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sábado, 22 de noviembre de 2025

1936

Texto: Albert Boronat, Juan Cavestany, Andrés Lima y Juan Mayorga. Dramaturgia: Albert Boronat y Andrés Lima. Dirección: Andrés Lima
una producción del Centro Dramático Nacional.
con Mamen Camacho, Cristina Arias, Antonio Durán “Morris”, María Morales, Paco Ochoa, Guillermo Toledo y Juan Vinuesa.


22 de noviembre de 2025. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 255’ aprox. (con dos descansos de 10’) 

El shock de 1936. El del golpe de Estado que se estuvo preparando desde 1931. El que dio lugar a una guerra que duró tres años. Aquella que, por la Gracia de Dios, impuso una dictadura que terminó hace ahora medio siglo con la muerte del pequeño generalísimo. 

Una obra magna. Tras el Shock 1 y el Shock 2, Andrés Lima (con Albert Boronat, Juan Cavestany y Juan Mayorga) lo ha vuelto a hacer. Son cuatro horas y cuarto que pasan en un suspiro. Es teatro total y coral en el que veinticinco intérpretes muestran qué es una guerra y nos enseñan cómo fue y qué supuso la de 1936. Tres cuartas partes son jóvenes que hacen mucho más que cantar y figurar. El resto se desdoblan para encarnar a seres abyectos (los generales, los falangistas, los que prepararon "lo otro"...), a políticos decentes (Azaña, Clara Campoamor...) y a las víctimas de aquella tragedia cuyos ecos aún resuenan en estos tiempos convulsos. 1936 es teatro mayúsculo. Por la forma y por el fondo. La forma nos hace sentir dentro de la obra con tres pantallas y tres gradas en el escenario que hacen que todos tengamos a una parte del público enfrente. En medio contemplamos momentos terribles de aquella tragedia (las brutalidades de Yagüe en Badajoz, la desbandá, el asedio de Bilbao, el bombardeo de Guernica...), escuchamos los discursos incalificables de quienes la detonaron y asistimos a las decisiones malignas de Franco que la prolongaron sádicamente. Como sucede con el Guernica, 1936 impresiona en conjunto y también en cada parte. Es un relato revelador de un momento crucial de la historia de España. Y también reparador, porque pocas veces un escenario ejemplifica tan claramente las virtudes catárticas del teatro. Es un documento necesario que habría emocionado a quienes tanto sufrieron y callaron y tantas veces nos advirtieron del riesgo de significarse. En el encuentro del jueves (20 de noviembre), Albert Boronat, Juan Cavestany y Andrés Lima nos comentaron el proceso creativo que, desde la documentación a los ensayos, ha ido dando forma a esta gran obra que, además de formativa, catártica y reparadora, es también poética. Lo es en ese impresionante duelo a garrotazos entre dos contendientes intemporales o ese final en el que, desde el abismo del olvido (como en el libro de Paco Roca), parecen emerger de debajo de una gran bandera republicana aquellos que siguen demandando su sitio en los cementerios y en la historia de España.

sábado, 2 de marzo de 2024

Todas las hijas

Autoría: David Caiña. Dirección: Andrés Lima
una producción de Erre Produkzioak.
con Ane Gabarain, Gemma Martínez, Maribel Salas, Sol Maguna y Vito Rogado.

2 de marzo de 2024. Teatro Jovellanos, Gijón. 90’ aprox.

Cinco actrices han quedado para ensayar a media noche. Tras el escenario comparten confesiones sobre sus miedos. Los vividos durante la infancia, en sus relaciones con los hombres y los heredados de sus madres. 

Todas son hijas. Quizá de Bernarda Alba y del miedo. De eso va esta obra en la que cinco actrices evocan con recuerdos personales los miedos atávicos de las mujeres. Andrés Lima acierta al colocarlas en un escenario variable, ambiguo y lleno de sombras. Como las vidas de muchas mujeres. La referencia a las madres tiene también momentos divertidos como el de la parodia coral de sus gestos y letanías. Pero lo que domina es más bien la catarsis de los miedos. Miedos inducidos, evocados y quizá conjurados al ser compartidos en un teatro por cinco mujeres que ensayan a media noche  En este mes de marzo el Teatro Jovellanos extiende la reivindicación del día 8 programando un ciclo temático. Hoy se abre con Todas las hijas y en las próximas semanas continuará con Odisea, un viaje trepidante, Contracciones y Yo la quería. Lo cerrará Pasión Vega con Lorca sonoro. El de esta esta noche no ha sido un mal comienzo.

