viernes, 14 de junio de 2024

La regenta

Autor: Leopoldo Alas Clarín. Adaptación: Eduardo Galán. Dirección Helena Pimenta.
una producción del Teatro Fernán Gomez. Centro Cultural de la Villa y Secuencia 3, con la colaboración de Focus, Pentación, Saga, Hawork Estudios y Olympia Metropolitana.
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on Ana Ruiz, Alex Gadea, Joaquín Notario, Jacobo Dicenta, Pepa Pedroche, Francesc Galcerán, Lucía Serrano y  
Alejandro Arestegui.


14 de junio de 2024. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 105’ aprox.

La Regenta, el Magistral, don Víctor, don Álvaro y también doña Paula. Todos pendientes y escrutados por la vetusta ciudad.

Hoy Vetusta ha cambiado la caspa moralizante decimonónica por la alta velocidad y las nuevas religiones gregarias. Estamos en la primavera de la recuperación borbónica del militarismo desfilante por las calles de Oviedo y el anhelo por llenar sus plazas de futbolismo anencefálico si finalmente logran alcanzar la división primera. Así que se hace más curiosa que extraña esta recuperación escénica de la novela emblemática de aquel ovetense literato que Vetusta siempre ha querido olvidar. Con vestuarios clásicos, escenario contemporáneo y una iluminación perfecta, Helena Pimenta hace interesante este dramón lejano y consigue hacernos pensar en las formas históricas de depredación testosterónica y en sus querencias por la reducción cinegética de la condición femenina a variantes de la histeria. Para ello ha contado con un elenco de prosodia y gestualidad bien ajustadas a lo que sus personajes requieren. Unos intérpretes que, además, han expuesto la fuerza de sus voces a los riesgos de este gran auditorio. Y es que cada vez parece más meritorio, por excepcional, el viejo arte de saber hablar sin amplificación.   

Programa de mano

miércoles, 12 de junio de 2024

La cabeza del dragón

de Ramón del Valle-Inclán. Adaptación: Ana Eva Guerra y Moisés González. Dirección: Ana Eva Guerra.
producción: El Callejón del Gato.
con
Javier Expósito, Mayra Fernández, Beatriz Canteli, Juanjo Díez, Marino Villa, Moisés González.


12 de junio de 2024. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 65' aprox. Ciclo "Hecho en Asturias".

En el reino de Micomicón una infanta está a punto de ser devorada por un dragón. Menos mal que el príncipe Verdemar consigue evitarlo. Y demostrarlo para así lograr la mano de la muchacha, que también le quiere mucho.

Los del Callejón del gato lo han logrado. Que esta farsa infantil que parecería una bobada tenga dos virtudes excelsas: estar trufada de leves referencias irónicas con guiños al público adulto actual (ese rey constitucional...) y una puesta en escena compleja, alegre y muy lucida. En realidad, son tres las virtudes. O más bien ocho porque los seis intérpretes están impecables en ese tono excesivo y burlesco que requiere la obra y en el que es no es fácil salir bien parados. Además, las interacciones entre todos ellos tienen un afinamiento casi coreográfico que pudiera hacer creer que llevan semanas interpretando diariamente esta historia del Valle-Inclán más infantil. De hecho, asombra que no sea así.

viernes, 7 de junio de 2024

La colección

Texto y dirección: Juan Mayorga.
producción: La Zona y Teatro de La Abadía.
con
José Sacristán, Ana Marzoa, Ignacio Jiménez y Zaira Montes.


7 de junio de 2024. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 105' aprox.

Héctor y Berna son un matrimonio mayor que ha dedicado su vida a crear una colección coherente y necesaria. No tienen hijos y están buscando a alguien que merezca esa herencia. Por eso invitan a Susana, una joven coleccionista con criterio a la que quieren mostrársela. Nosotros asistimos a las conversaciones (o pugilatos) de la noche previa. Susana aún no puede ver las piezas, pero, a partir de las fechas y ciudades donde se hicieron con cada cosa, va conociendo retazos de sus historias. En el lugar también está Carlos, un ayudante de Héctor y Berna al que Susana le pide que vaya a Guimarães para que un hombre le entregue una carta.  

