sábado, 24 de enero de 2015

Rinoceronte

de Eugène Ionesco. Versión y dirección: Ernesto Caballero.
Producción: Centro Dramático Nacional.
con José Luis Alcobendas, Ester Bellver, Fernando Cayo, Bruno Ciordia, Paco Déniz, Chupi Llorente, Mona Martínez, Paco Ochoa, Fernanda Orazi, Juan Antonio Quintana, Juan Carlos Talavera, Janfri Topera, Pepe Viyuela y Pepa Zaragoza.
 
24 de enero de 2015. Teatro María Guerrero, Madrid. 120’ aprox.


Un domingo por la mañana aparece el primer rinoceronte. Llega de repente, interrumpiendo la vida cotidiana de la ciudad. Luego vendrá otro y pronto se sabrá que son las personas las que se van convirtiendo en rinocerontes. Hasta que solo queda una manteniendo la condición humana.

Ayer disfrutamos lo indecible en el emocionante concierto de Mayte Martín (Por los muertos del cante) en la sala de cámara del Auditorio Nacional. Hoy volvemos después de muchos años al María Guerrero, el teatro en el que presenciamos cosas tan especiales como los Sonetos del amor oscuro que Amancio Prada cantó acompañado por Pedro Iturralde o aquel memorable El Público que dirigió Lluís Pasqual con Alfredo Alcón. Nos apetecía volver y la obra no ha podido estar mejor elegida. Estamos en la fila cuatro o, lo que es lo mismo, en medio de lo que pasa. Catorce actores aparecen por todas partes llenando de Ionesco el patio de butacas y los palcos. A los rinocerontes no los vemos, pero en la oscuridad sentimos su estampida totalitaria que lo llena todo. Así comienza la obra cuando aún no hemos visto un escenario en el que nos sorprenderá la inmensa estructura metálica con escaleras escherianas que parece llegar más alto de lo que cualquier teatro podría permitirse. El espacio escénico es impresionante y no dejamos de sentirnos en medio de la historia y concernidos por todo lo que pasa. Y sorprendidos por momentos tan magníficos como el diálogo inicial entre Berenger y Juan, las apariciones del lógico o la transformación de Juan en rinoceronte en una memorable mutación interpretativa a cargo de un Fernando Cayo soberbio. Pepe Viyuela también está perfecto y llena de matices la evolución de ese entrañable hombre vulgar que al final tendrá que resistir en soledad el peso del rinoceronte. En la penúltima escena Fernanda Orazi le da una réplica  impecable confirmando el buen recuerdo que nos dejó en Avilés aquel fin de semana en que inauguró nuestro querido Off-Niemeyer con La realidad, el magnífico monólogo a dos voces de Denise Despeyroux, y participó en Las palabras, la estupenda obra que Pablo Messiez estrenó en el Palacio Valdés. Así que han sido dos horas de disfrute teatral completo. Por este teatro, por el magnífico texto de Ionesco, por la estupenda versión y montaje de Ernesto Caballero y por sabernos indemnes ante esos rinocerontes que quieren llevarse todo por delante pero que, al menos en el teatro, tienen las de perder.

viernes, 16 de enero de 2015

Invernadero

de Harold Pinter. Traducción: Eduardo Mendoza. Dirección: Mario Gas.
Producción: Teatro del Invernadero, Teatro de La Abadía.
con Gonzalo de Castro, Tristán Ulloa, Jorge Usón, Isabelle Stoffel, Carlos Martos, Javivi Gil Valle y Ricardo Moya.
 
16 de enero de 2015. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90’ aprox
. Estreno absoluto.


En la primera escena un funcionario responde a las preguntas de su jefe. Hablan de personas internadas en su institución. Podría ser un sanatorio. O un hospital psiquiátrico. O un campo de concentración. Se refieren a ellos con números. 6457 ha muerto. 6459 ha tenido un niño. Luego aparecen otros funcionarios que hablan de lo que ha pasado. Es Navidad. Hace calor. Y fuera la nieve se está derritiendo.

Mario Gas vuelve a Avilés para estrenar este impecable montaje en un escenario con cilindro giratorio y escalera de caracol que nos sitúa en un espacio tan ambiguo y opresivo como la situación que nos plantea Harold Pinter. Eduardo Mendoza adapta el texto en una versión que resulta perfecta en las excelentes interpretaciones que hemos visto en este estreno. Es magnífica la contención de Tristán Ulloa como funcionario temiblemente impoluto y flemático. También la matizada interpretación de Gonzalo de Castro en el papel de ese jefe/coronel en decadencia. Como en El Montaplatos (la vimos hace dos años en Los Canapés en la versión de Animalario que dirigió Andrés Lima), lo que nos propone Pinter es inquietante y no resulta difícil encontrar vínculos entre su mirada y la de Ionesco. Los dos nos hablan del poder enloquecido. Pinter nos lo muestra en este Invernadero que podría representar a cualquiera de esas instituciones burocráticas habitadas por funcionarios diligentes y muy capacitados para el ejercicio banal del mal. Algunos espectadores han creído estar viendo una comedia. Para sus risas habrán encontrado justificación en algunos momentos dislocados. Pero lo que Pinter plantea es muy serio. Sé muy bien de qué nos está hablando.

sábado, 3 de enero de 2015

Jamming

de Jamming Compañía Teatral.

