viernes, 21 de junio de 2019

Peggy Pickit ve el rostro de Dios

de Roland Schimmelpfennig. Versión en castellano: Albert Tola. Dirección: Jorge Sánchez. 
un proyecto de La Cantera
con Mireia Gubianas, Toni Vives, Marc Pujol y Marta Cuenca.


21 de junio de 2019. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 60’ aprox. Estreno absoluto.

Martin y Carol son una pareja de médicos que vuelven de África después de pasar seis años como cooperantes. Sus amigos Liz y Frank han llevado en ese tiempo una vida bastante convencional con niña, casa y garaje. Será una noche de reencuentro en la que todos terminarán dañados.

El diálogo fluye con palabras y gestos aparentemente cálidos pero las frases están entreveradas con las valoraciones retrospectivas que los cuatro van haciendo sobre lo que les está pasando. Así que todo sucede en un tiempo real extrañamente dislocado que mezcla frases hechas, pensamientos ásperos y palabras rebobinadas. En escena solo están los cuatro pero la presencia en fuera de campo de la niña africana que Martin y Carol no han traído a Europa y de la hija que Liz y Frank tienen en casa de unos vecinos es tan intensa como la de esa muñeca africana de madera que sí ha venido y esa Peggy Pickit sintética que la estaba esperando. Los estridentes corchos del champán que ellos abren y las sonoras bofetadas que ellas intercambian tienen un inquietante contrapunto en el sonido chirriante del celo con que al final las dos intentan reparar sus muñecas rotas mientras Frank insiste en no considerarse culpable de nada.  El complejo y sugerente texto de Roland Schimmelpfennig resulta bastante exigente para estos cuatro actores que están impecablemente sincronizados en esta noche de estreno. También es oportuna la gelidez de la puesta en escena de Jorge Sánchez que resulta bastante adecuada para este ajuste de cuentas entre quienes decidieron cooperar en África y fracasaron y quienes llevaron vidas convencionales y ahora se sienten culpables. En todo caso, creo que para entender bien la propuesta de Schimmelpfennig habría que conocer mejor la percepción que en Alemania se tiene de un conflicto ético que aquí quizá no percibamos de forma tan acuciante.