viernes, 19 de junio de 2015

El zoo de cristal

de Tenessee Williams. Dirección: Francisco Vidal. Versión: Eduardo Galán.
Producen: Teatro Español, Secuencia 3, Pedro Hermosilla y SOM.
con Silvia Marsó, Carlos García Cortazar, Alejandro Arestegui y Pilar Gil.

19 de junio de 2015. Centro Niemeyer (Auditorio), Avilés. 115’ aprox.


Amanda Wingielfd es una madre dominante que se vanagloria de los diecisiete pretendientes que llegó a tener en su juventud. Y que lamenta haberse casado con un hombre que la abandonó hace tiempo. Tom y Laura son sus hijos. Él se siente frustrado trabajando en una zapatería y quisiera vivir otra vida. Ella tiene una cojera y pasa el tiempo jugando con figuritas de cristal. Amanda teme por el futuro de su hija y quiere encontrarle un marido. Jim, un amigo de Tom, quizá podría servir.

Drama familiar con toques de sátira. La ternura y el humor se dan cita desde las primeras escenas. No lo digo yo. Está en el dossier de la obra. Así que ya está dicho todo. Un dramón de tomo y lomo con momentos en los que el público se ríe. Y no porque esté entendiendo mal lo que le pasa a esta familia sureña, sino porque está previsto que la cosa tenga gracia. Uno se pregunta si tiene sentido llevar a los escenarios historias como esta. Y la respuesta suele depender de la calidad de la adaptación y del montaje. De si la reinterpretación del drama del autor venerable hace que lo que cuenta tenga sentido aquí y ahora. Pero El zoo de cristal me ha parecido esta noche tan poco interesante como si fuera de metacrilato.

viernes, 5 de junio de 2015

La muerte y la doncella

de Ariel Dorfman. Dirección: Antón Caamaño. 
Producciones NunTris.
con Mayra Fernández, Nacho Ortega y Fernando Marrot.

5 de junio de 2015. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90’ aprox. Ciclo "Hecho en Asturias". Estreno absoluto


Gerardo formará parte de una comisión encargada de investigar los crímenes de la dictadura de Pinochet. De regreso a casa tiene un pinchazo y un hombre le ayuda a cambiar la rueda de su coche. Luego el hombre aparece en su casa y Paulina reconoce su voz como la del médico que colaboraba con sus torturadores. Ella no ha podido superar los estragos de aquel tiempo y esta noche tiene la oportunidad de ajustar cuentas con el pasado.

La puesta en escena es sencilla, pero el desarrollo de la historia resulta algo parsimonioso. Y así no consigue transmitir la tensión de un drama que Polanski hizo inolvidable con la ayuda de Ben Kingsley y Sigourney Weaver. Por lo demás, el epílogo en el acto posterior al informe podría ser una buena idea, pero cuando se está bajando el telón no tenemos del todo claro si quienes nos van a hablar son los actores o son los personajes.

viernes, 29 de mayo de 2015

El nombre

de Mathiew Delaporte y Alexandre de la Patellière. Versión: Jordi Galcerán. Dirección Gabriel Olivares.
con Amparo Larrañaga. Antonio Molero, César Camino, Jorge Bosch y Kira Miró.
 
29 de mayo de 2015. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90’ aprox.


Cinco amigos se reúnen para cenar. Son un hermano, una hermana, sus parejas y un amigo músico del que se desvelará un secreto tras una tensa discusión a partir de una pequeña broma sobre el nombre que una de las parejas le pondrá a su hijo: Adolf.