Dossier

viernes, 4 de agosto de 2023

La comedia de los errores

de William Shakespeare. Versión: Albert Boronat. Dirección: Andrés Lima.
una coproducción del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y Mixtolobo.
c
on Pepón Nieto, Antonio Pagudo, Fernando Soto, Rulo Pardo, Avelino Piedad y Esteban Garrido.

4 de agosto de 2023. Teatro Romano. 69º Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. 115’ aprox.

Dos pares de niños gemelos fueron separados durante un naufragio. Dos acabaron en Siracusa y otros dos en Éfeso. Ninguno había vuelto a saber nada de su hermano. Hasta que la llegada a Éfeso del padre de dos de ellos desencadena un buen número de errores y malentendidos.

El texto de Shakespeare es una bobada. De él solo cabría esperar  la típica comedia de enredos y resortes. Sin embargo, resultaba raro que Andrés Lima y Albert Boronat, que nos habían ofrecido aquella impresionante desmesura en dos tiempos que eran Shock 1 (El Cóndor y el Puma) y Shock 2 (La Tormenta y la Guerra), fueran a someterse ahora a los dictados del teatro comercial más bobalicón. Pero de eso nada. Con mucha más gracia de la que el propio Shakespeare podría haber esperado de su texto, Albert Boronat y Andrés Lima lo dotan de con múltiples capas, a cuál más sutil y divertida, que obligan a los seis intérpretes (y también a un técnico) a multiplicarse para ofrecernos un prodigio lúdico de compenetración y buen hacer interpretativo pocas veces visto en un escenario. Así que yo, que no soy de risa fácil y detesto las comedias de resortes, solo puedo decir que he disfrutado de lo lindo con esta obra cautivadora y tronchante que sabe sacar partido hasta del filón gestual de las hermanas de Marge Simpson para dar lustre y brillantez a esta comedieta del Bardo. De modo que ha sido un gustazo este programa doble de hoy en Mérida. Mañana más...

viernes, 14 de abril de 2023

Todas las canciones de amor

de Santiago Loza. Dirección: Andrés Lima.
Check-In Producciones.
con
Eduard Fernández.

14 de abril de 2023. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 80’ aprox.

Una mujer nos lleva de la mano mientras evoca fragmentos de su vida y paladea lo que le queda del presente. Son instantes fugaces de incertidumbre, amor y felicidad. En ellos siempre está Eduardo, el hijo queridísimo que lo es todo para ella. También está a veces Jesús, aquel marido dulce que luego se agrió. Hoy vemos a esa mujer a solas con sus torpes rutinas y sus amorosos recuerdos.

Las horas del día en una cocina metafísica. La de una mujer aturdida que es pura bondad. Es la madre de Eduardo, porque a Eduard solo lo vemos un instante al comienzo de la obra, mientras se quita la chaqueta y se desabrocha la camisa, y al final cuando le quita la peluca a su querido personaje. Para nosotros quien está siempre en el escenario es esa mujer de la edad tardía que, divagando en su cocina, intenta retener sus recuerdos. Eduard Fernández la encarna con la mayor ternura en las postrimerías de una vida que se está deshilachando. Para lograr este milagro este actor superlativo ha contado con otros dos genios. Uno es Andrés Lima que ha sabido encontrar la luz y la cadencia perfectas para esa jornada particular en la que es posible evocar una vida entera. Y es que, además de una luz que trasciende y un tiempo que se desdobla, Andrés Lima consigue hacernos sentir la amorosa seguridad del paisaje cotidiano de una cocina y la perplejidad que se siente mientras se disloca un espacio que al principio parece sólido pero luego se va desvaneciendo. Y es que la escenografía y la iluminación consiguen abismarnos no solo ante la jornada postrera de esta mujer buena sino también ante lo que nos puede deparar el futuro del teatro, ese arte de las artes en el que las personas y los personajes compartimos tiempo y espacio. El tercer genio que ha hecho posible esta joya es Santiago Loza, un autor que ha sabido ajustar a la medida de Eduard y de Eduardo una historia deliciosamente catártica. De él había visto durante el confinamiento Todo verde, otro monólogo extraordinario que Timbre 4 puso en abierto en aquella programación salvífica que nos regaló durante aquellas semanas (creo que aún se puede ver). Todas las canciones de amor es una obra extraordinaria gracias a la escritura poética de Santiago Loza, a la dirección visionaria de Andrés Lima y a la capacidad de Eduard Fernández de transmutarse en su madre durante casi hora y media en un inolvidable homenaje filial. Seguramente por eso resultan tan conmovedoras esas canciones en español, francés e italiano que se entreveran en la obra y también la última canción protagonizada por ese Mediterráneo en el que vemos a un hijo actor que se baña abrazado al recuerdo de su madre.

