viernes, 23 de enero de 2026

Mihura. El último comediógrafo

Autoría: Adrián Perea. Dirección: Beatriz Jaén.
una producción Nave 10 Matadero y Entrecajas Producciones Teatrales.
con David Castillo, Paloma Córdoba, Esperanza Elipe, Esther Isla, Rulo Pardo, Kevin de la Rosa y Álvaro Siankope.


23 de enero de 2026. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 125 aprox. 

La pasión primeriza del Miguel joven desde el descreimiento del Mihura maduro. Ambos separados por el estreno de Tres sombreros de copa, esa obra que primero fue olvidada y luego se convirtió en un clásico del bachillerato. 

Adrián Perea y Beatriz Jaen han querido recuperar a Miguel ofreciéndonos un Mihura. Por eso las atmósferas de la obra son tan lúdicas como surrealistas. El maestro de ceremonias es el comediógrafo maduro y con él contemplamos a aquel joven apasionado por la farándula y por aquella bailarina. El diálogo con Tres sombreros de copa funciona muy bien en ese segundo tramo en el que asistimos como entre cajas al estreno de la obra. Y al final será el propio Perea (o quizá Adrián) quien confronte con Miguel (o quizá con Mihura) sobre el sentido de lo que hemos visto. La apuesta por desdoblar al comediógrafo en dos momentos de su vida y hacer que su voz sea la que nos guíe, hace que algunas escenas parezcan solo ilustración de lo apuntado. Aunque una ilustración bien planteada por Beatriz Jaen y ejecutada con mucho brío por un elenco afinadísimo. Bienvenida sea, por tanto, esta reivindicación de un autor que anticipó modos de hacer que fueron más apreciados cuando formaron parte del teatro del absurdo. En un país que sube a los altares a Billy Wilder, pero apenas tiene capillas para los  Mihuras, los Jardieles o los Gómez de la Serna, bienvenidas sean obras como esta. Mejor que vuelvan de este modo a los escenarios y no sigan acumulando polvo en los exámenes del bachillerato.
 

sábado, 17 de enero de 2026

La secuencia

Adaptación y Dirección: Borja López Collado. de la película Jusqu'ici, tout va, de Francesc Cuéllar
Producción: Triangle Teatre.
con María Almudéver y Borja López Collado


17 de enero de 2026. Centro Niemeyer (club), Avilés. 60’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer.

Sin apenas tiempo para terminar las tres últimas tomas de la mañana, el director de una película recibe la visita de la actriz protagonista. Ella no rueda hasta mañana, pero viene a comunicarle que no hará la escena del desnudo que tenían prevista para la semana siguiente. Será una confrontación radical sobre lo que significa la honestidad en el arte y en las relaciones personales. Y sobre la dificultad de deslindar los límites entre el compromiso y la libertad.
 
El resumen es el de la reseña que hice sobre Jusqu’ici, tout va, la magnífica película en que se basa esta obra. Borja López Collado (que, como Francesc Cuellar en la película, dirige e interpreta esta propuesta) solo cambia aquí el motivo de la presión temporal que condiciona el encuentro de la actriz y el director. Hay también alguna diferencia en el epílogo, pero, en general, La secuencia mantiene el texto y el tono de la confrontación entre una actriz y un director, entre una amiga y un amigo o, simplemente, entre un hombre y una mujer, que hacía tan extraordinaria aquella película. Jusqu’ici, tout va era prácticamente una obra de teatro que bien podría haberse hecho en tiempo real (no hay un único plano secuencia, pero aquel intenso encuentro de Lola Marceli y Francesc Cuéllar parecía filmado de manera continua sin más montaje que la unión de las tomas de las distintas cámaras). La secuencia lleva, por tanto, al escenario (a su entorno natural) esta confrontación que es mucho más que la desavenencia, protesta o negativa de una actriz a interpretar desnuda una escena. Es una impugnación radical a las trampas de la creación artística. Las que tienden allí las palabras ("hecho con honestidad", "desde un lugar", "se trata de un viaje", "hemos transitado"...), las que sufren los intérpretes cuando se entregan a sus personajes y las que afectan a los directores en la tensión entre la sinceridad y el reconocimiento. En esa actriz y ese director pesan, además, sus trayectorias. La que inició un padre, el de ella, que impulsó una pasión infantil y la que sigue condicionada por la memoria de otro padre, el de él, que todavía orienta sus afanes. La disputa entre la actriz y el director será primero áspera y luego catártica. Y tendrá una hondura que hace muy valiosa la hora que dura la obra y también la película. Las dos se mueven en circuitos periféricos y (¿por tanto?) sinceramente honestos como este off del Niemeyer o el Atlàntida Film Fest y Filmin. Así que ojalá que quienes vean esta obra busquen la película y quienes ya hayan visto aquella sepan que la obra está en cartel y merecería llegar a sus teatros. Hay muchos dípticos perfectos que se deberían programar juntos en las salas de cine (ahora mismo, Al final de la escapada, de Godard, y Nouvelle Vague, de Linklater -en ese orden-). Pero en ocasiones también puede haber algunos entre las programaciones de las salas de cine y las de los teatros con vecindades tan propicias (que no comparaciones) como las que plantean esta obra y aquella película. En cualquier orden. 