La síntesis del párrafo anterior podría ser la de un estupendo drama dialogado a lo Yasmina Reza (más como Un dios salvaje que como Arte). Pero aquí viene en formato de comedia llena de resortes para que el público se ría. Para ponernos en situación, una voz en off nos va describiendo a los personajes mientras los actores entran en el escenario y en una pantalla se proyectan los títulos de crédito (también se nos indica que la cosa está patrocinada por una marca de coches). Al final, volverán la pantalla, la voz en off y unos vídeos sobre el futuro de los personajes. El nombre es teatro encapsulado en marcos cinematográficos convencionales y comerciales. El engranaje entre los actores funciona y la mayoría del público se divierte mucho con estos personajes caníbales que aderezan esta cena con tópicos que no excluyen aliños machistas y homófobos. A algunos los encuentro sobreactuados y no dejo de ver a los actores por encima de sus personajes. Como dice Jerónimo Granda: tiene que haber de todo. También en el teatro.

sábado, 23 de mayo de 2015

Trinidad

de Ana F. Valbuena. Dirección: Nacho Sevilla.
Hilvanando Producciones.
con Cristina Bernal, Marta Guerras y Lorena Toré.

23 de mayo de 2015. Centro Niemeyer (varios espacios), Avilés. 90’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer.


En la España de Elena Francis dos mujeres de provincias son felices en una buhardilla. Son Sole, una modista que lo dejó todo por amor, y Trinidad, una jovencita cautivadora y juguetona que le da la vida. Un día aparece Ángela, una viuda rica que les propone formar un triángulo perfecto. 

Un rincon del foyer superior del auditorio del Niemeyer se convierte en la buhardilla de estas amantes deliciosas que nos llegan desde La Casa de la Portera (una lástima que cierre en pocas semanas, seguiremos yendo a La Pensión de las Pulgas). En él se desarrolla un primer acto magnífico en el que compartimos la intimidad insular de estas mujeres para las que el ostracismo no parece condena. Luego las acompañamos a otro rincón del auditorio para ver a Trinidad convertida en vértice de un triángulo que quizá no sea solo el que forma con esas dos mujeres que la aman, sino también el que vincula a esa joven España que en los años sesenta aún estaba por venir con los que ganaron y los que perdieron la guerra. Lorena Toré y Marta Guerras bordan sus personajes de Sole y Trinidad desde el estupendo arranque en esa luminosa mañana de amor. Cristina Bernal está poderosa encarnando a esa mujer reprimida a la que tienta ese amor distinto. Así que la de hoy ha sido otra noche magnífica en este Off-Niemeyer que, en cualquiera de sus espacios, resulta ideal para lo mejorcito de ese gran teatro de pequeño formato que últimamente hace tan tentadora la cartelera madrileña. Las tres actrices recibieron un merecido y largo aplauso de un público que, puesto en pie, supo agradecerles ese perfecto triángulo interpretativo con el que demostraron lo difícil que es construir triángulos amorosos perfectos.

viernes, 15 de mayo de 2015

Los nadadores nocturnos

de José Manuel Mora. Dirección: Carlota Ferrer.
Producción: Draft.inn.
con Joaquín Hinojosa, Óscar de la Fuente, Miranda Gas, Jorge Machín, Ricardo Santana, Paloma Díaz y Esther Ortega.

15 de mayo de 2015. Centro Niemeyer (Auditorio), Avilés. 90’ aprox.


Seis nadadores se encuentran cada noche en una piscina. Son gente corriente que siente el extrañamiento en la ciudad, en los afectos y hasta en el cuerpo. Tienen un líder que los protege y con el que comparten ceremonias. Las de la orden de los nadadores nocturnos.