3 de enero de 2015. Teatro Campos Elíseos (sala Cúpula), Bilbao. 80’ aprox.

Tres actores improvisan sobre temas que el público les propone. Con estilos que también se elijen. Esta noche ha habido una zarigüella que hace ruidos en el váter. Un ejecutivo que se mea. Una pareja que se conoce en una discoteca y tarda un año en besarse. Un bilbaíno que come churros en el metro. Unos albaricoques extinguidos en Siberia. Y Bárcenas que entrega un sobre en la cárcel. Sobre los estilos ha habido de todo: "telesering", "lorquing", "tarantining". Y mucho más.

Más de la mitad del público es reincidente. Y viene dispuesto a participar y a reírse. Eso hace que este espectáculo de cuasiteatro tenga algo en común con los clubes de la comedia. En las mesas tenemos tarjetas y bolígrafos para proponer los temas. Unas veces se leen en voz alta. Otras se recogen por docenas y llueven sobre el escenario para que los actores improvisen con mayor intensidad. Se nota que traen algunas situaciones preparadas. Pero lo más importante lo crean a mismo haciendo que el público se tronche y se sorprenda. La improvisación y el humor parecen una buena puerta de entrada al teatro. Ojalá que esos jóvenes que hoy han disfrutado tanto vuelvan y vean otras obras. Aunque no sean ellos quienes propongan los temas. Aunque no les hagan reír.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Terra baixa

de Àngel Guimerà. Dirección: Pau Miró.
Producción: Temporada Alta, El Canal y Lluís Homar
con Lluís Homar.

19 de diciembre de 2014. Teatre Borràs, Barcelona. 60’ aprox. (catalán)

3 de mayo de 2020. Teatro de la Abadía. Timbre 4 (virtual.) 60’ aprox. (castellano)

Sebastià es el dueño de todo. Desde hace tiempo tiene una relación con Marta que ahora quiere ocultar para poder casarse con una mujer de buena familia. Así que hace que se case con Manelic, un humilde pastor de las montañas que se enamora de ella. Tras la boda, Manelic descubre que Marta no le quiere y ella que Sebast no le ha dicho a él que la boda era pactada. La relación entre los dos va cambiando y con la ayuda de Nuri intentan huir a las tierras altas. Sebastià va a impedírselo, pero Manelic se  enfrenta a él y lo mata.

He mort el llop! grita Lluís Homar al final de la obra. Es Manelic, el tierno pastor que se atreve a plantarle cara a la bestia. Y la bestia es ese Sebastià que controla tierras y vidas arriba y abajo. También la de Marta, la mujer que primero lo ama y luego quiere liberarse de él. Lo intenta con la ayuda de Nuri, la hermana pequeña de los Perdigons que al comienzo nos sitúa en la historia. Pero los cuatro personajes están en la voz y en el gesto de un Lluís Homar magnífico que transita de uno  a otro con toda facilidad y ninguna impostura. Es una delicia verlo en el lenguaje alegre de la Nuri, en la bondad ingenua de Manelic, con las cuitas por la boda de Marta y con la cara del lobo en ese sobrecogedor grito sordo con que muere Sebastià. La preciosa voz de Silvia Pérez Cruz y la magnífica dirección de Pau Miró, que sitúa la historia en un escenario intensamente blanco (con solo una cortina) o intensamente forestal (con miles de hojas), hacen que Lluís Homar esté muy bien acompañado en esta atrevida soledad con que se hace cargo del clásico catalán de Guimerá. Ha sido un gustazo cerrar en Barcelona este magnífico año teatral con esta obra extraordinaria. 2014 ha sido muy bueno (y no solo por los estupendos off de Avilés y Madrid) pero en las últimas semanas he podido disfrutar de cinco monólogos inolvidables. La capacidad de Lluís Homar para encarnar sutilmente a varios personajes me ha recordado lo mucho que disfruté el mes pasado en Buenos Aires con el Novecento de Darío Grandinetti. Pero también en Avilés con Hovik Keuchkerian y su obús en el corazón o con la extraordinaria Plaza del diamante que Lolita hizo memorable la semana pasada en el Palacio Valdés. Y también en Madrid con un Pedro Casablanc tan poderoso como arquitecto Hacia la alegría. Un excelente otoño de monólogos recogidos en este blog que ya ha cumplido un año dando testimonio de lo bien que está nuestro teatro y de lo bien que se está en el teatro.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Ruz-Bárcenas

de Jordi Casanovas. Dirección: Alberto San Juan.
Producción: Teatre Lliure y Teatro del Barrio
con Pedro Casablanc y Manolo Solo.

