Autoría: Mark Rosenblatt. Traducción: José María Pou. Dirección: Josep María Mestres.
Una coproducción de Teatre Romea y Grec 2025 Festival de Barcelona.
con José María Pou, Victoria Pagès, Pep Planas, Claudia Benito, Aida Llop y Jep Barceló.
9 de octubre de 2026. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 150’ aprox. (con un entreacto de 15’).
En 1983, cuando está a punto de entregar una nueva novela, Roald Dahl publica una reseña en la que critica duramente a Israel por sus brutales ataques contra la población civil palestina en el Líbano. Su editor teme que ese posicionamiento pueda afectar a su imagen en Estados Unidos y al lanzamiento del libro. Para evitarlo ha organizado un encuentro en casa de Dahl con una representante de su editorial estadounidense. Quieren que él conceda una entrevista en la que se retracte.
Hace solo dos años que se estrenó en el Royal Court Theatre este magnífico texto de Mark Rosenblatt. Fuera de Londres, su primer estreno fue el año pasado en catalán en el Grec. Y en Madrid se ha visto antes de estrenarse en Nueva York. Son primicias internacionales que le debemos a este gigante del teatro catalán, español y europeo que es José María Pou. Y no solo por su extraordinario trabajo como intérprete. También por su intuición sobre la calidad de los textos y los montajes ingleses, así como por su olfato sobre la pertinencia y actualidad de los temas. Por si eso fuera poco, es el responsable de que la versión en castellano de este magnífico texto mantenga la oralidad afilada y cabreada propia de un escritor inglés, pero pareciéndonos que quien discute en esa intimidad doméstica pudiera ser un irónico y muy lúcido escritor de nuestra lengua. Por el texto y su impecable adaptación, por la perfecta dirección de Josep María Mestres y por las interpretaciones cautivadoras de todo el elenco, Gigante ya sería una obra extraordinaria en el panorama teatral español de los últimos años. Pero en el centro de todo está la presencia rotunda de un José María Pou superlativo en este fascinante pugilato ideado por Mark Rosenblatt. No es la primera ver que ocurre, pero tras estas dos horas y media largas de incomparable intensidad interpretativa con variaciones sin repetición de estados de ánimo y lucidez discursiva, el aplauso en pie del teatro anticipaba dos de las cosas más comentadas a la salida: que este ha sido el mejor trabajo de José María Pou (una vez más), y que la obra parecía durar apenas una hora. Y es que aunque Roald Dahl, sus libros y aquella reseña no hubieran existido, lo visto esta noche en el Palacio Valdés ha tenido una calidad y un interés inauditos. Quienes recordamos hechos tan inefables como la brutalidad israelí en el Líbano que casi obligaba a añadir los nombres de Sabra y Shatila (y ahora de Gaza) a la reflexión de Adorno sobre la poesía después de Auschwitz, hemos asistido esta noche a un ejercicio de sinceridad y reflexión sumamente necesario. Gigante es la mejor aportación teatral a un tema sobre el que hay ahora otras tan valiosas como Naza, la imprescindible película que se sigue proyectando en algunos cines (dentro de unos días, en la Casa de la Cultura de Avilés). O libros tan necesarios como El mundo después de Gaza, de Pankaj Mishra, o Gaza y el destino del mundo, de Santiago Alba Rico. Todo ello nos lleva a una pregunta de calado: ¿sobrevivirá el judaísmo, esa gran religión de casi cuatro mil años, al Estado de Israel? Sin plantearlo de ese modo, Roald Dahl, Mark Rosenblatt y José María Pou nos dan mucho que pensar sobre ello.
