Dramaturgia: Sam Holcroft. Dirección: Julián Fuentes Reta.
Producciones En Crudo y La Manjoya Producciones.
con Esther Acebo, Julio Peña, Lucía Diez, Miriam Queba, Nakarey y Javier Amann.
6 de junio de 2026. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 100’ aprox. Estreno absoluto.
Un aula en guerra permanente en la que ellos son dos y ellas tres. La profesora intenta poner orden en el caos y enseñar cosas sobre la lucha por la vida en la naturaleza y también entre los humanos. El conflicto se ensancha cuando los seis se ven concernidos por lo que pasa fuera. Por las llamadas a filas de ellos y por la implicación de ellas en el reciclado para la guerra de la ropa que viene de allí.
Todo comienza con un tópico: la adolescencia bronca, las aulas violentas y la docencia como profesión bendita condenada a trabajar en el infierno. Es un lugar común que le hace tanto daño a la educación como al teatro. A veces La Joven Compañía se acerca a él, pero su intenciones edificantes y el buen hacer escénico suelen hacer que sus obras sorteen por los pelos ese riesgo. Israel Elejalde también se atrevió hace poco a acercarse a esos lares con El nudo gordiano, pero nos ofreció una obra extraordinaria en la que su dirección perfecta, un texto memorable de Johnna Adams y unas interpretaciones excelsas de Eva Rufo y María Morales obraron el milagro de que un aula vacía estuviera entre lo mejor de lo que he visto en un escenario en los últimos años. Las sinopsis leídas sobre Cucaracha me recordaban al tema tratado en ese magnífico documental de David Borenstein y Pavel Ilyich Talankin titulado Mr Nobody contra Putin. Sin embargo, esta obra va por otro lado. Extrema los conflictos, multiplica los temas y tiene voluntad de combinar el dramatismo con cierto aliento poético. Sin embargo, aunque el trabajo de todos en esta noche de estreno no es reprochable, esta vez Julián Fuentes Reta no consigue conmover como en obras anteriores. Estoy pensando en Cuando deje de llover o en La voz dormida.