Un monstruo viene a verme

Basada en la novela de Patrick Ness. Dirección: José Luis Arellano García.
Un proyecto de La Joven Compañía.
con Elisa Hipólito, Eduardo Aguirre, Cristina Bertol y otros.


16 de enero de 2026. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90 aprox.


Connor no puede asumir que su madre va a morir. La mala relación con su abuela, la lejanía de su padre y las presiones que sufre en la escuela harán que solo encuentre consuelo en un monstruo. El que se le aparece a medianoche para contarle historias imaginarias. Y para que él pueda enfrentarse a la verdadera.

La historia es la misma que la que adaptó Juan Antonio Bayona para la estupenda película con que cerró su trilogía sobre el amor maternofilial. Sin embargo, ya ha pasado tiempo suficiente para que esta nueva propuesta de La Joven no necesite ser comparada con aquella. Sobre todo, porque su público natural son precisamente los adolescentes de ahora que difícilmente habrán visto la película. La función de esta mañana fue para ellos, pero la de esta tarde también ha sido muy bien recibida por el público adulto. El teatro con propósitos edificantes siempre tiene el riesgo de cebarse en los resortes, de resultar lacrimógeno o de caer en lo obvio. Aquí el peligro es aún mayor al tratar temas tan propicios para el tópico como el acoso escolar, la enfermedad o la preparación para el duelo. Sin embargo, la obra ha salido muy bien parada de todos esos riesgos. Para lograrlo se ha sabido dar el adecuado tono poético a las tres historias que relata el monstruo y hacer más intensa la cuarta, que será la de verdad. Además de tener una puesta en escena sobria y poderosa, Un monstruo viene a verme cuenta con un elenco polivalente capaz de llevar al límite todas las situaciones sin traspasar nunca la sutil linea que separa la emoción de la impostura. Todos están impecables y muy conjuntados, pero hay que destacar el magnífico trabajo de Elisa Hipólito en el papel de ese niño que está dejando de serlo y que se las tiene que ver con la lección existencial de ese monstruo inaceptable que es la enfermedad de su madre. Son circunstancias muy difíciles que le obligan a aceptar sentimientos enfrentados contando únicamente con la ayuda de ese otro mostruo que viene a verle. El de la verdad.

viernes, 9 de enero de 2026

Música para Hitler

de Juan Carlos Rubio y Yolanda García Serrano sobre la figura de Pau Casals. Dirección: Juan Carlos Rubio.
Producción: TalyCual.
con Carlos Hipólito, Kiti Mánver, Dani Muriel y Marta Velilla.


9 de enero de 2026. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 80 aprox. 

En 1943 Pau Casals vivía con su mujer y su sobrina en Prades, un pueblo de los Pirineos orientales desde el que ayudaba a los exiliados españoles que fueron tan mal tratados por Francia. Un día recibió la visita de un teniente nazi, aficionado a la música y devoto de Bach, para que participara en un concierto ante Hitler. Coherente con sus ideas, Pau Casals se negó.
 
Una tarde y una noche difíciles para Pau Casals y su familia. En esas horas habrían tenido lugar las dos visitas de ese teniente melómano al que Casals acaba dando una lección de música y de ética. La puesta en escena es sencilla y los diálogos están muy bien trabados. Dos estructuras móviles semicirculares muestran u ocultan la intimidad familiar y ayudan a recrear cómo pudo ser aquel gesto heroico de un hombre que fue un músico excelso y un pacifista íntegro. La compenetración entre Carlos Hipótilo y Kiti Manver es perfecta para representar la que pudo unir a esa  pareja madura en aquellos tiempos terribles en los que la guerra parecía contagiosa e interminable. Dani Muriel y Marta Velilla los acompañan muy bien en esta recreación que resulta especialmente necesaria en estos momentos amnésicos y sonámbulos en que muchos ignoran lo que pasó en las playas de Argelès y no saben que Pau Casals, además de un gran músico, fue siempre un activista de la paz. Ahora que la fuerza de la razón parece debilitarse por la cobardía de algunos ante la fuerza bruta de un energúmeno y en algunos centros educativos se invita a los militares a izar banderas en los patios y las administraciones educativas difunden concursos militares en los que se premia el conocimiento de las hazañas bélicas, es aún más urgente oponerse al aserto de Vegecio y pensar contra la guerra. Pau Casals lo hizo toda su vida y fue valiente cuando lo fácil era justificarse con ese "todos lo hacen" con el que Leni Riefenstahl explicaba a posteriori su colaboración con el nazismo. Por eso conviene recordar la coherencia de un hombre que no quiso refugiarse en la comodidad del "es lo que hay".
 

sábado, 20 de diciembre de 2025

Monstruas

idea original de Jango Edwards. Dirección: Mila Von Chobial.
Producción: Anemisko.
con
 Cristi Garbo y Vikisua.