Programa de mano
Dossier

sábado, 3 de diciembre de 2022

Paraíso perdido

un texto de Helena Tornero (basado en el poema épico Paraíso Perdido de John Milton). Dramaturgia: Helena Tornero y Andrés Lima. Dirección: Andrés Lima
una coproducción del Teatre Romea, Grec 2022 Festival de Barcelona y Centro Dramático Nacional.
con
Pere Arquillué, 
Cristina Plazas, 
Lucía Juárez, Rubén de Eguía, 
Elena Tarrats y 
Laura Font.

3 de diciembre de 2022. Teatro Romea, Barcelona. 100’ aprox.

La caída al infierno, el paraíso y la sombra, la tentación de la serpiente, el pecado original y, finalmente, la expulsión del paraíso. Todo con la confrontación entre un Dios macho y malvado y un Satán femenino y doliente. O entre un Adán ingenuo y malcriado y una Eva que decide saber. 

El poema de Milton magníficamente teatralizado. Y actualizado. En la forma y en la intención. La pugna entre ese Dios que todo lo sabe y esa Satán lucidísima, magníficamente interpretados por Pere Arquillé y Cristiana Plazas, tiene un correlato perfecto en el trabajo de Lucía Juárez y Rubén de Eguía como Eva y Adán. Junto a ellos Elena Tarrats y Laura Font están dulcísimas y cantan como los ángeles acompañando esta doble disputa tan bien entendida por Helena Tornero y Andrés Lima. Todo es soberbio en esta obra con la que venimos por primera vez al Romea y que le saca el mejor partido al texto de Milton sobre las partes más interesantes del Antiguo Testamento, deteniéndose en cuestiones tan centrales como el mal, la culpa y el libre albedrío. Y explorando también las vecindades de todo esto con el teatro (“Y el Hombre creó a Dios. Y Dios creó al Diablo. Y el Diablo creó al Actor”). O presentando un alegato feminista en el monólogo final de Eva que en ningún sitio podría ser más oportuno que aquí, en esta revisión acertadísima  de la expulsión del paraíso y el pecado original. Junto a todo ello, unas interpretaciones extraordinarias, un escenario perfecto (con esas montañas prístinas al fondo que tanto juego le dan a Dios) y un maridaje impecable entre los homínidos kubrickianos y esos Adán y Eva desnudos, hacen de Paraíso perdido una obra imprescindible que debería dar mucho que hablar esta temporada. Así que ha sido un gustazo este reencuentro teatral con nuestra querida Barcelona.

domingo, 9 de enero de 2022

Shock 2 (la Tormenta y la Guerra)

Texto: Albert Boronat, Juan Cavestany, Andrés Lima y Juan Mayorga. Dramaturgia: Albert Boronat y Andrés Lima. Dirección: Andrés Lima.
Producción: Centro Dramático Nacional
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c
on Antonio Durán "Morris”, Alba Flores, Natalia Hernández, María Morales, Paco Ochoa, Guillermo Toledo y Juan Vinuesa.

9 de enero de 2022. Teatro Jovellanos, Gijón. 175’ aprox. (con descanso)

La doctrina del shock continúa. Más acá de los años ochenta y más acá de América Latina. Bush (padre e hijo), Yeltsin, Thatcher, Deng Xiaoping, Juan Pablo II, Rumsfeld y hasta Aznar protagonizan unos tiempos que lo ponen todo patas arriba. En Moscú, en Tiananmén, en Kuwait, en Irak, en Siria y también en un rancho de Texas. Es el shock global, el que casi llega hasta ahora.