13 de diciembre de 2014. Centro Niemeyer (Club), Avilés. 70’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer.


15 de julio de 2013. El juez Pablo Ruz interroga a Luis Bárcenas en la Audiencia Nacional. Le pregunta sobre la procedencia y el destino de las donaciones que gestionó como gerente y tesorero del Partido Popular. Donaciones ilegales para financiar al partido. Sobresueldos no declarados para sus presidentes, secretarios generales y altos cargos. Bárcenas entrega todas las cuentas y cuenta todo lo que sabe.

En el teatro el género del documental político es menos común que en el cine. Y eso es lo que vemos esta noche, un documento de alto interés político. El texto es verdadero. Es el interrogatorio literal del juez Ruz a Bárcenas sobre esa derivación del caso Gürtel. El que se llevó por delante a Garzón. Asistimos al interrogatorio y más que a Pedro Casablanc y a Monolo Solo vemos a Bárcenas y al juez. Mete miedo. Impresiona ver que el presidente del que se habla es el del gobierno de España. Que el partido que así se ha financiado es el que tiene mayoría absoluta en el parlamento. Que estos días la intoxicación mediática está poniendo el acento en lo poco que gana ese hombre que hoy es presidente del gobierno y antes pudo cobrar sobresueldos ilegales. Pero volvamos al teatro. A este extraordinario teatro documental. Del texto nada más hay que decir. Tiene el poder de lo real. De lo obscenamente real. Y eso es lo que nos hacen ver estos magníficos actores. Aunque el juez Ruz tiene una discreción que obliga a las televisiones a poner siempre la misma imagen de él, lo suponemos prudente y seguro en su trabajo. Como lo vemos en el interrogatorio de Manolo Solo. Pero la estrella es Bárcenas. Un tipo que tiene la cara del que sabe. Ese gesto sobre el que ironizaba Agustín García Calvo en el poema que Amancio Prada hizo canción. Esta noche no está Pedro Casablanc. Se ha transfigurado en Bárcenas. Ya no reconozco al actor. Lo ví la semana pasada en La Abadía en la impresionante interpretación del arquitecto que corría en la noche Hacia la alegría, pero hoy no ha venido a Avilés. En su lugar ha venido el propio Bárcenas que por un momento ha salido de la cárcel para tirar de la manta y contárnoslo todo. Esta semana este documento teatral se estrenará en el Lluire que lo coproduce con el Teatro del Barrio. Ojalá tenga un amplio recorrido después. Impresionará a los amantes del teatro. Y debería ser visto por todos los ciudadanos.

viernes, 12 de diciembre de 2014

La plaza del diamante

de Mercè Rodoreda. Adaptación y dirección: Joan Ollé. 
Producción: Teatro Español.
con Lolita Flores
 
12 de diciembre de 2014. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 75’ aprox.

Natalia se sienta en un banco y nos cuenta su vida. Una vida hecha de ilusiones pequeñas como las de ver un escaparate de muñecas. Y de sufrimientos grandes como los que depara una guerra. Una vida en femenino singular en una plaza de Gracia.

Un texto y un intérprete lo pueden todo en el teatro. Lola Herrera no podrá deshacerse nunca de aquella Carmen de Cinco horas con Mario. Y Lolita será para siempre esta Natalia de La plaza del diamante. Con este monólogo mayúsculo ha conseguido que la Colometa de Mercè Rodoreda (que Silvia Munt hizo inolvidable con Lluís Homar hace más de treinta años) tenga a partir de ahora también un rostro maduro. La adaptación del texto por Joan Ollé es perfecta para el subyugante soliloquio que interpreta la extraordinaria actriz que es aquí Lolita. La puesta en escena es extremadamente sobria. No hay más movimiento que el del gesto de una mujer sentada en un banco. Así que todo se fía al texto y a la actriz. Su tono es monocorde. Casi la letanía de una mujer sencilla que saca del alma lo que cuenta. La concentración no puede ser mayor. La de ella y la del espectador que se sabe asistiendo a una gran obra. Lolita acaba emocionada. Y esa emoción nos la ha lanzado a nosotros. El estremecedor "¡Contentos!" con que acaba su relato me hace consciente de que no puedo articular palabra. Solo aplaudir y sentir la emoción de haber contemplado a esta mujer en La plaza del diamante.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Cerda

Texto y dirección: Juan Mairena. 
Una producción de Komöeres Producciones.
con Dolly, Carolina Herrera, David Aramburu, Soledad Rosales y María Velesar
 
7 de diciembre de 2014. La Casa de la Portera, Madrid. 70’ aprox.