20 de diciembre de 2025. Teatre La Gleva, Barcelona. 70’ aprox. (catalán)

Nosferata es una vampira exasperada. Por la escasez de sangre inocente (hay demasiada sangre corrupta) y por la creciente digitalización que todo lo banaliza (hasta el miedo al vampirismo). Con ella vive 
Frau Lichtenstein, una sirvienta esclavizada que querría ser vampira.
 
Volvemos al teatre La Gleva y nos encontrarnos con estas monstruas que indudablemente lo son. El de Anemisko es teatro sin tregua a cargo esta noche de Cristi Garbo y Vikisua. Ya digo,  unas verdaderas monstruas de la interpetación. Ellas solo tienen un problema: nuestra incapacidad para no perdernos ninguno de sus gestos. Y es que la Nosferata nos abduce, pero las miradas y los ademanes de su sirvienta merecerían que pudiéramos concentrarnos todo el tiempo y a la vez en los rostros de las dos. Monstruas es un divertimento inclasificable. Mete miedo, pero no por su terrorífica temática sino en el otro sentido (asturiano) de la expresión: su impresionante calidad. Todo son momentos impagables: los interminables e hilarantes gritos recíprocos al comienzo de la obra, los instantes musicales de la diva Nosferata con el acompañamiento al piano imaginario de su virtuosa sirvienta, las roturas de la cuarta pared para leer la mente del público, las salidas en busca de sangre fresca en encuentros de jóvenes cristianos y hasta las cualidades ilusionistas que también despliega Nosferata. Así que Monstruas es una delicia en formato mínimo con virtudes máximas. Apta para todos los públicos (excepto quizá el infantil), merecería tener mucho éxito en teatros grandes y, sobre todo, en los pequeños. Porque es en estos donde se consigue la intimidad perfecta entre estas vampiras de la escena y un público que no necesita sustos, sangre ni obviedades para disfrutar.  
 

miércoles, 17 de diciembre de 2025

El buen marido (Ostrogodia)

Autoría y dirección: PIlar G. Almansa.
Una producción de Teatro del Cuervo y Territorio Violeta.
con
Rosa Merás y Sergio Gayol.


17 de diciembre de 2025. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90' aprox. Ciclo "Hecho en Asturias". Estreno absoluto.

Desde Ostrogodia, un lejano planeta de cultura acendradamente machista, nos observan con interés. Tanto, que envían a la Tierra a Teodogonda, una alienígena que tiene el encargo de observar nuestras formas de vida desde el punto de vista de una terrícula inmersionada. La elegida será una policía que acaba de recibir su primer encargo desde hace diez años: investigar quién ha dejado unas chuches azucaradas en las cercanías de un colegio. Y es que en la Tierra todos viven felices y cada marido es un cielo para su mujer. De hecho, todos los años se celebra el día de la Evaporación, en el que se conmemora la gran revolución feminista que hizo de nuestro planeta un paraíso de igualdad y convivencia.  

Son catorce los personajes que Rosa Merás y Sergio Gayol interpretan con solvencia. Y así, la cosa se complica para nosotros que contemplamos ese mundo utópico (el nuestro, tras la primera Evaporación) desde el punto de vista de esa extraterrestre que nos envidia desde su mundo distópico. El buen marido es una propuesta desenfadada y llena de vericuetos. Sorprende porque no nos pone ante el espejo del machismo del pasado o del presente, sino ante lo que podría ser un mundo que ya lo hubiera superado y quizá luego vuelva a encontrarse amenazado. Y es que esa gran invasión que, sin quererlo, Teopdogonda nos está preparando, podría ser la que se avecina de la mano de esos terrícolas a que tanto disfrutan con las chaquetas que aprietan, los aranceles que oprimen (la RAE dixit) y las motosierras que arrancan.

viernes, 12 de diciembre de 2025

Los cuernos de don Friolera

de Ramón María del Valle-Inclán. Dirección y adaptación: Ainhoa Amestoy.
una producción de la Comunidad de Madrid para Teatros del Canal.
con Roberto Enríquez, Nacho Fresneda, Lidia Otón, Ester Bellver, Miguel Cubero, Pablo Rivero Madriñán, José Bustos e Iballa Rodríguez.


