Autoría: Rainer Werner Fassbinder. Versión, dirección artística y escénica: Rakel Camacho.
Una producción de Pentación Espectáculos y Nave 10 Matadero.
con Ana Torrent, Rebeca Matellán, Maribel Vitar, Julia Monje y María Luisa San José.
29 de mayo de 2026. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90’ aprox.
Tras una relación presidida por el tedio, Petra Von Kant se ha divorciado de su marido. Ella es una exitosa diseñadora de moda y una mujer segura de si misma. Hasta que una amiga le presenta a una joven por la que pierde la cabeza.
La historia de Fassbinder pretendía remover, conmover y agobiar. Siendo muy distintas, tenía algo en común con la densidad de las atmósferas que habitaban los personajes de Un tranvía llamado deseo. Pero la historia de Tenesse Williams parece haber resistido mejor el paso del tiempo, porque hoy no parece tan provocador que una mujer exitosa inicie un amor lésbico. En este sentido, la reciente versión de David Serrano de aquella obra logró conmovernos mucho más con una puesta en escena acertada, unas interpretaciones magníficas, pero también quizá porque aquel texto sigue estando más vivo. Rakel Camacho ha apostado fuerte con un decorado, un vestuario y una puesta en escena que tiene mucho más que ver con las distopías kubrickianas que con el extraordinario trabajo que el año pasado hizo en su magnífica Fuenteovejuna. Quizá haya sido que uno venía esperando algo tan rompedor y de tanta calidad como esa obra y las expectativas han quedado defraudadas. Aquí la radicalidad formal tiene un punto ortopédico y acaba condicionando la cadencia del relato sin que uno se sienta conmovido por los deseos y tormentos de esta Petra Von Kant. Eso sí, el personaje de Marlene, tan felino y silente, que interpreta magníficamente Julia Monje, aporta una de las capas más interesantes de la obra. Esa que apunta hacia el sadismo y la sumisión como elementos ocultos, pero consustanciales, de la relación humana con el poder. También cuando lo ejerce una mujer amarga.