Una superiora travesti y cuatro monjas raras conviven en un convento de la orden de las Siervas del Santo Membrillo con el recuerdo de aquella cerda que allí fue parida y asesinada.

Volvemos a La Casa de la Portera para disfrutar con esta comedia que es mucho más que una hilarante historia con maneras almodovarianas. La dislocada historia de este convento en el que solo se quedan las niñas raras que no son adoptadas está muy bien escrita y magníficamente interpretada. Más allá de la provocación, el texto tiene guiños irónicos y horizontes poéticos (ese mar con el que soñaba Sor Bette) que dotan de muchas capas a esta historia condimentada con bastante más que sal gorda. Carolina Herrera está que se sale en ese lucido papel de Sor Cicilia. También Soledad Rosales en el de esa Sor Bette  a la que casi nadie ve. Y, por supuesto, Dolores Marioli, impagable como la Madre Leona que dirige a las siervas y que habría parido a la añorada cerda. Un lujo de experiencia teatral en este minúsculo santuario  madrileño. No me extraña que lleve aquí tantos meses.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Hacia la alegría

Texto y dirección: Olivier Py. 
Una producción de Teatro de la Abadía.
con Pedro Casablanc
 
6 de diciembre de 2014. Teatro de la Abadía, Madrid. 70’ aprox.


Un arquitecto despierta en medio de la noche y siente la necesidad de correr por la ciudad. Mientras lo hace describe lo que ve y lo que piensa en su periplo desde los barrios rigurosamente vigilados de los ricos hasta las inmundicias periféricas que expele la ciudad. 

Un camino iniciático inverso. Una deconstrucción de los afanes urbanísticos de la modernidad. Al final, el hombre se queda a solas con el fuego, con su mano y con sus sombras. Y solo ahí se sabe libre. En el espacio oscuro de esa caverna platónica quizá reivindicada. En el tiempo prístino en que la técnica era solo un sueño y no la pesadilla de la que el arquitecto acaba de despertar. Olivier Py es el autor de un texto que resulta atractivo en algunos momentos (la descripción del barrio rico, el tramo final más allá de las cloacas...), algo obvio en otros (la crítica al consumismo en el recorrido por la zona comercial) y siempre extraño con ese uso distante y reflexivo de una primera persona que casi parece tercera. El director del festival de Aviñón también dirige una puesta en escena rotunda en la que destaca la impresionante habitación/muralla que reconfigura el escenario y el acompañamiento del cuarteto que interpreta en directo una música siempre inquietante. Pero es nuevamente la soberbia interpretación de Pedro Casablanc la que convierte a este exigente monólogo en una gran obra. Durante más de una hora lo vemos correr sin que pierda ni un momento la fuerza y la expresividad que requiere su intenso soliloquio. Tras su extraordinario trabajo en José K. Torturado (hace casi tres años formó parte de aquella programación del off-Canapes con la que Antonio Ripoll anticipaba el off-Niemeyer que ahora disfrutamos en Avilés y en el que le veremos de nuevo el próximo sábado en Ruz-Bárcenas) Pedro Casablanc vuelve a lucirse con otro texto que, aunque inferior al de Javier Ortiz, queda bien defendido con su excelente interpretación y una puesta en escena poderosa. Así que ha sido una noche de gran teatro la de hoy en La Abadía.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Que vaya bonito

Dirección y dramaturgia: Jorge-Yamam Serrano. 
Una producción de TeatrodeCerca.
con Jorge Cabrera, Carmen Flores y Jorge-Yamam Serrano
 
5 de diciembre de 2014. Teatro Lara, Madrid. 80’ aprox. Off-Lara

Estamos en la fiesta de despedida de David. Mañana se va a vivir a México y sus hermanos Pedro y Carolina han querido darle una sorpresa con todos nosotros. Hay bebida, comida y ambiente de celebración. La fiesta se va animando. Y también la sinceridad y las emociones.

Teatro inmersivo (pero no invasivo). Estamos a lo que se celebra (y en lo que se celebra). No conocemos a los tres hermanos pero sentimos el  disfrute voyeur de habernos colado en su fiesta e intuir sus vidas. Es una experiencia teatral perfecta en la que tres actores magníficos saben usar esos gestos y palabras inerciales que activan la socialización obligadamente alegre (y también nos abren paréntesis en los que vemos sus pensamientos). La situación es tan radicalmente real que en algunos momentos hasta la propia calle y los viandantes acaban formando parte de nuestra fiesta. Los tres actores están impresionantes encarnando a esos hermanos que comparten recuerdos y recelos. Es una estupenda fiesta teatral que ya estoy imaginando en el club del Off-Niemeyer. 

viernes, 14 de noviembre de 2014

Novecento. La leyenda del pianista en el océano

de Alessandro Baricco. Dirección: Javier Daulte. 
Una producción de Pablo Kompel.
con Darío Grandinetti
 
14 de noviembre de 2014. Teatro Metropolitan, Buenos Aires. 70’ aprox.


