Basada en la novela de Patrick Ness. Dirección: José Luis Arellano García.
Un proyecto de La Joven Compañía.
con Elisa Hipólito, Eduardo Aguirre, Cristina Bertol y otros.
16 de enero de 2026. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90’ aprox.
Connor no puede asumir que su madre va a morir. La mala relación con su abuela, la lejanía de su padre y las presiones que sufre en la escuela harán que solo encuentre consuelo en un monstruo. El que se le aparece a medianoche para contarle historias imaginarias. Y para que él pueda enfrentarse a la verdadera.
La historia es la misma que la que adaptó Juan Antonio Bayona para la estupenda película con que cerró su trilogía sobre el amor maternofilial. Sin embargo, ya ha pasado tiempo suficiente para que esta nueva propuesta de La Joven no necesite ser comparada con aquella. Sobre todo, porque su público natural son precisamente los adolescentes de ahora que difícilmente habrán visto la película. La función de esta mañana fue para ellos, pero la de esta tarde también ha sido muy bien recibida por el público adulto. El teatro con propósitos edificantes siempre tiene el riesgo de cebarse en los resortes, de resultar lacrimógeno o de caer en lo obvio. Aquí el peligro es aún mayor al tratar temas tan propicios para el tópico como el acoso escolar, la enfermedad o la preparación para el duelo. Sin embargo, la obra ha salido muy bien parada de todos esos riesgos. Para lograrlo se ha sabido dar el adecuado tono poético a las tres historias que relata el monstruo y hacer más intensa la cuarta, que será la de verdad. Además de tener una puesta en escena sobria y poderosa, Un monstruo viene a verme cuenta con un elenco polivalente capaz de llevar al límite todas las situaciones sin traspasar nunca la sutil linea que separa la emoción de la impostura. Todos están impecables y muy conjuntados, pero hay que destacar el magnífico trabajo de Elisa Hipólito en el papel de ese niño que está dejando de serlo y que se las tiene que ver con la lección existencial de ese monstruo inaceptable que es la enfermedad de su madre. Son circunstancias muy difíciles que le obligan a aceptar sentimientos enfrentados contando únicamente con la ayuda de ese otro mostruo que viene a verle. El de la verdad.
