viernes, 11 de junio de 2021

Sueños y visiones de Rodrigo Rato

de Roberto Martín Maiztegui y Pablo Remón. Dirección: Raquel Alarcón
Producción: Buxman Producciones.
con Juan Ceacero y Javier Lara.

11 de junio de 2021. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 75 aprox. Ciclo Off-Niemeyer.

Un buen repaso a la vida de Rodrigo Rato. Desde su adolescencia de familia bien asturiana hasta su jubilación política en la cárcel. Lo vemos sincerándose con un taxista, acompañando a Aznar en Baqueira Beret y en la Moncloa, entrando en el Fondo Monetario Internacional y metiendo a su país en un buen lío después de tocar una campana y repartir unas tarjetas negras a cuenta de Bankia. Es el retrato de un político estrella y de unos tiempos en que parecía que el crecimiento (inmobiliario)  debía tender al infinito. 

Es teatro político hecho con mimbres reales. Tanto que, junto a Rato, a quien vemos nítidamente en el escenario es a aquel Aznar bigotudo que soñaba con poner los zapatos sobre una mesa. Además de una familia, un partido y el encuentro con un taxista, lo que se nos muestra es un trozo lamentable de la historia reciente de este país. Pero, aunque Rato y Aznar nunca hubieran existido y lo que vemos fuera solo una ficción, la obra seguiría siendo estupenda por la comicidad de los personajes, por el conjuntadísimo trabajo de Juan Ceacero y Javier Lara y también por el magnífico texto de Roberto Martín Maiztegui y Pablo Remón. Sospecho que en las acotaciones, los cambios de perspectiva y el tono entre cutre y poético de este retrato ratiano se nota especialmente la mano Pablo Remón. Así que, aunque no tenga nada que ver con ella, esta obra formaría un estupendo díptico con la Doña Rosita, anotada que volveremos a ver aquí mañana. De hecho, también se podría haber titulado Don Rodrigo, anotado.

viernes, 21 de mayo de 2021

Principiantes

de Raymond Carver. Adaptación: Juan Cavestany. Dirección: Andrés Lima.
U
na producción de Vania Produccions.
con Javier Gutiérrez, Mónica Regueiro, Daniel Pérez Prada y Vicky Luengo.

21 de mayo de 2021. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90’ aprox.

Dos parejas se reúnen en casa de una de ellas al atardecer. Beben mucha ginebra y charlan desenfadadamente. Sobre todo del amor. Una de ellas parece más principiante que la otra, pero ninguno de los cuatro quedará incólume cuando llegue la noche.

Juan Cavestany hace casi lo contrario de lo que hizo Gordon Lish con aquellos cuentos de Carver que en la primera edición dejó jibarizados y tituló De qué hablamos cuando hablamos de amor. Luego se publicaron en la versión completa de la que toma título esta obra en la que Cavestany no es solo fiel al contenido de ese magnífico cuento, en el que encuentro ciertas resonancias del Banquete de Platón, sino que le saca el mayor partido trufándolo de otras pequeñas historias (en eso Principiantes compone un  díptico estupendo con El hombre almohada que se estrenó aquí la pasada semana) como Tanta agua tan cerca de casa, del mismo libro o Catedral, otro cuento magnífico de Carver al que Claudia Piñeiro rinde homenaje en su último libro. Pero el gran mérito de la versión de Juan Cavestany  se une al excelente trabajo de Andrés Lima que ha entendido muy bien la importancia que la luz tiene en el texto y en la atmósfera de esa tarde y que casi detiene la obra para generar la mayor concentración poética en el maravilloso pasaje de la nieve. Por lo demás, aunque sigo pensando que amplificar el teatro es demediar el valor del trabajo actoral, Javier Gutiérrez está soberbio en esta obra y no se quedan atrás Mónica Regueiro, Daniel Pérez Prada y Vicky Luengo. A los cuatro da tanto gusto verlos cuando hablan como cuando escuchan o esperan, lo que da la medida de un trabajo de dirección e interpretación realmente sobresaliente. Así que Juan Cavestany y Andrés Lima han descubierto una mina: la del Carver escénico. Y ahí hay mucho cuento que contar.

viernes, 14 de mayo de 2021

El hombre almohada

de Martin MacDonagh. Versión y dirección: David Serrano.
U
na producción de Producciones Teatrales Contemporáneas.
con Belén Cuesta, Ricardo Gómez, Juan Codina y Manuela Paso.