Novecento fue un pianista prodigioso que vivió siempre en el barco en el que seguramente nació. Un trompetista amigo evoca su legendaria historia. Desde que lo encontraron en una caja sobre un piano hasta que esperó sentado sobre sacos de dinamita el final de ese barco del que nunca llegó a salir.

Una semana intensa de congreso en Buenos Aires. He tenido tres mesas redondas, una conferencia, una comunicación y hasta una charla tipo TED y una entrevista de televisión. Ha sido una delicia poder reencontrarme estos días con buenos amigos y compartir momentos muy gratos con colegas que conocía de antes o que me he encontrado ahora. También ha habido ocasión para disfrutar un poquito de la magnífica vida cultural de Buenos Aires (mañana intentaré ver, si puedo, alguna película). Incluso en el propio congreso, porque en la inauguración del miércoles en el Gran Rex pudimos disfrutar lo indecible con la inolvidable intervención de Skármeta que nos habló en clave autobiográfica de la relación entre la vida, la literatura y la educación. El acto inaugural incluyó también un conciertazo de Estrella Morente a la que se veía feliz de traer su Autorretrato a esta ciudad -y yo de poder verla en este impresionante espacio que hace parecer íntimo el Jovellanos de Gijón en que la vimos en febrero-). La clausura ha sido esta tarde en el aula magna de la facultad de Derecho (con mensaje epistolar de Lula incluido) y terminó con un concierto de La Sole del que solo pude escuchar la primera canción. Y es que no podía dejar pasar la oportunidad de  ver a Darío Grandinetti interpretando en Corrientes este magnífico monólogo de Alessandro Baricco en versión de Javier Daulte. Grandinetti es un actor que me encanta y cuyas últimas obras en el Metropol han coincidido con estancias mías en el Novotel que está justo enfrente (la agenda no me permitió ver Baraka, pero sí Mineros en 2012). Esta noche ha estado inmenso con un texto que le obligaba a darlo todo como narrador de un relato en el que casi nos hace ver a ese personaje enigmático y nos cautiva con la historia legendaria de ese pianista que nunca se atrevió a bajar del barco. Pero también ha estado magistral interpretando con leves trazos los perfiles evocados de otros muchos personajes. Una delicia poder estar presente en esta prueba contundente de que este actor al que tanto quiere la cámara (solo hay que ver la primera escena de Relatos salvajes) es también muy grande sobre las tablas. El texto (con honduras existenciales pero sin subrayados innecesarios) y la puesta en escena (sencilla pero muy eficaz) demuestran también el buen hacer de un Javier Daulte al que también hemos visto dirigir en el Palacio Valdés de Avilés (Nunca estuviste tan adorable) y aquí en Buenos Aires en montajes más clásicos (como Mineros) o innovadores (como 4D Óptico). Una delicia, por tanto, esta última noche en esta ciudad que tanto me gusta y que solo tiene un defecto: los miles de kilómetros que la separan de mi casa. Volveré. 

viernes, 7 de noviembre de 2014

Un obús en el corazón

de Wajdi Mouawad. Dirección: Santiago Sánchez. 
Una producción de L'Om-Imprebís.
con Hovik Keuchkerian
 
7 de noviembre de 2014. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 80’ aprox. Estreno absoluto
.

El personaje sube al escenario. Perece perplejo. Comienza hablándonos de lo difícil que es saber cuándo empieza una historia. Y cuándo termina. Luego vemos la suya. La de una noche de invierno que comienza con una llamada en el móvil y termina en un hospital frente a la madre muerta. Una historia que también está hecha con los miedos infantiles que ahora se desvanecen. Y con las reflexiones sobre cómo el "antes" no es nada cuando se es niño y lo es todo cuando se deja de serlo.

Una historia a cuerpo limpio. Un solo personaje en un escenario mínimo (un sofa y un sillón) que se conviente en muchos lugares. Lo vemos en su casa. Sentado en el autobús que le lleva al hospital. Atrapado de niño en otro autobús en medio de una guerra. Avanzando entre la nieve en una ciudad  del norte. Velando el dolor de su madre en noches insomnes. Sufriendo la agonía de verla morir. Y deshaciéndose en ese momento de los terrores de antes. Todas esas evocaciones me parecen impecables. Aprecio el buen trabajo de Hovik Keuchkerian para que las sintamos ante nosotros con unos recursos muy contenidos y magníficamente dispuestos por la buena dirección de Santiago Sánchez. Pero el conjunto me confunde. Acepto que, más allá de interpretaciones edípicas, la estructura debe hallarse en territorios tan poco aptos para vertebrar nada como son los de los sueños o los de la locura. Se me hace extraño este texto sombrío de Wajdi Mouawad, un autor del que aprecié la magnífica precisión con que nos enviaba aquel verdadero obús en el corazón que era Incendies (al menos en  la versión cinematográfica que dirigió Denis Villeneuve). Aquí todo es más confuso. Y siento que me sacan de la obra algunos de los subrayados reflexivos que ha de decir Keuchkerian, un actor que se ha plantado a porta gayola en esta noche de estreno.

sábado, 18 de octubre de 2014

Mariana Pineda

de Federico García Lorca. Dirección: Etelvino Vázquez. 
Producción: Teatro del Norte.
con Cristina Lorenzo, David González y Etelvino Vázquez.

