Autoría: Adrián Perea. Dirección: Beatriz Jaén.
una producción Nave 10 Matadero y Entrecajas Producciones Teatrales.
con David Castillo, Paloma Córdoba, Esperanza Elipe, Esther Isla, Rulo Pardo, Kevin de la Rosa y Álvaro Siankope.
23 de enero de 2026. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 125’ aprox.
La pasión primeriza del Miguel joven desde el descreimiento del Mihura maduro. Ambos separados por el estreno de Tres sombreros de copa, esa obra que primero fue olvidada y luego se convirtió en un clásico del bachillerato.
Adrián Perea y Beatriz Jaen han querido recuperar a Miguel ofreciéndonos un Mihura. Por eso las atmósferas de la obra son tan lúdicas como surrealistas. El maestro de ceremonias es el comediógrafo maduro y con él contemplamos a aquel joven apasionado por la farándula y por aquella bailarina. El diálogo con Tres sombreros de copa funciona muy bien en ese segundo tramo en el que asistimos como entre cajas al estreno de la obra. Y al final será el propio Perea (o quizá Adrián) quien confronte con Miguel (o quizá con Mihura) sobre el sentido de lo que hemos visto. La apuesta por desdoblar al comediógrafo en dos momentos de su vida y hacer que su voz sea la que nos guíe, hace que algunas escenas parezcan solo ilustración de lo apuntado. Aunque una ilustración bien planteada por Beatriz Jaen y ejecutada con mucho brío por un elenco afinadísimo. Bienvenida sea, por tanto, esta reivindicación de un autor que anticipó modos de hacer que fueron más apreciados cuando formaron parte del teatro del absurdo. En un país que sube a los altares a Billy Wilder, pero apenas tiene capillas para los Mihuras, los Jardieles o los Gómez de la Serna, bienvenidas sean obras como esta. Mejor que vuelvan de este modo a los escenarios y no sigan acumulando polvo en los exámenes del bachillerato.