El escenario es un espacio oscuro atiborrado de cajas. Al fondo vemos el interior de tres ábsides que se corresponderían quizá con las tres naves de La Abadía, ese templo teatral que ahora dirige Juan Mayorga. La colección es una historia sobre el valor de las vidas y la voluntad de trascendencia. El coleccionismo de obras de arte no es más importante que el pugilato de esa pareja que ha dedicado su vida a encontrar piezas que se necesitaban y que ellos unieron para sentir que sus vidas no pasaban en vano. Ahora que se acerca el final piensan en todo eso y quieren encontrar a alguien que aprecie el verdadero valor de las cosas. De hecho, lo tienen muy cerca, en la figura de ese ayudante que, casi sin saberlo, también es coleccionista de algo tan esencial como los gestos. Tras el regreso de Guimarães, su decisión formará el mejor díptico vital con la pasión con que Susana había comenzado su colección de cartas de amor. El texto va trenzando una trama sobre la esencia y la trascendencia del tiempo y la relación que con él tenemos los humanos. La urdimbre del relato es el arte que aquí tiene un carácter tan nouménico como los propios seres que habitamos ese teatro que al final los jóvenes miran fascinados mientras, ante las tres capillas escénicas, Héctor y Berna nos ofrecen magníficas codas reflexivas después de habernos servido de anfitriones para asomarnos a la trascendencia. Esa que es posible intuir desde un espacio con forma de ojo que mira al cielo y por el que sigue entrando la lluvia desde los tiempos de Epidauro o el Panteón hasta los nuestros. Los conductores de esta experiencia reflexiva (en varios sentidos) han sido nada menos que José Sacristán y Ana Marzoa. Muy bien acompañados por Zaira Montes e Ignacio Jiménez. Ver La Colección hoy ha sido para algunos de nosotros una experiencia radicalmente platónica. Pura anámnesis de aquella noche inolvidable del 26 de octubre de 2022 en que Juan Mayorga, a punto de recibir el Premio Princesa de Asturias de las Letras, con solo cuatro sillas y el texto en la mano nos fue leyendo y contando esta historia en este mismo espacio. Así que, si conocer es en cierto modo recordar, esta noche hemos podido traer de nuevo al corazón la hondura y emoción contenida en un texto que aún no tenía más hermeneutas que su autor y nosotros.

miércoles, 5 de junio de 2024

Los polvos melancólicos

autoría y dirección: Maxi Rodríguez.
producción: La Roca Producciones.
con
Anacelia Álvarez, Sandro Cordero, Cristina Lorenzo y Roca Suárez.


5 de junio de 2024. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 80' aprox. Ciclo "Hecho en Asturias".

Dos parejas se lían y deslían en verano. A algunos salir de Asturias les disloca y enloquece. Sobre todo en tiempos de estío con los días al sol y las noches a lo que caiga.

El cuarteto protagónico es el mismo que el de Porno. Así que la sintonía está garantizada y los efectos tronchantes son igual de peligrosos para el sistema cardiopulmonar del público. Sin embargo, aquí el todo no llega a ser más que la suma de las partes. Cada escena tiene mucha gracia y están encadenadas con solvencia, pero en la mente están demasiado presentes los diálogos asturiensis que Maxi escribe en La Nueva España. Quizá sea por la fuerza y coherencia de aquel retrato antropológico que consiguió en El chigre menguante o por el calado de las selectas reflexiones que nos ofreció en la también divertidísima Niue. Under the coconuts. Comparados con esas obras, Los polvos melancólicos me han parecido bastante menos intencionados. Pero da igual. Maxi, Ana Celia, Sandro, Cristina y Roca nos han ofrecido un divertimento estival con mucha gracia, un conjunto de entremeses sobre asturianos desemparejados muy bien interpretados. Y eso se agradece en estos días de verano inminente.

Dossier

miércoles, 15 de mayo de 2024

Lagunas y niebla

Texto: Paco Gámez. Dirección: José Luis Arellano García.
Un proyecto de LaJoven.
con Julia Adun, Javier Fernández, Paula Feror, Elisa Hipólito, Manu Imizcoz.


16 de mayo de 2024. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 100’ aprox.

Regreso a los tiempos de la guerra. Retratos fragmentarios de lo que pasó en España hace casi noventa años. Desde la mirada de unos jóvenes de hoy que intentan recuperan la memoria de aquel tiempo. Sin radicalismos ni equidistancias. Solo con la voluntad de saber algo más sobre todo aquello. Y de entender quizá también algo de lo que nos pasa.

