viernes, 27 de marzo de 2026

Las gratitudes

Basada en la novela de Delphine de Vigan. Traducción de la novela: Pablo Martín Sánchez. Adaptación teatral: Marta Bertoldi. Dirección: Juan Carlos Fisher.
Una producción de Producciones Teatrales Contemporáneas.
con Gloria Muñoz, Macarena Sanz y Rómulo Assereto.


27 de marzo de 2026. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90 aprox. Estreno absoluto.

Michka está perdiendo las palabras. En la residencia en que vive la visita a menudo Marie, la joven vecina a la que ella cuidó desde niña. También viene a verla Jerôme, un logopeda tenaz que también se ocupa de ella. Los dos la aprecian mucho e intentan cumplir su deseo más ansiado: encontrar al matrimonio que la salvó  durante la guerra para darles las gracias. 
 
Los humanos no lo seríamos si no tuviéramos las palabras. Por eso nos fascinan los niños que aún no saben hablar y sentimos compasión por quienes ya no las encuentran. Aquellos no saben que sabrán, pero estos saben que supieron y eso les hace sufrir. La novela de Delphine de Vigan trata de eso, del lenguaje y de la erosión de las palabras. Pablo Martín Sánchez hizo un trabajo magnífico con una traducción que también resulta conmovedora en nuestra lengua. Y Marta Bertoldi y Juan Carlos Fisher consiguen que en esta versión escénica el público empiece sonriendo con las variaciones y permutaciones de las palabras de Michka y acabe con un nudo en la garganta. Las escenas se suceden como estampas sosegadas de sus encuentros con esos jóvenes en el espacio inmaculado de una habitación anónima. Entre ellas, los fundidos en negro recuerdan a aquellos trallazos con que Juan Carlos Fisher nos aproximaba a las grietas de una mente que también se deshilachaba en La madre. Las gratitudes mantiene la ternura de la novela y el anhelo de una mujer que se está quedando sin palabras por expresar su gratitud a quienes la cuidaron. Pero Marta Bertoldi y Juan Carlos Fisher tienen el acierto de incluir también una escena final que rima muy bien con la que cierra La última noche con mi hermano, de Alfredo Sanzol. Las dos son obras balsámicas sobre unas despedidas cuya tristeza se compensa con la dulzura propia de los arrullos. Hay que destacar especialmente el impresionante trabajo de Gloria Muñoz que aquí asume el reto de una dificilísima deconstrucción poética de las palabras. La primera entrada de este blog fue la reseña de Emilia y también están aquí las de otros trabajos suyos tan sobresalientes como Ira y Mestiza. En Las gratitudes su trabajo ha estado acompañado por el de Macarena Sanz y Rómulo Assereto, dos jóvenes intérpretes que han sabido aportar esa calidez paciente y contenida que requerían sus personajes. Así que, una vez más, hemos tenido en Avilés otra estupenda noche de estreno en el Palacio Valdés. 
 

viernes, 20 de marzo de 2026

La vida extraordinaria

Dramaturgia y dirección: Marco Tenconi Blanco.
Una producción de Producciones Teatrales Contemporáneas.
con Malena Alterio y Carmen Ruiz.


20 de marzo de 2026. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 120’ aprox. Estreno absoluto.

Las vidas de Aurora y de Blanca. Dos amigas que lo son desde los cinco años y han llevado vidas separadas, pero finalmente se reencuentran. La sintonía es total. También en lo fallido de sus peripecias sentimentales.    
 
Tres partes con escisión en la segunda, la de los diarios amorosos de cada una. La primera es el encuentro en el entierro del padre de Aurora. La última es la reunión final de las dos. Hay también un prólogo y un epílogo audiovisuales sobre la nada, el todo y la vida. Un relato poético en blanco y negro que recuerda a Las potencias de diez de los Eames o al Calendario cósmico de Carl Sagan y que enmarca y da trascendencia a esta singular historia doblemente femenina. El tono de la obra no puede ser más mestizo. Tan naif como sarcástico y tan sicalíptico como tierno. El registro de los personajes es a la vez pretérito e intemporal. En el escenario están acompañados por la música en directo de un violín y un piano que subrayan, acompañan o matizan el tono de sus cuitas. Tanta mezcolanza es posible por el acierto de Marco Tenconi Blanco con un texto inesperado y el trabajo impecable de las dos actrices. Malena Alterio está magnífica en el personaje de Aurora  con el que añade un nuevo éxito a su buen hacer en el teatro (Los que hablan, Los amigos de ellos dos) y en el cine (Que nadie duerma). Y Carmen Ruiz está también estupenda con su poderosa interpretación del personaje de Blanca. Así que ha sido otra noche de estreno muy grata con esta obra inclasificable y cautivadora.
 

sábado, 14 de marzo de 2026

Viva!