La propuesta es extraña y poderosa. A medio camino entre la coreografía y el teatro. También hay música y video. Y mucho rojo. Son cuasipersonajes de los que intuimos retazos de sus vidas en el espacio anónimo y compartido de una piscina nocturna. El texto de José Manuel Mora me recuerda el existencialismo triste del Pablo Messiez de Las palabras. Y eso deja fuera a esa parte del público que necesita un planteamiento, un nudo y un desenlace. Esa que no sonríe cuando los personajes hablan de "Vodafone-Sol, Teatro María Guerrero-BBVA, Teatro Español-Conferencia Episcopal..." Con esa letanía nos recuerdan que el surrealismo no está solo en los teatros, sino que el más canalla ya está alienando el corazón de las ciudades. Los actores están impresionantes componiendo una obra que tiene mucho de expresión coreográfica. Y que rompe una y otra vez la cuarta pared desde que el maestro de ceremonias se dirige a nosotros micrófono en mano hasta ese al final en que un enorme pez sale del escenario y avanza sobre nuestras cabezas. Quizá para recordarnos que estamos tan sumergidos que ni siquiera somos nadadores nocturnos.

domingo, 10 de mayo de 2015

El ojo de la aguja

basada en La señorita Julia de A. Strindberg. Dirección y adaptación: Estefanía Cortés.
con Esther Acebo, Sergio Pozo e Irene Escalada.
 
10 de mayo de 2015. La PENSIÓN de las PULGAS, Madrid. 60’  aprox.

La señorita Julia de Strindberg en versión actualizada. Aquí ella es la hija de un rico empresario y él es el chófer. La noche transcurre en una oficina, pero el drama es el mismo: el de las consecuencias de la transgresión de los límites entre las clases y entre los sexos.
 
Hace solo tres meses que vi la versión cinematográfica dirigida por Liv Ullmann de esta historia clásica. Cine teatral para contar en dos horas una noche intensa entre el morbo y el drama. El reto de Estefanía Cortés es bien notable: actualizar la historia en un espacio tan íntimo como este y en solo una hora. Pero lo consigue con unos actores que transmiten una tensión sexual que para si hubieran querido los del Vooyeur que vimos ayer. Esther Acebo está magnífica en el papel de esa mujer rica que quiere traspasar el ojo de la aguja. Sergio Pozo aporta la fuerza que en el segundo tramo necesita su personaje para convertirse en un canalla. E Irene Escalada está solvente como esa secretaria diligente que no puede competir con esta señorita Julia. Tanta pasión y tanto drama tan cerca es un lujo para quienes pudimos disfrutar de esta experiencia de teatro íntimo en sesión matinal. 

sábado, 9 de mayo de 2015

Vooyeur

de Patricia Jordá. Director: Luis Andrés.
Un espectáculo de La Trapa Produce.
con Ana Adams, Carmen del Conte, Marta Flich, Alda Lozano, Iban Malo, Patricia Jordá, Rodrigo Ramírez, Mario de la Rosa y José Ygarza.
 
9 de mayo de 2015. Teatro Galileo, Madrid. 105’ aprox.


La primera mujer creada por Dios no fue expulsada del paraíso. Huyó de Adán en busca de formas mejores de vivir el sexo. Y eso es lo que veremos en diversas escenas dentro y fuera del escenario. Un encuentro en la oscuridad entre una pareja que vuelve a amarse como cuando eran niños, unos actores que notan que se desean mientras preparan una función en la que sus personajes se aman, un trío en el que ella es la lideresa, un ejecutivo con corbata que tiene una conversación erótica con su mujer desde la oficina, un matrimonio que habla de sexo como si fueran un escritor y su editora y que lo practican sin tocarse. Y de nuevo esa Eva liberada que nos despide desde el escenario.

Me encantan esas obras de pequeño formato en las que los espectadores seguimos a los actores por diferentes espacios. En La Casa de la Portera o en La Pensión de las Pulgas son frecuentes. Tras haber disfrutado de permutaciones entre escenarios  tan inolvidables como las de Carne Viva de Denise Despeyroux o las de aquel magnífico Cart Macabre que trajo el Old Vic de Londres a la Cúpula del Niemeyer hace cuatro años, no podía dejar pasar la oportunidad de participar en lo que se anunciaba como una experiencia de voyeurismo itinerante. Pero ni como vivencia teatral ni como incentivo erótico este Vooyeur me resulta estimulante. Las dos mejores escenas me parecen las del encuentro en la oscuridad y la del oficinista, precisamente las dos que se desarrollan en espacios pequeños lejos del escenario. Pero las transiciones y los regresos a la butaca no me convencen. Se pierde el encanto de lo que parecía que iba a ser un periplo enmascarado a la búsqueda de encuentros íntimos. De hecho, creo que el espectáculo escora más hacia lo hilarate (en el trío, la interpretación de la chica me parece el justo medio entre Lina Morgan y Verónica Forqué) que hacia lo libidinoso. Todo está bien interpretado, pero no me siento más voyeur que cualquier otro día en el teatro.

