domingo, 8 de mayo de 2016

Parking Niemeyer

de Lola Blasco, Antonio Rojano, Juan Pablo García y Juan Montoro Lara. Dirección: Rubén Cano.
con Lola Blasco, Jordi Buisán, Lucía Barrado, Julián Ortega, Emilio Buale, Pietro Olivera, Jorge Basanta, Marta Betriu, Mario Alonso y Jordi Buisán.

8 de mayo de 2016. Centro Niemeyer (Parking), Avilés. 65’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer.


Cuatro historias en un parking. Canción de cuna, Contra la ironía de la clase media,  Dialogo del barco y la rata y Desnudos por dentro. La primera hace de prólogo compartido. Luego en tres grupos alejados asistimos a las otras que nos van llegando en tres coches.

Esta noche el off del Niemeyer ha sido más underground que nunca (literal y metafóricamente). Y es que este teatro alternativo (conceptual y temporalmente) ha tenido lugar bajo la plaza, en este parking inmenso que esta noche se inaugura como espacio escénico. La primera historia le saca partido existencial a los efectos de las canciones de cuna sobre las culpas y soledades humanas. En la segunda (en el oportuno orden en que nosotros las hemos visto) una pareja habla y nos habla sobre la vida en pareja, sobre las pasiones y las rutinas propias de los trabajos y los días del amor. Y sobre sus efectos en el vaciamiento del lenguaje. En la tercera se encuentran dos mafiosos de película, un negociador y un secuestrador que se conocen desde hace tiempo y tienen cuentas pendientes que ajustarán esta noche. La última historia es la más sórdida e intensa. La del macarra y su colega con perro. Y la de la mujer que cuando va a ser violada elige al perro. Es una historia sobre el sexo salvaje y radical que une a seres periféricos. El ambiente de este parking oscuro y vacío en el que a lo lejos vemos luces y oímos gritos no puede ser más oportuno. Al menos para estas historias fragmentarias de gente en coches.

viernes, 29 de abril de 2016

Páncreas

de Patxo Tellería. Dirección: Juan Carlos Rubio.
Producción: Concha Busto Producción y Centro Dramático Nacional.
con Fernando Cayo, Alfonso Lara y José Pedro Carrión.

29 de abril de 2016. Centro Niemeyer (Auditorio), Avilés. 70’ aprox.


Raúl, César y Javilo nos cuentan lo que pasó. En verso y desde el más allá. Raúl había decidido que cuando cumpliera sesenta años se suicidaría. Y ya tenía cincuenta y nueve. Javilo necesitaba un trasplante de páncreas o en poco tiempo moriría. Así que a César se le ocurrió que Raúl adelantara sus planes y le donara el suyo.

Tragicomedia de vida y muerte. Así subtitula su texto Patxo Tellería en esa estupenda colección de libros de teatro que edita el CDN. Y tiene razón. Páncreas es una tragedia casi surrealista con cierto suspense o una comedia un tanto ácida que da bastante que pensar. Y en verso. Y escrita originalmente en euskera y en castellano. ¿Alguién da más? Pues sí. Porque si leído ya es alucinante este texto de métrica variable con ironías formales como la de los versos manriqueños de la escena final, en el escenario se convierte en algo excepcional con estos actores de complicidad perfecta para unos personajes singulares cuya amistad continúa tras la muerte. Fernando Cayo, Alfonso Lara y José Pedro Carrión están magníficos en un trabajo en el que los gestos parecen rimar tanto como las palabras. La puesta en escena de Juan Carlos Rubio es sobria e impecable desde esa apertura cara al público hasta esa última escena de perfecto simbolismo espacial. Así que Páncreas es un estupendo divertimento rimado apto para todos los públicos. Pero también una lección de buen hacer en el texto, en la interpretación, en la puesta en escena, en la iluminación y hasta en el vestuario. Y una propuesta que da que pensar sobre el egoísmo que a veces impulsa al altruismo. O sobre los miedos, esperanzas y sorpresas que a veces depara el tránsito entre la vida y la muerte.

viernes, 22 de abril de 2016

El padre

de Florian Zeller. Dirección y adaptación: José Carlos Plaza.
Una producción de Pentación Espectáculos.
con Héctor Alterio, Ana Labordeta, Luis Rallo, Miguel Hermoso, Zaira Montes y María González.
 