El monólogo inicial de Carl Schmitt es impresionante. Nos habla de la política, es decir del Estado, la enemistad y la guerra. Luego vemos otra vez en una plataforma (y mesa) giratoria a los protagonistas recientes de todo eso. A quienes decidieron que la mejor forma de (re)construir el mundo es destruyéndolo. Sobre todo el mundo de los otros. El de los palestinos de Chatila y de Sabra, el de los habitantes de Bagdad o Mosul. O el de cualquiera que no sea uno de los nuestros (o sea, de los suyos). El ritmo es, como ayer, intensísimo y las interpretaciones son otra vez estupendas. Pero quizá el foco de este segundo Shock sea demasiado global y por eso resulta menos nítido. El relato es más fragmentario y menos pregnante. Aunque ver a Willy Toledo haciendo de Bush y dejando en ridículo a Aznar en Texas tiene algo de delicioso y memorable ajuste de cuentas. Así que han sido dos noches estupendas. De esas que uno quisiera poder vivir aquí más veces. Y es que estaría muy bien que las obras del Centro Dramático Nacional giraran con más frecuencia. Al fin y al cabo en CDN es público y español. Y de momento España no es privada. Ni solo madrileña.

sábado, 8 de enero de 2022

Shock 1 (el Cóndor y el Puma)

Texto: Albert Boronat, Juan Cavestany, Andrés Lima y Juan Mayorga. Dramaturgia: Albert Boronat y Andrés Lima. Dirección: Andrés Lima.
Producción: Centro Dramático Nacional
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c
on Antonio Durán "Morris", Natalia Hernández, Esteban Meloni, María Morales, Paco Ochoa, Guillermo Toledo y Juan Vinuesa.

8 de enero de 2022. Teatro Jovellanos, Gijón. 165’ aprox. (con descanso)

La doctrina del shock como estrategia para el sometimiento individual y colectivo. A la voluntad de los torturadores. A los designios del imperio. El experimento tuvo su origen a finales de los cincuenta en los alegres despachos de los jerarcas de Estados Unidos, en las alucinadas lecciones de los economistas de Chicago y también en aquella Escuela de las Américas que adiestró en las técnicas del shock a los milicos del patio trasero. Asistimos a su desarrollo en el Chile que derroca a Allende, en la Argentina que ahoga los gritos de la Escuela de Mecánica de la Armada con la euforia futbolera y en toda la América Latina con las venas aún más abiertas en aquellos tiempos en que el Cóndor operaba y los helicópteros Puma enterraban en el mar a tantos desaparecidos.

Una plataforma giratoria en el centro del escenario. Al fondo, a la izquierda y a la derecha, tres grandes pantallas y tres gradas con público. En la plataforma se recrean hechos terribles que tuvieron como protagonistas a Nixon, a Kissinger, a Friedman, a Pinochet, a Videla o a Thatcher. También vemos a Allende, a Violeta Parra, a las madres de la Plaza Mayo y escuchamos algunos testimonios de torturas que se recogen en el Informe Sábato. Es teatro documental pero quizá sirva para ilustrar a los que no vivieron aquellos hechos sobre la obscenidad del mundo en que han nacido. Y para que no lo olvidemos nunca los que fuimos conscientes de tanta infamia. Por eso el intenso aplauso final seguramente es a la vez teatrero y político. Sin embargo, hay algo inquietante en el hecho de que las músicas en inglés de los Rolling Stone y George Michael resulten tan animadas para el público y nos nos acompañen alegremente en el receso y al término de la obra. O en que casi se celebre en el patio de butacas la euforia de Kempes cuando los actores interpretaban momentos futbolísticos. El opio del pueblo es tan adictivo que ni siquiera se le reconoce cuando el teatro intenta denunciar la alienación imperiófila y la desencefalización futbolera. Así fueron las cosas. Y así son todavía.

viernes, 21 de mayo de 2021

Principiantes

de Raymond Carver. Adaptación: Juan Cavestany. Dirección: Andrés Lima.
U
na producción de Vania Produccions.
con Javier Gutiérrez, Mónica Regueiro, Daniel Pérez Prada y Vicky Luengo.

21 de mayo de 2021. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90’ aprox.

Dos parejas se reúnen en casa de una de ellas al atardecer. Beben mucha ginebra y charlan desenfadadamente. Sobre todo del amor. Una de ellas parece más principiante que la otra, pero ninguno de los cuatro quedará incólume cuando llegue la noche.