viernes, 8 de mayo de 2015

El testamento de María

de Colm Tóibín. Adaptación y dirección: Agustí Villaronga.
Una Producción de TESTAMENTO.
con Blanca Portillo.
 
8 de mayo de 2015. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 80’ aprox.


María nos cuenta la verdad. No la que están escribiendo los evangelistas. La que ella vivió con un hijo que empezó a decir cosas extrañas y acabó crucificado. Desde su vejez nos dice que no está segura de la resurrección de Lázaro y que no entiende lo que pasó en la boda de Caná. Lo que sí recuerda es que no se quedó al pie de la cruz y que cada día sufre porque no hizo lo que dirán de ella los evangelistas.  

Blanca Portillo es la virgen. No por este personaje que reniega de ser la madre de Dios, sino porque desde el primer instante del monólogo demuestra ser una actriz superlativa. Habla y se mueve como una sexagenaria doliente y escéptica que vive sola y a la que importunan las visitas de los que quieren construir un relato para la posteridad. Sus gestos y sus palabras son tan poderosas que cautivarían al espectador aunque estuviera hablando en hebreo. Y está magníficamente acompañada por una escenografía que crea un espacio que tiene algo de casa antigua y de taller artesano. La iluminación y el vestuario son también las de una obra mayor. Pero lo que me falla es el texto y la idea. Se me hace extraña esta reivindicación de otro tipo de dolor para un personaje que nunca ha sido secundario. Una María laica no puede distanciarse de las malas compañías de su hijo sin renegar también de su parte en el relato. De que los evangelistas le hagan decir "hágase en mi según tu palabra". Debería renegar de todo, no solo de lo que pasó en la colina. Y esta María humanizada debería reivindicar con más fuerza a aquel padre que se ha convertido en arquetipo de una masculinidad postergada. Más que el de María sería el de José el punto de vista interesante. El del pobre hombre que nunca fue otra cosa y al que ningún relato emparenta con Dios. Lo que pudiera haber dicho ese hombre sobre él y sobre ella quizá sí podría ser interesante. Mucho más que lo que dice esta María que ha tenido la suerte de ser encarnada por una actriz que es la virgen.

sábado, 25 de abril de 2015

Ojos de agua

monólogo basado en La Celestina de Fernando de Rojas.
Dramaturgia: Álvaro Tato. Dirección: Yayo Cáceres.
Producción: Galo Film, Ron Lalá, Emilia Yagüe Producciones y SEDA.
con Charo López, Fran García, y Antonio Trapote.
 
25 de abril de 2015. Teatro Español (Sala Margarita Xirgu), Madrid. 70’ aprox.


En el refugio de un convento con forma de teatro una Celestina intemporal nos habla de su vida. Reivindicando los placeres que ha disfrutado y ofrecido, la libertad que le concedió su belleza y la alegría con que han mirado siempre sus ojos de agua.