14 de mayo de 2021. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 150’ aprox (con descanso). Estreno absoluto.

K
aturian no sabe por qué la han detenido. Dos policías, un hombre y una mujer, la interrogan con la perspectiva de que acabarán pegándole un tiro. Ella escribe cuentos y en muchos de ellos aparecen niños a los que les suceden cosas terribles. Como las que le pasaron a su hermano que ahora está en otra sala siendo quizá torturado por el policía más agresivo. Al parecer ha habido infanticidios cometidos de la misma forma que Katurian describe en sus cuentos. Y su hermano está implicado.

El cuento de los cuentos. Una historia sobre la escritura, la culpa y la redención. Hay niños que protagonizan historias terribles. Todas simplísimas y hondísimas. Como si fueran haikus poéticos cargados de dramatismo. El hombre almohada es el título de la obra y de uno de ellos. Seguramente el metacuento, el que explica, resume y orienta el sentido de los demás. Y quizá también el que expresa la desazón existencial que ha podido llevar a Martin MacDonagh a escribir una historia como esta, a David Serrano a ponerla en escena para que nosotros la contemplemos con tanta emoción en estas dos horas y media de teatro superlativo. Un texto que en nuestra cabeza se convierte en una grandiosa novela trufada de microrrelatos de alto calado y máxima simplicidad. Una puesta en escena brillantísima y de gran sencillez en ese espacio oscuro y opresivo al que la abertura en el techo y el plástico en el suelo hacen temer cosas terribles. Y unas interpretaciones ajustadísimas y rotundas a cargo de cuatro intérpretes que no parecen estar en la noche del estreno sino en la emocionante última función de una obra que hubiera tenido un largo recorrido y muchísimo éxito (el que seguramente tendrá). Por si todo esto fuera poco, se nos regalan momentos visualmente maravillosos con máscaras y figuras que, al comienzo de la segunda parte, hacen que uno sienta el deseo de levantarse de la butaca, parar la obra y aplaudir desaforadamente. El hombre almohada es alta literatura escénica. Nada que deba sorprendernos tratándose de Martin MacDonagh, el director de la magnífica Tres anuncios en las afueras (protagonizada por Frances McDormand, ahora más que consagrada con Nomadland) y de quien vi hace ocho años, en los añorados cines Marta, Siete psicópatas, otra película singularísima también con varias capas y no poca truculencia. Estoy seguro de que la versión de David Serrano de El hombre almohada hace aún más perturbadora la propuesta de MacDonagh con decisiones tan acertadas como limitar la trama a cuatro personajes y encargarla a intérpretes tan adecuados como Belén Cuesta, Ricardo Gómez, Juan Codina y Manuela Paso que hacen aquí unos trabajos que darán mucho que hablar. Así que ha sido otra noche de grandísimo teatro en el Palacio Valdés.

miércoles, 5 de mayo de 2021

Abre el ojo

de Francisco Rojas Zorrilla. Dirección: Francisco Pardo.
A66 Producciones.
con
César Alonso, Asier Colado, Ici Díaz,  Mayra Fernández, Hugo Manso, Isabel Marcos, Virginia Rey y Gerardo Vergara.

5 de mayo de 2021. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 100’ aprox. Ciclo "Hecho en Asturias".

Líos, celos y engaños entre tres hombres y tres mujeres. Y también un criado y una criada.

Enredos trepidantes del barroco. El texto de esta farsa es de Francisco Rojas Zorrilla pero Francisco Pardo se encarga de convertirlo en un mecanismo de relojería en el que los ocho intérpretes encajan con una precisión impresionante. Todo está lleno de excesos gestuales para hacer muy atractiva una historia de contenido previsible e interés relativo. Sin embargo, una puesta en escena muy bien planteada que aprovechan el buen hacer de un elenco entregadísimo y perfectamente conjuntado hacen de la obra una propuesta ambiciosa que encajaría estupendamente en el festival de Almagro. Una prueba más del buen nivel que tienen algunas propuestas teatrales hechas en Asturias.

viernes, 30 de abril de 2021

Dribbling

Texto y dirección: Ignasi Vidal.
Produce: Octubre.
con
Nacho Fresneda y Álvaro Rico.