Paisaje de devastación. Ese es el proyecto europeo en el que se integra esta obra y que pretende favorecer el encuentro de los jóvenes con la memoria de sus países. Algo que sucede a los dos lados de la cuarta pared. Porque los de LaJoven son eso, muy jóvenes. Y el público de esta mañana en el Palacio Valdés aún lo es más. Lagunas y niebla empieza como debe. Desde el punto de vista de estos. Incluso desde sus propias butacas. Así se consigue que la sorpresa y el interés acompañe desde el principio lo se mostrará en el escenario. Menos trepidante que algunos de sus montajes anteriores, pero igualmente eficaz, Lagunas y niebla tiene el acierto de apostar por las miradas fragmentarias, levemente conectadas con realidades del presente. Cada escena y cada cuadro tiene la fuerza y la verdad de un pasado terrible del que solo aparecen algunos retazos. Pero con ellos se intenta no hurtar nada, ni ocultar nada. Tampoco las virtudes del teatro. Las posibilidades poéticas de la palabra, la fuerza de las intérpretes, las imágenes y los objetos (ese mapa de España hecho plataforma desolada, esos maniquís con tanto poder simbólico, esas bombas que se clavan en el suelo...) El coloquio ha sido, como siempre, muy oportuno. Aunque quizá se echaba en falta al alumnado de más edad. Esos de segundo de bachillerato que andan estos días abducidos por las graduaciones y las EBAUS. O esos de primero a los que no se les ha dejado venir hoy, no fueran a aprender cosas que no entran en los exámenes.

sábado, 27 de abril de 2024

Mírame

dirección y dramaturgia: Irene Doher y Paloma García-Consuegra
una producción de Teatro Español y Livianas Provincianas.
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on Irene Doher, Paloma García-Consuegra y Pepe Alacid.

27 de abril de 2024. Centro Niemeyer (club), Avilés. 75’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer.

Tras una gira nacional, internacional y sideral, La Berta y La Reme llegan con su espectáculo a Avilés acompañadas al piano por el maestro Alacid. Son Las Livianas Provincianas, dos estupendas vedetes que ahora están en su mejor momento.

La Berta y la Reme nos saludan al entrar y nos dedican su portada del Interviú (la nuestra nos la firmó La Reme). No es fácil ver ahora un espectáculo sicalíptico de los tiempos del cuplé. Y eso es lo que nos traen con mucha gracia estas dos bellezas nada canónicas que cantan, bailan y amenizan como nadie con una propuesta que es a la vez un repaso impecable a las canciones picaronas de aquellos tiempos y un buen repaso a algunos tópicos de los nuestros (impagable la deconstrucción del androcentrismo castizo del Pichi o la sutil ironía sobre esa zorra eurovisiva que dice estar en su mejor momento). Las Livianas Provincianas son alegría pura, buen rollo y mucha ternura en un espectáculo que podría publicitarse como de ayer, de hoy y de siempre. De hecho, es apto para todos los públicos. Y eso que incluye los desnudos integrales más tronchantes que se hayan podido ver en un escenario. Así que ha sido un gusto recibir en el Niemeyer a unas divas tan diferentes y divertidas como La Berta y La Reme. Bien por Irene y por Paloma. 

Programa de mano
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viernes, 26 de abril de 2024

Pandataria

Dirección y coreografía: Chevi Muraday. Textos Laila Ripoll
Una producción de Losdedae en colaboración con el Festival de Mérida.
con Cayetana Guillén Cuervo, Chevi Muraday, Elio Toffana, Basem Nahnouh, La Merce y Chus Western.


26 de abril de 2024. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 75’ aprox.

Una diminuta isla llamada Pandataria sirvió de prisión a mujeres notables, pero díscolas según los valores del imperio. Y en tiempos de Mussolini volvió a serlo para quienes reclamaban una Europa unida. La danza recoge aquellas memorias lejanas y las convierte en canto intemporal a la memoria feminista.

El buen hacer de Chevi Muraday (en Avilés lo vimos en Sensible) y de Laila Ripoll (este verano se la homenajea en Almagro) es bien conocido. El reto aquí lo tenía Cayetana Guillen Cuervo y sale bien parada protagonizando este arquetipo milenario de la insularidad femenina junto a estos impecables danzantes contemporáneos. Quizá en un escenario más amplio, como el de Mérida, funcionara mejor esa plataforma elevada de la que a veces emergen bailarines anfibios, pero en la primera parte se hace extraña la forma en que los vemos desde el patio de butacas. Por lo demás, el espectáculo se sitúa en un territorio intermedio entre la danza contemporánea y el teatro poético sin que tenga del todo claro si aquí el todo es más que la suma de las partes.