Este fin de semana he venido a Madrid para participar en uno de los debates del Foro Internacional del Español. Aunque hablé de otras cosas, también pude criticar las ilusiones bilingües que asolan nuestro sistema educativo y el papanatismo con que muchas veces se desprecia nuestra lengua. Así que lo de esta noche en la sala pequeña del Español ha sido un festín desde el magnífico preámbulo con que el espíritu de Pármeno (encarnado por un Fran García impecable) anunciaba el extraordinario monólogo de esta salmantina con ojos de agua que es Charo López. La intimidad del espacio hace que su Celestina casi nos hable a cada uno y todos empaticemos con esa gozosa mujer madura que parece ser tanto ella como su personaje. Ambas se funden de manera extraordinaria en este delicioso texto de Álvaro Tato que también es de algún modo el de Fernando de Rojas. La puesta en escena es sencilla pero muy poderosa. Y el tono alegre ronlalero le va estupendamente a un personaje que en esta reivindicación se hace aún más hedonista. Una delicia en español que podría apreciar cualquiera. Incluso esos que no parecen conscientes de lo grandes que son nuestra lengua, nuestra literatura y nuestro teatro.

Lo que no te digo

de Nur Levi. Dirección: Cristina Rota.
Producciones Cristina Rota.
con Nur Levi.
 
25 de abril de 2015. Sala Mirador, Madrid. 50’ aprox.

12 de diciembre de 2015. Centro Niemeyer (Club), Avilés. 50' aprox. Ciclo Off-Niemeyer 

Somos alumnos de una cátedra sobre comunicación. La profesora nos anuncia que ha decidido dejar de hablar. Por la perversión del lenguaje. Por el sinsentido de las palabras. Luego la vemos hablando por teléfono con su amor. Y sufriendo porque lo que dicen no es lo que sienten.

Sesión de mediodía en la Sala Mirador. El lenguaje es el tema. Y Hablar es el contexto. Así se títula la película de Joaquín Oristrell que, con forma de plano-secuencia, termina en este teatro y motiva esta historia. La idea es poderosa y la interpretación de Nur Levi está a la altura. Sin embargo, las dos situaciones del monólogo no conjugan del todo bien. Tampoco me conmueve el sufrimiento de la protagonista. La corrupción del lenguaje desborda con mucho esta protesta en femenino singular. Como historia subjetiva se me hace larga. Y como reflexión sobre la lengua me parece corta.

viernes, 17 de abril de 2015

Constelaciones

de Nick Payne. Dirección: Fernando Soto.
Kendosan Producciones.
con Inma Cuevas y Fran Calvo.

17 de abril de 2015. Centro Niemeyer (Club), Avilés. 70’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer.


Variantes sucesivas (o paralelas) de los encuentros, desencuentros y despedidas entre Marianne y Roland. Una historia de amor (o muchas) entre una sica cuántica y un apicultor.

Bach y Leibniz podrían haber inspirado a Nick Payne. Sus Constelaciones muestran las fugas y variaciones (con repetición) de las infinitos mundos posibles para estos dos amantes. Un multiverso que en este teatro mínimo y mayúsculo es físico y literario a la vez. Inma Cuevas y Fran Calvo están soberbios dando vida a este hermoso y complejo texto. No me extraña que la Unión de Actores y Actrices la haya premiado por esta obra que se añade a su presencia habitual en lo mejorcito del off madrileño (Cerda, MBIG, Haz Click aquí...) Aunque el lucimiento mayor le corresponde a ella, Fran Calvo también hace un trabajo excelente con los múltiples matices que da a su personaje. La obra ya empieza por todo lo alto con esas repeticiones de un primer encuentro que nos hacen pensar en que podría ser paralelo lo que creemos sucesivo. Y termina admirablemente con la evocación de esos instantes de intensidad infinita en que consiste el tiempo de una vida (o de dos). Son las últimas fugas de una historia magnífica Dios no sé, pero Nick Payne juega muy bien a los dados.

viernes, 10 de abril de 2015

Adentro

de Carolina Román. Dirección: Tristán Ulloa.
Producción: Centro Dramático Nacional y Adentro Teatro.
con Nelson Dante, Araceli Dvoskin, Noelia Noto y Carolina Román.
 