30 de abril de 2021. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 70’ aprox.

Un famoso futbolista y su agente están negociando un traspaso a un nuevo equipo. Pero la cosa se complica cuando una joven le acusa de haberla violado y está dispuesta a llevarlo a juicio.

Como autor o director (o ambas cosas) Ignasi Vidal nos ha traído a Avilés varias obras magníficas (Dignidad, El plan, El cíclope y otras rarezas del amor, El hambre). Dribbling iba a estrenarse el año pasado en el Palacio Valdés pero la pandemia lo impidió. Por suerte, llega ahora componiendo casi un díptico temático con la obra que vimos la semana pasada sobre Yago Lamela en el Niemeyer. Aquí el foco es el fútbol de alto nivel y sus manejos mafiosos en una historia con cierta intriga y no poca testosterona. Álvaro Rico interpreta muy bien a ese futbolista joven que ahora vive las consecuencias de sus excesos. Por su parte, Nacho Fresneda clava tan bien a ese especimen maduro de los acosistemas futboleros al que no me extrañaría que cualquier Florentino quisiera fichar ya mismo. Los dos están magníficamente compenetrados en esta obra que pone el acento en los destrozos que el fútbol provoca en las masculinidades inmaduras y potencialmente depredadoras. Es lo que tiene el opio del pueblo, que es malo hasta para quienes trafican con él.

Programa de mano 

Dossier

sábado, 24 de abril de 2021

8,56. Inspirada en un salto de Yago Lamela

Autoría y dirección: Julio Béjar.
producción: Espacio Guindalera.
con Federico Ortiz, Javier Lago, Silvia Morell, Carlos Cepa y Joseph Ewonde Jr.

24 de abril de 2021. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 65 aprox.

La hazaña y el declive de Yago Lamela, el atleta avilesino que saltó más lejos que nadie  pero al que su tendón de Aquiles truncó algo más que su carrera deportiva. Vemos los diálogos con su entrenador, las apariciones mediáticas, algunos de sus sueños y también el declive. Todo en aquel tiempo en que Madrid fracasaba en sus empeños olímpicos.

El atletismo es, quizá, el más agónico de los deportes. Un ejemplo de ello es la ascensión y el derrumbe de aquel Ícaro español llamado Yago Lamela. La construcción tentativa de una historia épica y trágica es seguramente lo mejor de una obra que combina acertadamente el trabajo actoral con proyecciones en el escenario. Pero su intención crítica quizá no acierte en el objetivo de su denuncia. El atletismo no es seguramente uno de los deportes más cuestionables.

sábado, 17 de abril de 2021

Querella de Lope y las mujeres

de Yolanda Pallín. Dirección Ernesto Arias
Producción: Calema Producciones.
con Carolina Calema.

17 de abril de 2021. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 70 aprox. Ciclo Off-Niemeyer.

Carolina Calema (y Yolanda Pallín) ajusta cuentas con Lope. Desde el escenario, ante nosotros e imaginando (como corresponde en el teatro) que Lope estuviera esta tarde aquí. Así va repasando algunos de sus muchísimos personajes femeninos. Recordándole sus cuitas y reconociendo lo bien que Lope las quiere y las entiende. Pero reprochándole también esos finales dóciles y felices tras haberlas mostrado fuertes e independientes. Bastante más que las mujeres de las obras del famoso inglés.

El ajuste de cuentas es lúcido y delicioso. Un repaso vertiginoso a la obra de Lope que bien podría tener su correlato académico en una hermenéutica con forma de tesis desde la perspectiva de género. Pero como en español los actores son intérpretes y los ensayos son la base de su trabajo, no es extraño que en poco más de una hora una actriz nos ofrezca toda una lección de buen teatro en el que dialogan dos épocas, un alegato feminista matizado y contundente y una reivindicación de nuestra dramaturgia a través de ese Lope que, a pesar de los atinados reproches que hoy recibe, fue capaz de llevar a las tablas personajes femeninos en los que solo le (y les) faltaba algo más de atrevimiento para rematar las faenas. Así que estoy seguro de que Lope habría disfrutado lo indecible con Carolina (y con Yolanda) si pudiera estar hoy en el Niemeyer. Tanto o más que lo que hemos disfrutado nosotros con este magnífico monólogo que es a la vez reproche, homenaje y reivindicación. Así que bien por él y muy bien por ellas.

viernes, 16 de abril de 2021

Birdie

Creación: Àlex Serrano, Pau Palacios y Ferran Dordal
producción: Agrupación Señor Serrano.
con Àlex Serrano, Pau Palacios y David Muñiz

16 de abril de 2021. Teatro Jovellanos, Gijón. 65’ aprox.