18 de octubre de 2014. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 60’ aprox. Ciclo "Hecho en Asturias".


La pasión y muerte de Mariana Pineda según García Lorca. La forja de un icono a través del amor. El juez Pedrosa la quiere suya o muerta. Ella muere por la libertad de Pedro. Y confiesa: "¡Yo soy la libertad, porque el amor lo quiso!"

Suena el saxo de Pedro Iturralde acompañando a la voz de Amancio Prada cuando entramos en el teatro. Son los sonetos del amor oscuro que hace ahora treinta años publicaba el ABC y que tanto disfrutamos en uno de aquellos conciertos memorables en el Maria Guerrero cuando se cumplían cincuenta de la muerte de Lorca. No ha podido ser más oportuna esta elección musical como preludio de la Mariana Pineda que él escribió hace noventa años cuando también había pasado casi un siglo de la muerte de aquella granadina. Lorca interpreta ese martirio en clave amorosa. Mariana Pineda se alzó como heroína de la libertad, pero el motivo habría sido su idea del amor. Y uno piensa en la propia muerte del poeta. Convertido en icono universal de la libertad frente a la barbarie tras su asesinato por esas bestias que no aceptan las diversas formas del amor porque no conocen ninguna. Lorca no podía saber que estaba anticipando algunas claves de su propia muerte cuando evocaba la de Mariana Pineda. Como tampoco Sócrates sabía que preludiaba la de Jesucristo cuando aceptaba la suya. Pienso en todo esto mientras sigo el elegante montaje de Etelvino, tan sobrio y bien iluminado. Cristina Lorenzo está muy bien. También el propio Etelvino que, con un bigote y unas gafas de sol, construye un temible Pedrosa casi franquista. Y David González como ese amante leal al que solo le toca sufrir. Sin embargo, predomina una contención excesiva. Quizá demasiado clásica y fría.

jueves, 16 de octubre de 2014

Monty Python's. Los mejores sketches

de Monty Python. Dirección: Santiago Sánchez y Joseph O'Curneen.
Una producción de L'Om-Imprebis e Yllana

con Carles Castillo, Sandro Cordero, Balbino Lacosta, Ramón Merlo y Carlos Heredia
 
16 de octubre de 2014. Centro Niemeyer (Auditorio), Avilés. 90’ aprox.


Cinco actores en el escenario componiendo diversas escenas divertidas. De inspiración británica pero con intención ibérica.

No sé si son los mejores de los Monthy Python, pero la mayoría son  muy buenos sketches. Me han gustado más los menos intencionados, los más surrealistas, los truncados, los encadenados, los metadiscursivos, los que escaparon (literalmente) por el patio de butacas. En ellos es donde más se han lucido estos cinco cómicos que se entienden de maravilla. Casi lleno en el auditorio del Niemeyer en un jueves que ha resultado más divertido de lo que esperaba.

sábado, 11 de octubre de 2014

La abducción de Luis Guzmán

escrita y dirigida por Pablo Remón.
Producción: Teo Magaña. Compañía Castellana de Viejo y Nuevo Teatro
con Ana Alonso, Francisco Reyes y Emilio Tomé.

11 de octubre de 2014. Centro Niemeyer (Club), Avilés. 65’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer.


Es la época de los ovnis. Del Disco de Oro de la Humanidad que Carl Sagan envió como mensaje interplanetario en las sondas Voyager. Luis Guzmán vive obsesionado con estos temas en un lugar de provincias. En su imaginario programa de radio entrevista a su hermano Max que acaba de llegar de Londres para hacerse cargo de él. También vendrá su mujer. Pero Luis no cree que su padre haya muerto. Quizá haya sido abducido.