12 de diciembre de 2025. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 120 aprox. 

Al teniente Friolera le llega una nota que le advierte de sus cuernos. Con lo bien que estaba y lo poco que le faltaba para jubilarse, le toca poner a salvo su honra como militar español. Así que tendría que matar a su mujer.
 
El texto es un textazo. Entonces y ahora. Y no solo por meterse en los jardines del adulterio y la honra, del qué dirán y los bulos o del patetismo inherente a lo militar. También por apostar por la centralidad de las acotaciones en la representación, por ajustar cuentas en los subtextos, y sobre todo, por la lúcida acidez de unos metatextos que son lecciones sobre crítica literaria, filosofía de las artes escénicas y, de regalo, sobre el problema de lo español. En el propio texto se señala que es en la representación donde se muestra su verdadera semántica. Y lo sabe y cumple con creces Ainhoa Amestoy en su trabajo de adaptación y dirección de una obra que cuenta con un elenco soberbio. Los intérpretes están magníficos en conjunto y también cada uno (impresiona ver a Roberto Enríquez protagonizando esta obra cuando hace solo dos semanas que lo tuvimos en el Palacio Valdés estrenando Las amistades peligrosas). Pero la maravilla a la que hemos asistido esta noche no está solo en el texto, en la adaptación y en las interpretaciones. También en una puesta en escena perfecta con un impresionante esqueleto metálico de tres lados, hecho de cuadrantes, en el que se abren y cierran ventanas y puertas, arriba y abajo. Sin nada en medio ni paredes que oculten los tránsitos de unos personajes que continuamente entran y salen, suben y bajan, se consigue evocar los paisajes que necesitan las figuras de esta obra. Y es que ese escenario mínimalista, que tiene aspecto de jaula abierta o de colmena, nos ha hecho ver un patio de corrala, un patio de armas, una plaza de pueblo o, simplemente, un espacio vacío desde el que parecía que también Valle-Inclán nos hablaba. La historia no puede ser más clásica, popular, vanguardista, corrosiva e intencionada. Pero, además de las distintas capas que revelan las acotaciones (tan explícitas como ese esqueleto escénico), en la propuesta de Ainhoa Amestoy se combinan de forma perfecta el bululú con acólito, las marionetas a dos escalas, la (dia)lógica cuartelera, los cantares de ciego, el histrionismo de los cómicos de la legua y la hondura gamberra de un existencialismo hispánico que nos hace sentirnos coetáneos de aquellos otros años veinte. Ante dramaturgos y teatreros así, si no fuera porque don Ramón María se enfadaría, casi apetece expresar cierto orgullo nacional. 
 

viernes, 5 de diciembre de 2025

Muerde

Dirección y dramaturgia: Francisco Lumerman.
Producción: Timbre 4.
con Luciano Cáceres


5 de diciembre de 2025. Centro Niemeyer (club), Avilés. 55’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer.

René pasa mucho tiempo sin hablar. Y ahora lo hace para contarnos cómo ha sido su vida. La de un perro que no reacciona, como le decía su padre. La de un carpintero para el que los límites de su mundo son los de su taller. La de un hombre que aprendió a culiar con la mujer del grandote. Y finalmente la de un ser condenado al silencio. 
 
Hay monólogos de texto, monólogos de atmósferas y monólogos de expresión. Muerde es las tres cosas en grado superlativo y quizá por eso nos muerde el alma. Muerde ese soliloquio sincopado de un ser desvalido y habla intermitente al que se le transparentan los pensamientos. Muerde esa vida confinada que recuerda a la de otros infelices inolvidables como el Pacífico de Las guerras de nuestros antepasados o el Azarías de Los santos inocentes. A estos Delibes les dio unas vidas rurales en tierras castellanas y extremeñas. Francisco Lumerman y Luciano Cáceres obran el milagro de un René que uno esperaría porteño, pero que parece habitar en el Comala de Rulfo. Del primero ya supimos que era un dramaturgo y director magnífico cuando vimos El amor es un bien en aquellos tiempos confinados en que La Abadía y Timbre 4 trajeron a nuestras casas la cuarta pared de sus escenarios. A Luciano Cáceres es la primera vez que lo vemos y nos ha dejado fascinados poniendo voz, cadencia, piel, mirada y gesto a ese René que inspira tanta ternura como aquellos personajes de Delibes. Muerde cierra en nuestro off del Niemeyer una gira española que solo ha pasado antes por Barcelona y Madrid. Algo que debería llenarnos de orgullo al disfrutar de una programación escénica sin parangón fuera de esas ciudades. Así que, esperando que vuelvan pronto por aquí, les deseamos lo mejor a Francisco y a Luciano. Como apuntaba en la reseña de Tebas Land, quizá haya que ir pensando en habilitar en Avilés una conexión continua y estable entre nuestros escenarios y pantallas con los Timbres 4 y las salas Gaumont de Buenos Aires. En estos tiempos mileicos que asedian al INCAA y a los teatreros argentinos son más necesarios que nunca esos túneles secretos que conectan los espacios culturales de allá y acá.
 

