huesca, José Fernández.

30 de octubre de 2020. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 85’ aprox.

El amor y la libertad trenzadas por aquella heroína y mártir de Granada. Un texto premonitorio en el que el poeta se inspira en una verdad histórica para acabar haciendo casi un retrato de su propio final. Como el de Mariana Pineda, el suyo también fue causado por el odio al amor y a la libertad.

Da gusto ver a nueve intérpretes en el escenario en estos tiempos difíciles. Y verlos en esta lección que es a la vez poética, histórica y escénica. Al crear esta obra Lorca tuvo presente a Torrijos, pero también a Sócrates. Y es que, como a él, a Mariana Pineda también quieren convencerla de que piense en sus hijos y renuncie a la muerte. Los dos pasaron a la historia porque al aceptar su sentencia también estaban pensando en ellos. A Sócrates quienes quisieron salvarlo fueron sus amigos. Con Mariana Pineda lo intentaron un hombre que estaba poseído por el amor y otro que solo quería poseerla. Y es que aquí Lorca no solo está retratando a una mujer heroica. También a tres tipos de masculinidades: la deprepadora (Pedrosa), la cautivadora (Pedro) y la doliente (Fernando). Por más que Lorca multiplicara las indicaciones escénicas, estoy seguro de que estaría encantado con este trabajo en el que Javier Hernandez Simón consigue que unas puertas oscuras y móviles puedan ser metáfora de un espacio doméstico que quisiera renegar del encerramiento. Junto a ellas los hilos rojos se convierten en urdimbre para el telar de esta Mariana-Penélope, en red en la que quedará atrapada y también en jaula para esperar el final. Todos los intérpretes están magníficos componiendo a veces elementos coreográficos que apuntan al flamenco y a la danza. Pero hay que subrayar esa forma magnífica con la que Laia Marull interpreta la pasión y muerte de aquella mujer. Se me antoja discípula aventajada de la mejor cadencia lorquiana: la de Nuria Espert.

Dossier

sábado, 8 de julio de 2017

Fuente Ovejuna

de Lope de Vega. Versión: Alberto Conejero. Dirección: Javier Hernández-Simón.
producción: Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico.
con Jacobo Dicenta, Marçal Bayona, Mikel Aróstegui, Alejandro Pau, Paula Iwasaki, Ariana Martínez, Loreto Mauleen, Pablo Béjar, Almagro San Miguel, Carlos Serrano, Kev de la Rosa, Aleix Melé, David Soto Giganto, Raquel Varela, Miguel Ángel Amor, Daniel Alonso de Santos, Sara Sánchez, Marina Mulet, Nieves Soria, Silvana Navas, José Fernández, Carolina Herrera, Cristina Arias.

8 de julio de 2017. Centro Niemeyer, Avilés. 90’ aprox.

El comendador se comporta como un villano con su pueblo y como un traidor con sus reyes. Pero Fuente Ovejuna se rebela y mata al pérfido tirano.

Sin copiarlo, el hermoso cartel evoca a ese icono de la libertad que es El abrazo de Juan Genovés. Eso me hacía temer que, como ocurre tantas veces con el teatro clásico, el adaptador se empeñara en mostrarnos didácticamente la actualidad de la historia. Pero no. Alberto Conejero firma una versión impecable en la que, solo en las palabras del resucitado de la escena final,  se permite cuestionar el edificante heroismo de ese pueblo que Lope elevó a los altares del imaginario español. En coherencia con esa impugnación de la intención panfletaria del texto original, Javier Hernández-Simón tiene el acierto de llevar al límite el hieratismo de los reyes convirtiéndolos en figurones más que en personajes. Y también de convertir el escenario en el espacio ideal para esta magnífica compañía en la que todo resulta tan oportunamente coral como las acciones de los personajes. Los veintitrés actores en escena se mueven magníficamente en un espacio tan arquetípico y portátil como la plaza de toros de un pueblo español. Y la analogía de los toros funciona de maravilla con ese prólogo que casi anticipa la suerte suprema de la capea escénica que será finalmente el ajuste de cuentas con el tirano. Un drama clásico y radicalmente ibérico que me ha recordado aquel suceso mil veces relatado en el pueblo de mi padre por el que no hubo castigo para el vecino que mató al canalla que los atemorizaba. El pueblo entero asumió como propio aquel crimen y logró que el culpable fuera perdonado. No sucedió a finales del siglo XV en Fuente Ovejuna. Fue en las primeras décadas del XX en un pueblo como otro cualquiera de la España interior.