10 de abril de 2015. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 80’ aprox. Estreno absoluto.


Una madre que está perdiendo la memoria pero no el poder sobre su hija. Una hija que mantiene a su madre y la relación con su hermano. Un hermano que sale por un día de la cárcel. Y una amiga de la hija que se engaña sintiéndose más europea que argentina. Son Marga, La Negra, El Negro y Male. Personajes unidos por un pasado que se silencia y un futuro del que no se espera nada.

Carolina Román, Nelson Dante y Tristán Ulloa vuelven a Avilés para estrenar en el Palacio Valdés esta obra que desde el próximo miércoles estará en la sala de la Princesa del María Guerrero. Hace un año trajeron al Off del Niemeyer En construcción, la magnífica historia de una pareja argentina que buscaba la esperanza en Madrid. Adentro es un texto anterior de Carolina Román con Europa en el fuera de campo de unos sueños desvencijados. La historia es familiar, porteña y angustiada. Eso y tener a la impresionante Araceli Dvostin haciendo otra vez de matriarca hace que uno no pueda dejar de pensar en La Omisión de la familia Coleman, aquella más que sobresaliente historia con la que supimos en España qué era Timbre 4 y quién era Claudio Tolcachir. Y la comparación no le viene bien a Tristán Ulloa. Su historia también tiene mimbres perfectos (en los personajes, en la atmósfera, en lo que no se dice...) e interpretaciones sobresalientes. Y no solo esa Araceli Dvostin que está pidiendo a gritos un buen monólogo, sino también Nelson Dante que vuelve a interpretar un personaje con tanta presencia como debilidad del que es perfecta metáfora el canario enjaulado, Noelia Noto que al quitarse la peluca desnuda a un personaje que me ha recordado en algo a la Blanche de Un travía llamado deseo y la propia autora que transmite muy bien el peso de la familia sobre quien vive en femenino singular. Sin embargo, la lentitud en las transiciones perjudica a la obra y uno siente que entraría más en la historia en un ambiente más íntimo. Quizá la parsimonia no lastre tanto el relato cuando llegue a la sala de la Princesa en Madrid. Sobre todo si se da algo más de agilidad a los cambios entre escenas. Pero obviando el tempo del relato me quedo con la buena construcción de la atmósfera triste de esta familia que debió tener un remoto pasado feliz con el que la madre quiere seguir conectada y otro pasado más oscuro en ese triángulo que acabó con el hijo en la cárcel y la hija en deuda con él. Interiores familiares en los que no hablan todos a la vez, pero en los que tampoco parecen escucharse.

sábado, 4 de abril de 2015

El ateo

de Ronan Noone. Dirección: Andrés Dwyer. 
MRDW Producciones.
con Pablo Mare.

4 de abril de 2015. Centro Cultural Valey, Piedras Blancas. 75’ aprox. Estreno absoluto.


Augustine Early le prometió a su madre que triunfaría como periodista. Sin escrúpulos morales. Manipulando vidas para conseguir titulares. Y ahora nos lo cuenta con la sinceridad y el cinismo de los descreídos.

Pablo Maré y Andrés Dwyer estrenan esta noche en el Valey este interesante texto de Ronan Noone traducido por ellos. Un monólogo sobre el periodismo, sobre el poder de los medios y sobre el poder del egoísmo como fin que justifica cualquier medio. Pablo Maré encarna con solvencia a este personaje canalla que durante una hora y cuarto nos relata sus conquistas sexuales, sus manejos profesionales y su capacidad para conectar ambos. Aunque los videos aportan poco a su diáfano relato y el ritmo quizá podría haber sido algo menos veloz, la sencillez de la puesta en escena, la gestualidad oportuna y el interés del texto hacen que, tras este estreno, El ateo merezca ser visto en muchos escenarios. Es un monólogo intenso y arriesgado que seguramente ganará con el rodaje. 

viernes, 27 de marzo de 2015

Reikiavik

Autor y Director: Juan Mayorga.
Producción: La Loca de la Casa y Entrecajas Producciones Teatrales.
con César Sarachu, Daniel Albadalejo y Elena Rayos.
 