Programa de mano
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sábado, 13 de abril de 2024

Vania x Vania (versión 1)

texto y dirección: Pablo Remón.
una producción de Teatro Español y Teatro Kamikaze.
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on Javier Cámara, Juan Codina, Israel Elejalde, Marta Nieto, Manuela Paso y Marina Salas.


13 de marzo de 2024. Teatro Jovellanos, Gijón. 115’ aprox.

Una familia y un médico en una casa de campo. La familia es diversa. Están el tío, la sobrina y la señora que los cuida. Y también el escritor y su mujer urbanitas que han venido para quedarse en ella o para que se venda. El conflicto es puntual y múltiple. Pero también esencial y existencial.

El jueves tenía clase en la facultad y no llegaba a tiempo para ver en Avilés la versión 1 del Tío Vania remoniano, cuya segunda versión vi ayer en el Niemeyer. Los amigos me decían que había acertado con el orden. Que la versión más esencial y memorable era esta, y seguramente tenían razón. De todas formas, en la reseña de ayer ya anticipaba que lo de versión 1 y versión 2 quizá no debiera interpretarse como orden temporal, sino como concepto espacial. La de hoy es una versión radicalmente monista. Con un solo espacio prácticamente vacío (solo seis sillas, la de Marina Salas, de ruedas) seis intérpretes soberbios van haciendo crecer en nuestra mente la historia de Chèjov. Siempre presentes en el escenario (o tras el decorado de la versión 2), con solo adelantar o cambiar la posición de sus sillas, van trenzando los diálogos y las escenas de El Tío Vania como si estuviéramos asistiendo a las últimas lecturas de mesa antes de los ensayos. Es teatro tan abstracto como nítido. Casi más Chéjov que Remón. De este son el ritmo y cierta naturalidad actualizada que se radicaliza en la versión 2. La semana pasada Andrea Jiménez estrenó en el Palacio Valdés algo tan innovador como Casting Lear, una obra en la que cada día cambia el actor protagonista. En este caso he sido yo el que, como espectador, he innovado cambiado el orden de la propuesta de Pablo Remón. Y debo decir que quizá mis amigos tenían razón. Que pudiera ser mejor ver antes al Chejóv remoniano y desdoblado de la versión 2  y después al Tío Vania esencial y destilado de esta versión tan monista. Incluso creo que en Asturias, y en la gira, hemos sido más afortunados que en Madrid. Sea cuál sea el orden de estos dos Vanias,  me parece más grato y nutritivo degustar esta magnífica propuesta en dos días sucesivos que en la sesión (casi) continua de Madrid. Son ventajas de vivir en la verdadera centralidad: la de la periferia.      

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viernes, 12 de abril de 2024

Vania x Vania (versión 2)

texto y dirección: Pablo Remón.
una producción de Teatro Español y Teatro Kamikaze.
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on Javier Cámara, Juan Codina, Israel Elejalde, Marta Nieto, Manuela Paso y Laura Galán.


12 de marzo de 2024. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 120’ aprox.

Una familia y un médico en una casa de campo. La familia es diversa. Están el tío, la sobrina y la señora que los cuida. Y también el escritor y su mujer urbanitas que han venido para quedarse a vivir en ella o para que se venda. El conflicto es puntual y múltiple. Pero también esencial y existencial.