22 de abril de 2016. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90’ aprox. Estreno absoluto.

Andrés está perdiendo la memoria y no entiende lo que pasa. La insistencia de su hija en que tenga una cuidadora. La ausencia de su otra hija de la que últimamente no sabe nada. Las reacciones de un yerno al que no acaba de reconocer. Los cambios en esa casa que ya no parece la suya. Y ese reloj que tanto necesita y que nunca sabe dónde está.

Noche de estreno en el Palacio Valdés. Héctor Alterio vuelve a regalarnos una lección de buen teatro encarnando la confusión creciente de un personaje que genera angustia en su hija, ternura en las cuidadoras y hartazgo en el yerno. Para el espectador el sentimiento que despierta es, sin duda, la compasión. Vamos padeciendo con Andrés la extrañeza por todo lo que vemos, por los cambios en un espacio que al principio nos es muy grato y al final resulta extraño y desangelado. Comprendemos perfectamente su desazón por no reconocer del todo a quienes le rodean, por recordar bien algunas cosas que han dicho y no saber dónde y cuándo han sucedido otras. Es compasión lo que sentimos porque como espectadores tenemos las mismas dudas que este anciano angustiado que nota que su casa (y su cabeza) va dejando de estar amueblada, que ni siquiera sabe si sigue viviendo en ella y que sufre continuamente porque no encuentra su reloj. A la vez que sentimos pena por este hombre extrañado nos palpamos nuestra muñeca alegrándonos de que nuestro tiempo siga estando en su sitio y de que nos sepamos disfrutando, aunque sea desorientados, con lo que hoy se nos muestra en el escenario. La puesta en escena parece al principio convencional, pero José Carlos Plaza consigue sacarle el mayor partido al texto de Florian Zeller en el que me han parecido especialmente oportunas esas repeticiones de pasajes que ponen de manifiesto que la continuidad de la vida también depende de los rituales del lenguaje. Entre los dos han conseguido que el punto vista del espectador sea el de este anciano que se va desmemoriando. Así El padre no es una historia más sobre el Alzheimer sino una historia desde el Alzheimer. Una obra que no sería tan singular si no estuviera protagonizada por este actor magnífico que a sus ochenta y seis años, la edad de mi padre, mantiene intacta la fuerza y la pasión por hacer bien lo que le gusta y por seguir haciéndolo como nadie. Igual que mi padre.

sábado, 16 de abril de 2016

El minuto del payaso

de José Ramón Fernández. Dirección: Fernando Soto.
Producción: Teatro El Zurdo.
con Luis Bermejo.

16 de abril de 2016. Centro Niemeyer (Club), Avilés. 80’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer.


Durante un festival circense un payaso espera en el foso la salida al escenario. Allí va preparando su voz, sus gestos y su vestuario para el minuto que tendrá arriba. Mientras tanto piensa, habla y desvaría. Y lo hace como si hubiera un público al que contarle sus cosas, al que hacer reír con sus reflexiones y con el que meterse mucho. 