viernes, 28 de noviembre de 2025

Las amistades peligrosas

Autoría: Christopher Hampton. Adaptación de la novela Las relaciones peligrosas de Pierre Choderlos de Laclos. Dirección: David Serrano.
Producciones Come y Calla.
con Pilar Castro, Roberto Enríquez, Ángela Cremonte, Carmen Balagué
, Ivan Lapadula y Lucía Caraballo.


28 de noviembre de 2025. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 135' aprox (con intermedio). Estreno absoluto

La complicidad en los desafíos entre la marquesa de Merteuil  y el vizconde de Valmont tiene como víctimas a Madame de Tourvel y a Cecile, una mujer casada y una virgen que caen rendidas ante ese depravado seductor.
 
El resumen es el mismo que el de Las amistades peligrosas que vimos hace once años. Sin embargo, la propuesta de David Serrano no tiene nada que ver con la de Darío Facal. En aquella, Carmen Conesa lideraba un elenco que también actuaba como conjunto de rock. Aquí Pilar Castro y Roberto Enríquez encarnan a esos pérfidos demiurgos de la pasión en una propuesta muy naturalista en el texto y casi abstracta en lo formal. En medio del escenario hay poco más que un podio cuadrado que sirve de tálamo o banco para las celadas del perverso seductor. En lo alto unos grandes espejos fracturados reflejan un escenario intensamente rojo a la manera en que lo hacen los de las esquinas del auditorio de nuestra Casa de la Cultura o los rojos cenitales del edificio madrileño de Jean Nouvel. Apenas una leve música acompaña los diálogos en unas escenas que se encabalgan con transiciones que no lo parecen por la presencia casi continua de los intérpretes y suavemente intermitente de los personajes. Todo ello hace que uno acabe especulando sobre la actualidad de aquellos usos amorosos dieciochescos, mayormente cinegéticos, y sobre si estamos ante una celebración de que ciertos machismos pretéritos hayan sido felizmente superados o se trata más bien de una reivindicación retrofeminista de que en la cúspide de la depradación también podría estar una mujer.  

sábado, 22 de noviembre de 2025

1936

Texto: Albert Boronat, Juan Cavestany, Andrés Lima y Juan Mayorga. Dramaturgia: Albert Boronat y Andrés Lima. Dirección: Andrés Lima
una producción del Centro Dramático Nacional.
con Mamen Camacho, Cristina Arias, Antonio Durán “Morris”, María Morales, Paco Ochoa, Guillermo Toledo y Juan Vinuesa.


22 de noviembre de 2025. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 255 aprox. (con dos descansos de 10

El shock de 1936. El del golpe de Estado que se estuvo preparando desde 1931. El que dio lugar a una guerra que duró tres años. Aquella que, por la Gracia de Dios, impuso una dictadura que terminó hace ahora medio siglo con la muerte del pequeño generalísimo. 

Una obra magna. Tras el Shock 1 y el Shock 2, Andrés Lima (con Albert Boronat, Juan Cavestany y Juan Mayorga) lo ha vuelto a hacer. Son cuatro horas y cuarto que pasan en un suspiro. Es teatro total y coral en el que veinticinco intérpretes muestran qué es una guerra y nos enseñan cómo fue y qué supuso la de 1936. Tres cuartas partes son jóvenes que hacen mucho más que cantar y figurar. El resto se desdoblan para encarnar a seres abyectos (los generales, los falangistas, los que prepararon "lo otro"...), a políticos decentes (Azaña, Clara Campoamor...) y a las víctimas de aquella tragedia cuyos ecos aún resuenan en estos tiempos convulsos. 1936 es teatro mayúsculo. Por la forma y por el fondo. La forma nos hace sentir dentro de la obra con tres pantallas y tres gradas en el escenario que hacen que todos tengamos a una parte del público enfrente. En medio contemplamos momentos terribles de aquella tragedia (las brutalidades de Yagüe en Badajoz, la desbandá, el asedio de Bilbao, el bombardeo de Guernica...), escuchamos los discursos incalificables de quienes la detonaron y asistimos a las decisiones malignas de Franco que la prolongaron sádicamente. Como sucede con el Guernica, 1936 impresiona en conjunto y también en cada parte. Es un relato revelador de un momento crucial de la historia de España. Y también reparador, porque pocas veces un escenario ejemplifica tan claramente las virtudes catárticas del teatro. Es un documento necesario que habría emocionado a quienes tanto sufrieron y callaron y tantas veces nos advirtieron del riesgo de significarse. En el encuentro del jueves (20 de noviembre), Albert Boronat, Juan Cavestany y Andrés Lima nos comentaron el proceso creativo que, desde la documentación a los ensayos, ha ido dando forma a esta gran obra que, además de formativa, catártica y reparadora, es también poética. Lo es en ese impresionante duelo a garrotazos entre dos contendientes intemporales o ese final en el que, desde el abismo del olvido (como en el libro de Paco Roca), parecen emerger de debajo de una gran bandera republicana aquellos que siguen demandando su sitio en los cementerios y en la historia de España.