Autoría y dirección: Daniel Olmos y Lisa Peyron
Producción: La Loquace Cie.
con Daniel Olmos y Lisa Peyron


14 de marzo de 2026. Centro Niemeyer (club), Avilés. 75’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer.

Daniel y Lisa vienen de un pueblo de los Pirineos para contarnos la historia de Pepe y María, los abuelos de él. Ella es francesa y primero ayuda a Daniel con el relato de la vida de Pepe, pero luego será la que nos muestre el punto de vista de María. Daniel conoció hace poco la historia de sus abuelos. La del drama que vivieron juntos en 1936 y el terrible final de ella a manos de él en 1973.

Solo Daniel, Lisa, un escritorio, recado de escribir y poco más. En ningún momento  dejan de ser ellos mismos mientras nos cuentan la historia de los abuelos. Con una artesanía escénica muy sencilla consiguen que lapiceros, sacapuntas, serrín, papeles, cartones o cintas de celo se conviertan en metáforas de unas vidas castellanas que acabaron bajo la alfombra de la historia. El suyo es teatro sincero y modesto, capaz de provocar efectos máximos con recursos mínimos. La historia de Pepe y María es radicalmente local, pero nos resulta muy familiar a los españoles que crecimos ajenos a los tiempos pretéritos, pero conscientes de sus penalidades (eso que azules y rojipardos hoy se empeñan en negar). Viva! es memoria histórica con formato íntimo y artesanal. El mejor para este off teatral avilesino en el que ni los objetos más pequeños necesitan cámaras, pantallas ni amplificaciones para cobrar significado. Aunque con menos recursos, lo que hacen los de La Loquace Cie recuerda a propuestas escénicas tan sugerentes como las de Xavier Bobés en El mar (también sobre la memoria histórica), Cristina Blanco en El agitador Vortex, Magnum Soares en Jacarandá o las de la Agrupación Señor Serrano. Es verdad que el acento de Lisa puede parecer un inconveniente para encarnar a María. Sin embargo, el reconocimiento expreso de esa circunstancia y la ironía final de Daniel sobre la posibilidad de hacer otra obra en la que levanten la alfombra de la memoria histórica del colaboracionismo francés, hacen que ella y él nos parezcan la pareja perfecta para rescatar del olvido a aquella otra tan tristemente imperfecta. Así que esta obra, pequeña y delicada, cierra otro fin de semana teatralmente magnífico en nuestra ciudad. Y es que ayer (con segunda función hoy) comenzó aquí la gira nacional de Fuenteovejuna, de María Folguera y Rakel Camacho. Nosotros la habíamos visto en julio en Almagro, pero volvimos a disfrutarla anoche en el Palacio Valdés. Son las ventajas que tiene vivir en Avilés.

viernes, 6 de marzo de 2026

La patética

Autor y director: Miguel del Arco.
Producción: Centro Dramático Nacional y Teatro Kamikaze.
con Emilio Buale, Fran Cantos, Inma Cuevas, Israel Elejalde, Juan Paños, Manuel Pico y Francisco Reyes.


6 de marzo de 2026. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés. 120 aprox. 

Pedro Berriel es un director de orquesta que, antes de morir, quiere grabar una versión perfecta de la Sinfonía Nº 6 de Chaikovski. Según el médico, le queda poco tiempo de vida y quizá por eso se siente acompañado por el propio compositor. Igual que él, Chaikovski también buscaba la gloria, sufría con las críticas y no quería que su trabajo se viera condicionado por su homosexualidad. 
 