Este magnifico club teatral del Niemeyer también está debajo de un gran escenario. Y justo este fin de semana habrá en él un espectáculo que debe dar mucha risa. Así que el tiempo y el espacio se han confabulado para que la función subterránea y surrealista de este payaso tenga más sentido que nunca. Reconozco que la temprana risa floja de buena parte del público me ha distanciado al principio. Quizá porque sentía que arrastraba al actor a modular en clave hilarante lo que a todas luces es mucho más que una actuación del club de la comedia. Encontraba muy sugerentes la gestualidad y las palabras absurdas de este payaso desquiciado, pero no me hacía gracia tomarme a risa el asunto. Sin embargo, poco a poco he ido entrando en su propuesta excesiva, en esa forma improvisada de interactuar con un público que parecía formar parte de su locura. En un club como este siempre es fácil borrar la cuarta pared. Pero lo más genial de este payaso es que también ha conseguido hacer de cristal otra, la del techo de una función que interpela a un público partido de risa sobre la distancia que hay entre la vida y lo que ocurre en cualquier escenario. No sé cuánto hará reír y cuánto dará que pensar Goyo Jimenez en el escenario de arriba. Pero estoy seguro de que no será más de lo que ha conseguido Luis Bermejo aquí abajo. Él ha sido esta noche un actor extraordinario que me ha sorprendido en este registro de histrión hilarante después de verlo en papeles cinematográficos tan contenidos como el de aquel padre bondadoso de Magical Girl o en el de ese cirujano plástico enamorado que veíamos esta misma semana en Kiki, el amor se hace.

viernes, 8 de abril de 2016

Cervantina

Versiones y diversiones sobre textos de Cervantes. Dirección: Yayo Cáceres.
Compañía Nacional de Teatro Clásico en coproducción con Ron Lalá.
con Juan Cañas, Miguel Magdalena, Álvaro Tato, Daniel Rovalher e Íñigo Echevarría.
 
8 de abril de 2016. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90’ aprox.


Un repaso por la vida de Cervantes y por algunos de sus textos. Escenas de El celoso extremeño, El coloquio de los perros, El hospital de los podridos, El licenciado Vidriera, El retablo de las maravillas, El viejo celoso, La Galatea, La gitanilla, Persiles y Sigismunda, Rinconete y Cortadillo y Viaje del Parnaso. Y (como no) algo del Quijote y hasta del prólogo de las Novelas Ejemplares. Todo en formato ronlalero. Es decir, con mucha música, mucho humor y mucha calidad. 

Tras su extraordinario En un lugar del Quijote de hace dos años Ron Lalá no podía faltar a la cita del cuarto centenario y nos inocula esta magnífica Cervantina que es un virus contagioso entre los amantes del teatro y los textos de los clásicos. Más de cuarenta personajes encarnados por cinco actores polivalentes que hacen música, cantan e interpretan con una alegría y una pasión que se sale del escenario y alcanza hasta la última fila del gallinero. Aunque todos están increíbles debo reconocer mi fascinación por el trabajo de Iñigo Echevarría, un actor con cuerpo quijotesco y voz poderosa que abre la obra como musa de Cervantes. La letra de la canción de la Cervantina que interpretan al final no puede ser más atinada como diagnóstico de un país que, por sus ilusiones bilingües o por su papanatismo cultural,  casi celebra más a Shakespeare que a Cervantes. Menos mal que existe Ron Lalá.

domingo, 27 de marzo de 2016

Los dramáticos orígenes de las galaxias espirales

Texto y dirección: Denise Despeyroux.
Producción: Centro Dramático Nacional.
con Ester Bellver, Juan Ceacero, Cecilia Freire y Ascen López.
 
27 de marzo de 2016. Teatro María Guerrero (Sala de la Princesa), Madrid. 90’ aprox.


Luz quiere que Andrómeda la suplante en los encuentros familiares para que Aurora, su madre, no sufra por su muerte. Son dos hermanas gemelas que viven separadas y se quieren mucho. Pero que no comparten el aprecio de la madre. Luz vive lejos pero siempre lo tiene. Andrómeda nunca se va pero no lo consigue. En esta constelación familiar también están el primo Oliver y la tía Casandra. Oliver tiene una relación especial con Andrómeda y Casandra (o Marisa) la tiene con Aurora.