sábado, 8 de noviembre de 2025

Los yugoslavos

Autoría y dirección: Juan Mayorga.
Producción: Teatro de la Abadía.
con Luis Bermejo, Javier Gutiérrez, Natalia Hernández y Alba Planas
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8 de noviembre de 2025. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90' aprox.

Antes de que Gerardo pague y se vaya de bar, Martín le felicita por la manera en que ha reconfortado a un hombre. También le cuenta que cuando cierra el bar y vuelve a su casa no es capaz de sacar a su mujer de la tristeza. Se llama Ángela y Martín le pide a Gerardo que hable con ella. Al principio él se niega, pero luego sigue a esa mujer que a veces sale para buscar un lugar señalado en un mapa. Quizá sea un bar y podría llamarse Los yugoslavos, un sitio en el que los hombres juegan en serio mientras las mujeres bailan. 

Masculino, con espacios definidos y lleno de palabras. Así es para Martín el territorio de su bar. El mapa de Ángela es enigmático, propicio para la desazón que la hace sentirse extranjera en su hogar. Gerardo y su hija Cris harán de puente entre los dos. Los yugoslavos es hiperrealista y elusiva. Con un espacio escénico que hace abstractamente continuos el bar y el hogar. Pero, como casi siempre en el teatro de Mayorga,  son las grietas que se van abriendo lo que interesa de verdad. Algunas conectan expresamente con otras obras suyas: como los mapas de El cartógrafo, aquellas gafas intensamente azules, los nombres ficticios en los buzones de Maria Luisa o las jaulas de los animales en La  gran cacería que ayer volvíamos a ver aquí. Igual que le sucedía al propio Mayorga como  viajero insomne de ese barco triple (o cuádruple), en Los yugoslavos hay efectos singulares entre los personajes y los intérpretes. Como el sosiego de Luis Bermejo haciendo de Gerardo, la bondad de Javier Gutiérrez haciendo de camarero capaz de percibir la bondad, los contrapuntos de la joven Alba Planas dislocando a ese padre o la intensa dualidad de Natalia Hernández en el papel de mujer presente y silente con un poderoso monólogo final  que me ha recordado a los de otros personajes femeninos de Wajdi Mouawad. En Los Yugoslavos, y en buena parte del teatro de Mayorga, se entreveran personajes cercanos, que buscan y no encuentran, con evocaciones de territorios añorados o perdidos por catástrofes y guerras. Y en esa grieta entre el nosotros particular y el nosotros universal cobran sentido las referencias a los exilios yugoslavos o a esa franja entre las dos Coreas en la que los pájaros se posan sobre las minas. Así, cuando al final Gerardo se dirige a nosotros y, como buen camarero, nos pregunta ¿qué va a ser? nos quedamos dudando entre lo que querríamos pedir y lo que deberíamos ser.   
 

viernes, 24 de octubre de 2025

El hijo de la cómica

de "El tiempo amarillo 1921-1943" de Fernando Fernán Gómez. Adaptación y dirección: José Sacristán.
Producción: Pentación.
con José Sacristán
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24 de octubre de 2025. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90' aprox. Estreno absoluto.

Al hijo de la cómica lo nacieron en Lima (y en Buenos Aires) en 1921. Lo crió mayormente su abuela porque su madre pasaba mucho tiempo haciendo bolos por los teatros. De eso tratan estas evocaciones, de una infancia y una juventud en las que recibió el cariño infinito de una abuela "liberala" y el aliento de una madre intermitente empeñada en que aquel niño pelirrojo y larguirucho llegará a ser alguien. Y vaya si llegó. Fue Fernando Fernán-Gómez, el actor, director y escritor que recogió aquel tiempo amarillo en unas memorias que lo son también de un país. Ahora las comparte con nosotros un amigo suyo. Otro cómico español que también dirige e interpreta. Mejor dicho, encarna, porque en el escenario están los dos, el hijo de la cómica y nada menos que José Sacristán.
 