A la izquierda el exterior de una casa de campo rusa de hace más de cien años. A la derecha el de otra casa en un pueblo castellano de hoy. El tío de la izquierda es Vania. El de la derecha es Iván. A la izquierda hay más Chèjov y menos Remón. A la derecha sigue siendo El tío Vania, pero también resuenan los ambientes y lenguajes de obras anteriores, especialmente Los Mariachis (y hasta el acento de Luis Bermejo). Ayer no pude ver la versión 1 (la veré mañana en Gijón), pero creo que lo de versión 2 pudiera no ser ordinal, sino, más bien, espacial. Pablo Remón ha querido hacer con Chéjov algo parecido a lo que hizo con Lorca en Doña Rosita anotada. Allí el presente (su presente en primera persona) se intercalaba con el tiempo de la obra. Aquí ha querido que sea ese espacio doble el que represente los dos tiempos que ya albergaba tácitamente el texto de Chèjov. Aquellos rusos rurales con problemas existenciales aludían a un futuro remoto que es nuestro presente y Remón hace dialogar esos dos tiempos con solo dividir el escenario. Pero esta versión  de El tío Vania no es compartimentada ni intercalada. Los personajes pasan de un espacio a otro (y de un tiempo a otro) sin que se adviertan más cambios que las anécdotas y los lenguajes. Así, Pablo Remón confirma la intemporalidad de Chèjov. Y no solo porque su obra anticipara temas como la conservación de la naturaleza o la necesidad del cuidado, sino porque lo esencial de todas las vidas es lo que se muestra y se oculta en su cotidianidad. Javier Cámara está perfecto en los dos tonos de sus Vanias. Como también lo está Israel Elejalde interpretando con su fuerza habitual a ese médico desencantado y enamorado. O Juan Codina, intensísimo en el papel de ese escritor patético. Y, por supuesto, también Marta Nieto con el personaje de esa Elena, tan guapa, indolente y lucida, que encandila al Tío Vania y al médico; Manuela Paso, encarnando a esa Marina que destila la sensatez propia de los afanes domésticos; y Laura Galán (que ya estaba superlativa protagonizando Cerdita) y que aquí ha hecho un trabajo magnífico sustituyendo a Marina Salas (lesionada) en el papel de Sonia. Así que mañana, y con muchas ganas, me espera más Tío Vania en Gijón.

Programa de mano
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viernes, 5 de abril de 2024

Casting Lear

Creación: Andrea Jiménez. Dirección: Andrea Jiménez y Úrsula Martínez.
Producción: Andrea Jiménez, Barco Pirata Producciones y Teatro de La Abadía.
con Andrea Jiménez, Juan Paños y Xuaco Carballido como actor invitado.


5 de abril de 2024. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90’ aprox. Estreno absoluto.

Andrea es Cordelia y su padre nunca ha ido a un teatro. Él tenía un club de tenis y la repudió por no querer dirigirlo. El de Cordelia también la repudió pero ha estado siempre en el escenario. Andrea está harta de todo eso, así que esta vez será ella quien ajuste cuentas con su padre. Para hacerlo necesita que el Rey Lear sea un hombre distinto cada noche. Y que haga y diga lo que ella le mande.

Andrea Jiménez estrena en el Palacio Valdés esta maravilla que riza el rizo de las posibilidades interpretativas y de lo que se puede hacer en un escenario. Comienza citando a Peter Brook para recordarnos que si alguien camina en un espacio vacío y alguien mira, entonces ya hay teatro. Luego nos explica, a nosotros y a Xuaco Carballido, lo que ella y él (Cordelia y Lear) harán esta noche. Él ha llegado al teatro poco antes que nosotros y no conoce el texto ni los movimientos escénicos. Juan Paños (siempre discreto y en penumbra) le pone un pinganillo y, como los antiguos apuntadores, le irá susurrando el texto. Ella le dará leves indicaciones y cuando Xuaco Carballido acepta convertirse en Lear la cosa comienza. Y lo que entonces empieza es a la vez la historia de Shakespeare y la de Andrea impecablemente entreveradas. No sé cómo lo harán los actores que le sucederán cada noche en La Abadía a partir del próximo miércoles, pero me parece imposible que superen lo que aquí ha hecho hoy Xuaco Carballido. Su presencia y su voz son rotundas y perfectas para el personaje, pero la forma en que ha entrado en el juego de Andrea ha sido una gozada para nosotros, para ella y espero que también para él. Cualquier actor se prepara para interpretar lo mejor posible un personaje, para serlo en potencia conforme van avanzando los ensayos hasta conseguir encarnarlo plenamente durante sucesivas noches. Pero Andrea Jiménez le pide al actor que solo actúe, que sea acto puro, sin nada antes ni nada después de esa única función en la que creará un mundo propio. Andrea Jiménez desnuda la esencia del actor, enfrentándolo al acto de interpretar en el justo medio entre el vértigo de la improvisación y la confianza de dejarse llevar por un texto y un movimiento escénico que es tan desconocido para él como para el público. O tan viejo y resabido para ambos, porque Andrea Jiménez ha elegido nada menos que el Rey Lear (en la versión de Mayorga) para hablarnos de su relación con su padre mediante esta innovación radical que recrea y reinterpreta aquella historia clásica. Y no un clásico cualquiera, sino uno de los personajes emblemáticos que coronan la carrera de los grandes intérpretes (Nuria Espert lo interpretó hace unos años y lo evocó cuando recibió el Premio Princesa de Asturias de las Artes). Pues bien, ese personaje cimero que ambicionan todos los actores y para el que se preparan durante mucho tiempo, se lo regala a uno distinto cada noche que ha de asumir el riesgo de hacerlo a porta gayola, de conjurar sus miedos y entregarse sin  red a esta reina de la dirección y el atrevimiento escénico. Ella no solo nos conmueve con su catarsis sincera, sino que nos ofrece un Shakespeare único, como lo serán también cada uno de los Lear que a partir de ahora asistan a la muerte de Cordelia y la consuelen a ella. Pero es que, además, Andrea Jiménez se ha tomado todo esto tan en serio que no se ha olvidado de los irónicos subtextos y metatextos que caracterizaron sus maravillosos trabajos con Noemí Rodríguez en Teatro en Vilo (Interrumped, Generación Why, Man Up, Hoy puede ser mi gran noche). Y con la misma gracia, fuerza e intención ha incorporado momentos monologados tan vibrantes como el tronchante alegato feminista contra la franquicia Shakespeare y su olvido del arco dramático de Cordelia. O ese conmovedor monólogo final que es, no solo un canto al perdón y la empatía paterno filial, sino, con permiso de Brook y del Bardo, uno de los alegatos más hermosos, lúcidos e intensos que yo recuerde sobre la pasión por el teatro a los dos lados de la cuarta pared. Así que en Avilés nos quedamos esperando con muchas ganas lo próximo que nos traiga esta maga de la dramaturgia y la escena. Y que se vayan preparando los de La Abadía y sus Lear. En pocos días estarán allí nada menos que Andrea Jiménez y Cordelia. 