Nadie mejor que Denise Despeyroux para leer el mensaje de Anatoli Vassiliev en este Día Mundial del Teatro. Lo hace antes de que comience una función que tiene mucho que ver con La realidad, aquel extraordinario monólogo (que inauguró hace dos años y medio el off del Niemeyer) en el que Fernanda Orazi se desdoblaba para interpretar a esas dos gemelas siendo Andrómeda en Avilés y Luz en la India a través de una pantalla. Denise Despeyroux había pensado antes esta historia, pero se adelantó La realidad que fue estrenada en el Fringe madrileño de 2012. Las dos tienen mil capas y unos textos poderosísimos que aún crecen más con las magníficas interpretaciones de Fernanda Orazi y de Cecilia Freire en los papeles de las dos gemelas, de Juan Ceacero en el de ese primo afable que se entiende de maravilla con Andrómeda, de Ascen López en esa madre capaz de amar al director de El Corte Inglés pero no de percibir el amor de su hija y de Ester Bellver en el de esa tía que está de vuelta de todo tras sus experiencias con la Ayahuasca en la selva. En La realidad encuentro más hondura reflexiva en el texto. Quizá porque la presencié primero, quizá porque la traigo recién releída de camino a Madrid o quiza porque no deja de ser un soliloquio (aunque sea a dos voces). Pero en Los dramáticos orígenes de las galaxias espirales hay más ironía y más relieve teatral con momentos de inteligente comicidad como los de esa Andrómeda que se hace más presente cuando supuestamente está ausente. Las dos obras conforman un universo excepcional creado por esta singular dramaturga de la que he tenido la suerte de ver cuatro obras entre las que no soy capaz de decir cuál me gusta más. Al final de la representación, con el público más que cautivado en esta íntima Sala de la Princesa, tuvimos la suerte de poder seguir una hora más hablando con la directora y con los cuatro actores. Unos intérpretes que aún lo son más porque, además de encarnar magníficamente a esos singulares personajes, han demostrado una gran lucidez hermenéutica en este encuentro con el público al aportar mil matices sobre la forma en que prepararon su relación con ellos. A la salida felicité a Denise y le recordé que en Avilés siempre será bien recibida. Ella me dijo que Antonio Ripoll sigue con ganas de llevar al Niemeyer esa joya de teatro en 3D que es Carne viva. Ojalá que pronto lo consiga.

sábado, 26 de marzo de 2016

Muñeca de porcelana

de David Mamet. Versión: Bernabé Rico. Dirección: Juan Carlos Rubio.
Una coproducción de TalyCual y Bravo Teatro.
con José Sacristán y Javier Godino.
 
26 de marzo de 2016. Matadero (Sala Fernando Arrabal), Madrid. 80’ aprox.


Un potentado americano ha decidido jubilarse y dedicar todo su tiempo a disfrutar de la vida con su joven novia. Ella lo espera en Toronto desde donde saldrán hacia Londres en el lujoso avión que él acaba de comprarle. Mientras ultima algunos detalles con su ayudante surgen problemas con la entrega del avión y con algunos políticos. Al final lo dejará todo, pero de forma muy distinta a como tenía previsto.

José Sacristán está rotundo en un personaje que me recuerda a aquel temible tiburón financiero que interpretaba Jemery Irons en Margin Call, la magnífica película de J. C. Chandor. Asistimos en tiempo real a un diálogo asimétrico con su joven ayudante. Y también con otros personajes que no vemos ni oímos pero que parecen estar ahí mismo porque pocas veces unas conversaciones telefónicas han sido tan intensas en un escenario. La puesta en escena es sencilla y elegante (apenas dos hombres conversando delante de un muro gris que es también un armario). El texto de David Mamet, vibrante e intencionado, nos muestra la forma en que vive su poder alguien que está a punto de renunciar a él para dedicarse por entero a la buena vida. Y nos presenta también lo atrapado que puede estar un depredador como él por la red de influencias y odios que ha ido generando en ese mundo rapaz del capital y la política. Es una obra que no pierde interés ni un segundo. Por el texto de Mamet y por la fuerza de un José Sacristán al que da buena réplica Javier Godino en ese personaje dócil que al final no quiere serlo tanto.
 

viernes, 18 de marzo de 2016

Pánico

de Mika Myllyaho. Versión: Fernando J. López. Dirección: Quino Falero.
Una coproducción de Coart+e y Dos Palmas Producciones.
con Guillermo Ortega, Felipe Andrés y Mon Ceballos.