Vencejos, una valla, Hitchock, Melilla, migraciones, un campo de golf, un fotógrafo, un periódico, cambio climático, animales en estampida, pájaros, miedos y diásporas. Todo ello ante nosotros con las miniaturas y las cámaras de los de Señor Serrano. 

Hace tres años vimos en la cuarta edición de SACO Brickman, Brando, Booble, Boom, otro trabajo de la Agrupación Señor Serrano, y el año anterior habíamos visto también en SACO aquella joya inclasificable de Cristina Blanco llamada El agitador vortex. Las dos obras comparten con  Birdie ese género mestizo e inclasificable, con voluntad de denuncia, tono metafórico, referencias cinéfilas y gran maestría en la ejecución de performances escénicofilmadas. En Birdie hay dos mil miniaturas de humanos y animales en plena diáspora. También hay vencejos que los miran desde un cielo sin vallas como contrapunto metáforico de todas las migraciones. Los vencejos tienen un parentesco muy lejano con aquellos cuervos de Hichtcok que simbolizaban todos los miedos hacia lo que viene de fuera. Más o menos de eso trata este trabajo tan espectacular e intencionado que nos ofrecen los de Señor Serrano.

miércoles, 14 de abril de 2021

Aullido

de Allen Ginsberg. Dirección: Cris Puertas.
Producción: Tetro A las Puertas.
con
Cris Puertas y Jacobo de Miguel.

14 de abril de 2021. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 55’ aprox. Ciclo "Hecho en Asturias". Estreno absoluto.

El poema épico de Ginsberg convertido en monólogo con acompañamiento musical. Sus palabras herméticas y desgarradas interpretadas sin afectación ni comedimiento. En el escenario solo una actriz y un pianista bien compenetrados. No es una performance pero tampoco un recital poético.

La propuesta no es fácil. De hecho, el texto es bastante más que elusivo. Sin embargo, el impecable trabajo de Cris Puertas hace que la aspera letanía beat de Allen Ginsberg resulte cautivadora. Y no solo por la manera en que Cris Puertas modula el ritmo de este difícil monólogo poético, sino por la perfecta armonía que consigue con el piano y la voz resonante de Jacobo de Miguel. El abundante público de esta tarde de estreno ha aplaudido con fuerza al final de la obra. Supongo que más por Cris Puertas y Jacobo de Miguel que por Allen Ginsberg. Lo cierto es que ha sido una propuesta muy atrevida pero muy bien resuelta.

viernes, 26 de marzo de 2021

La batalla de los ausentes

de Eusebio Calonge. Dirección: Paco de la Zaranda.
Producción: La Zaranda.
con
Gaspar Campuzano, Enrique Bustos y Francisco Sánchez.

26 de marzo de 2021. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90’ aprox. Estreno absoluto.

Tres excombatientes muy veteranos se reúnen en el escenario de una batalla olvidada para rendir homenaje a los ausentes. Pero no lo son solo los que allí murieron, también los que ahora deberían recordarlos. Así que el olvido es una segunda derrota para estos tres personajes a la deriva que sueñan, imaginan y representan un asalto al poder que pondrá muchas cosas en su sitio.