Dossier

viernes, 22 de marzo de 2024

A la fresca

autoría y dirección: Pablo Rosal
Producción: Los despiertos.
c
on Alberto Berzal, Israel Frías y Luis Rallo.


22 de marzo de 2024. Centro Niemeyer (club), Avilés. 90’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer.

Dos hombres y una mujer se reúnen cada tarde. Hablan de esto y de aquello, de las cosas que pasan, pero nunca de sus cuitas. Lo suyo es deleitarse con el poso y el reposo de las palabras. Y lo hacen sentados en tres sillas, a la vera de un tendal donde la mujer cuelga la ropa de la casa de la que es heredero uno de ellos, el que le ha encargado al otro que le construya una cabaña en ese lugar.

Pegar la hebra y hablar por hablar. De todo y de nada, de esto y de aquello, de lo divino y lo humano. Lo sabe hacer como nadie Pablo Rosal. Lo demostró en aquel artefacto lingüístico primigenio llamado Los que hablan.  Allí estaban inconmensurables Malena Alterio y Luis Bermejo. Y aquí destilan complicidad, bondad y ternura estos tres conversadores rurales y existenciales que son Alberto Berzal, Israel Frías y Luis Rallo. Las suyas son sinceridades de sillas y machaderos, de aquellos bancos de piedra en los que tanto disfrutábamos compartiendo noches estrelladas a la vera de las casas del pueblo. El teatro de Pablo Rosal lleva al límite el deleite de jugar con las palabras. Y estos actores entienden tan bien las reglas de su juego que uno no imagina otra forma mejor de hablar por hablar y de pegar la hebra que la que hemos disfrutado esta noche. A la fresca es una delicia. Como una buena conversación, sin principio ni fin, en una noche de verano.

sábado, 16 de marzo de 2024

Salomé

autoría y dirección: Magüi Mira.
Pentación y Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.
con Belén Rueda, Luisa Martín, Juan Fernández y otros


16 de marzo de 2024. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 80’ aprox.

A Juan el Bautista lo tiene encadenado Herodes, un rey pusilánime y primario que no sabe qué hacer con él. A la princesa Salomé le pirra el prisionero, pero por más que lo intenta no consigue que él quiera tener trato carnal con ella. Así que le acaba pidiendo a su padrastro que le entregue en bandeja su cabeza. Y él lo ordena y así se hará.

