de William Shakespeare. Versión: Joaquín Hinojosa. Dramaturgia y dirección: Hernán Gené.
una coproducción de Bombonera y el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.
con Pepe Viyuela, Esther Acevedo, Beatriz Melgares, Tomás Pozzi, Miguel Uribe, Samuel Viyuela González y Pepa Zaragoza.
19 de julio de 2026. Teatro Romano. 72º Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. 120’ aprox. Estreno absoluto.
Timón de Atenas es un rico despreocupado y generoso que invita y cuida de sus amigos dándoles todo lo que desean o pudieran desear. Así derrocha todo lo que tiene y también lo que no. Su fiel sirviente Flavio le viene advertiendo de la situación, pero Timón no lo escuchaba, confiado en que su magnanimidad sería correspondida por esos amigos si él llegara a necesitarlo. Pero no fue así y Timón terminó si vida alejado de aquella corrompida Atenas y odiando tanto al dinero como a los seres humanos.
De la filantropía desmedida a la misantropía más extrema. Esa es la mutación de un personaje al que Shakespeare quiso bautizar con un nombre que remite al honor y la estima. Virtudes a las que este pánfilo ateniense daba más valor que al dinero, sin reparar en que sus conciudadanos no eran en esto sus semejantes. En la primera parte parece que Shakespeare hubiera escrito una comedia boba. De hecho, lo más brillante del texto está en la parte en que Timón se hace misántropo, en los diálogos, los soliloquios y en el epitafio con el que termina la obra. La radicalidad del tramo final parece el desahogo propio de un anarquista o de un filósofo para el que no hay males mayores que las pulsiones pecuniarias y bélicas. Así que Shakespeare no defrauda y su texto resulta muy oportuno para ser representado en Mérida. Así lo ha entendido Hernán Gené con una puesta en escena perfecta presidida por una inmensa diosa fortuna, oculta inicialmente con una gran tela negra, junto a la que también está amontonado el mobiliario que se usará en la representación. Pocas veces se ha sabido conciliar tan bien el uso que requiere este inmenso y hermoso espacio de Mérida con la posibilidad de la misma escenografía pueda ser apta también para teatros convencionales. Por lo demás, Gené consigue que encajen perfectamente la musica, el vestuario y, en general, el tono de una propuesta que, sin dejar de ser clásica, resulta contemporánea y aprovecha muy bien las derivas hacia el esperpento. Para ello tiene a su favor un elenco afinadísimo que en esta última función ha estado soberbio a pesar de que la coincidencia con la ceremonia final de la religión futbolera generó huecos en la grada y llegó a provocar aplausos que interrumpieron la obra por esa parte del público que estaba más atenta al estado de la timé nacional en Nueva York que a la de Timón de Atenas aquí. Antes del comienzo de la obra, Pepe Viyuela se dirigió a nosotros para agradecernos que en esta noche hubiéramos preferido venir al teatro en lugar de apantallarnos. Shakespeare y Gené son los responsables de que quizá esta obra sea la más relevante de la programación emeritense de este año, pero no lo es menos el gran Pepe Viyuela que hoy ha sido un Timón superlativo e inmejorable. El fin de semana pasado lo veíamos en el Corral de Comedias de Almagro recitando romances con Rosa León. Algunos ya sabíamos de su buen hacer viéndolo en obras como Rinoceronte, Esperando a Godot, Tartufo o el Guitón Onofre, pero hoy ha demostrado en Mérida que tiene bien merecido el Premio Corral de Comedias que ha recibido este año en Almagro. Él es un actor magnífico al que le van muy bien personajes tan patéticos y trágicos como este sorprendente Timón.