27 de marzo de 2015. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 105’ aprox. Estreno absoluto.


Una muchacha encuentra en un parque un tablero de ajedrez. Es el que utilizan Waterloo y Bailén en el juego de infinitas variaciones en el que interpretan las partidas entre Bobby Fischer y Boris Spassky en Reikiavik.

Un triángulo perfecto el de estos jugadores de la imaginación y la memoria. Dos personajes con nombres de derrotas napoleónicas apasionados por aquella batalla incruenta que se libró en Reikiavik y una neófita que aprenderá ese juego para merecer el nombre de Leipzig. Los tres forman un triángulo virtuoso magníficamente interpretado por actores que con unos recursos mínimos y una agilidad portentosa se desdoblan en muchos otros personajes. Y ese triángulo iniciático es el que recrea aquellas partidas que jugaron Fischer y Spassky dentro y fuera del tablero. Con ellos quedó claro que la relación entre el ajedrez y la política no es solo metafórica. Pero el Reikiavik de Juan Mayorga no es mero teatro documental sobre aquella batalla épica.  El ajedrez y la política son en su obra parte de un cuadrilátero de asombrosas simetrías con el teatro y con la vida. Como se ha hecho en todo el mundo Juan Mayorga ha leído esta noche en el Palacio Valdés el manifiesto de Krzysztof Warlikowski que conmemora el día mundial del teatro. Y lo ha hecho justo antes de que se levantara el telón para este estreno mundial de su magnífico Reikiavik, un homenaje total al teatro por este demiurgo de la escena que no es solo el autor de una obra soberbia que va a dar mucho que hablar sino también el director de este montaje sobresaliente.

viernes, 20 de marzo de 2015

Don Juan Tenorio

de José Zorrilla. Dirección: Blanca Portillo. Versión: Juan Mayorga.
Un espectáculo coproducido por: Avance P. T., Compañía Nacional de Teatro Clásico, y Teatro Calderón de Valladolid.
con José Luis García Perez, Luciano Federico, Juanma Lara, Francisco Olmo, Eduardo Velasco, Daniel Martorell, Alfredo Noval, Alfonso Begara, Miguel Hermoso, Raquel Varela, Marta Guerras, Beatriz Argüello, Rosa Manteiga, Ariana Martínez y Eva Martín.

20 de marzo de 2015. Centro Niemeyer (Auditorio), Avilés. 140’ aprox.


Don Juan Tenorio ha ganado la apuesta que hace un año cruzó con Don Luis Mejía. La porfía se prolonga y el matador deberá dañar ahora el corazón de dos mujeres: la prometida del rival y la novicia que a él estaba destinada. La nueva victoria le hace merecedor del castigo eterno. Pero el amor de Doña Inés le conseguirá el perdón de Dios. Del Dios de Don Juan Tenorío.