Beckett y Valle Inclán. Pero también Gila y Faemino y Cansado. De todos estos genios uno encuentra resonancias en el trabajo que hoy estrenan en el Palacio Valdés los de La Zaranda. Con inspiraciones así se puede hacer gran teatro de arquetipos o caer en arquetópicos. Y mientras contemplo la obra me debato entre lo uno y lo otro. El texto de Eusebio Calonge tiene pasajes muy inspirados y está hecho con una estructura elusiva de lo más conveniente, pero también tiene momentos (quizá los menos) en los que propicia la risa obvia y no recela de los lugares comunes. El trabajo de los tres actores está conjuntadísimo y la puesta en escena resulta muy sugerente, demostrando lo mucho que se puede hacer con muy poco si se sabe entender que el escenario debe evocar lugares en la mente del espectador sin necesidad de mostrarlos. En todo caso, me queda la duda de cómo se recibiría esta propuesta sin ese lenguaje de hombres maduros gaditanísimos y sin la sintonía hilarante que esa forma de hablar despierta en el público. Como recurso tiene demasiada vecindad con el resorte, así que no consigo imaginar qué efectos tendría este mismo texto con personajes vascos, catalanes o castellanos. Pero lo que más me ha sorprendido (y molestado) es esa la situación en que se ha dejado a un público que, tras el final de una obra con cierre manifiestamente mejorable, insistía en aplaudir con entusiasmo pero sin que nadie saliera a saludar. Si es marca vanguardista de la casa me parece impertinente en una obra como esta. Y si ese mero desplante por motivos ignotos me parece aún más lamentable en esta época pandémica en que la comunión y la emoción entre el escenario y el público suele ser muy intensa y aún lo sería más en la víspera del día mundial del teatro y en una noche en la que uno no puede dejar de recordar que se cumplen diez años de aquella otra maravillosa en que muy cerca de aquí estábamos estrenando el Centro Niemeyer.

miércoles, 10 de marzo de 2021

La senda que deja el aire

de Cristina Pérez. Dirección: Jorge Moreno y Cristina Pérez.
Producción: El desván de los deseos.
con
Verónica Gutiérrez y Cristina Pérez.

10 de marzo de 2021. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 75’ aprox. Ciclo "Hecho en Asturias". Estreno absoluto.

Jane Eyre sueña con Bertha Mason. La protagonista de la novela de Charlotte Brönte dialoga con la de Ancho mar de los Sargazos, la precuela que escribió Jean Rhys. La locura de una y los sufrimientos de la otra hacen que las dos mujeres tengan en común su fortaleza y también su fragilidad. Y su amor por el mismo hombre.

No hay reproches que hacer al texto de Cristina Pérez ni a la sobria pero oportuna dirección con Jorge Moreno. También está bien conjuntado el encuentro onírico de su personaje con el de Verónica Gutiérrez. Sin embargo, esta evocación espectral de aquellas historias románticas parece presuponer que el espectador las tiene bien presentes. Y cuando no es así el buen hacer de las actrices no consigue que uno se reponga a la parsimonia de lo que se ve en el escenario y a su tristeza congelada. De hecho, ni siquiera se sale con ganas de leer los originales de ambas historias. Y es una lástima porque hay contención afinada en el trabajo de las actrices y elegancia en la propuesta escénica.

sábado, 6 de marzo de 2021

Todo está allí

de Victoria Álvarez Museti. Versión libre de ‘Las tres hermanas’ de Anton Chéjov. Dramaturgia y dirección: Sergio Gayol.
Producción: Teatro del Cuervo.
con
Lidia Méndez, Ángela Tomé, Alejandro Hidalgo, Sergio Gayol y Paula del Estal.

6 de marzo de 2021. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90’ aprox. Ciclo "Hecho en Asturias". Estreno absoluto.

El padre de Irene, Olga y Andrés era un exiliado español en Argentina. Después de su muerte los tres han seguido viviendo en la casa familiar. Sin embargo,  Irene siempre ha querido volver a España. Andrés se casó con Natalia y al nacer su primer hijo dejó la música para trabajar en una oficina.  Por su parte Olga siempre ha estado enamorada de Alejandro, un médico maduro que corteja a Irene. Y así la vida se les va pasando a los tres.

Tras estrenar también aquí su magnífica Bojiganga, los del Teatro del Cuervo vuelven para el estreno de esta nueva obra con la que regresamos al Teatro Valdés tras varias semanas de cierre pandémico. Las tres hermanas son aquí dos y no están asediadas por aquellos militares que se hacían tan presentes en la estupenda versión del clásico de Chéjov que también estrenó aquí hace un par de años Raúl Tejón. La idea de situar la historia en el exilio republicano en Argentina me parecía muy pertinente porque podría dar mucho juego para reflexiones tan chejovianas como las relativas el extrañamiento y la nostalgia del futuro. Sin embargo, los pasajes más filosóficos del texto son obviados en esta versión de Victoria Álvarez Museti que no saca mucho partido a la percepción del tiempo enajenado que caracteriza a las vidas de los exiliados. Su versión se centra principalmente en los vínculos familiares y en la desazón de los amores asimétricos. En todo caso, el texto me parece muy equilibrado y la excelente dirección de Sergio Gayol y el buen trabajo de los cinco intérpretes hacen que me olvide pronto del Chejov esperado y disfrute con esta propuesta intimista que mantiene lo esencial de la desazón que provoca ver pasar el tiempo y entender que la vida pasa sin que se llegue a saber qué le pasa a la vida.