Una Salomé que sabe lo que quiere y lo que quiere es de índole sexual. Aquí se la reivindica como modelo lejano de un empoderamiento femenino que se niega a considerar vicario el deseo y el placer sexual. La tendencia a seleccionar, interpretar o enfatizar temas que permitan rescatar del pasado (o proyectar en él) asuntos del presente es bastante común en la programación del Festival de Mérida (también la querencia por lo hilarante). Sin embargo, en esta Salomé de Magüi Mira creo que influye otra cosa que no viene de ahora sino de hace un siglo, concretamente de Joyce. Me refiero a Magüi Mira Molly Bloom, el extraordinario monólogo que ella dirigió y protagonizó a partir del capítulo final del Ulises. Así que si hay proyección aquí sería otra y sería doble. De personajes y de actrices: la de Molly Bloom sobre Salomé y la de Magüi Mira sobre una Belén Rueda que sale muy bien parada de este desafío. El resto del elenco también está bien afinado (incluida esa guardia real que cierra el espectáculo con coreografías dervichianas). Quizá se subraye en exceso el patetismo de la pareja madura en su función de contraste con lo tórrido de la relación, deseable pero imposible, entre Salomé y Juan. Aunque pone mucho empeño, la princesa no consigue que el cristiano, cautivo también de su militancia, pierda la cabeza por ella. O que lo haga antes de que eso suceda de modo definitivo y literal.

domingo, 10 de marzo de 2024

Poncia

Texto y dirección: Luis Luque. A partir de 'La casa de Bernarda Alba' de Federico García Lorca.
una coproducción Pentación y Teatro Español.
con Lolita Flores.


10 de marzo de 2024. Teatro Campoamor, Oviedo. 70’ aprox.

Tras la muerte de Adela, Bernarda ordenó silencio. Pero ahora es Poncia la que habla. De las cinco hermanas y de esa madre. De lo que les pasó a esas mujeres entre el duelo por el padre y los preparativos de la boda de Angustias. También habla de su propia vida. De la que lleva como criada, madre y esposa y de la que desearía que pudieran llevar todas las mujeres.

Lolita sabe medir la fuerza y los tiempos que requiere este soliloquio. Su poderío interpretativo le va mucho mejor a personajes dramáticos como este o el de la inolvidable Natalia de La Plaza del Diamante que a los de las comedias. En un escenario hermosamente iluminado Lolita sabe sacarle el mejor partido a esas velos livianos que penden desde lo alto con los que nos va desvelando lo que podría haber pensado Poncia tras aquel silencio. Luis Luque ha tenido el acierto de reunir una gavilla de frases magníficas de aquel drama postrero de Lorca e ir enlazándolas sin estridencias en la voz interior de una Poncia imaginaria que evoca o ajusta cuentas con lo que sucedió en aquella casa. Luis Luque y Lolita salen con bien de un reto muy arriesgado porque han tenido el acierto de la contención. Ella en la fuerza y el ritmo del soliloquio. Y él en la forma de entreverar sin importunar las palabras de Lorca.

Programa de mano
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viernes, 8 de marzo de 2024

La reina de la belleza de Leenane

de Martin McDonagh. Adaptación de Bernardo Sánchez. Dirección: Juan Echanove.
Okapi Producciones.
con María Galiana, Lucía Quintana, Nicolás Illoro y Jorge Kent


8 de marzo de 2024. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90’ aprox. Estreno absoluto

Maureen vive sola con su madre en una casa aislada de un pueblo irlandés llamado Leenane. Con reproches continuos y recelos permanentes, la relación entre las dos no puede ser peor.  Maureen tiene cuarenta y cinco años y siente que la vida se le escapa por tener que cuidar de su madre. Así que el regreso desde Londres de Pato Dooley y la noche que los dos pasan juntos le hacen recobrar la esperanza de una vida distinta en otro lugar.