No puede comenzar mejor esta nueva temporada del Off-Niemeyer. Tras su éxito en el Fringe del año pasado y en el off del Teatro Lara, esta magnífica obra de Pablo Remón sale por primera vez de Madrid. Es una historia hipnótica sobre las visiones del mundo en un microcosmos familiar que se rompe. O más bien del cosmos. El de Carl Sagan. El que tanto nos fascinó a quienes éramos adolescentes en la época en que los ovnis y la caspa llenaban España. Ese es el material con el que Pablo Remón construye una historia tan inquietante como divertida (impagables las entrevistas en ese programa decano de la radio). Emilio Tomé borda ese personaje, algo infantil y muy locuaz, que parece haber quedado demediado con la desaparición del padre. Francisco Reyes pone el contrapunto perfecto en el papel del hermano que sufre lo indecible en este regreso obligado a un espacio familiar del que parecía haber renegado. Y Ana Alonso interpreta con acierto a la mujer de Max, el personaje que acaba objetivando la relación entre los dos hermanos al descubrir el pasado de su marido y plantear el futuro de Luis. En la elipsis permanece el personaje que lo explicaría todo, ese padre que quizá hizo huir al hermano mayor y mantenía abducido a ese Luis perturbado que ahora encuentra más que extraña su desaparición. Texto, puesta en escena e interpretaciones sobresalientes. Una nueva prueba de que quizá el mejor teatro que se puede ver ahora en España no está solo en los grandes montajes, sino también en estas obras de pequeño formato con las que casi estamos en el escenario.

viernes, 10 de octubre de 2014

Kathie y el hipopótamo

de Mario Vargas Llosa. Dirección: Magüi Mira. 
Una producción del Teatro Español y Pentación Espectáculos.
con Ana Belén, Ernesto Arias, Jorge Basanta, Eva Rufo y David San José.

10 de octubre de 2014. Pazo da Cultura, Narón. 100’ aprox.


En una buhardilla de Paris Kathie describe episodios exóticos de sus viajes y Santiago Zavala los va convirtiendo en relatos apasionados. Ella pertenece a la alta sociedad limeña. Él es un hombre de letras. Los dos comparten la insatisfacción con sus matrimonios y la amargura por los amores que no pudieron ser.

Esta breve escapada gallega nos ha permitido encontrarnos en el faraónico Pazo da Cultura de Narón con la segunda de las obras de la trilogía teatral de Vargas Llosa que Natalio Grueso tuvo el acierto de programar en el Español. Allí vi el año pasado La Chunga, un espléndido montaje de Juan Ollé sobre un texto poderoso estupendamente interpretado por Aitana Sánchez-Gijón, Asier Etxeandía e Irene Escolar con unos secundarios soberbios. La tercera es El loco de los balcones que hasta la próxima semana sigue protagonizando José Sacristán. Ya no podré verla en Madrid pero intentaré no perdérmela si sale de gira. Kathie y el hipopótamo es menos intensa que La Chunga. Su tema es el de los usos amorosos de esa burguesía limeña que siente que Miraflores o San Isidro son como barrios exquisitos de Londres, París o Nueva York. Un ecosistema que Vargas Llosa conoce bien y que lleva al teatro a partir de una surrealista experiencia que tuvo cuando trabajó como escritor por horas para una señora. Ana Belén interpreta bien las distintas edades de un personaje que a veces canta en francés (magníficamente, como es obvio) con el acompañamiento al piano de David San José. Ernesto Arias está eficaz como ese intelectual que le da la réplica con aires de la Gauche divine. También están bien Eva Rufo y Jorge Basanta (magnífico en las escenas de surf) como los respectivos marido y esposa de esos matrimonios fracasados. El montaje de Magüi Mira consigue que las evocaciones sobre las vidas de los cuatro se vayan intercalando con agilidad e interés. Tan solo algunos momentos en que el personaje de Ana Belén parece deslizarse hacia el folletín desentonan en una obra que pretende ser una disección social y sentimental de una burguesía latinoamericana que en un tiempo pudo tener veleidades utópicas. Por lo demás, aunque estaba lleno, el diseño de este gran auditorio de Narón y una amplificación bastante notoria hacían algo desangelada esta experiencia teatral, tan distinta de la habitual calidez de nuestro Palacio Valdés. Eso sí, las butacas de este pazo gallego son infinitamente más cómodas.

sábado, 4 de octubre de 2014

El coloquio de los perros

Adaptación libre de la novela de Cervantes. Dirección: Ramón Fontseré. 
Compañía Nacional de Teatro Clásico y Joglars.
con Ramón Fonseré, Pilar Sáenz, Dolors Tuneu, Xavi Sais y Xevi Vilà.

4 de octubre de 2014. Centro Cultural Valey, Piedras Blancas. 85’ aprox.


El vigilante de una perrera oye hablar una noche a dos de los perros. Él los llama Romeo y Julieta. Pero ellos se presentan como Cipión y Berganza. Y le cuentan las peripecias de sus vidas. Hasta el amanecer.