viernes, 5 de marzo de 2021

Eva contra Eva

adaptación y dramaturgia: Pau Miró. Dirección: Silvia Munt.
una producción de Bitò.
con Ana Belén, Mel Salvatierra, Javier Albalá, Manuel Morón y Ana Goya .

5 de marzo de 2021. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 85 aprox.

Tras la última función Eva recibe la visita de otra Eva, una joven que también quiere ser una gran actriz. Y lo llegará a ser a su costa porque la siguiente obra ya no será un monólogo y Eva tendrá que compartir escenario con Eva. Pero la actriz madura se resistirá a perder protagonismo.
 
Los referentes son Joseph L. Mankiewicz y Bette Davis. Sobre todo ella, porque aquí  la que importa es Eva (y Ana Belén). Hay voluntad de mostrar tensiones femeninas intergeneracionales pero es un tema tan caduco que hasta la propia Eva madura lo critica cuando baja del escenario y huye de la sala. Eva contra Eva pretende ser teatro dentro del teatro aunque con más atención a la accesibilidad del resultado que a su calado metateatral (en esto se queda lejos de obras tan mayúsculas como El crítico de Juan Mayorga o Ensayo de Pascal Rambert). Así que es fácil aceptar la propuesta y llevar al límite la reflexión sobre la relación entre las actrices y sus personajes pensando que hasta la propia María del Pilar Cuesta Acosta quizá haya tenido también conflictos generacionales con Ana Belén.

sábado, 30 de enero de 2021

Las criadas

de Jean Genet. Versión y traducción: Paco Bezerra. Dirección: Luis Luque.
una producción de Pentación Espectáculos y Teatro Epañol.
con Alicia Borrachero, Jorge Calvo y Ana Torrent.

30 de enero de 2021. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 85 aprox.

Claire y Solange repiten su ceremonia. Antes de que la Señora llegue, juegan los papeles domésticos de la dueña y la criada. Una dialéctica surrealista entre la ama y la esclava en la que no hay posible liberación. Cuando ella llega tardan en decirle que su hombre ha salido de la cárcel y la está esperando. Luego volverán a quedarse solas para continuar una ceremonía en la que no consiguen terminar con ella.

Cuando Juan Mayorga reflexiona sobre el teatro habla de elipses. De hecho, así se titula el libro que reúne muchos de sus ensayos metateatrales. Para Genet era la diagonal la referencia geométrica que caracterizaba su teatro. Lo decía en una entrevista filmada que sirve de preámbulo a esta obra de escenografía blanquísima e interpretaciones impecables. Alicia Borrachero y Ana Torrent están poderosas en la recreación de esa atmósfera asfixiante en que las palabras de Genet parecen trazar diagonales entre la realidad y la ficción, entre el tedio y la sumisión, entre la envidia y la resignación. El contrapunto de su juego a dos bandas será esa Señora eufórica tan bien construida por el gesto, la voz y la presencia de Jorge Calvo. Un personaje que llega y se va pero que ya estaba y estará en el perpetuo sufrimiento de unas criadas a las que ninguna ceremonia permite otra redención que la de invocar como letanía a esa Señora que odian y envidian por igual. Porque la Señora es dulce, la Señora es guapa, la Señora es buena...

viernes, 22 de enero de 2021

Una noche sin luna

de Juan Diego Botto. Dirección: Sergio Peris-Mencheta.
Coproducción de La Rota Producciones, Barco Pirata Producciones y Concha Busto Producción y Distribución.
con Juan Diego Botto.

22 de enero de 2021. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 95’ aprox.
 
El propio Lorca repasa ante nosotros su vida y su muerte. Lo hace con el traje y los zapatos de lucir y con el mono azul de La Barraca. Poco a poco va levantando las tablas del escenario en busca de un teatro bajo la arena. Ese por el que no pasa el tiempo.