Pathos, pasión, padecimiento, patético, ridículo. Variaciones semánticas, entre el griego y el castellano, sobre la palabra que da nombre a la famosa sinfonía de Chaikovsti. Y que quizá también presiden la compleja sintaxis con que Miguel del Arco compone esta obra inclasificable que, por momentos, tiene la hondura de un acercamiento serio al pathos de la creación artística, pero también la comicidad de esos tratos que los humanos pretenden hacer, a veces, con la muerte. De modo que La patética de Miguel del Arco tiene poco que ver con otras obras recientes sobre el mismo tema como La última noche con mi hermano o Tres noches en Ítaca. Sin rehuir la seriedad del asunto, su acercamiento es mucho más barroco y desatado, combinando la pasión y lo patético con hallazgos tan interesantes como que el propio compositor apostille y de consejos al protagonista o los encuentros que este tiene con el crítico, el médico, Putin, los colegas del barrio, su marido negro, sus padres y hasta con la gloria celestial. Esta última se les aparece alada a los dos en una escena enjundiosa y divertidísima a cargo de la, siempre magnífica, Inma Cuevas. Es una actriz capaz de desdoblarse en papeles muy diversos, igual que Francisco Reyes (impagable como crítico y como médico) o Juan Paños (un Putin odioso y un padre conmovedor). También está muy bien Jesús Noguero que muestra una contención perfecta en el papel de Chaikovski y, por supuesto, Israel Elejalde que es aquí el director de orquesta y casi el jefe de todo esto. La patética es una propuesta atrevida que se mete en jardines complejos: la Rusia de ayer y de hoy, la corrección política y el movimiento LGTBI, la posteridad, el papel de la crítica, la relación entre el autor y el director, la demanda de prórrogas ante lo inevitable, y algunos otros. Miguel del Arco consigue aunar todo eso con mucho tino  manejando como partitura nada menos que los temas de la música, la muerte y el silencio. Hay que destacar también el acierto de Paco Azorín en el diseño de un espacio presidido por dos paredes negras con formas acolchadas, como en una sala de grabación, que aquí tienen una relación especial con la luz, generando efectos ópticos e ilusiones visuales que resultan muy adecuadas para  enmarcar la pasión de quien compone, dirige o contempla esa ilusión de eternidad que caracteriza a la buena música antes de que llegue el silencio.
 

miércoles, 4 de marzo de 2026

La balada del Norte

Autoría: Alfonso Zapico. Dramaturgia y dirección: Luis Alija.
Una producción: de Saltantes Teatro.
con
Carlos Dávila, Enrique Dueñas, Carmen Gloria García, Ernesto González, Carla Loga, Alberto Rodríguez, David Varela y Nerea Vázquez.


4 de marzo de 2025. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 120' aprox. Ciclo "Hecho en Asturias".

La Revolución del 34 vista desde las peripecias de algunos de sus protagonistas. Por ejemplo, una familia minera y el hijo de un marqués que regresa a Asturias y quiere ser periodista. Hay personajes históricos como Lerroux, Gil Robles, Companys, Franco, Belarmino Tomás o Largo Caballero, pero también una pareja de enamorados que pertenecen a clases beligerantes. 
 
La magna obra de Alfonso Zapico llega a las tablas en esta obra coral con una escenografía muy versátil que, según se gire, puede representar un tren, una mina, un palacio, una cárcel o lo que haga falta. El elenco está muy compenetrado en un trabajo trepidante y muy exigente. Entre ellos destaca la gran presencia de Alberto Rodríguez y esa oralidad suya tan asturianísima. La balada del Norte tiene un tono entre documental y costumbrista con algunos aciertos notables. Por ejemplo, ese juego de luces y sombras que en la primera parte alterna los diálogos entre las gentes de la mina a la izquierda del escenario y los que mantienen a la derecha de los gerifaltes que los explotan. Sin embargo, la multiplicación de escenas breves no tiene siempre una cadencia tan acertada. Es como si la estructura en viñetas del original de Zapico se contagiara (deliberadamente o no) a la obra, mermando, en cierta medida, sus posibilidades poéticas. En todo caso, Zapico, Asturias, octubre del 34 y, en general, el imaginario de la minería, garantizan un gran éxito de público. Hoy el Palacio Valdés estaba lleno, algo que no ocurre con otras obras mayúsculas hechas también en Asturias.