Juan Cavestany hace casi lo contrario de lo que hizo Gordon Lish con aquellos cuentos de Carver que en la primera edición dejó jibarizados y tituló De qué hablamos cuando hablamos de amor. Luego se publicaron en la versión completa de la que toma título esta obra en la que Cavestany no es solo fiel al contenido de ese magnífico cuento, en el que encuentro ciertas resonancias del Banquete de Platón, sino que le saca el mayor partido trufándolo de otras pequeñas historias (en eso Principiantes compone un  díptico estupendo con El hombre almohada que se estrenó aquí la pasada semana) como Tanta agua tan cerca de casa, del mismo libro o Catedral, otro cuento magnífico de Carver al que Claudia Piñeiro rinde homenaje en su último libro. Pero el gran mérito de la versión de Juan Cavestany  se une al excelente trabajo de Andrés Lima que ha entendido muy bien la importancia que la luz tiene en el texto y en la atmósfera de esa tarde y que casi detiene la obra para generar la mayor concentración poética en el maravilloso pasaje de la nieve. Por lo demás, aunque sigo pensando que amplificar el teatro es demediar el valor del trabajo actoral, Javier Gutiérrez está soberbio en esta obra y no se quedan atrás Mónica Regueiro, Daniel Pérez Prada y Vicky Luengo. A los cuatro da tanto gusto verlos cuando hablan como cuando escuchan o esperan, lo que da la medida de un trabajo de dirección e interpretación realmente sobresaliente. Así que Juan Cavestany y Andrés Lima han descubierto una mina: la del Carver escénico. Y ahí hay mucho cuento que contar.

viernes, 10 de mayo de 2019

Moby Dick

texto de Juan Cabestany basado en la novela de Herman Melville. Dirección: Andrés Lima. 
Producción de Focus
con José María Pou, Jacob Torres y Oscar Kapoya
 
10 de mayo de 2019. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 80’ aprox.

El capitan Ahab se embarca de nuevo para ajustar cuentas con su contrincante de los mares. La obsesión por encontrar y dar muerte a Moby Dick preside un viaje que no tendrá nada de iniciático pero sí de existencial. El capitán sueña una y otra vez con su muerte. Y al final la podrá mirar de frente en el ojo de la gran ballena blanca.

Por este escenario han pasado dos cojos memorables: el Ricardo III de Kevin Spacey y este Ahab que nos trae José María Pou. Hace año y medio nos hablaba de este proyecto en aquella tarde inolvidable en que conversando con él y con Mario Gas celebrabamos los veinticinco años de la recuperación de este teatro. Ahora está a punto de dejar su periplo escénico con esta exigente ballena y prepararse para convertirse pronto en el Cicerón que estrenará, otra vez con Mario Gas, en el festival de Mérida. La puesta en escena de Andrés Lima es espectacular y nos hace sentir el mareo de estar dentro del barco en medio de una tormenta o ser casi engullidos por la ballena en el tramo final. También es muy meritorio el trabajo de Juan Cavestany al convertir en texto teatral una historia que en la novela tiene más de setecientas páginas. El drama existencial del capitan Ahab y el horizonte especular y monoteista de ese ojo inmenso con mirada humana que Andrés Lima pone al cetáceo consiguen hacer rotunda una historia que, sin embargo, no llega a conmoverme. Quizá el peso del Moby Dick juvenil y el rechazo que me produce pensar en aquella industria que hace siglo y medio hacía de la grasa de las ballenas combustible para el alumbrado, hacen que no me emocione esta reivindicación de una subjetividad heróica que José María Pou encarna en un registro intensísimo (que aquí es casi un monólogo) muy bien acompañado por Jacob Torres y Oscar Kapoya. Entre sus trabajos recientes me quedo con otros más contenidos como el Sócrates que vimos en Mérida, en el que le acompañaba el gran Carles Canut, o el magnífico Edward que interpretó espléndidamente en aquel conmovedor A cielo abierto de David Hare que él también tradujo y dirigió. Ya tengo ganas de verlo interpretando a Cicerón, un personaje que seguramente le irá muy bien a este magnífico actor que es también un tipo estupendo del que no me pierdo sus artículos semanales en El Periódico y con el que coincido en muchas cosas. Sin ir más lejos, en su opinión sobre el último libro de Marcos Ordóñez (Una cierta edad).

sábado, 8 de abril de 2017

Medea

basada en la obra de Séneca. Versión y dirección: Andrés Lima.
producción: Teatro de la Ciudad
interpretada por Aitana Sánchez-Gijón.

8 de abril de 2017. Centro Niemeyer (Club), Avilés. 70’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer.

Tras haberlo hecho todo por él, la boda de Jasón con la hija de Creonte desata la rabia de Medea y el deseo de causarle el mayor daño imaginable. El del asesinato de los dos hijos que tuvieron.