A cuerpo limpio. Igual que hizo con Miguel Delibes y con Antonio Machado. Convirtiendo la interpretación en presencia. La de Fernando Fernán-Gómez, la abuela costurera, la madre cómica y algunos más. José Sacristán lo consigue sin ninguna impostura. Haciendo del gesto un esbozo certero que deja el protagonismo a la voz y la palabra. Y qué voz y qué palabra. Las de un Sacristán imponente y un Fernán-Gomez memorable. Aunque no hubieran existido la cómica, el niño, ni aquella abuela buena, lo que hoy ha pasado en el Palacio Valdés seguiría siendo un milagro que sucede en un espacio escénico que no está ni vacío ni ocupado. Y es que Sacristán ha creado el lugar y la atmósfera especialmente propicios para la evocación. Así, con solo sentarse en una silla o señalar un cuarto con bombilla y tragaluz, nos hace ver a aquella abuela que zurce y habla con su nieto. Hay también, a veces, imágenes en blanco y negro de las alegrías republicanas, de las penurias tras la guerra y del afán de un joven por llegar a convertirse en ese hombre mayor y sabio que en la última fotografía nos mira a todo color. En el cine y en el teatro nos ha conmovido muchas veces José Sacristán, pero sus monólogos en Señora de rojo sobre fondo grisCaminando con Antonio Machado  y ahora El hijo de la cómica pasarán a la gran historia de nuestro teatro. Son obras que animan a volver a leer a Delibes, a Machado o esas memorias en las que se inspira esta magnífica obra. O a ver Los días azules, la película de Laura Hojman sobre Machado, o La silla de Fernando, de David Trueba, en la que aquel grandísimo actor también se sinceraba. O El mundo sigue, aquella joya que Fernán-Gomez dirigió e interpretó hace más de sesenta años y que, aunque menos conocida, es uno de los mejores clásicos del cine español. Con este estreno se confirma, una vez más, que en Avilés tenemos una programación teatral exquisita que en ocasiones sirve de faro para disfrutar también de otras artes. Como hoy con la vida y la obra de Fernando Fernán Gómez. Seguro que el hijo de la cómica estaría muy feliz con lo que ha hecho esta noche su buen amigo en el Palacio Valdés. 

viernes, 17 de octubre de 2025

Yo solo quiero irme a Francia

Autoría y dirección: Elisabeth Larena.
Una producción: Contraproducións.
con María Galiana, Alicia Armenteros Nieve de Medina y Ledicia Sola
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17 de octubre de 2025. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 80' aprox. Estreno absoluto.

Pilar nos recibe al comienzo, pero está muerta. Además de  su nieta  Leo, a su velatorio llega también Inés, otra joven a la que la abuela deja en su testamento la mitad de la casa. En realidad se la dejaba a su hija, la madre de Leo y de Inés, dos hermanas que no sabían nada la una de la otra. Ella también aparece en el velatorio. Mejor dicho se aparece, porque también está muerta.  
 
Estrenamos la temporada teatral con un primer estreno sobre los enigmas familiares de tres generaciones de  mujeres. Las jóvenes están muy vivas, pero saben poco de su pasado. Las otras dos están muertas y tienen cosas que reprocharse. Sobre todo, esa abuela rezongona que perteneció a la sección femenina siendo lesbiana. La idea de poner a un finado en medio del escenario puede dar mucho juego en el teatro (pienso en La voluntad de creer, de Pablo Messiez, o en Amistad, de Juan Mayorga). Aquí sirve para que los espectros de la abuela y la madre apostillen los diálogos entre las nietas y desentrañen algunas cosas que ellas no saben. La obra se sitúa entre la comedia tierna que hace sonreír al público y las truculencias que separaron en el pasado a madres e hijas y ahora podrían unir a las hermanas. Una pizca de memoria histórica (cronológicamente excesiva: la abuela se ha muerto ahora, pero recuerda bien la Guerra Civil) y algún tópico más cercano (el guiño a la salida póstuma del armario de una mujer que había llevado chaqueta azul) completan una historia que, en gran medida, se apoya en la presencia, espectral pero muy viva, del personaje de María Galiana. Desde el patio de butacas su papel recuerda más al de aquella abuela televisiva que al que bordó en La reina de la belleza de Leenane, la magnífica obra de Martin McDonagh que Juan Echanove estrenó aquí el año pasado.

viernes, 10 de octubre de 2025

Tebas Land

Texto: Sergio Blanco. Dirección: Corina Fiorillo.
Producción: Timbre 4.
con Lautaro Perotti y Gerardo Otero


10 de octubre de 2025. Centro Niemeyer (club), Avilés. 90’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer.

Un dramaturgo quiere hacer una obra en torno al parricidio. Su primera idea es que la protagonice Martín, un recluso que ha sido condenado por ese delito. Los dos tienen varios encuentros en la cárcel para prepararla. Sin embargo, las autoridades no permitirán que Martín salga de allí para ir al teatro. Así que también veremos los encuentros del autor con el actor que interpretará su papel. 
 