"Ahí está el público." "Qué pase." Es lo primero que el director  dice al comienzo de El Público. Y esta noche Juan Diego Botto ha comenzado contrariando la invitación de aquella obra magnética con un preámbulo a portagayola en el que ha demostrado no solo lo mucho que el teatro puede llegar a sorprender, sino también lo verosímil que sigue siendo hoy la censura de hace noventa años. A partir de ahí asistiremos a un monólogo memorable. Sin imposturas. En una primera persona lorquiana que hilvana aquel tiempo con el nuestro como si el propio Federico nos estuviera hablando ahora a través de este actor/autor que se revela como su intérprete mas fiable. La escenografía es simplísima. Apenas un plano inclinado de madera que, mientras Federico se afana en levantar las tablas, se va convirtiendo en cualquier cosa, hasta en el barco de Teseo o en una noche sin luna en el barranco de Viznar. El texto, la puesta en escena y la interpretación son conmovedores e impresionantes. De lo primero da muestra ese final que pondrá al público en pie en un largo y merecido aplauso. De lo segundo resultará inolvidable esa mutación de Juan Diego Botto en espectador casposo y antilorquiano que recorre los pasillos del patio de butacas demostrando que los demonios del pasado siguen vivos en el presente. La de esta noche no es la única evocación lorquiana que me ha fascinado ultimamente (tengo bien presente aquella Correspondencia personal que dirigió Juan Carlos Rubio e interpretaron Gema Matarranz y Alejandro Vera, el emotivísimo Leyendo Lorca de Irene Escolar y, por supuesto, el Romancero gitano de Nuria Espert). Pero lo que nos han regalado Juan Diego Botto y Sergio Peris-Mencheta también ha sido memorable.

sábado, 16 de enero de 2021

Mauthausen. La voz de mi abuelo

Escrito y dirigido por Pilar G. Almansa.
Producción: Trajín Teatro.
con Inma González.

16 de enero de 2021. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 70 aprox. Ciclo Off-Niemeyer.

Un gaditano en Mauthausen. Jovencísimo, españolísimo y alegre. Gregario y solidario. Atrevido y consciente de que su supervivencia allí fue casi un milagro. Nos lo cuenta y nos lo muestra el mismo Manuel Diaz. Interpretado, y casi encarnado, por su nieta.

Uno siempre tiene presentes las palabras de Adorno sobre la poesía después de Auschwitz cuando en el cine o en el escenario se aborda aquella tragedia inconmensurable. Por eso la actitud inicial es siempre preventiva. Y más cuando la voz de la nieta es tan gaditanísima y simpática (valga la redundancia) como debió serlo la de aquel  adolescente que huyó a nado a Gibraltar y acabó en Mathausen pasando por las playas de Argelès. Las circunstancias pandémicas hacen que esta obra, tan propia del off, la hayamos visto en el enorme auditorio del Niemeyer. Pero su escenario no le ha quedado grande a una Inma González que ha sabido hacernos ver los barracones, las filas de prisioneros, las alambradas y hasta la boca del horror con solo una escalera y una silla plegables, unos pares de zapatos anudados y un tendal polivalente. El relato tiene esa verdad tierna de lo radicalmente sincero. De hecho, parte de los recuerdos del propio Manuel Díaz que no debió perder nunca esa dignísima alegría de vivir que permite entender por qué la imagen imborrable de la liberación de Mauthausen es la de un gran pancarta escrita en español. La evocación de Manuel Díaz que esta noche nos trae su nieta también nos recuerda que allí murieron más de cuatro mil compatriotas a manos de la barbarie de los nazis. Y la de aquel dictador que apropiándose de España tanto daño hizo a tantos españoles.

sábado, 9 de enero de 2021

Diva

autor y director de escena: Albert Boadella.

Producción: Teatros del Canal.
con María Rey-Joly y Antonio Comas.

9 de enero de 2021. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 85’ aprox. Estreno absoluto.
 
Una María Callas crepuscular evoca tiempos mejores. Aquellos en que era una estrella. Y también aquellos en los que fue feliz e infeliz con Aristóteles Onassis.

Un piano, un diván y un tocadiscos. Es todo lo que hay en el escenario para una obra que ofrece fragmentos operísticos y una visión resabida del declive de María Callas. María Rey-Joly y Antonio Comas defienden bien sus papeles tanto en lo musical como en lo interpretativo. Pero la cosa da poco de si y la obra se hace larga. Nada que ver con el interesantísimo repaso a la vida de la diva que hizo Tom Volf en el documental María by Callas. ¿Lo habrá visto Boadella?

jueves, 17 de diciembre de 2020

Ira

de Julián Ortega. Dirección: Dann Jemmett.