Aitana Sánchez-Gijón sale al escenario y nos agradece que hayamos venido esta noche a verla. Nos habla de su relación con este personaje tras el montaje que Andrés Lima hizo para el Teatro de la Ciudad que se representó en La Abadía hace dos años. Antes de sentarse en una silla para leer partes del texto nos cuenta la historia de Jasón y Medea. Así nos introduce en este drama del que nos anuncia una lectura que luego apenas lo será. Porque enseguida Aitana Sánchez-Gijón se convierte de nuevo en una Medea sobrecogedora que habla, grita y siente en un monólogo extraordinario en el que solo vemos a la actriz en los pocos momentos en que se sienta en su silla y vuelve a leer. Porque la mayor parte del tiempo quien está ante nosotros es Medea. Una Medea desquiciada y radical con la que se cierra de manera deslumbrante este triángulo de personajes femeninos arquetípicos (Nawall, Electra y ahora Medea) magníficamente encarnados por cuatro actrices soberbias (Nuria Espert, Laia Marull, Cristina Lorenzo y ahora Aitana Sánchez-Gijón) que nos han dado estos días lecciones de teatro superlativo en Avilés. Leyendo esta semana la traducción que Unamuno hizo de la Medea de Séneca para aquel estreno de Margarita Xirgu del teatro romano de Mérida, pensaba en lo que debieron sentir aquellos espectadores que en una tarde de junio de 1933 se supieron reiniciadores de aquel teatro salvado de las ruinas (las de las piedras y las de las palabras). Ahora pienso en la suerte que tenemos nosotros pudiendo disfrutar de versiones quintaesenciadas de los clásicos como la de esta noche íntima en el Niemeyer y de versiones grandiosas como las de tantas noches mágicas en el teatro romano de Mérida. Experiencias magníficas  que ni siquiera podrían soñar los espectadores de hace dos milenios o los de los años treinta. Gracias Aitana. Por ser Medea esta noche en Avilés.

viernes, 28 de marzo de 2014

Los Mácbez

de William Shakespeare. Adaptación de Juan Cavestany. Dirección: Andrés Lima. 
Una producción de: Volpone Producciones, Carallada Show, Mama Floriana Asuntos Cunturales y Centro Dramático Nacional
con Carmen Machi, Javier Gutiérrez, Chema Adeva, Rulo Pardo, Rebeca Montero, Jesús Barranco y Laura Galán.

28 de marzo de 2014. Teatro Colón, La Coruña. 120’ aprox.


La tragedia escocesa de Shakespeare en la Xunta de Galicia. La ambición desmedida de un director general que alcanza la presidencia sin poner reparos a los medios. Los crimenes son los de Macbeth, el contexto el de unos Mácbez de hoy. 

Al principio el paralelismo parece arriesgado. Aunque la política actual es dura, el magnicidio ya no se estila. Pero uno acepta pronto el juego y entiende que la obra es un magnífico Macbeth y no solo un irónico Mácbez. Como en tantas óperas actuales se trata de poner al día una historia clásica a la que no se traiciona. Al contrario. El trabajo de Juan Cabestany y Andrés Lima es soberbio. Un texto en el que nunca decae el interés, una escenografía de una simplicidad cautivadora (apenas un cubo distorsionado y tres sillas) y un trabajo de actores espléndido, hacen que enseguida entendamos que estamos contemplando algo muy grande. Viene a la memoria aquel Ricardo III de Sam Mendes con el que el Centro Niemeyer trajo a Kevin Spacey a Avilés. La forma del escenario lo recuerda. La manera de actualizar la tragedia también. Y el trabajo de Javier Gutiérrez está a la altura de lo que exige el personaje de Shakespeare. A la altura de las mejores interpretaciones trágicas que yo haya visto. Y la sorpresa no puede ser más grata tratándose de un actor que uno tiende a encasillar en otros registros. Carmen Machi ya no sorprende, está a su nivel de siempre. Los dos componen una pareja perfecta y aportan la carnalidad que requiere la relación entre sus personajes. Los demás también están impecables. Son siete actores que hacen un trabajo múltiple con el que muchos más personajes entran y salen de este escenario zen. Magníficos esos arquetipos de la política. Sobresalientes los sueños y las apariciones de las meigas en esas mutaciones surrealistas de estos gallegos en seres legendarios. Ha sido una suerte encontrarnos con Los Mácbez en esta escapada a La Coruña este fin de semana. Un lujo ver en su lugar natural esta obra memorable.