En la reseña de Próximo hablaba de las conexiones entre algunas salas de teatro. Por ejemplo, entre esta y Timbre 4 en Buenos Aires. Lautaro Perotti protagonizaba allí por las mismas fechas las dos obras: Próximo y esta. Opté por ver aquella porque unas semanas después Israel Elejalde iba a estrenar Tebas Land en el Palacio Valdés. Ocho años más tarde la versión porteña de la obra llega a nuestro off del Niemeyer. Así que, ya digo, existen pasajes secretos que conectan algunos teatros al margen del espacio y el tiempo. Como si estuviera de nuevo en Buenos Aires, vuelvo a comprobar la diáfana complejidad y las infinitas sugerencias del texto de Sergio Blanco. Una joya en la que se dan cita las diversas capas de la autoría (quien escribe una obra, quien la dirige y quien nos muestra el proceso creativo de los dos) y de la interpretación (el que está en una cárcel, el actor que se enfrenta a ese reto y la representación que este hace de aquel). Y luego están Sófocles, Edipo y nosotros. Todos entreverados por Sergio Blanco, Corina Fiorillo y Lautaro Perotti que son los jefes de todo esto. Y, por supuesto, también está Gerardo Otero que es uno y trino a la vez. Casi no sale de la escena y consigue componer de manera soberbia al joven parricida que cumple condena, al actor que lo ha de encarnar en un teatro y también la propia interpretación que este hace de aquel. Tebas Land  es un ensayo performativo sobre el teatro (en esto también hay pasajes secretos que lo conectan con el Ensayo de Pascal Rambert), pero también una conmovedora reivindicación de la compasión y la ternura. Y es que Sergio Blanco reinterpreta el clásico de Sófocles sobre la relación paterno-filial de una manera magistral. Con su propuesta compondría un sugerente díptico (otro pasaje secreto) con Casting Lear aquella singular propuesta con la que Andrea Jimenez dialogaba hace poco con Shakespeare. Así que esta noche hemos asistido a una celebración de ese entretejimiento mayúsculo que es el teatro. Una verdadera symploké platónica capaz de conectar textos, autores, intérpretes, personajes y escenarios consiguiendo que la más hermosa complejidad resulte diáfana y cautivadora para el espectador.

miércoles, 8 de octubre de 2025

Aburrimiento vocacional

Texto y dirección: Patri Caso.
Una producción: de Caso Villar.
con
Laura Ubach.


8 de octubre de 2025. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90' aprox. Ciclo "Hecho en Asturias".

Hay una joven en el escenario. Se sorprende de que la miremos. Ella quiere estar sola y sin que la molesten, pero poco a poco nos cuenta y nos muestra cómo es su vida. Su astenia vocacional, su incomunicación con los padres, su relación con una amiga y el exasperante aburrimiento existencial que preside su vida  
 
El comienzo, con la cuarta pared abierta y provocadora desde antes de que llegue la hora y se apaguen las luces, recuerda un poco al de aquellos magníficos Errantes que vimos en julio en el Corral de Comedias de Almagro. Aquí Laura Ubach está sola y solo tiene dos sillas para hacernos sentir el tedio de su vida. El suyo es un monólogo intenso y exigente por lo mucho que dice y lo mucho que transmite sobre lo que su personaje sufre. Es verdad que la desesperación generacional suele tener mucho de egocéntrico y doliente. Y en eso los de la Zeta no se diferenciarán mucho de los de las anteriores ni de las que les seguirán. Pero, como acertadamente señala Oriol Bartomeus en su libro El peso del tiempo, el concepto de las generaciones es bastante borroso. Solo tomado como escala para entender el ritmo del cambio histórico (como hace Mariano Fernández Enguita cuando distingue épocas de cambio suprageneracional, intergeneracional e intrageneracional) resulta fértil y pregnante. Patri Caso hace aquí una reivindicación del derecho a la queja y Laura Ubach lo ejerce con solvencia en femenino muy singular. Sin embargo, esa tristeza, ni siquiera burocrática (qué buena noticia el Premio Nacional de Ensayo para Remedios Zafra por El informe), es especialmente desoladora cuando se piensa que el ombligo del mundo está en Madrid y que los problemas de la vivienda se definen por la manera en que allí llegaría a parecer un lujo habitarla "con derecho a cocina", como tuvieron que hacer los abuelos de la generación Zeta (Ana Iris Simón podría ponerse bastante nostálgica con eso). Lo cierto es que Aburrimiento Vocacional ha sido intensa, por momentos exasperante, pero nos propone un buen tema para el debate.