Producción: Lazona.
con Gloria Muñoz y Julián Ortega.

30 de octubre de 2020. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90’ aprox. Estreno absoluto.

Salvador es un antidisturbios que mañana tendrá un ascenso en su trabajo. Ahora está en casa de su madre porque ella tiene dos cosas importantes que contarle. Quién es su verdadero padre y qué ha hecho con uno del banco que vino a avisarla de un próximo desahucio.

Una comedia existencial con equívocos lingüísticos, un retrato familiar con elementos metafísicos y una historia costumbrista con intenciones críticas. Con Ira (pero sin ella) Julián Ortega nos ofrece un texto con voluntad de integrarse en ese género del surrealismo poético y el hiperrealismo filosófico que con mimbres incluso cómicos logra una notable profundidad de campo a partir de historias mínimas. Estoy pensando en los textos de autores tan extraordinarios como Denise Despeyroux, Pablo Remón o Lucía Carballal. Ira es una historia menos compleja y menos dislocada pero consigue mantener el interés del espectador y provocar algunas risas que suenan mejor en este regreso al teatro tras el segundo cierre del año por motivos pandémicos. La puesta en escena es sencilla pero muy acertada con esa casa giratoria en la que la cocina y el baño son lugares opresivos que le van muy bien a la historia. También están muy compenetrados Julián Ortega, que interpreta muy bien su propio texto, y una Gloria Muñoz siempre impecable en la dosificación de los gestos, en la precisión de ese lenguaje popular que no suena impostado y en esa dicción  tan hermosa que hace inolvidables otros trabajos suyos. Por ejemplo, aquella delicia medio ronlalera que vimos hace dos años en Alcántara y que llevaba por título Mestiza.

viernes, 30 de octubre de 2020

Mariana Pineda

de Federico García Lorca. Dirección y versión: Javier Hernández Simón.

Producción: GG Producción escénica, Teatro del Nómada y Saga Producciones.
con Laia Marull, Álex Gadea, Aurora Herrero, Marta Gómez, Silvana Navas, Sara Cifuentes, Óscar Zafra, Fernándo Huesca, José Fernández.

30 de octubre de 2020. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 85’ aprox.

El amor y la libertad trenzadas por aquella heroína y mártir de Granada. Un texto premonitorio en el que el poeta se inspira en una verdad histórica para acabar haciendo casi un retrato de su propio final. Como el de Mariana Pineda, el suyo también fue causado por el odio al amor y a la libertad.

Da gusto ver a nueve intérpretes en el escenario en estos tiempos difíciles. Y verlos en esta lección que es a la vez poética, histórica y escénica. Al crear esta obra Lorca tuvo presente a Torrijos, pero también a Sócrates. Y es que, como a él, a Mariana Pineda también quieren convencerla de que piense en sus hijos y renuncie a la muerte. Los dos pasaron a la historia porque al aceptar su sentencia también estaban pensando en ellos. A Sócrates quienes quisieron salvarlo fueron sus amigos. Con Mariana Pineda lo intentaron un hombre que estaba poseído por el amor y otro que solo quería poseerla. Y es que aquí Lorca no solo está retratando a una mujer heroica. También a tres tipos de masculinidades: la deprepadora (Pedrosa), la cautivadora (Pedro) y la doliente (Fernando). Por más que Lorca multiplicara las indicaciones escénicas, estoy seguro de que estaría encantado con este trabajo en el que Javier Hernandez Simón consigue que unas puertas oscuras y móviles puedan ser metáfora de un espacio doméstico que quisiera renegar del encerramiento. Junto a ellas los hilos rojos se convierten en urdimbre para el telar de esta Mariana-Penélope, en red en la que quedará atrapada y también en jaula para esperar el final. Todos los intérpretes están magníficos componiendo a veces elementos coreográficos que apuntan al flamenco y a la danza. Pero hay que subrayar esa forma magnífica con la que Laia Marull interpreta la pasión y muerte de aquella mujer. Se me antoja discípula aventajada de la mejor cadencia lorquiana: la de Nuria Espert.

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