Blanca Portillo solo se ha equivocado en una cosa. En anunciar que su Don Juan ajustaría cuentas con ese canalla. Nada había que ajustar porque el personaje de Zorrilla es un malo indiscutible que solo sale bien parado ante un Dios dispuesto a perdonar y una mujer dispuesta al sacrificio. Solo el catolicismo y el machismo femenino salvan aparentemente a este icono del mal que para ningún público es modélico. Y quizá eso es lo que Juan Mayorga y Blanca Portillo resaltan en ese irónico reproche que, traspasando la cuarta pared, nos hace el personaje por no dejarle en paz cuando se acerca su final. Insisto, Blanca Portillo solo se ha equivocado en la forma de presentar su Don Juan fuera del escenario. El que ha llevado a las tablas es magnífico e inolvidable. Lo son esos canallas actualizados con presencia de machos broncos en un escenario lleno de grises en el que nos reciben espectros con máscaras en blanco y negro. Lo son también las transiciones en penumbra mientras destaca la voz iluminada de la mujer que canta. Y lo son las interpretaciones de todos: la de un José Luis García Pérez que da presencia rotunda y voz ajada a este Tenorio impecable, la de un Miguel Hermoso que mantiene siempre a gran altura la réplica de Don Luis Mejía, la de una Ariana Martínez que nos pasma en esa Doña Inés que pasa de novicia desgarbada a venus fascinante, la de una Beatriz Argüello que compone una Brígida espectacular capaz de beneficiarse por igual de la víctima y del depredador.  Y así hasta los quince magníficos actores que hoy han hecho de Zorrilla casi un memorable Shakespeare en el Niemeyer. No será fácil olvidar a este Don Juan que casi huele y que sin mirar a su ángel de amor le declara las virtudes de esta apartada orilla mientras se lava el torso a la brandoniana manera. Ni tampoco a esta Doña Inés pelirroja que se entrega desnuda a su castigador y que finalmente lo redime (Zorrilla) antes de escupirle (Portillo). No será fácil olvidar este impresionante Don Juan que aquí hemos disfrutado cuando comienza la primavera y que hace parecer tan lejanos los Tenorios de noviembre.

sábado, 14 de marzo de 2015

Haz clic aquí

Texto y dirección: José Padilla.
Producción: Centro Dramático Nacional.
con Pablo Béjar, Inma Cuevas, Gustavo Galindo, Nerea Moreno y Ana Vayón.

14 de marzo de 2015. Centro Niemeyer (Club), Avilés. 70’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer.


Una pareja conversa en la madrugada. Él es abogado y estudia francés. Ella es periodista y quiere tener un hijo. De repente se oye un ruido en la calle. Están pegando duramente a un chico. Él lo graba con su móvil. También a esa chica que lo golpea en la cabeza con un tacón dorado. El abogado baja a la calle para ofrecer ayuda al chico. Le dice que lo ha grabado todo. Pero el chico no quiere hacer nada. Él piensa que las cosas no pueden quedar así y pone el video en Internet para que la gente identifique a los agresores y el linchamiento no quede impune. Eso desata otro. El que sufre la menor a la que muchos identifican como la chica del tacón dorado.

La justicia no es lo mismo que el sistema judicial. Y los individuos también somos responsables de hacer prevalecer la primera. Partiendo de un caso real, Haz clic aquí explora algunas consecuencias de esas dos afirmaciones. Especialmente en un mundo en el que las cámaras de los móviles y las redes sociales generan la ilusión de la omnisciencia desde el anonimato. En el dossier de la obra José Padilla explica que su intención es mostrar que la verdad nunca se plantea por un solo envés. Y lo consigue al recordarnos que no somos más buenos por detestar a los malos y que es peligroso creer que las intenciones justifican los actos. La agilidad del montaje (planteado como puzle que va componiendo y recomponiendo la información sobre los distintos nodos de esta historia reticular) y la versatilidad de esos cinco actores para desdoblarse en muchos más y mostrarlos en sus entornos (en la oficina del abogado, en el periódico de su novia, dentro y fuera de la discoteca, en la casa de la menor, en los coqueteos de su madre con el ibicenco...) son las bazas principales de una obra con momentos corales estupendos como los parloteos virales en la red o los de las adolescentes en la discoteca. Haz clic aquí nos llega a Avilés desde la Sala de la Princesa del Teatro María Guerrero donde fue bien acogida en los dos últimos otoños. Así que siguen aumentando los aliados madrileños de este Off-Niemeyer. Y seguirán siendo más con los montajes que vendrán en los próximos meses. Entre ellos Sé de un lugar, la estupenda obra de Iván Morales que vimos en la Sala Cuarta Pared en abril del año pasado.