 
18 de marzo de 2016. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90’ aprox. Estreno absoluto.


Un tipo inseguro pasa una semana en casa de un amigo. Allí reflexiona sobre su vida por encargo de su mujer. El amigo nunca sale de casa y tiene un hermano televisivo de vida acelerada. La reflexión será contagiosa y los tres entrarán en pánico al tomar conciencia de los problemas que acechan a la masculinidad treintañera.

"La comedia que ha arrasado en medio mundo" (lo pone en el cartel). "De esas comedias con las que te ríes y reflexionas" (lo escribe el director en el programa de mano). Los tres actores, perfectamente conjuntados en este estreno, no escatiman resortes para provocar la risa del público. Seguramente por eso no consiguen la mía. Así que me paso hora y media reflexionando. Pero sobre mis cosas, no sobre lo que pasa en el escenario.

sábado, 12 de marzo de 2016

Los buitres

de Carles Harillo Magnet.
una producción de Ojos de Sapo.
con Mario Zorrilla, Carmen Mayordomo, Xabier Murua y Josi Cortés.

12 de marzo de 2016. Centro Niemeyer (foyeur superior del auditorio), Avilés. 80’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer.


Un matrimonio se odia y lo dice. Su angustiosa intimidad se revela aún más tóxica con la visita de un tercero en discordia. Es un médico que llegó a serlo por cederle la novia al hombre que supuestamente le ayudó. Los tres (y esa criada casi esclava que primero se despide y luego pide perdón) muestran que algunos afectos domésticos son propios de carroñeros.

De La Pensión de las Pulgas nos llega esta obra asfixiante sobre la mezquindad matrimonial que regresa a lo planteado por Strindberg en La danza de la Muerte. La añeja proximidad que este tipo de espectáculos (tan íntimos y superlativos) consiguen en la calle Huertas alcanza una dimensión casi intemporal en los rincones de este versátil templo de todas las culturas que es el Niemeyer. Vemos Los buitres en la segunda planta del auditorio y en la segunda función de la tarde. Y disfrutamos con unas interpretaciones poderosísimas que no pueden estar mejor conjuntadas en este trío teatral que realmente mete miedo: los personajes por su dureza y los actores por su calidad. Así que ha sido otra noche magnífica en este Off del Niemeyer con el que tanto disfrutamos en este hermoso lugar.

viernes, 11 de marzo de 2016

Mucho ha llovido

de Pachi Poncela. Dramaturgia y dirección: Borja Roces.
Producción de Factoría Norte.
con Ana Morán, Borja Roces, Félix Corcuera, Jorge Domínguez y Daniel López.

11 de marzo de 2016. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 70’ aprox. Ciclo "Hecho en Asturias".


Tras el diluvio una pareja de ancianos custodian reliquias memorables de una ciudad. Y reciben visitas de gentes que fueron notables en ese territorio sin presente que desde el futuro sueña con reconstruir su pasado.

Las máscaras son magníficas. De hecho, solo me resultan antipáticos los dos personajes ancianos que no las llevan. La idea también es muy sugerente y el texto tiene momentos poderosos. Nada tengo que reprochar a unos actores polivalentes entre los que destaca un Félix Corcuera que demuestra que lo suyo no es solo la comedia. Pero enseguida me doy cuenta de que quiero que escampe cuanto antes porque este teatro no me empapa. Al salir pienso en lo grandes que son autores y directores como Alfredo Sanzol, Juan Mayorga, Claudio Tolcachir, Pablo Messiez o Denisse Despeyroux. Lo que ellos hacen parece fácil, pero no lo es.