viernes, 10 de abril de 2026

El rey de la farándula

Dramaturgia y dirección: Ángel Ruiz.
Producción: Lazona.
con Ángel Ruiz y Bru Ferri.


10 de abril de 2026. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 85 aprox. 

Cuatro siglos después, Segismunda se presenta ante nosotros para hablarnos de Felipe IV, de sus descuidos gubernamentales y de sus andanzas eróticas. Nos lo cuenta con mucha picardía y nos lo canta con mucha afinación, a veces con textos de Calderón, Lope o Quevedo. En el escenario la acompaña una pianista que interpreta, canta y a veces apostilla los secretos que nos va revelando esta cortesana sobre las intimidades de aquel Felipe, sexualmente hiperactivo, que quizá habría querido ser el rey de la farándula.  

La corte de Felipe IV ha dado juego en propuestas escénicas desiguales. Entre las menos afortunadas están La Calderona y La puta enamorada. Y entre las mejores y más juguetonas sobresalen Andanzas y entremeses de Juan Rana y esta. El rey de la farándula destaca, sobre todo, por la música y por la puesta en escena. Comienza pareciendo un cabaret en el que un personaje travestido, más histriónico que barroco, nos relata sus andanzas cortesanas en unos tiempos tan intensos como los del penúltimo de los Austrias. La obra comienza con un tono entre lo cómico y lo sicalíptico, como si, más que en el Niemeyer avilesino,  Segismunda aterrizara en el Molino barcelonés. Pero conforme avanza, el vestuario va cambiando y el relato se hace más íntimo y revelador. Tanto Ángel Ruiz como Bru Ferri están magníficos tocando, cantando, gesticulando y hablando. Así que casi no nos damos cuenta de que en realidad la obra es prácticamente un magnífico monólogo a cargo de Ángel Ruiz. Aunque el contexto y el tono es distinto (de hecho, se incorpora a la programación LGTBI que estos días se desarrolla en el Niemeyer), Ángel Ruiz lleva ahora al Barroco su buen hacer escénico e interpretativo que nos había deslumbrado con aquel inolvidable Miguel de Molina al desnudo.