Juan Echanove acierta plenamente con el espacio y la atmósfera de esta confrontación entre una madre y una hija que se odian sin tregua. Casi podemos sentir la humedad, la frialdad y el olor de esa cocina invernal. La iluminación destila una tristeza muy coherente con el sonido de esa radio sobre el que también disputan las dos mujeres. El cuarteto de intérpretes está afinadísimo en esta noche de estreno en la que debemos agradecerles que no requieran que se amplifiquen sus voces para proyectar emociones. Es verdad que el personaje arisco que tan bien encarna María Galiana se nos hace extraño al principio por lo mucho que nos condiciona haberla visto en papeles llenos de ternura y lucidez. Así que al principio me cae peor Maureen y me parece que Mag Folan es solo una anciana rezongona a la que su hija no sabe entender. Pero el buen hacer de ambas actrices y la doliente simetría de lo que Martin McDonagh nos plantea en esta confrontación entre una Bernarda y una Rosita irlandesas me hacen ver pronto de otro modo el personaje de Mag. En La reina de la belleza de Leenane encuentro ecos de las soledades rurales irlandesas que hacían tan extraordinaria Almas en pena en Inisherin, la última película de McDonagh. Un autor que también ha dirigido otras películas tan magníficas como Siete psicópatas o Tres anuncios en las afueras.

Programa de mano

sábado, 2 de marzo de 2024

Todas las hijas

Autoría: David Caiña. Dirección: Andrés Lima
una producción de Erre Produkzioak.
con Ane Gabarain, Gemma Martínez, Maribel Salas, Sol Maguna y Vito Rogado.

2 de marzo de 2024. Teatro Jovellanos, Gijón. 90’ aprox.

Cinco actrices han quedado para ensayar a media noche. Tras el escenario comparten confesiones sobre sus miedos. Los vividos durante la infancia, en sus relaciones con los hombres y los heredados de sus madres. 

Todas son hijas. Quizá de Bernarda Alba y del miedo. De eso va esta obra en la que cinco actrices evocan con recuerdos personales los miedos atávicos de las mujeres. Andrés Lima acierta al colocarlas en un escenario variable, ambiguo y lleno de sombras. Como las vidas de muchas mujeres. La referencia a las madres tiene también momentos divertidos como el de la parodia coral de sus gestos y letanías. Pero lo que domina es más bien la catarsis de los miedos. Miedos inducidos, evocados y quizá conjurados al ser compartidos en un teatro por cinco mujeres que ensayan a media noche  En este mes de marzo el Teatro Jovellanos extiende la reivindicación del día 8 programando un ciclo temático. Hoy se abre con Todas las hijas y en las próximas semanas continuará con Odisea, un viaje trepidante, Contracciones y Yo la quería. Lo cerrará Pasión Vega con Lorca sonoro. El de esta esta noche no ha sido un mal comienzo.

Dossier

viernes, 1 de marzo de 2024

Cristo está en Tinder

Autoría y dirección: Rodrigo García.
Producción: Teatro de La Abadía en coproducción con Festival Actoral (Marsella) y Festival Next (Valenciennes).
c
on Elisa Forcano, Selam Ortega, Javier Pedreira y Carlos Pulpón.


1 de marzo de 2024. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 110’ aprox.

Cuerpos ajenos. Palabras ajenas. Sueños ajenos. Un perro robótico, un guitarrista, dos actrices y un actor. A los tres últimos quizá habría que llamarlos intérpretes corporales. De eso va la obra, de escenas con cuerpos sincopados que bailan, juegan y a veces hablan. También los vemos en video, en escenas paródicas del pijerío contemporáneo. 

Peter Brook dijo que cuando alguien camina en un espacio vacío ya hay teatro. Así que la propuesta de Rodrigo García lo es, aunque los que se fueron en la primera media hora (no fueron tantos) estén en desacuerdo. Cristo está en Tinder carece de planteamiento, nudo y desenlace. Uno ha de enfrentarse a esta obra como a la pintura abstracta, a las performances museísticas o a la danza contemporánea. A las dos primeras cada cual le dedica el tiempo que quiere. Quizá por eso la tercera y esta propuesta no sean aptas para todos los públicos. Sin embargo, además de su plasticidad coreográfica (áspera, pero magnética), Cristo está en Tinder tiene otros muchos hallazgos. Desde luego, lo son las ejecuciones de los actuantes (incluido el perro) y, por supuesto unos textos demoledores y sarcásticos que unas veces escuchamos gestualizados (más que dichos) por ese trío y otras los leemos en el magnífico diario de Tito, nuestra increíble mascota robótica. Reconozco que este tipo de propuestas no tienen fácil frecuentar las programaciones escénicas sin que se resientan los abonos. Pero se agradece que también formen parte de la nuestra. Yo, sin duda, prefiero mil veces este ácido corrosivo de Rodrigo García que las resabidas comedias de resortes y tópicos que tan plácido hacen el trabajo de algunos (pseudo)programadores.

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