Boadella sigue estando con ellos (es coautor de la adaptación según el programa de mano). Así que estos Joglars siguen siendo Els joglars. Y en su mejor versión. Radicalmente ibérica, pero con una puesta en escena contenida y elegante. Apenas un banco largo en el que se encuentran esos dos perros locuaces (Ramón Fonseré y Pilar Sáenz que bordan el papel de canes) y el bípedo al que relatan sus vidas (Xevi Vilà que hace un Manolo impagable). Tras el banco se esconden dos actores más que versátiles (Dolors Tuneu y Xavi Sais) para ir levantando magníficamente los otros muchos personajes que los dos perros van evocando. Así que asistimos a un festín interpretativo y escénico en el que Cervantes está a lo lejos pero los Joglars lo hacen suyo con sus clásicos tipismos regionales, sus ácidos guiños actuales y con momentos tan hilarantes como el de esa Santa Teresa reencarnada en perra mística. Llenazo hoy en el Valey (tras el de anoche en el Palacio Valdés). Aplauso intenso e intermible (y tan merecido como el de ayer). Buen comienzo para este otoño teatrero en la comarca de Avilés. Ayer asistíamos al estupendo estreno de una obra que dará que hablar en Madrid y hoy hemos visto por fin otra obra magnífica que hace tiempo que queríamos ver aquí.

viernes, 3 de octubre de 2014

Lluvia constante

de Keith Huff. Adaptación y dirección: David Serrano. 
Producciones Teatrales Contemporáneas.
con Roberto Álamo  y Sergio Peris-Mencheta.

3 de octubre de 2014. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90’ aprox. Estreno absoluto.

Rodo y Dani son policías. Y amigos desde la infancia. Ante nosotros evocan unos días de lluvia en los que pasaron cosas que pusieron a prueba su amistad. Y que cambiaron sus vidas.

Disfrutamos del nuevo abono (en la fila tres) con el primer estreno de la temporada. Y ha sido magnífico. Sobre todo por las soberbias interpretaciones de Roberto Álamo y Sergio Peris-Mencheta. El primero está impresionante en el papel de ese policía rudo que, por querer defenderla a su manera, acaba perdiendo a su familia. El segundo le da una réplica perfecta como el amigo que la acaba ganando tras una redención que tiene algo de traición. Ya sabíamos lo mucho que los dos valen para el teatro. Pero su sintonía de esta noche nos ha regalado un recital interpretativo impresionante. Los trabajos de Roberto Álamo en Animalario eran magníficos, pero no puedo dejar de pensar en el contraste entre el duro personaje que hoy estrena y el dulce ser que interpretaba en La gran familia española. De Sergio Peris-Mencheta se me hace inolvidable su discurso en el papel de Marco Antonio en el Julio César que vimos en junio, pero también su buen hacer como director en obras (desiguales) como Continuidad de los parques o (extraordinarias) como Un trozo invisible de este mundo. Esta noche los dos han estado rotundos en unos personajes que nos han contado, evocado y hecho vivir una historia que, siendo de textura más cinematográfica que teatral, ha resultado un artefacto escénico poderoso e impecable. Y eso tiene mucho mérito, porque el trabajo de adaptación y dirección de David Serrano ha conseguido que me interese una historia de policías que me parece excesiva en su dramatismo y algo manida en los cruces de caminos vitales que plantea. Así que discrepo del elogioso comentario que hace sobre el texto de Keith Huff en el programa de mano. Intuyo que lo que consigue con su adaptación y su impecable puesta en escena es muchísimo más que lo que cabría esperar de una historia que no me parece tan notable.

sábado, 30 de agosto de 2014

El largo viaje del día hacia la noche

de Eugene O'Neill. Versión de Borja Ortiz de Gondra. Dirección: Juan José Afonso. 
produce: Grupo Marquina.
con Mario Gas, Vicky Peña, Alberto Iglesias, Juan Díaz  y Mamen Camacho.

30 de agosto de 2014. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 150’ aprox. (con descanso). Estreno absoluto
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Una jornada familiar en una casa de verano. Dos hijos que detestan a su padre. Una madre que busca alivio en las drogas. La niebla y la sirena del faro han hecho difícil la noche. El día lo será más para estos cuatro personajes unidos por los recelos.

Dos horas y media para resumir un día. Y cuatro vidas. La de un hombre hecho a si mismo que no deja espacio para los suyos. Las de unos hijos que no han sabido dejar de serlo. Y la de una madre en la que nadie confía. Aquí la droga es femenina, solitaria y destructiva. El alcohol no. Con él se construyen complicidades masculinas que hacen soportable el rencor. Lo autobiográfico domina una historia que es más de atmósferas y relaciones que de sucesos.  Mario Gas y Vicky Peña regresan a Avilés (él estuvo aquí en junio con Julio César, ella en diciembre con El diccionario) para estrenar esta obra que, con una puesta en escena sobria, da todo el protagonismo al texto y a los actores. O mejor dicho a la actriz principal. Porque, aunque la presencia y la voz de Mario Gas encarnan con solvencia a ese padre egocéntrico y Alberto Iglesias y Juan Díaz están bien como hijos atormentados, es (otra vez) Vicky Peña la que destaca especialmente. Tanto que a su lado parecen secundarios todos los demás. Con este nuevo estreno se cierran las jornadas teatrales del agosto avilesino. Igual que Jugadores, seguramente El largo viaje  dará que hablar en Madrid.